Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Bella y La Bestia | James Maslow y Tú

La Bella y La Bestia | James Maslow y Tú

Entregar un amor sincero a quien solo ofrece indiferencia se convierte en un calvario de desprecio. En esta narrativa, la protagonista enfrenta el rechazo violento de un hombre despiadado, transformándose en la víctima de su crueldad. La vida junto a esta «bestia» es un suplicio diario marcado por castigos severos y una actitud hostil constante. Se explora así una lucha desesperada en un ambiente tóxico donde el afecto sucumbe ante la maldad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

-Aquí es-dijo estacionando frente a una gran casa blanca.

Solo me baje cuando el bajó y camine hacia el maletero para sacar mis cosas.

-Toma. -sacó mis dos valijas de un tirón.

-Gracias. -las tome y caminamos hacia la casa, tomó las llaves y abrió la gran puerta.

Cerró y subió. Me quede sola en aquel living. ¡Perfecto! -pensé- ahora ya no tenía a mi papá y tampoco a una familia.

-Hola pequeña. -dijo una mujer saliendo de la cocina- ¿Cómo te llamas?

-______-respondí tensa, la mujer se veía bastante amable.

-Oh, ¿y aquel te ha traído aquí?

-Si con aquel se refiere a James Maslow, está en lo cierto. -la mujer me sonrió.

-Soy Rosalio. Ayudo con la casa. -le devolví la sonrisa que ella me había entregado anteriormente. - ¿No te dio habitación? -preguntó sacándose el delantal que traía.

-No, solo subió y me dejó aquí.

-Oh, ya va a ver ese chico. -caminó hacia las escaleras y sumó pisoteando los escalones.

A los dos minutos bajó la mujer con James atrás, ella caminó hacia la cocina haciéndome una risita y James tomó mis valijas.

-Ven. -me ordenó y solo lo seguí.

Caminamos escaleras arriba y abrió una puerta blanca.

-Aquí te quedaras. -dejó mis valijas dentro.

-Bueno. -intente hacerle una sonrisa, pero el cerró la puerta dejándome sola.

-Quiero que después bajes a almorzar conmigo. -volvió a darme una orden a través de la puerta de madera.

Me senté en la cama mientras miraba por la ventana.

¿Justo aquí debía caer? ¿Con este imbécil?

Me recosté boca abajo y saque mi celular de mi bolsillo.

Mire mi fondo de pantalla durante largos minutos en los que lo único que supe hacer fue llorar por mi padre, quien aparecía en mi pantalla sonriendo junto a mí.

-______-llamó una voz en mi puerta.

-Mierda-murmure secando las lágrimas en mi mejilla.

- ¿Puedo pasar? -golpeó la puerta.

-Si, adelante. -me senté en la cama.

- ¡Oh! -exclamó- todavía no ha desarmado tus valijas.

-Ah es que no tengo muchas ganas. -fingí una sonrisita.

-Bueno pequeña, vamos a almorzar.

-No tengo hambre. -tomé una de mis valijas y subiéndola a la cama-aparte voy a ordenar todo esto en su lugar.

-Pero debes bajar. -estaba preocupada- James se enfadará si no bajas, créeme no quieres comenzar con el pie izquierdo ¿o sí?

-No, pero él no es de hacer buenos amigos, o eso parece. -abrí la valija-aparte no tengo hambre, no pueden obligarme a almorzar.

-Un poquito, por favor.

Me sonaba a que si yo no bajaba a almorzar James regañaría a la mujer y ella estaba realmente asustada por eso.

-Está bien. -finalmente accedí.

La mujer se fue cuando yo acepte, me levante y me dirige al baño, lave mi cara e intente hacer la mejor sonrisa que pude.

-Apúrate-yo venía bajando las escaleras.

-Ya cálmate. -respondí de mala gana. Este tipo nació para ser malvado.

-No me contestes así. -me ordenó.

-Pues entonces háblame bien. -reproche sentándome a la mesa.

Me fulminó con la mirada y finalmente almorzamos.

Todo era distinto a mi casa. Comimos en silencio, ni siquiera me preguntó la edad o que quería hacer por la tarde, la verdad, nada amigable este tipo.

- ¿Y que se supone que eres tú? -me animé a decirle.

-No entiendo tu pregunta. -tomó gaseosa.

-Digo que tú me ganaste en una subasta. ¿Qué eres mío?

-Nada. -dijo fríamente. - solo vives en mi casa y bajo mis reglas.

- ¿Eres mi padre? -volteó a verme.

-No.

- ¡Wow! no se podía no mantener una conversación con este tipo. Me estaba cayendo mal, muy mal.

- ¿Me puedo retirar? -pregunte cuando ya había acabado.

-Anda, vete arriba ya.

Solo me levante y me dirigí escaleras arriba, ya que no tenía sentido pedirle que me tratara de buena manera.

Acomodé cada prenda en el vestidor y luego me di una larga ducha.

Al salir me puse un jean blanco y una remera rosa clarita.

- ¿Se puede? -preguntó Rosalie golpeando la puerta.

-Si, adelante. -accedí.

-Voy al mercado, ¿necesitas algo?

-No, gracias tengo todo.

- ¿Cremas? Lo que sea puedo traerte si no te animas pedirle a James.

-No en serio gracias Ros.

-Okay, entonces me voy por un rato.

Se retiró de mi habitación. Tome el control del televisor y busque algo para ver. De todas maneras, no había nada bueno para ver.

Baje las escaleras con la esperanza de encontrar una computadora en algún lado.

- ¿Qué necesitas? -me sorprendió su gruesa voz detrás mío.

-Nada. -dije asustada.

- ¿Entonces que haces aquí abajo?

- ¿Debo permanecer toda mi vida metida en esa habitación? -respondí con una pregunta.

-No, pero si estabas aquí es porque necesitas algo, sé que no saldrías de ahí si no fuera por eso.

-Okay, sí. Quiero saber si tienes una computadora.

-Si.

- ¿Me la prestas?

-No lo sé. -hablaba en serio eso era lo más escalofriante.

-Bueno, me voy a mi habitación.

-Okay si te la presto. -Wow raramente accedió a mi pedido. -pero déjame decirte que solo por esta semana.

-Soy una adolescente necesito un Facebook, Twitter y hablar con mis amigas ¿No te parece?

-Yo nunca dije que no podrías hacer eso.

-Pero solo por una semana podré porque luego ya no me la prestaras.

-_______, te comprare una. No pelees por algo que todavía no se te ha dicho.

¿Me comprara una computadora? Después de todo entendía mis necesidades como adolescente.

-Gracias. -dije sonriendo y luego lo abracé.

-Bueno, pero ya salte de aquí. -aaggghh ¿no podía ser un poco más amoroso? - Ven-me saco de encima de el- te daré la computadora.

Lo seguí hasta la que parecía ser su habitación. Era grande con una cama enorme en el centro, una habitación demasiado lujosa para ser para un chico como él.

- ¿Puedo preguntarte algo? -tome la netbook que me extendía.

-Ya preguntaste. -sonrío.

Realmente tenía una sonrisa hermosa para no usarla, creo que cuando quiere puede ser muy tierno.

-Okay, es otra cosa.

-Dime.

- ¿Cuántos años tienes?

-20 ¿tu?

-16 ¿Qué no vives con tus padres? -estaba asombrada.

-No, vamos ya vete. -me empujó fuera de la habitación.

Caminé hacia mi habitación y al llegar encendí la netbook.

Me conecté en Twitter, Facebook y hablé por chat con dos de mis amigas.

Me abrieron la puerta despacio.

- ¿Estás aquí? -su voz me hacía estremecer.

-Si.

- ¿Aun usas la compu?

- ¿La quieres?

-Si, tengo que hacer un trabajo.

-Okay, ya te la doy.

Me desconecté de todas las redes sociales y luego se la entregué.

-Aquí tienes. Gracias.

-De nada. -dijo cortantesaliendo por mi puerta

También te puede gustar

Portada de la novela CEO Maverick
9.5
Remi, una hábil hacker apodada Rogue Angel, se ve forzada a infiltrarse en Rivera Tech para financiar la operación de su madre adoptiva. Bajo el chantaje de un sombrío enemigo, su misión es sabotear al implacable CEO Maverick Rivera. Sin embargo, el espionaje digital pronto deriva en una pasión irrefrenable. Mientras ella lucha por ocultar la verdad y protegerlo, el magnate se obsesiona con ella, negándose a permitir que se aleje de su vida.
Portada de la novela Del Odio Al Amor
8.3
Tres años después de un incidente que marcó a un poderoso magnate, ella regresa buscando clemencia. Para costear el tratamiento médico de su abuelo, debe enfrentar el rencor del hombre al que una vez dañó. Él, consumido por el deseo de venganza, le impone un matrimonio forzado diseñado para humillarla bajo la lluvia. Sin embargo, en medio de este frío vínculo basado en el castigo, el millonario descubrirá que su desprecio esconde un amor incontrolable.
Portada de la novela DR. VALENTIN
9.0
El prestigioso doctor Esteban Valentín desea fervientemente la paternidad. Sin una compañera sentimental, decide recurrir a la gestación subrogada para formar una familia. No obstante, un error clínico altera su destino drásticamente: la mujer embarazada de su hijo no es la sustituta legal, sino una paciente relacionada con su propio hermano. Esta confusión médica lo obligará a confrontar sus principios y emociones ante una situación imprevista.
Portada de la novela El Silencio de mi Adiós:  No Hay Regreso
8.8
Diez años de humillaciones y engaños junto a Javier culminaron en tragedia cuando su amante, Isabela, me atropelló. Tras el impacto, mi esposo me abandonó a mi suerte, lo que causó la pérdida de mi hijo y la muerte de mi abuela por el dolor. Lejos de mostrar piedad, él me agredió y tachó de mentirosa con absoluta frialdad. Ante tanta desolación, he decidido reaccionar. Es la hora de romper mis cadenas, sepultar el pasado y luchar por mi libertad.
Portada de la novela El error de nuestras vidas II: Luchando contra los fantasmas del pasado
8.5
Lo que inició como un contrato en Manhattan se ha vuelto un amor genuino entre Amelia Valverde y el banquero Raúl Peralta. Mientras ella lucha contra el abuso social, su felicidad se ve empañada por figuras del pasado que regresan con obsesiones peligrosas. Entre engaños y trampas que buscan fracturar su confianza y estabilidad familiar, Raúl se verá obligado a arriesgar su imperio y su vida para salvar a las personas que más ama de esta oscura amenaza.
Portada de la novela Matar
8.0
La presencia del doctor Dennis Channer resulta insoportable para Trisha, quien se tensa cada vez que él aparece para hostigarla. Mientras busca refugio en su café, Dennis aprovecha cualquier instante para recordarle su antiguo empleo en una clínica veterinaria, buscando siempre provocar su malestar. Esta persecución incesante y la actitud tóxica del médico transforman la vida diaria de Trisha en una asfixiante espiral de acoso y tensión psicológica constante.