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Portada de la novela La alfa DANNA, reina de los lobos sin humanidad

La alfa DANNA, reina de los lobos sin humanidad

La vida de la dulce Danna cambia drásticamente al ser rechazada por Eros, el gélido alfa que debía ser su compañero. Tras ser traicionada por él con su amante Lamia, Danna huye embarazada y encuentra refugio entre lobos sin humanidad guiados por la diosa Selene. Convertida ahora en la imponente Reina del Norte, regresa cinco años después. Mientras el sur sufre una terrible maldición, ella planea ejecutar su venganza contra quienes la despreciaron.
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Capítulo 2

En la mañana, se despertó temprano y se quedó mirando por la ventana. De repente, sintió un sofocón. Su celo parecía que se había adelantado. Había escuchado que cuando se encuentra a su mate, en algunos casos se adelanta el celo. Es una necesidad fisiológica aparearse y ser marcada por su pareja. Ella estaba sintiendo el olor refrescante y corporal de su mate. Danna trató de calmarse al sentir el sudor erizante recorrer su cuerpo. De repente, sintió cómo de golpe se abrió la puerta, haciendo que se sobresalte.

Minutos antes, Eros estaba en su despacho cuando un olor delicioso le provocó escalofríos. Se puso furioso y hechizado, salió a toda velocidad. Sin tocar, entró lamiéndose los labios y cerrando la puerta con los pies.

Danna se giró y se sonrojó por la mirada caliente que le transmitía Eros. Él estaba haciendo un esfuerzo extremo para no saltar sobre ella y comérsela entera, dando unos pasos hacia Danna vociferó.

—¿Esto es una trampa tuya, omega? ¿Estabas planeando esto para que te tome como mate? —Él notó sus mejillas rojizas, haciendo que se viera tierna y sensual. Se quedó petrificado cuando la vio directamente a sus ojos. Para Eros, ella no solo era hermosa y sensual, sino que sus ojos eran impresionantemente místicos de color azulado verdoso con destellos dorados, haciendo que Hércules aullara de deseo.

Danna negó con la cabeza, asustada. Ella tampoco lo quiere como su mate.

—Al… alfa déjeme ir —exclamó tímidamente, parpadeo varias veces y trago saliva para tomar valor y continuar—. Mi celo se ha adelantado y… sé que no soy de su agrado, así que… es mejor que me vaya.

—Escúchame bien, omega —dijo Eros con tono amenazante—. Es mi problema si me agradas o no, así que más te vale que me complazcas y sepas cuál es tu lugar en mi vida.

Él la agarró de la cadera con firmeza y le acarició el labio inferior con la lengua, buscando acceso a su boca. Ella abrió la boca y Eros introdujo la lengua, explorando y lamiendo cada rincón de su boca. Danna trató de llevarle el ritmo y liberó un gemido de placer mientras que él movía la lengua a un ritmo más calmado. El calor de sus bocas los envolvió en una sensación embriagante, haciendo que Eros soltara un sonido gutural que provocó en ella vibraciones por toda su columna vertebral y constantes palpitaciones en su parte íntima.

Eros la levantó de la cintura y la colocó en la cama, luego le quitó el vestido por la cabeza, dejando al descubierto sus senos desnudos. Sonrió con malicia y la miró a los ojos, mientras lanzaba la prenda al suelo le ordenó.

—No te muevas.

Unas chispas de emoción recorrió el cuerpo de Danna mientras observaba cómo se desvistecía rápidamente delante de ella. Se desabrochaba la camisa botón a botón. En Su mente susurró «¡Más de prisa!» El movimiento de los músculos de su pecho la hace babear.

—Mírame, omega.

Ella alzó la vista para encontrarse con dos esferas azules que la estudiaban detenidamente mientras él se quitaba los zapatos, los calcetines y los pantalones, luego se bajó el bóxer por las piernas. Su erección quedó libre bajo la mirada de Danna, haciendo que expandiera sus ojos, tragó en seco y una poderosa pulsación estallara en su intimidad.

Él se subió a la cama y se montó sobre ella, le tomó las muñecas y se las puso sobre su cabeza, le abrió las piernas con la rodilla izquierda y se acomodó entre ellas, colocando los antebrazos a cada lado de su cabeza y mirándola con ojos feroces le susurró.

—Necesito estar dentro de ti con desesperación.

Danna sintió la gruesa punta de su erección presionando la puerta de su entrada, lo que le provocaba un placer inconmensurable. Pero reaccionó al sentir un dolor punzante dentro de su intimidad.

—¡Duele! Sácalo, sácalo —el fuerte dolor hizo que quisiera escapar, pero el alfa era mucho más grande y fuerte que ella.

—No lo haré —confirmó, él la besó suavemente mientras permanecía en su ajustado interior. Él estaba confundido. No pensó que, siendo una omega, fuera virgen. Estaba sumamente satisfecho y feliz por ser su primer apareamiento; esa loba era suya, solo tendría un macho y era él. Dio un rugido de orgullo.

Danna escucho ese ronquido y automáticamente expuso su delicado cuello para el alfa.

Sin poder evitarlo, Eros empujó hacia adelante su hombría para llegar hasta el fondo en ella y saco sus caninos de lobo, luego llevo su boca al delicioso cuello y hundió sus colmillos en su piel haciendo que Danna gimiera de dolor y unas lágrimas salieran sin permiso.

Eros trató de resistirse en marcarla, pero Hércules, está descontrolado, quería a su mate a su lado y exigió marcarla. Él empezó a embestirla suavemente por ser su primera vez, no quiere ser salvaje.

A Danna se le va pasando el dolor y la sensación de tenerlo dentro de ella es maravillosa, pronto se acostumbró a su grosor y dejó escapar un suspiro placentero mientras él le lave con deseo su marca, luego se acercó a su boca y tomó sus labios con prisa, moviendo la lengua al ritmo de sus caderas.

Ella se zafa de su agarre y le clavó las uñas en los brazos.

—¿Te gusta? —preguntó mientras la penetraba con lentitud.

—Siii… —respondió jadeando sin aliento, estaba experimentó un tremendo espasmo que le recorrió su cuerpo, obligando a sus músculos a aferrarse a la firmeza de él.

Eros, al sentir su hombría presionada y al escucharla gemir en su boca mientras se liberaba, lo enloqueció y arremetió sus últimas estocadas con profundidad, sintiendo como se sacude dentro de ella, con los ojos cerrados emitió largos y graves sonidos. Sus sacudidas dentro de ella eran celestiales. Él se separó de su boca y hundió rostro en su cuello, aspirando su olor, luego se dejó caer al lado de ella, la pegó contra su torso firme y cálido.

Danna está sofocada recuperando la respiración, cuando notó que Eros la quitó de su pecho y la tumbó nuevamente en la cama, se da la vuelta y la sujeta de las manos y otra vez se coloca sobre ella.

—Eres mía lobita y quiero comerte completita.

Ella quería resistirse, pero se sintió aturdida y su cuerpo ardía en llamas ante la mirada lujuriosa de su mate. Él se apoderó de sus labios y exploró con devoción su boca, mientras una mano bajó a su zona íntima y con el dedo pulgar hizo círculos en su entrada. Eso la puso a temblar y abrió su boca para lanzar un grito de placer.

—Loba traviesa estas húmedas. ¿Lo estás disfrutando? —Él ronroneó mientras se separaba de su boca, aproximó sus labios a sus pechos y empezó a besarle el pezón izquierdo.

—Siii…—soltó con dificultad sintiendo como su pezón se enderezaba bajo su suave y juguetona lengua haciendo que se estremezca de regodeo.

Eros entre jadeos aprisionó el pezón suavemente entre los dientes y alzó la mirada, con una sonrisa malévola balbució.

—Hummm, son los senos más exquisitos que he probado en mi vida ¿Necesitas otra ronda para calmar tu celo? — sugirió y cambió su boca al pezón derecho.

—Si… ¡Por favorrr! —exclamó en un hilo de voz.

El alfa estaba más que excitado y se introdujo dentro de ella, empezó a moverse como un animal salvaje haciendo que los jadeos de Danna fueran más intensos, le gustaba la forma como lo hacía.

Eros la puso en cuanta posición se le antojó, ella no tenía control de su cuerpo, mientras la tenía en cuatro, se corrió soltando un gruñido glorioso.

Danna se restregó en su hombría, estaba embriagada por la sensación que le producía ese hombre.

—Qué rico se siente.

—Omega coqueta, ya no tendré piedad de ti —Él la volteo y la vuelve a tomar embistiéndola salvajemente.

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