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Portada de la novela La belleza tiene su precio

La belleza tiene su precio

Gonzalo es un millonario arrogante que disfruta seduciendo mujeres sin importar las consecuencias emocionales. Rodeado de amistades que aplauden su falta de escrúpulos, siempre obtiene lo que desea hasta que conoce a Débora. Ella, consciente de su oscuro historial y sus tácticas de conquista, se convierte en su mayor desafío al rechazarlo con determinación. En este juego de poder, Gonzalo descubrirá que su fortuna no basta para doblegar a una mujer que conoce sus verdaderas intenciones.
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Capítulo 2

Por Gonzalo

Rodrigo no aportó dinero, pero mi padre le cedió uno de los departamentos de dos ambientes de los pisos de abajo a cambio de su trabajo.

A Gabriel por su trabajo le cedía uno igual, pero terminamos haciendo otro acuerdo, le pagó con la mitad de un departamento que ocupaba todo el quinto piso.

Que desde ese momento es nuestra oficina, la otra mitad de ese piso es mía.

A partir del 6 piso los departamentos eran semipisos.

Por el dinero que puso mi amigo, mi padre le dió un semipiso, bastante más alto del valor que él había puesto inicialmente, era conveniente para Gabriel y también lo era para mi padre, porque no pagaba parte de los intereses bancarios que eran altísimos.

A mí me cedió otro semipiso, por el dinero que invertí, estaba más o menos en las mismas condiciones que Gabriel.

Fue un negocio redondo para todos.

El primer año fué el más duro, porque faltaba terminar el edificio y había que abonar el crédito hipotecario que era altísimo.

Mi madre tomaba todo el trabajo que le llegaba y se quedaba hasta altas horas de la madrugada cosiendo los vestidos de novias y de 15 años, era necesario, yo aportaba gran parte de mi sueldo y mi hermano que aún estaba estudiando, trabajaba free lance para cubrir sus propios gastos y ayudar en casa.

Antes del año, terminamos e inauguramos el edificio.

Se alquilaron rápidamente todos los departamentos.

Habilitamos el edificio para que sea apto profesional.

A partir del segundo año, el préstamo bancario se pagaba con el alquiler de 8 departamentos de los más chicos y ya después, al estar todo alquilado, volvimos todos a estar muy cómodos económicamente.

Mis padres compraron, nuevamente, una propiedad en la costa atlántida, pero está vez fue una casa, bastante grande y con lugar para que vayamos todos juntos.

En general íbamos por separado, alguna que otra vez coincidimos con mi hermano o con mi prima que siempre era la primera en ser invitada.

El jueves terminé con una puta en mi departamento, era un departamento de soltero, muchas veces hacíamos reuniones con mis amigos, aunque generalmente lo usaba cuando estaba acompañado.

Mi novia no tenía idea que ese edificio era de mi padre.

No era que escondiera lo que tenemos, pero tampoco lo gritaba a los 4 vientos.

Mi madre seguía trabajando, aunque a esta altura ya no precisaba hacerlo.

Ella adoraba su trabajo.

Tenía clientas de un alto nivel económico, por lo que ganaba muy bien.

No entiendo como las mujeres gastan tanto en un vestido que van a usar una sola vez en la vida.

-Uno no se casa todos los días.

Decía mi madre.

-Con suerte te casas una sola vez y sino dos o tres veces y 15 años sí se cumplen una sola vez en la vida.

Por otro lado, menos mal que era así, porque gracias a eso y al trabajo de mi padre, nos criaron sin sobresaltos económicos.

Bastante más que eso en realidad.

A los 18 tanto a mi hermano como a mí, nos regalaron un auto, eso no podría haber sido posible sin el trabajo de mi madre.

Mi padre ganaba muy bien, aunque tenía dos socios más en la inmobiliaria y las ganancias se dividían en partes iguales.

De todos modos, siempre le fué muy bien.

Los alquileres del edificio que adquirió, los maneja desde nuestra oficina, la del quinto piso.

Tengo una relación bastante cercana con mi padre, eso lo consolidamos cuando yo era un poco más grande, porque de chicos, el que parecía su sombra, era mi hermano y yo siempre fuí un poco más apegado a mi madre…hasta que comencé la relación con Marta.

Marta es bastante celosa de mi familia.

Con mi padre no tiene grandes problemas, mientras no lo vea demasiado fuera de mi horario laboral.

Le molesta, por ejemplo, que nos pongamos a hacer algún trabajo en casa, se entera y me llama a cada rato, tiene esas cosas que son muy molestas.

Con mi madre solíamos ir a hacer algunas compras y ya casi no lo hago, eso realmente me apena.

Con mi hermano, salvo en ocasiones especiales, no vamos a cenar afuera.

Es lo que más me molesta de mi novia, estoy bastante alejado de mi familia.

Tampoco estoy tan pegado a mi prima, como lo estuve en otro momento.

Todo eso no lo puedo hablar con mi familia, porque la relación con Marta es tirante, si digo abiertamente sus defectos, la van a terminar odiando.

Mi madre no es estúpida y es muy intuitiva, debe conocerla más allá de lo que yo quisiera.

Con Luz es diferente.

Hasta salen a almorzar o se encuentran para hacer algunas compras.

Tengo entendido que hablan casi todos los días por teléfono.

Mi madre siempre está halagando a Luz y eso le molesta mucho a Marta.

A veces estoy entre la espada y la pared.

Esa chica que nombra a cada rato, es una conocida de Luz, creo que es la hermana de una amiga o conocida suya, no recuerdo muy bien, a lo mejor es la prima de alguien, cuando Luz le comentó que conocía a una maquilladora que era espectacular en su trabajo y que podría hablar con ella para ofrecer sus servicios a las mujeres que les hacía los vestidos, mi madre aceptó gustosa el consejo de mi cuñada.

Desde ese momento no hace más que nombrar a esa maquilladora, es cansador.

Tanto que aunque la nombra mil veces, ni recuerdo el nombre.

Por otro lado, con mis suegros no me siento tan cómodo, son distantes y a la vez, mi suegra parece que tiene que dar su opinión sobre todo.

Trato de no contestarle, de ignorarla, pero a veces no puedo ni me quiero dominar y le pongo puntos a sus estupideces.

Con mis suegros almorzamos los domingos.

Se me hace eterno esas horas que pasamos allá.

Luego salimos a pasear con mi novia y terminamos en algún shopping.

Yo, que tenía amigos de la escuela secundaría, de la facultad, del barrio, de otros trabajos, del club donde solíamos practicar algunos deportes…y mi novia que no se habla ni con su propia prima.

Siempre le molesta cuando me junto con algún grupo a comer unas pizzas, un asado o lo que se organice en el momento.

Más allá de todo eso, estamos bien sexualmente y supongo que en algún momento vamos a formalizar.

Estoy entrando a mi casa y escucho a mi madre hablar con mi prima.

-Espero que se le cruce alguna chica con un culo que lo dé vuelta, no podés comparar un culo de una chica de 20 años con el de una de 35, que jamás en su vida hizo deportes ni fue al gimnasio…

No sé qué le contestó mi prima, yo pegué un grito diciendo que llegué.

Están hablando de mí y de mi novia.

Cambió de tema en forma inmediata, le mandó saludos al marido y a la suegra.

Mi madre en eso se parecía a mí, en realidad yo me parezco a ella.

Es sumamente sociable.

Tiene amigas, bastantes y muchas veces llega tarde del local que tiene, en donde confecciona y vende vestidos de alta costura y lo hace porque se quedó hablando con alguien.

Aunque ella aclara que las amigas verdaderas las cuenta con los dedos de una mano…yo creo que usa sus dos manos y se queda corta.

Hay mucha gente que la quiere mucho.

También tiene un montón de gente conocida.

Marta, por el contrario, se queja porque dice que mi madre habla mucho.

Las cosas están difíciles.

Quiero a mi novia, aunque no sé por qué me cuesta tanto formalizar.

No me imagino despertarme todos los días con ella.

Los jueves, cuando tenemos esos escapes, me siento un hombre nuevo.

Necesito esa libertad.

Por eso no sabe que tengo mi departamento, esperándome y totalmente amueblado.

Me ahogaría la convivencia.

Ahora, si tengo tiempo, la veo un rato y si no quiero verla, me invento algún trabajo.

No sé cuánto tiempo voy a poder seguir así.

Hablo todos los días con ella, por teléfono, eso sí.

-Cenamos en 15 minutos.

Me avisa, mientras yo me acerco a saludarla.

Luego voy a la habitación de mis padres, mi papá estaba mirando un partido de fútbol recostado en la cama.

Mira la televisión desde allí, porque mi madre suele hablar por teléfono cuando cocina, y siempre le pide que baje el volumen de lo que él está escuchando.

Son muchos años de matrimonio, se llevan bien porque se conocen mucho.

Tres veces por semana, por la mañana, voy hasta la empresa en donde a esta altura soy gerente. 

Trabajo de 8 a 14 hs y luego me quedo en mi propia oficina hasta las 18 horas como mínimo, y los días que no voy a la empresa, estoy todo el día en la oficina, Gabriel tiene un horario parecido en la empresa en donde trabaja él.

En nuestro emprendimiento contamos con tres empleados.

Estamos pensando en contratar una cuarta persona, el trabajo que tenemos es bastante y nos siguen llegando nuevos proyectos todo el tiempo.

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