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Portada de la novela La boda de mi amigo

La boda de mi amigo

La perfecta vida de Ema, una exitosa directora de moda, se desmorona cuando su mejor amigo de la infancia anuncia su matrimonio. Al descubrir sus verdaderos sentimientos, ella emprende una misión desesperada para conquistarlo antes del enlace. Sin embargo, su estrategia se ve envuelta en situaciones torpes y enredos caóticos que complican su objetivo. En este viaje inesperado, Ema entenderá que el amor real no se planea y suele estar frente a nosotros.
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Capítulo 3

Me esforcé en darle una sonrisa amable, debo admitir que me estaba costando mirar a esta chica, sin querer borrarle la sonrisa de su rostro con un golpe.

-Puedes llamarme Ema -Le dije con la sonrisa más falsa que había hecho en mi vida.

-¡De acuerdo! Eres muy hermosa Ema… -Tomé las flores que me daba -Y tú equipaje -Me preguntó mirando para todos lados, buscándolo.

-Vine tan rápido. Que olvidé traerlo -Le dije, restándole importancia a eso.

-¡Eres tan buena amiga! -Me dijo Leandro mientras me señalaba con su dedo y me daba una sonrisa. Debo decir que nunca me había detenido a mirar la sonrisa de Leandro, pero ahora que lo hacía, podía decir que es tan hermosa, sus hermosos ojos verdes, se bello cabello n*egro como la noche, su cuerpo bien formado, su altura, todo de él es impactante.

-No es de extrañar -Le dije, dándole una mirada asesina, a pesar de que todo de él me volvía loca, no podía negar que me enojaba la decisión que había tomado.

-No te preocupes. Puedes probarte ropa mía mañana -Dijo la chica, con esa sonrisa amable e inocente -Mientras no te moleste vestirte muy de chica -Blanquee mis ojos, aunque la chica no se vestía nada mal, no era nada mi estilo, la ropa que usaba.

-Es directora de redacción de la industria de la moda. No le costará nada conseguir vestidos lindos – Dijo Leandro. Di un largo suspiro, para seguir manteniendo mi amable y hermosa sonrisa.

-Si. Puedo conseguir cualquier ropa con una sola llamada -Dije orgullosa de mi trabajo.

-¿Y si vamos a mi casa primero y luego te llevamos al hotel en la noche? -Dijo Lia entusiasmada, yo solo podía ver como Leandro la miraba como si estuviera hipnotizado y con una gran sonrisa.

-¿Vamos? -Dijo Leandro cuando pudo volver al planeta tierra, yo moría por darle un golpe en su cara.

-¿Puedo negarme? -Dije con una sonrisa algo sarcástica.

-Claro que… -Leandro me abrazó -No… -Dijo después de acercarme a él y mirar a su prometida.

-¡Vamos! -Dijimos todos en una sola voz. Yo tomé una bocanada de aire, conté hasta diez y me dispuse a seguirlos. Mientras Lia caminaba un poco adelante yo me quedé atrás con Leandro.

-¿Qué tal te parece mi prometida? -Su sonrisa lo decía todo. Realmente esta chica le gustaba.

-Es muy joven, totalmente linda y totalmente bonita -Le dije, con una cara de pocos amigos, pero tratando de fingir una sonrisa, desde que llegue no había hecho otra cosa que esconder mis deseos y mis pensamientos y eso me estaba agotando.

-¿Por qué hablas como las personas de los 90? Totalmente esto, totalmente aquello ¿Qué pasa contigo? -Leandro se detuvo para verme al rostro por unos momentos.

-¿Solo lo usan lo de los 90? ¿Qué dices? -Le respondí algo desafiante.

-¡Bueno! Lo siento… -Leandro alzó sus manos en muestra de rendición.

-Soy totalmente linda… -Le dije, alterándome un poco.

-¿Qué pasa? -Lia se giró para vernos y vi como Leandro huía rápidamente a donde ella se encontraba. ¡Tonto! ¿Qué le ve a ella? Yo soy mas linda. En ese momento pensé en el chico del avión. ¿Habrá llegado bien? La vergüenza me invadió de nuevo, estaba totalmente fuera de control allí.

-¡Abramos el techo convertible para Ema! -Oí a Leandro decirle a Lia… blanquee mis ojos, esto no sería una tarea fácil para mí, pero había venido aquí con un propósito y no me iría hasta no conseguirlo. Seguía sus pasos lentamente, los escuchaba hablar cariñosamente, así que hice una cara de fastidio, miré las flores que llevaba en mis manos, y las arrojé al piso con desprecio.

Después de llegar al parqueadero y buscar el auto de Leandro por fin lo encontramos, no podía creer lo que veía era un convertible. Aquel chico que había perdido a toda su familia, que muchas veces no tenia ni para comer, ahora había triunfado y eso me llenaba de orgullo, saber que a pesar de todas las dificultades que le puso la vida, había logrado conseguir todo aquello que alguna vez me dijo.

-Mírate. Conduces un convertible -Le dije emocionada.

-Siéntate bien Ema… -Me dijo con una gran sonrisa mientras se subía al auto.

-¿El auto es tuyo? -Le pregunté en forma de broma.

-¡Por supuesto! -Me dijo Leandro orgulloso -Un auto elegante, para una directora de redacción elegante… -Eso ultimo no pude evitar que hiciera que acelerara mi corazón. Leandro condujo el auto por las largas calles de Londres, yo miraba para todos lados apreciando lo hermosa que era esta ciudad, era realmente maravillosa.

-¡Ema! ¿Te gusta el auto? -La voz de Lia llamó mi atención -Leandro lo compró cuando lo ascendieron en la compañía -Decía mientras lo miraba como una tonta. Yo solo podía mirarla y forzarme a sonreír, tengo que admitir que la chica no me desagradaba de un todo, su inocencia eran algo que sentía que me iba a poner las cosas difíciles.

-¡Increíble! -Le dije a Leandro cuando noté que me miraba por el retrovisor.

-¿No es linda mi amiga? -Le pregunto Leandro a Ema.

-¡Claro! Es preciosa -Le dijo Ema con una sonrisa y volteando a mirarme. Yo blanqueé los ojos y le di las gracias.

-Crees que porque ahora te ves elegante… olvidé lo tacaño que eras antes -Le dije jugando con Leandro.

-Puede que haya sido pobre, pero nunca tacaño -Me respondió Leandro con una mirada asesina, a lo que me reí, me hacia falta estar así con él, jugarme de esta manera, verlo reír, era algo que me hacía mucho bien -¿Alguna vez titubee al comprarte tres hamburguesas? -Me dijo mientras me miraba por el retrovisor, Lia solo estaba callada viendo como nosotros dos teníamos una discusión.

-Sí, pero en el viaje ¿Quién quiso compartir cuarto para ahorrar dinero? -Le refuté a lo que había dicho antes.

-¡Agradéceme! Tú dormiste en la cama y yo en el piso. Si el viaje hubiera durado mas hubieras empeñado mis cosas -Me dijo con una sonrisa, luego se giró hacia Lia para hablarle -Sabes Ema cree que siempre debo ser quien paga las cuentas -Mientras le decía eso Lia me señalaba a mí.

-No es cierto -Le refute. Iba a decir algo mas cuando Lia me interrumpió.

-Sabes, la compañía lo ascenderá a productor en Estados unidos… -Me decía mientras se aferraba al brazo de Leandro -Leandro se está destacando, puede hacer lo que quiera -Decía con su gran sonrisa. Me volví a acomodar en el asiento un poco incomoda.

-¡Ya basta! Ella sabe lo genial que soy -Le dijo Leandro con una gran sonrisa tambien -Deja de alardear o no tendré lugar para mejorar -Volvió a decirle Leandro, yo me mantenía en silencio, no podía evitar sentir celos, y me maldecía por haberme dado cuenta tan tarde de mis sentimientos por él.

-Pero eres genial -Seguía escuchando la conversación que ambos tenían.

-Sí, lo soy -Leandro le hizo una caricia en el cabello a Lia con una de sus manos.

-¡Basta! Tengo ganas de vomitar -No pude aguantar más, y solté lo que pensaba.

-En el futuro seré aun mejor -Leandro tomó la mano de Lia, al parecer no me estaban escuchando a mí, ellos estaban sumidos en su mundo de amor.

-¡Genial! -Le decía ella con una sonrisa….

-¿Me crees? -Yo solo podía despeinar mi cabello con mis manos, los celos me estaban matando. Yo me sumí en mis pensamientos, en el resto del camino. Después de un rato más, llegamos a una enorme casa, su fachada era algo impresionante, parecía esas casas que salen en las películas de la realeza.

-¿Tú casa? -No pude evitar preguntar asombrada.

-Si -Me dijo Lia.

-¡Ayúdame a salir! -Le dije a Leandro.

-Siempre estas apurada -Me dijo tomando mi mano y dando una de esas sonrisas que hacían que mi corazón se aceleraba. ¡Piensa en otra cosa Ema! Me decía a mi misma para sacar todos aquellos pensamientos de mi cabeza.

-¡Quiero ver tú casa! -Le dije con una sonrisa de vuelta, no podía evitar sentir curiosidad por saber cómo vivía Leandro ahora.

-¡Que mala razón para estar apurada! -Me dijo Leandro mientras salía yo del auto.

Cuando entre a la casa no podía cerrar la boca, era realmente hermosa, había muchos cuadros, sus puertas eran de madera, los grandes ventanales hacían que la casa se viera muy iluminada, en el techo las grandes lámparas le daban ese toque de elegancia.

-¡Que elegante! -Pude decir cuando había terminado de reparar cada detalle de la enorme casa. Iba a seguir dándole un vistazo a la casa cuando de repente.

-Ema, ven conmigo -Lia me tomó del brazo y comenzó a jalarme. Entramos a una hermosa habitación, Leandro venia detrás de nosotras cuando iba a entrar tambien Lia lo detuvo.

-¡Oye, espera! Es el probador de mujeres. Sal de aquí -Le dio un corto beso en los labios y lo empujó suavemente, yo no entendía nada de lo que estaba pasando ¿Qué hacíamos en esta habitación? Lia cerró la puerta y camino unos cuantos pasos -Ema, te ves aun más linda en persona, que en las fotos que me mostró -Me sentía alagada -Eres muy joven y talentosa -Lia hizo una pequeña pausa, y soltó una sonrisa -Me habría enamorado de ti, si fuera él… -Debo decir que eso me golpeo fuerte en el pecho.

-Yo tambien lo creo -Me recompuse y le dije.

-Pero tiene razón. Eres demasiado buena para él -No entendía eso que había dicho ¿Soy demasiado buena para él? ¿Eso es lo que Leandro pensaba de mí?

-¿Dijo eso? -Le pregunté curiosa.

-¡Mira! -Ella evadió mi pregunta, y camino hacia otro lugar…

-¿Qué te parece esto? -Me mostro un traje n*gro. -¿Es lindo? -Volvió a preguntarme.

-¡Lo es! ¿Es para el novio? -Le reste importancia a lo que me estaba mostrando.

-No, es para el padrino -Me dijo -Está hecho para ti -Le estaba dando la espalda en ese momento, pero al escuchar eso, me giré rápidamente sorprendida por lo que acaba de decir Lia.

-¿Qué? ¿Yo? ¿Padrino? -No podía cerrar mi boca, de lo sorprendida que estaba.

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