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Portada de la novela Juego de Hermanastros

Juego de Hermanastros

Novela erótica. Lukas Verchot es un poderoso empresario que no cree en el amor. Tras la muerte de su madre, su padre volvió a casarse con una mujer que este CEO no aprobaba ya que pensaba que su papá nunca amo a su madre por casarse tan prematuramente. Sin embargo, por designios de la vida el apartamento de Lukas sufre un grave accidente que lo obliga a quedarse en casa de su padre por algunas semanas teniendo que soportar a su madrastra; pero la estadía en esta residencia no le resulta mal ya que se folla constantemente a una de las sirvientas. Pero sus reuniones sexuales con esta mujer se terminan justo cuando conoce a Dana Celaver una noche que llega tarde a casa, esta pelirroja resulta ser la hija de la esposa de su padre, por ende la convierte en una hermanastra de la cual no tenía idea de que existía. No obstante, a este rubio le vale mierda de quien es hija, a él lo único que le interesa era abrir sus piernas para meterse en ellas y saborear la virginidad de su coño. Pero todo este deseo carnal hacia Dana trae consecuencias, unas que Lukas iba a tener que afrontar o hacer lo que comúnmente hacia... huir.
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Capítulo 2

—Estas atravesando un mal momento hija, puedes venir a vivir conmigo. Siempre he mantenido las puertas de mi casa abiertas para ti. Por favor Dana, ven a casa conmigo.

< ¿Casa? pero si esa no es mi casa>

—La verdad es que no quiero molestar.

—No molestas hija, estoy muy preocupada por ti. Llevo años intranquila por ti, como quisiera que las cosas fueses de otra manera entre nosotras.

La joven oprime los labios ante las palabras de su madre. Sin embargo, necesitaba de su ayuda, ya había llamado a la mitad de sus familiares y ninguno le ofreció ningún tipo de auxilio. La única que le quedaba era su madre.

—No tengo dinero para hacer un viaje tan largo, Atlanta está muy lejos.

—Tu solo envíame la dirección de donde estas, yo comprare tu boleto y enviare dinero para que puedas venir sin problemas.

El dinero no era problema para su madre, ya que su esposo era un empresario muy importante en la industria de la tecnología.

—Solo será momentáneo, hasta que pueda sustentarme por mi misma —su madre guarda silencio.

—Como tú lo prefieras, Dana.

—¿Tienes para apuntar?

Al cabo de varios minutos, Kristine cuelga la llamada pensando en las penurias que su hija ha pasado. La mujer suelta el aliento sintiendo que su corazón estaba muy triste.

—¿Qué es lo que pasa cariño? —su esposo posiciona ambas manos sobre sus hombros.

—Es Dana, está en un mal momento. Su padre murió en un accidente y ahora ella está en la calle.

—¿De verdad? —Oliver frunce el ceño —. ¿Le has ofrecido venir a casa?

—Sí, lo he hecho una vez más…

Su esposo la abraza con dulzura, Oliver era un buen marido, desde que se casaron él la ha apoyado mucho. La amaba y ella a él, entre los dos no existían secretos y la confianza era lo primero entre ambos.

Siempre le decía que invitara a Dana a casa, deseaba que ella estudiara en una buena universidad y se superara, pero su hija nunca acepto nada de ninguno de los dos. Kristine sufría mucho por no poder estar con su hija.

—La extraño tanto, pero siento que solo viene para quedarse muy poco.

—Intentaremos de que sea permanente, le ofreceremos estudiar en una buena universidad, hasta le puedo ofrecer empleo si quiere trabajar. Haremos lo que esté a nuestro alcance para que este cómoda y decida quedarse.

—Dana es tan terca.

—Se parece mucho a ti, de eso no tengo dudas —Kristine sonríe con burla.

—Dana me odia, Oliver. Sé que sigue enojada conmigo.

—Estoy seguro que a medida que vayan conviviendo aquí en casa las cosas van a mejorar, no te preocupes, te ayudare a que la relación entre las dos mejore.

—Muchas gracias, mi amor.

Ambos se abrazan con fuerza, Oliver era su pilar. Siempre la ayuda a no derrumbarse en los peores momentos de su vida.

—Enviaremos dinero a donde sea que este, y compraremos su boleto. Enviare un coche para que la recoja al aeropuerto.

—Gracias cariño.

—Ahora dime, ¿Qué era eso que tenías que decirme?

Kristine recuerda las andanzas de Lukas y se centra de nuevo en ese asunto. La mujer decide contarle todo a su esposo para que estuviera al tanto de la situación con su hijo. Lukas era un buen muchacho, pero muy despreocupado.

Y encima de eso sinvergüenza…

[…]

Esa noche después del trabajo Lukas se encontraba en un bar con sus amigos tomando algunas copas, se divertían y conversaban sin parar.

Mientras se toma un trago, siente que su móvil vibra. Eso lo lleva a fruncir el ceño, al revisar la pantalla percibe que era su padre. Pero guarda el móvil y decide encender un cigarrillo, luego de eso observa a lo lejos a una camarera que llama su atención.

—Esa chica lleva mucho rato observándote Lukas…

—No me había fijado en ella hasta ahora —responde exhalando el humo —. Verdaderamente está muy buena.

—Seguro que quiere follar contigo.

—Es probable —dice inhalando del cigarrillo.

Ve como la rubia se aproxima a la mesa con algunas cervezas en su charola, empieza a dejar una a una en la mesa mientras que el rubio la mira con morbo… cuando le toco a la joven dejar la bebida de su lado, él sujeto su mano y la miró.

—¿Cómo te llamas?

—Grey…

—Quiero decirte algo importante, Grey… ¿en qué momento te quedas libre?

—En 5 minutos…

—Bien… —el CEO sonríe con malicia.

Pasados esos minutos, Lukas aparece en la parte de atrás del bar divisando a la rubia sentada en una silla mientras revisa su móvil.

—¿Tienes novio, Grey? —le dice caminando hacia ella mientras enciende un cigarrillo.

—No.

—Revisas tu móvil por la madrugada, me hace pensar que si —suelta el humo.

—¿Qué es lo que quiere?

—A ti…

La sinceridad de ese hombre la petrifico.

—Debo regresar en 20 minutos al trabajo —responde con nerviosismo.

—Podemos intentarlo…

Lukas lanza el cigarro para tomarla por la cintura en un solo movimiento, suelta el humo contra la boca de ella y sonríe, el CEO se sienta en aquella silla para luego bajar los pantalones de la rubia rápidamente, termina por sentarla a horcajadas en su regazo al mismo tiempo que aprieta sus nalgas.

—Seamos breves y saltémonos algunos pasos.

La rubia respira con rapidez, sin embargo empieza a soltar el botón de su pantalón y baja la cremallera, saca su polla y antes de que pudiera introducir su pene en su coño Lukas saca un condón de su bolsillo…

La joven se lo coloca muy rápido y ella misma decide deslizar su polla dentro de su coño. Al hacerlo ella jadea y aprieta sus muslos contra los suyos.

—¡Ahhhhh!

Toma la mano de Lukas posicionándola sobre una de sus tetas.

—Aprieta fuerte.

Él obedece sintiendo como las paredes vaginales de esa chica se contraen, al parecer estaba bastante urgida por tener sexo. El rubio la sujeta de las caderas mientras que ella menea ese culo de un lado para otro.

El rubio se mantiene callado mientras que ella folla con él. Observa su rostro y se deleita de ella, luego siente como esa mujer acelera los movimientos lo que le indica que estaba por correrse. Lukas muerde sus labios cuando estaba por eyacular.

Cierra los ojos y se deja llevar por lo que siente, en cuestión de nada explota dentro del condón liberando el estrés acumulado de esa tarde. La rubia seguía meneando las caderas lentamente hasta que la ve respirar agitadamente.

Segundos después empieza a normalizarse y sonreír.

—Eso ha estado bueno —ella le dice totalmente relajada.

—Bastante bueno…—la joven lo mira a los ojos y en ellos ve aquel brillo inusual al que siempre le huía —. Ya debo irme.

—¿Lo volveremos a repetir? —pregunta ceñuda.

—Probablemente…

El CEO se pone en pie y empieza a vestirse.

—No eres de esos que se involucra mucho, ¿verdad?

—Haces preguntas que no tienen respuesta —el rubio la mira de soslayo —. Fue bueno conocerte, nos estamos viendo.

La rubia sonríe y luego niega.

—Cobarde…

[…]

Lukas enciende un cigarrillo entre tanto camina hacia su coche, ya no le apetecía regresar con sus amigos. Al día siguiente tenía una reunión importante y necesitaba estar lucido, al sentarse dentro del coche pone las manos sobre el volante y mira hacia el frente para ver el local.

Estar con esa chica fue bastante bueno, grato, más no entendía porque razón no se sentía satisfecho con el resultado. Y siempre era igual, sea cual sea la mujer con la que se acostara.

Era un gran problema el que tenía entre manos…

—Mierda —pone en marcha el coche y decide abandonar esos pensamientos absurdos.

[…]

Dana y su amiga se despiden en el aeropuerto antes de que la joven abordara el avión.

—¿Crees que estarás bien donde tu mamá?

—No lo sé, pero espero que no tenga que quedarme mucho tiempo con ella y su esposo.

—¿No crees que ella meceré una oportunidad? A fin de cuentas es tu mamá, ¿no?

Dana guarda silencio ante la sugerencia de su amiga, sin embargo ella no pensaba igual.

—Ya debo irme…

—De acuerdo, llámame si necesitas hablar con alguien.

Las chicas se abrazan a modo de despedida y es cuando Dana emprende el camino hacia su vuelo. No estaba segura de lo que estaba haciendo, pero más opciones no le quedaban. No le agradaba nada llegar a la casa del marido de su madre.

Por varios años ella le insistió mucho para que se fuera a vivir con ella, pero siempre se negó. Hasta que decidió dejarle de hablar.

Cuando aborda el avión y toma asiento, Dana suelta el aliento abruptamente, mira sus manos juntas y cree que aquello no es una buena idea. Ese remolino que sentía en la boca del estómago no le gustaba para nada.

—Solo será momentáneo, por muy poco tiempo.

[…]

Lukas cierra la puerta de su cuarto y el sonido de la misma revienta su cabeza lo que produce que lo cabree, el rubio camina hasta la cocina a por algo de beber, pero mientras desciende por las escaleras vislumbra a su padre casi saliendo de la casa.

Pensó que se libraría de él, pero el hombre voltea para verlo y a juzgar por su expresión supo que no le diría nada bueno.

—Buenos días, padre.

—Has llegado muy tarde ayer, Lukas.

—Puedo irme a un hotel si te molesta mis horas de llegada—responde al mismo tiempo que baja el último escalón.

—¡No seas insolente!

Lukas se detiene para mirar fijamente a su padre.

—Soy un hombre adulto, padre. Ya tengo 38 años, con una empresa propia y mi casa. No me des sermones de cómo llevar mi vida, o de la hora en la que debo llegar. Si te molesta mis horas de llegaba, me iré ahora mismo.

Oliver sabía que su hijo ya era un hombre, y que controlarlo sería muy estúpido de su parte. Era un hombre exitoso que se ganaba su propio dinero.

—No es por eso que me he detenido a hablar contigo.

—¿Qué es lo que pasa?

—Kristine me ha comentado que mantienes una aventura con una de las sirvientas.

—¿Y que con eso?

—Distraes al personal Lukas, por favor —el CEO pone los ojos en blanco.

—¿Y qué quieres que haga? Te estuvieras evitando todo esto si no me hubieras invitado a quedarme aquí. Conoces muy bien el estilo de vida que llevo, padre.

Oliver frota el ceño, su hijo ya no era un niño. Sin embargo a su esposa le molestaba que follara con las empleadas.

—Sabes que a mí me da igual con quien folles, pero al menos ten un poco más discreción cuando te metas con las empleadas.

—De acuerdo…

—No quiero tener problemas con Kristine, pero tampoco con eso te estoy corriendo de mi casa. Quédate el tiempo que se tome para reparar tu apartamento.

—Bien padre…

—Debo irme, ¿asistirás a la reunión de esta tarde? Podemos fusionar algunas de nuestras ideas para mejorar nuestras empresas.

—Sacare tiempo para ir.

El hombre asiente y luego sale de la casa. Lukas continúa hasta la cocina donde encuentra a una guarnición de chicas cocinando, en cuanto ellas lo miraron a todas se le coloran las mejillas.

—Buenos días, ¿Dónde puedo conseguir una píldora para el dolor de cabeza?

En ese momento Lukas pensó que si Kristine no quería que se follara a sus empleadas, al menos debería de contratar a mujeres viejas. Todas sus empleadas eran muy jóvenes, y bastante atractivas.

[…]

Ajusta su traje mientras se mira en el espejo, mira la hora en su reloj fijándose que se le estaba haciendo tarde. Y el maldito dolor de cabeza aun no lo dejaba en paz, si no fuese por todas esas reuniones que tenía ese día, se hubiese quedado en la jodida cama.

Se encamina hasta la salida justamente encontrándose con Margot, quien al verlo le sonríe con malicia.

—Le traigo una bebida para que se le quiten los males.

—Gracias, pero ahora ya voy de salida. Déjalo para la noche.

El CEO avanza por el corredor dejando a la chica atrás, baja las escaleras a toda prisa cuando Kristine entra por la puerta.

—¡Oh Lukas! No sabía que aun seguías en casa.

—Se me ha hecho tarde, nos vemos por la noche.

—De acuerdo, adiós.

La mujer lo despide desde la puerta, no es que su relación con su hijastro fuese del todo mala, si no que Lukas era un hombre difícil de llevar. Se parecía mucho a su hija Dana, lo que la hace recordar que ella llegaba ese mismo día y la ponía contenta saber que la tendría cerca de nuevo.

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