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Portada de la novela La Cazadora

La Cazadora

Tessa consideraba que Grave Hills era un pueblo aburrido y anclado al pasado, pero su percepción cambia drásticamente tras una tragedia familiar. Su padre, un veterano de guerra, es señalado tras hallar el cuerpo de la chica más famosa del instituto. Convencida de que él no es un asesino, Tessa inicia una búsqueda de la verdad que la enfrentará a fuerzas sobrenaturales y a secretos oscuros ocultos bajo la pacífica fachada de su comunidad.
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Capítulo 2

Tessa camino esquivando las ramas de los árboles, cosa que en realidad habría sido relativamente fácil de no ser por la lluvia y el suelo húmedo lleno de hojas secas. 

Sus botas se resbalaban por el camino mientras intentaba apresurar el paso y es que conforme caminaba, la lluvia se intensificaba, era como si la misma naturaleza le impidiera el paso para buscar a su padre, pero entonces luego de varios minutos de camino, finalmente llego, pero lo que encontró no fue bonito ni mucho menos agradable, sino que parecía una escena de película de terror.

El poste en el que se suponía estaba la conexión telefónica, estaba partido a la mitad, por lo que había algunos cables rotos regados por el suelo, la caja de la conexión estaba rota, más no como si ahí hubiese caído el relámpago que había causado que su llamada terminara. Era más bien como si aquel lugar hubiera sido atacada por un animal salvaje, uno bastante grande como para que rompiera el poste de madera, uno bastante grueso, quizás un oso.

Tessa, enseguida, se preocupó al no ver indicios de su padre, pero con el torrencial tan fuerte que caía sobre ella y ese bosque, su voz era prácticamente inaudible. 

—¡Papá!—gritaba lo más fuerte que podía, pero a pesar de que gritaba con todas sus fuerzas, era imposible opacar el ruido de la lluvia; sin embargo, mientras caminaba siguiendo el rastro de las ramas rotas y las pisadas gigantes que aquel animal había dejado sobre el fango, finalmente vio lo que parecía ser sangre— ¡Mierda! ¡Mierda y más mierda!

Intento correr, aunque sus botas a veces se atoraban en el fango, lo hizo hasta que finalmente cayó hacia el suelo, víctima del miedo y la desesperación. Entonces, estando ahí tirada, escucho un ruido aterrador, un rugido tan fuerte que el sonido de la tormenta se escuchaba apenas como un susurro en el bosque.

El cuerpo de Tessa se estremeció al deducir que la cosa que había emitido tal sonido había atacado a su padre mientras él trataba de arreglar la conexión telefónica y que la sangre que había visto en el suelo era la confirmación de que su padre había conseguido huir, pero quizás se encontraba herido.

Su lado racional le decía que se levantara del suelo y fuera en busca de ayuda, pero su instinto le dijo otra cosa, después de todo la casa más cercana estaba a diez minutos de la suya, así que tardaría mucho tiempo en conseguir que alguien viniera en auxilio de su padre, así que se levantó y continuo siguiendo aquel rastro aterrador que cada vez mostraba indicios de que alguien había estado desangrándose.

Tessa continuo hasta llegar a una zona del bosque que ya no reconoció, su padre muchas veces le había advertido que nunca debia cruzar más alla del sitio donde estaba situada la conexión telefónica, puesto que era una zona peligrosa, caminos que te llevaban a un acantilado donde muchos habían ido en busca de su fin y otros simplemente lo habían encontrado por mera casualidad.

Conocía los peligros, pero en ese momento no le importo ni su seguridad ni su propia vida, sino encontrar a su padre, que si bien no había sido el mejor, pero seguía siendo su progenitor, el único de los dos padres que le había dado la vida que se había quedado con ella y la había criado a pesar de sus propios problemas mentales.

—¡Papá!— lo intento de nuevo mientras cruzaba por un sendero lleno de musgo, que al final termino por hacerla caer y por poco la llevo hacia la orilla de lo que parecía ser una caída bastante fuerte, qué mínimo la habría dejado varios meses en silla de ruedas.

Nadie respondió, solo la lluvia que continuaba cayendo sin parar. No obstante, mientras empezaba a caer en la desesperación, a lo lejos vio una figura caminar hacia ella, un hombre que llevaba algo en los brazos, su impermeable. 

—¡Papá! —grito Tessa al reconocer a su padre y conforme se acercaba a ella, descubrió qué lo que llevaba en sus brazos era un cuerpo, al principio creyó qué sé trataba del animal qué lo había atacado, quizás pensaba ayudarlo a pesar de todo, pero cuando Tessa logro reincorporarse se percató de que en realidad, era una persona—¿Papá, que pasó? 

Su padre no respondió, tenía la mirada pérdida, fija en algún punto delante de sí mismo, se trataba de una de sus regresiones. 

Tessa se aproximó a su lado, pero justo al mirar el cuerpo de la persona que llevaba en sus brazos, se dio cuenta de que se trataba de Avery Midleton, la chica más popular de su preparatoria, una chica que por mucho tiempo se había ocupado de hacerle la vida imposible. 

—¡Por Dios, papá! ¿Qué pasó?—intentó indagar, pero él seguía perdido en su propia mente. 

Al ver que, a pesar de que su padre no se encontraba en sus cinco sentidos, los estaba guiando de nuevo a casa, Tessa intuyo qué su padre pronto volvería en sí y finalmente podría contarle qué había pasado y cómo rayos había encontrado a Avery a mitad de la montaña, cuando ella vivía en el pueblo a pocas calles de la escuela. No tenía nada que hacer allí, a menos de que algo malo le hubiese pasado.

Cuando Tessa reconoció el sendero qué llevaba hasta su casa, corrió, esta vez muy segura de que sus botas no le fallarían. Lo hizo con el fin de buscar, entre las cosas de su padre, la radio qué utilizaba para comunicarse con la oficina. 

El alcance qué tenía esa radio era bastante amplia a su parecer, ya qué había visto a su padre utilizarla en diferentes ocasiones, aunque ninguna exactamente en el interior, necesitaba alejarse de la casa para intentar alcanzar señal y por supuesto, rogar para que alguien estuviera aún ahí o de lo contrario tendría que manejar e intentar llevar a Avery al pueblo ya qué su padre no se encontraba en la mejor condición para hacerlo, pero conducir no era precisamente una cualidad qué sé le diera bien y mucho menos con una lluvia tan densa como esa. 

Entró a la casa completamente empapada y llena de fango. Busco la maleta de su padre y mientras él terminaba de entrar, Tessa finalmente encontró la radio, la cual por suerte aún tenía batería, así que sin perder un solo segundo más salió de la casa para tratar de comunicarse con alguien. 

—¿Hay alguien ahí? —preguntó al alejarse unos metros de la casa, justo en el camino que conectaba el sendero con el pavimento de la carretera—por favor, necesito ayuda. ¿Alguien puede escucharme?

No recibió respuesta, así que de nuevo ese sentimiento de desesperación la invadió, necesitaba hacer algo, pero ella sola no podía, sintió qué no podía hacer nada para resolver esa situación.

—Línea 968. Te escucho, adelante—respondió una voz femenina.

—Por favor, necesito ayuda—repitió con voz nerviosa—mi padre encontró a una chica en el bosque, necesito una ambulancia, me parece que está herida.

—Línea 968. ¿En qué área se encuentra localizada?—preguntó la mujer, manteniendo la calma, cosa que a Tessa le sorprendió mucho, puesto que ella apenas si podía mantenerse de pie debido a los nervios. 

—Estoy en la calle de State Lines—anunció Tessa leyendo el cartel qué estaba situado justo en la esquina del camino qué llevaba a su casa, aunque por supuesto, ese letrero lo había colocado su padre algunos años atrás, puesto que habían tenido algunos problemas para recibir paquetes, creían qué la calle terminaba ahí y no había continuación— número 1-A.

—Línea 968, la ayuda va en camino—la escucho decir y entonces como si el alma le hubiese regresado al cuerpo, sintió alivio de saber que pronto vendría la ayuda. 

Volvió a la casa, creyendo qué tal vez su padre ya habría recuperado la cordura, las regresiones no duraban más de unos minutos, así que pensó que finalmente podrían hablar de lo que había pasado, pero al entrar en la casa descubrió qué las cosas eran distintas de lo que ella había imaginado. 

Su padre estaba sentado al pie de la escalera, asustado, echo una bolita, abrazando sus rodillas mientras repetía palabras sin sentido, claves qué usaba en el ejército. 

Tessa habría ido a consolarlo y tratar de calmarlo de no ser porque su padre había puesto el cuerpo de Avery sobre la mesa, junto con su impermeable. Este escurría de agua y fango, además de sangre. 

Tessa sabía que la sangre qué había visto antes debía ser de ella, porque su padre, a pesar de estar sucio y empapado, no tenía ni una marca, así que con cierto recelo a lo que fuese a encontrar, se acercó al cuerpo de Avery. 

Si estaba sangrando, eso quería decir que necesitaba ayuda, así que debía hacer algo para ayudarla, a pesar de que ella se hubiese comportado como una maldita esos últimos años. 

Retiró el impermeable, pero al hacerlo descubrió una escena digna de un documental de asesinos seriales. Avery tenía una herida sobre el pecho y el abdomen, una herida hecho por un animal qué le había arrancado la piel y había descubierto parte de sus vísceras.

Tessa se aterrorizó al ver semejante atrocidad. ¿Qué clase de animal podría ser capaz de atacarla de esa forma? 

Instintivamente, miro su rostro, se notaba pálido, casi como la de una persona muerta, pero no quería creerlo, Avery era una perra de lo peor, pero no merecía morir, no tan joven y de esa forma, pero al colocar sus dedos sobre su cuello percibió la muerte en ella y no porque su piel estuviera helada, sino porque no había signos vitales. Avery estaba muerta.

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