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Portada de la novela La cita equivocada

La cita equivocada

Harold, un viudo de setenta años radicado en Ciudad de México, sigue atrapado en el luto por su esposa Ana. Intentando ayudarlo, sus sobrinos David y Alexander lo inscriben en una aplicación de citas que premia con dinero a las parejas que se comprometan. Sin embargo, un error lo lleva a conocer a la persona incorrecta. Apoyado por su círculo de amigos, el protagonista enfrentará un dilema: buscar una conexión sincera o priorizar la recompensa económica.
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Capítulo 3

Llega el día más esperado por todos menos para Harold. Este día se levantó temprano, no ha dormido bien pensando en la cita de hoy.

"¿Qué me voy a poner?".

Esta es la pregunta que Harold tiene en su cabeza desde que se despertó. Tiene una camisa bonita de rayas azules.

"No, esta no. El azul era el color que más le gustaba a Ana".

Y descarta la primera. Luego hay una de cuadros.

"Muy informal", se dice Harold. Y así descarta una y otra. Parece que necesita un poco de ayuda.

Por otro lado, en casa de Irma todos están muy emocionados. Irma fue quien se inscribió en esta página y cuando se lo dijo a las muchachas ellas se sintieron felices por su mamá. Ella tenía tiempo que no pensaba en esto de salir con alguien, para ellas fue una buena idea.

Este día Judy y Jannet y también Arianna están en casa de su mamá.

"Mamá me parece maravilloso que hayas hecho esto. Te ves muy feliz", así le expresa Judy su alegría.

"Sí mamá, estoy muy feliz por ti", le dice también Jannet.

"¿Ustedes creen que le gustaré?".

"Claro. Si no, entonces es ciego".

Arianna es pequeña pero una niña avanzada para sus cinco años.

"Abuela, ¿te vas a ver con un novio?".

"Bueno, aún no somos novios. Pero, vamos a conocernos y después te cuento".

Arianna le regala una sonrisa a su abuela y sigue jugando con los adornos que están en la mesa.

"Ya tienes todo listo mami, la ropa que te vas a poner y la colonia que vas a usar?", pregunta Judy siempre tan perfeccionista.

"Claro hija. Tú sabes que yo todo lo tengo en orden".

"Y, ¿ya sabes cómo se llama el hombre con el que te vas a conseguir?", pregunta Jannet.

"Sí. Miren, lo tengo aquí en la computadora".

Todas se acomodan en el sofá y miran la foto y los datos de Harold.

"Oh, vaya es muy guapo", exclama Judy.

Jannet nota que Harold no colocó con qué ropa se va a presentar.

"Cómo lo vas a reconocer mami? Tienes que estar muy pendiente cuando lo veas", le recuerda Jannet.

"Bueno linda me imagino que él me va a reconocer y aquí tengo la foto. De todas maneras no olvides que hay un millón de pesos de por medio".

"Ah pues sí. Seguro te reconocerá".

Todas se ríen. Irma se levanta para calentar un café y repartir galletas.

En casa de Harold las cosas no están tan bien. Harold aún no se ha decidido sobre qué camisa usará.

David y Alexander están allí para darle algo de ayuda. Ya son las diez de la mañana y todavía no saben qué se va a poner. Parece que necesitan más ayuda y para eso llaman a Sara. Ella siempre tiene la manera de convencer a su tío y hacerlo sentir bien.

Adicional a todo esto también se vinieron Henry, Roberto y Luis que no se podían perder este momento y dar su opinión.

"Tío ponte tú camisa azul clara con la corbata azul marino igual que tus pantalones nuevos. Te verás elegante y a mi tía Ana le encantaba que te vistieras de azul", así es como Sarita convence a Harold.

"Es verdad linda. Pensé en no ponerme el azul porque me recuerda a Ana, pero es mejor que ella vaya conmigo", y así se resuelve la situación.

Harold ya está listo para salir a cumplir con su cita. Todos le dan recomendaciones de cómo debe actuar cuando se encuentre con Irma pero Harold no escucha nada de lo que le dicen.

Mientras en casa de Irma todo está bajo control. Irma ya está lista y las chicas están felices por ella.

"Mamá estás hermosa. Seguro lo vas a conquistar".

"Gracias mi Yudy querida. Te amo".

A Harold lo va a llevar Carlos y la idea es que lo deje en la entrada del centro comercial y vuelva a casa. Eso es lo que le ha dicho Sara.

Por supuesto, los demás piensan que sería mejor quedarse con él para ver lo que pasa, pero Sara no lo va a permitir.

Irma por otro lado tiene su propio carro, así que se sube en él y se dirige al centro comercial.

"Recuerda tío tú cita va vestida: con blusa roja con pantalón de jeans blancos. No te confundas", le repiten los muchachos.

"Sí ya sé, ya sé. Ustedes me confunden más", dice Harold.

Por fin van en camino. Irma toma la autopista principal. Hay un poco de cola pero ella va con suficiente tiempo. Así que no hay angustia.

Por fin llega y se da unos retoques frente al espejo, se estaciona y sube para el lugar de encuentro cerca de la heladería 'Ice Cream'. Se sienta y espera con paciencia.

Harold también llega y sube a la heladería… Oh, ya lo olvidó.

"Heladería qué me dijeron?".

En este centro comercial hay dos heladerías y Harold no puede recordar cuál es la del encuentro. No quiere llamar a sus sobrinos.

Así que decide esperar en la heladería del primer piso hasta que llegue la mujer con la ropa indicada. Si no llega entonces subirá a la del segundo piso.

Espera unos minutos y de repente entra la dama con blusa roja y pantalón de jeans blancos.

Tiene el cabello lila. Realmente es blanco pero se lo pintó lila como las mujeres modernas. Le queda muy bien.

"Vaya, es hermosa", se dice Harold.

La dama mira las vitrinas y Harold se le acerca a paso lento mientras traga un poco de saliva.

"Hola", dice Harold con voz suave.

"Hola", responde ella con una sonrisa en los labios.

"Mi nombre es Harold".

"Un placer. Me llamo Hilda".

Hilda, ese no fue el nombre que le dieron a Harold pero, por supuesto él está tan fascinado con ella que no se ha dado cuenta.

Hablan un rato sobre moda y las mejores telas y luego Harold le dice a Hilda:

"¿Deseas un helado?".

"Claro, aunque preferiría mejor un café con leche y un pedazo de torta".

"Tienes razón. Vamos a la panadería".

Hilda acepta muy feliz.

Hilda es una mujer de casi la misma edad de Harold. Es una mujer independiente. Estuvo casada pero su esposo la dejó por una mujer más joven.

Desde entonces Hilda pasa de su trabajo a su casa y de vez en cuando sale con sus amigas Magaly y María Eugenia o Mariu como las llaman todos.

Irma aún espera sin entender qué pasó. Después de media hora decide caminar un poco por el centro comercial y entra en la panadería por un café y sale.

Hilda y Harold están muy concentrados uno en el otro que no notan la presencia de Irma.

Pasan las horas y Harold e Hilda caminan por el centro comercial conversando y conociéndose un poco.

"Bueno, ya es muy tarde y debo irme", menciona Hilda mientras mira el reloj.

"Sí, como han pasado las horas. No lo había notado. Te acompaño para tu casa?", Pregunta Harold.

"Por supuesto. Vivo aquí detrás del centro comercial".

Así Harold acompaña a Hilda hasta la entrada del edificio donde vive. Se despiden y Harold le da un beso en la mano como los caballeros de tiempo atrás.

Irma ya ha llegado a su casa y escribe en el sitio de internet que su cita no llegó.

"Buenas noches madre. ¿Cómo te fue en tu cita?", pregunta Jannet en un mensaje.

"Hola linda. Bueno no me fue tan bien, mi cita no llegó".

"¡En serio! No puede ser. Escribe a la agencia para saber qué pasó".

"Es lo que acabo de hacer. Y mi pequeña Ari?".

"Ya está dormida mami. Nos vemos mañana y me cuentas qué te dijeron en la agencia".

"Sí hija. Que descanses".

Harold llega a casa de Sara muy emocionado y con una gran sonrisa.

Todos se miran mientras ven a Harold con cara de felicidad, una cara que no tenía en bastante tiempo

"Esto es lo mejor que me ha pasado. Ella es hermosa".

Todos están felices por Harold ansioso de saber lo que sucedió.

"Y, ¿cómo te fue?", pregunta Sara.

"Muy bien. Hilda es maravillosa.

Hilda? Ese no era el nombre que le habían dado.

"Hilda? La mujer de tu cita se llama Irma no Hilda".

"¿Ah no? Ella me dijo que se llamaba Hilda".

"Rayos tío, será que te equivocaste?", pregunta David con ojos de sorpresa.

"Vamos a buscar en la computadora".

Alexander trae la computadora, entra en el sitio y hay un mensaje que dice:

"Su cita no se cumplió. Usted tiene otra oportunidad para programar otra salida o puede perder los beneficios que le otorgará el programa".

"Tío te equivocaste. Y ahora, ¿qué podemos hacer?" , pregunta Alex.

"Podemos hacer otra cita", sugiere David.

"Y cómo voy a salir con las dos?".

"Nosotros te ayudaremos", afirma Luis.

"Vamos tío. Tenemos que ganar el dinero, son mil pesos", le recuerda Alexander.

"Ahora sí se complicó todo esto", menciona Harold terriblemente preocupado.

"Bueno sal con las dos. Así recuerdas tus viejos tiempos", menciona Carlos.

Sara solo lo mira y lo quiere golpear.

"Claro, esa idea no está tan mala. Podemos hacer eso y así no tienes que dejar a la mujer que te gustó y seguimos concursando por el premio", menciona David.

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