Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La debilidad del cruel millonario

La debilidad del cruel millonario

El gélido empresario Rafael Baker enterró sus sentimientos tras una ruptura dolorosa, transformándose en un hombre despiadado. Sin embargo, su vida da un vuelco al reencontrarse con Abigail Taylor, una mujer valiente que lucha por su familia. En medio de un clima de rencor y hostilidad derivado de su pasado común, ambos enfrentan una relación turbulenta. Entre heridas abiertas y conflictos de lealtad, deberán decidir si el perdón puede vencer a la crueldad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Cuatro años después 

Abigail corrió con fuerza, la noche había sido caótica una vez más. De nuevo iba corriendo a su trabajo, ser la secretaria de presidencia no era nada sencillo. Su vida era una completa rutina todos los días, pero estaba bien así, tranquila y medianamente feliz. 

Al llegar, su jefe el señor Miller estaba bebiendo una taza con café. Cuando la vio soltó una carcajada. 

-Creí que no ibas a venir para la reunión de hoy -dijo el hombre mirando la computadora. 

Ella se sintió apenada, desde que estaba trabajando en esa empresa él se había comportado como un verdadero padre para ella. Y le tenía un gran cariño, uno que era correspondido por él.

-Lo siento, es que Gabriel... 

-¿De nuevo no te dejó dormir? -ella negó con su cabeza.

-Estuvo muy enfermo. Pero me quedaré más tiempo por el tiempo que llegue tarde, lo prometo. 

-No hay problema, lo importante es que Gabriel esté bien. Abigail hoy viene mi hija con su esposo y quiero que estés a su disposición, espero contar con tu apoyo -pidió con paciencia. 

Ella hizo una mueca de tristeza y se sentó frente a él. 

-Sé que quiere irse, que ya está cansado y busca disfrutar su vejez, pero debo decir que me hará mucha falta. Trabajar con usted fue lo mejor que me pudo haber pasado y no sé si pueda acostumbrarme a un nuevo jefe. 

El hombre se puso de pie y se hizo frente a ella, le dio una mirada fraternal y acarició su cabeza. 

-Estaré viniendo por aquí de vez en cuando, adicional estoy completamente seguro de que lo harás muy bien, eres una muy buena empleada -dijo él, con una sonrisa genuina-. Confío en ti, en que seas de gran apoyo para él y para mis hijos.  

-Pero no será lo mismo sin usted señor. Amo trabajar en esta empresa, por su comprensión, por su apoyo y su cariño. 

-Pero no vas a estar sola aquí mi hijo estará acompañándote como siempre y mi hija vendrá con su esposo. Te garantizo que todos te van a tratar como una más de la familia, como siempre lo has sido. -Ella sonrió. 

Él le dio un abrazo lleno de melancolía. Era el último día que trabajaría para su jefe, ella esperaba que al menos pudiera continuar con su trabajo.

 Era lo único que tenía y que le ayudaba a mantener todos sus gastos. 

Luego de que organizara algunas cosas en la oficina de su jefe, ella bajó el auditorio en donde iban a  hacer la presentación formal del nuevo integrante de la empresa. 

Abigail estaba bastante nerviosa, la hija de su jefe era una mujer que no había tratado con familiaridad, solo la había tratado máximo dos veces y era claro que no era muy amable... solo esperaba que su esposo fuera completamente diferente a ella.

El auditorio se llenó de cada uno de los empleados, Abigail se ubicó en una de las sillas de atrás, encargándose de gestionar absolutamente todo. 

Las luces del escenario se pusieron tenues cuando el presidente se ubicó al frente, recibiendo un aplauso agradable de cada una de las personas sentadas allí. 

Dio algunas palabras de aliento a sus empleados, para luego presentar a su hija y finalmente al hombre que lo iba a reemplazar. 

Abigail tenía una sonrisa en su rostro, se encontraba feliz, la empresa era como su segundo hogar. Y aunque iba a extrañar a su jefe, estaba feliz por él. 

No obstante, esa sonrisa se borró rápidamente cuando el hombre subió al escenario y se hizo al lado de aquella mujer. 

Abigail sintió como todo su cuerpo comenzó a sudar inesperadamente, era como el más cruel de los espejismos. 

Rafael estaba frente a ella, ignorando por completo su presencia. 

Estaba ahí con un poco más de barba de lo que recordaba, pero causando los mismos sentimientos en ella. 

Abigail sintió que le faltaba el aire, necesitaba respirar... no podía estarle pasando eso. No después de haber empezado de cero y haber dejado su vida atrás, el amor que sentía por él atrás. 

Los aplausos a su alrededor la aturdieron, sin esperar más salió de aquella sala tratando de buscar oxígeno. 

¿Cómo iba a enfrentarse a él luego de haberlo dejado plantado en el altar? 

El temor se apoderó de su cuerpo, se encerró en uno de los cubículos de la empresa esperando que esto fuera un mal sueño. 

Una pesadilla que esperaba pronto pudiera disolverse. 

Comenzó a escuchar el ruido de las personas, la reunión había terminado más pronto de lo que imaginó. 

Solo podía pensar que si eso era verdad ¿Qué pasaría con ella ahora y con su trabajo? 

No podía irse de la ahí, le debía una gran cantidad de dinero a la empresa luego de pedir un préstamo para su padre, adicional que en ningún lado iba a encontrar un salario similar... definitivamente estaba completamente perdida. 

Solo podía pensar en ese momento en Gabriel y en su padre. Ellos dependían por completo de ella. 

Su teléfono comenzó a sonar al ver en la pantalla que era su jefe, temía lo peor. 

Ella respondió luego del tercer llamado, su voz estaba temblorosa y la ansiedad en su cuerpo la estaba sobrepasando. 

-¿En dónde estás Abigail? Creí que ibas a estar en la oficina. Quiero presentarte formalmente con el esposo de mi hija, ella también está aquí esperándote. 

"Su esposo" escuchar esas palabras le dolía... Él se había casado. 

Ella apretó sus ojos. ¿Por qué le tenía que pasar eso? 

-Abigail ¿Estás ahí? -el hombre insistió.

-Ehh sí, aquí estoy -respondió ella con su corazón completamente agitado. 

-Necesito que estés aquí, deben conocerte, empezarás a trabajar con ellos en un par de días. 

-Señor, no me siento nada bien, quería pedirle si me puedo retirar -dijo con baja voz. 

-Abigail, ellos te están esperando. Preséntate y luego te retiras. Les dije que eras la mejor de las secretarías. Te espero aquí, no tardes más de cinco minutos. No me hagas quedar mal. 

La llamada terminó dejándola con una crisis interna terrible. 

Mientras tanto, en la oficina de presidencia levantaron sus copas para celebrar. 

-No tienes idea lo agradable que es contar con tu presencia en nuestra empresa Rafael. 

-Es un gusto. Expandirnos de este modo será bastante satisfactorio para todos -respondió Rafael con seriedad, como siempre.

-No solo te entregué a mi hija Rafael, sino que ahora te entrego mi empresa y mi legado. Espero que lo hagas muy bien, no solo con la empresa, espero que sigas haciendo muy feliz a mi hija, la luz de mis ojos. Confío plenamente en ti -habló el hombre mientras colocaba una de sus manos en su hombro.  

-Claro, no pienso defraudarlo. 

La puerta de la oficina se abrió, Abigail entró con su rostro bajo, vio de espaldas al par de hombres allí y se dirigió hasta donde ellos estaban y con pasos torpes cortó la distancia.

-Aquí estás -mencionó su jefe-. Rafael déjame presentarte a tu nueva secretaria, una mujer incondicional, leal y la mejor de todas. 

Rafael se giró, al verla allí frente a él, la copa entre sus manos se cayó estrellándose con el suelo. 

-Rafael, te presento a Abigail Taylor.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor y Mafia
9.6
Rubí, ligada a la mafia de Guatemala, inicia en Massachusetts un idilio con Ariel, un magnate automotriz. El engaño fractura su unión cuando él descubre la verdad, provocando su distanciamiento. No obstante, un reencuentro en tierras guatemaltecas reaviva el deseo y la enfrenta a un dilema: su lealtad criminal o su corazón. David Selvanegra, su implacable jefe, impedirá su retiro, forzando a Ariel a elegir entre su integridad y la mujer que ama.
Portada de la novela Bajo el manto de la venganza
9.0
Criada en la humildad por su madre adoptiva, Lucía ignoraba ser la hija de Eduardo León, un poderoso magnate que la mantuvo oculta por seguridad. Tras el fallecimiento del millonario, el abogado Julián Larios le entrega una carta que revela su verdadera identidad: ella es la heredera universal de todo el imperio. Ahora, la joven debe navegar por un mundo de secretos oscuros y asumir el control de una fortuna que jamás imaginó poseer.
Portada de la novela Cuatro Hadas
8.7
Cuatro mujeres traicionadas y asesinadas por sus parejas renacen mediante los elementos naturales para convertirse en hadas. Tras entrenar sus dones, a los dieciocho años enfrentan un reto final: reformar a los atormentados hermanos Romanov, dueños de un imperio empresarial. Para alcanzar la inmortalidad, no deben enamorarse. Entre el deseo de venganza contra sus antiguos verdugos y la tentación de un nuevo amor, deberán decidir si abrir su corazón o sucumbir a la furia.
Portada de la novela Enamorarse lleva tiempo
9.4
Después de soportar dos años de desprecios y burlas constantes, Rosalynn pone fin a su matrimonio con Brian, un millonario que jamás valoró su presencia. Tras el divorcio, ella asume una identidad anónima como estilista en la propia compañía de su exesposo. Sin saber quién es realmente, Brian cae rendido ante el encanto y la destreza de esta mujer. Al desvelarse el secreto, el magnate deberá lidiar con la culpa y las consecuencias de su pasado.
Portada de la novela Esa chica será mía.
9.6
Christian O'Connor, heredero de una influyente familia irlandesa, abandona Dublín para liderar la expansión de su imperio en Nueva York como ingeniero civil. Tras un pasado de excesos, busca tranquilidad hasta que una enigmática española despierta en él una obsesión incontrolable al ignorar sus encantos. En este escenario de lujo, la seducción se entrelaza con traiciones y oscuros secretos, revelando que en su juego nada es lo que parece realmente.
Portada de la novela Mi riñón por su amante: Nunca más
8.0
Dante De la Vega, mi prometido, me traicionó de la forma más cruel: me obligó a donar un riñón para salvar a su amante. Tras años de entrega, me arrojó a un río para protegerla a ella, dándome por muerta. Sin embargo, sobreviví y la mujer sumisa que era desapareció. Ahora, aliada con Vicente Ramírez, el mayor enemigo de Dante, busco justicia. Él intenta recuperarme desesperado, pero ya no deseo su amor ni el órgano que me arrebató.