Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

Apenas llegó a su edificio Linda corrió a hablar con René, necesitaba contarle con lujos de detalle lo que había sucedido en su primer día de trabajo.

La joven rubia pasaba gran parte del tiempo pintando, sus cuadros, que alguna vez fueron alegres y coloridos, desde que había sobrevivido al infierno de Terry, se habían vuelto tristes y grises, aun así, no perdía las esperanzas de volver a ser lo que era antes, de poder juntar esos pequeños pedazos de su alma y volver a armarse.

— Hasta que llegas, dime, me muero de curiosidad, ¿cómo son?, te juro que después que cortaste la llamada, me quedé con los nervios de punta, no puede ser que te quiera despedir, ¿te dio un por qué?

— Tranquila René, mi trabajo ya está asegurado, los tengo donde quiero. Que te digo, son dos bombones que no me molestaría comer, lástima que son mis jefes.

— ¡¿Y eso que?! ¡Mira lo que son! estas fotos que me enviaste, te juro ¡monje mi braga!, dime si no tienes curiosidad por contar cuantos tatuajes tiene este cuerpo y este rubio, Dios lo dejaría atarme y que me haga lo que quiera.

— Te puedo asegurar que ese es su estilo, pero yo no me dejaré atar por nadie. No lo sé, son lindos y te mentiría si te dijera que no provocan cierta humedad entre mis piernas, pero dormir con mis jefes esta fuera de discusión, prefiero buscar algún sustituto en las noches alocadas en los bares que cometer el mismo error dos veces.

— Aunque esta vez contaría doble. — rebatió con picardía la rubia.

— Eres una cerda, pero.... no, no lo haría.... creo.

— Pero dime cómo son realmente. — René la seguía por toda la casa mientras Linda se despojaba de su ropa, para colocarse algo más cómodo.

— Ambos te confunden a primera vista, si no sabes buscar las señales correctas, Deivid se ve como un hombre duro, con sus tatuajes y ese peinado, ¡Dios tiene tatuada hasta los lados de la cabeza!, pero tiene cierta luz en sus ojos que te dejan ver que en realidad es un ser sensible muy a su pesar, y te puedo asegurar que todas las mujeres con las que ha estado se han comportado como creen que a él le gusta, mujeres fuertes y descaradas, pero lo que él necesita es a alguien débil e inexperta, alguien que lo haga sentir necesitado y útil. — respondió mientras se sentaba en el cómodo sofá blanco.

— Williams es su opuesto, por fuera aparenta ser calmado, serio y centrado, pero es un animal enjaulado que se especializa en pobres chicas incautas, las mujeres débiles lo buscan pensando encontrar a un príncipe encantador, sin saber que es un lobo disfrazado de oveja, estoy segura de que ya está aburrido de las niñas inexpertas, por eso es que su pene reacciono de esa forma cuando lo provoque, te juro que se me hizo agua la boca cuando vi semejante bulto empujando por salir de ese pantalón. — dijo al tiempo que lamia sus labios.

— ¡Eres una perra!

— Sí, lo soy, y él se dio cuenta que soy de todo menos débil, mi intención fue atacar a Deivid a la primera, ya que vi su foto y me confundí, pero cuando lo hice, pude ver como mis palabras afectaban a Williams, y lo demás fue fácil. — se jacto orgullosa de sí misma.

— Quieres decir que lo sedujiste ¿cómo lo hacías con el hombre frío en el último tiempo que estuvieron juntos?

— No, claro que no, solo me mostré como soy.

— Puedes aparentar con todo el mundo, menos conmigo y lo sabes, eres una buena mujer Linda, solo que Erick te lastimó demasiado. — Rene se sintió mal por traer a flote el recuerdo de aquel hombre que tanto lastimo a su mejor amiga.

— No, él no me lastimó, fui yo, y la estúpida idea que él se enamoraría de mí, puedo leer a cualquier hombre, menos al único que robó mi corazón.

— Él no te lo robó, tú lo tienes encerrado, creo que debes parar, es hora de que busques un amor de verdad, no un sueño ni que tú cambies por esa persona, solo sé tú misma.

— No sé, soy buena para seducir, mientras más grande es el reto mejor, pero después, mis miedos regresan, no creo estar lista para una relación sería. ¿Qué tengo para ofrecer? — respondió con cara abatida la castaña.

— Dios, la mierda que tus padres te dijeron sí que se te metió en esa cabezota, ¿cómo no puedes verte realmente?, eres la puta ama, eres como un arma cargada jugando a la ruleta rusa, tú decides quien cae y quien no, además tienes una inteligencia única, vamos Linda, daría todo por estar en tu lugar un día.

— Si seguro.

Las jóvenes pasaron el resto de la noche tratando de saber si eran o no dignas de buscar un amor verdadero o a lo sumo un compañero de vida, hacía dos años que vivían la vida un día a la vez, y un hombre diferente casi todas las noches, pero al llegar la luz del día, ese anhelo de tener un compañero a tu lado, alguien que te apoye y sostenga sin importar que, se hacía presente, no querían admitirlo en voz alta, ellas habían jurado no necesitar nunca más un hombre, pero esa era la verdad, lo que sus corazones y almas pedían.

Deivid y Williams tomaban unos tragos en el apartamento de este últimos.

Williams vivía en un condominio de lujo, en el gran y espectacular 432 Park avenue de Manhattan en el piso 20, el cual poseía una piscina en su interior de 20 metros, el pequeño capricho le costó 14 millones de dólares, pero valía cada centavo, aunque este lugar siempre fue su refugio últimamente no le gustaba estar solo en su hogar, sentía que era demasiado grande para él , por lo que sus días variaban en dormir aquí e invitar a su buen amigo Deivid o ir al penhouse de este, que claro era igual de lujoso, a pesar que solo valía 12 millones el hogar de Deivid estaba ubicado en la torre 30E32 en la Skyline de Manhattan el piso 22 era todo suyo y lo que más le encantaba a Deivid era el estilo gótico de la fachada.

— No puedo creer que ella redactara el contrato, cuando lo menciono pensé que bromeaba. — dijo un poco indignado Will a no poder saber a qué jugaba su empleada.

— No tenías por qué pedirle que renuncié. — El castaño lo miraba con reproche.

— No quiero acostarme con ella Deivid, ¿qué es lo que no entiendes?

— Renuncia y di que soy mejor que tú.

— Ni lo sueñes, ella quiere jugar y la haré arder tanto que se quemara. Gemirá con tanto ahínco mi nombre que se desarmará en mis brazos. — dijo con fuego en la mirada, Linda lo había provocado y pagaría por ello.

— ¿De qué hablas? es un pobre corderito asustado.

— ¿Que?... ¿Acaso tienes algún problema de percepción?, esa mujer sabe lo que hace, quiere seducirme y no sabe lo que le espera.

— ¿¡Ella seducirte a ti?! Vamos hombre si temblaba como una hoja en otoño hoy mientras se disculpaba por tratarme de idiota, te aseguro que debe ser virgen.

— ¿Cómo que se disculpó? Cuéntame más.

— Eso, se disculpó por su comportamiento y me entregó el contrato, sabes... incluso me dio pena, se notaba que ningún hombre jamás la había tocado, cuando la abracé incluso creo que mojo sus bragas. — Deivid estaba complacido con ese pensamiento. Nada más alejado de la realidad.

— Eso no te lo creo, ¡¿tu consolando a una mujer?!

También te puede gustar

Portada de la novela Corazones enredados: Enamorado de mi fea esposa
9.5
Verena finge ser poco atractiva para anular su compromiso con un prometido traidor. Sin embargo, tras un encuentro íntimo con Darren, el imponente y respetado tío de su pareja, su plan se complica. Pese a la reputación de hombre frío y despiadado del magnate, él se obsesiona con ella y se niega a dejarla escapar. La frialdad de Darren se desvanece ante la joven, terminando rendido a sus pies y rogando por su afecto en un romance inesperado.
Portada de la novela INESPERADO AMOR DEL CEO
9.7
Tras sufrir la traición de su familia y ser abandonada cruelmente en el altar, la vida de Rouss Wyner quedó arruinada. Humillada ante todos por su prometido, huyó con el único fin de preparar su regreso. Años más tarde, vuelve decidida a ejecutar su venganza, pero el destino interviene cuando atrae la atención del CEO más influyente de la ciudad. Inesperadamente, termina unida en matrimonio con el hombre más rico y poderoso, cambiando sus planes.
Portada de la novela Me casé con quien me eligió
8.2
Eric Fletcher ha decidido suspender nuestro compromiso con el único fin de procrear con Laurie Stephens, su mejor amiga. Ignorando mis sentimientos, me propuso un frío trato de crianza a cambio de bienes materiales. Aunque acepté sus condiciones y me marché en silencio, Eric asume que nuestra unión se retomará tras el parto. Lo que él desconoce es que mi destino ya está marcado: la próxima semana me casaré con su mejor amigo, dejando atrás su traición.
Portada de la novela Mi vida sin ti
9.5
La supuesta muerte de Maximiliano Duncan deja a Maritza Ferrer en la miseria. Víctima de la codicia de su suegra y un abogado deshonesto, pierde el respaldo económico que protegía a su familia. Lejos de rendirse, Maritza se reinventa como una exitosa mujer de negocios. No obstante, tras dos años de lucha, surgen indicios de que su esposo no falleció. Entre el rencor y la duda, ella deberá descubrir si Maximiliano vive o si es una nueva conspiración.
Portada de la novela Mis Tres Tesoros Más Preciados
8.1
Hace cinco años, Eliza fue víctima de una traición devastadora por parte de su novio y su mejor amiga. Tras quedar en la ruina, no tuvo más opción que aceptar un matrimonio con el misterioso señor Valentine, un billonario rodeado de rumores sobre su supuesta crueldad. Contra todo pronóstico, descubrió que su esposo era un hombre atractivo y, además, el padre biológico de sus gemelos. Así, Eliza encontró la familia y el amor que tanto le habían negado.
Portada de la novela Olvidando a mi Jefe
8.1
Camila Jensen ha ocultado sus sentimientos por Andrei Dupont, su jefe, durante mucho tiempo. No obstante, su estabilidad emocional se quiebra tras descubrir el compromiso matrimonial de él con otra. Intentando mitigar su sufrimiento con alcohol, termina despertando con un conocido que le reclama responsabilidad por lo sucedido. Ahora, Camila enfrenta el dilema de superar su antiguo amor mientras gestiona un inesperado vínculo que podría cambiar su vida.