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Portada de la novela Inevitable Tentación

Inevitable Tentación

Clara Sotelo y Ricardo Benedetti mantienen una fachada de felicidad conyugal, aunque su relación carece de chispa y se hunde en la monotonía. Su hija Angeline, buscando confrontar a su padre, decide contraer matrimonio con John Belalcázar, un joven humilde y audaz. Sin embargo, el encuentro entre John y Clara provoca una atracción inmediata e imprevista. Este sentimiento prohibido desatará una lucha interna entre la pasión y el deber, amenazando con destruir el núcleo familiar.
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Capítulo 3

¿Atracción?

Después de la fiesta, Angelina decidió pasar la noche en casa de John, estaba bastante resentida por el espectáculo que habia hecho su padre, pero realmente eso ya lo sabía, estaba preparada para todo, si embargo no dejaría que él se opusiera ante su relación.

John Belalcázar era un hombre joven, pero humilde, era huérfano de padre y madre y se habia criado en un orfanato, cuando cumplió la mayoría de edad salió a su suerte a enfrentarse a la vida, pasando por diferentes cosas que hicieron que él se volviera fuerte, poco a poco consiguió la forma de subsistir como mecánico de autos, arreglaba coches para subsistir, una vez cuando a Angelina se le averió su Audi, ella lo llevo al taller donde él trabaja y allí se conocieron, tuvieron buena química en su momento; por esos días ella tenía muchos problemas con su padre y se le ocurrió la idea de que ella podría vengarse de él dándole donde más le dolía: “en su ego y su presencia”, así que decidió conquistar a John, un polo opuesto a lo que su padre quería para ella.

Mientras tanto en la casa de Clara, todo era un desastre, cuando Ricardo decidía beber alcohol, se comportaba de una manera diferente, ya no tenía el control que se supone un hombre de su perfil y de su edad debía tener, se tornaba agresivo y desmedido, inclusive llamaba mujeres a su casa delante de su esposa, sin importarle lo que ella pensara, Clara solo podía observar y guardar silencio, alguna vez ella intento refutarle, pero en la golpeo, desde ese día entendió, que era mejor guardar silencio y así acabaría el tormento más rápido.

Ella decide acostarse y deja solo a su esposo en la sala con los pocos invitados que quedaban y las mujeres que el habia contratado como damas de compañía esa noche, sabía que no pararían sino hasta el amanecer, mientras se alistaba para dormir, por su cabeza paso la mirada de John, era un hombre bastante atractivo, más que guapo le parecía que tenía algo que a ella le llamaba la atención, alguna vez su hija un poco más joven le presento un novio, pero jamás le dio importancia como la que ahora estaba sintiendo por ese hombre, él tenía veintiocho años y ella estaba próxima a cumplir cuarenta uno, le parecía increíble llegar a sentir atracción por alguien menor que ella y mucho menos por el novio de su hija, así que asumió que esos pensamientos se trataban de la angustia por querer que su hija estuviera bien.

Pasaron unos dos días después de la fracasada fiesta, Angelina no habia vuelto a casa durante ese tiempo, estaba evitando a toda costa encontrarse con su padre, John la llevo hasta la casa y ella lo hizo seguir, sabía que su madre no le diría nada, así que aprovecho para familiarizarlo más.

Clara siempre permanecía arreglada en casa era una costumbre que adopto desde que estaba muy joven, así que cuando Angelina y John llegaron, la encontraron perfecta como siempre.

-Mamá que dicha que estes por aquí, vine con John, ¿no se si te molesté?

-Buenas tardes, señora Clara. - él toma nuevamente su mano como la primera vez y le da un beso, esta vez, él se veía más relajado, llevaba unos vaqueros puestos ajustados y una camiseta deportiva oscura, así se veía mucho más joven de lo que era.

-Claro que no me molesta mi amor, son bienvenidos ¿Cómo estas John?

-Muy bien señora Clara, mejor ahora con su presencia- Angelina sabía que él era bastante cordial, así que no le sorprendía que hablara así con su madre.

Ella se pone un poco nerviosa al sentir el rose de su mano y la aparta, ahora siente como está sudando y esta incomoda.

-Bueno mamá, los dejare por un momento para que se conozcan mejor, debo cambiarme de ropa, en casa de John aun no tengo mucho, así que llevo dos días con el mismo pantalón. - Angelina sale corriendo por las escaleras

-John quiero ofrecerte una disculpa por la actitud de mi esposo el día de la fiesta, sé que se comportó como todo un patán y pues no quiero que pienses que en la familia todos somos así, aquí respetamos mucho la relación que tienes con Angelina- Clara le habla con los nervios colapsados, tenerlo al frente le causaba un vacío en su estómago.

-No se preocupe señora Clara, con que lleve una buena relación con usted para mi es excelente. -él le responde mientras le toma su mano nuevamente.

Ella observa como la tiene tomada de la mano y un escalofrió invade su cuerpo, jamás en los años de su existencia habia sentido algo así por un hombre diferente a su marido y eso en realidad la preocupaba, la alteraba porque se trataba del novio de su hija, sentir algo por él significaría el pecado más grande su existencia algo que no tendría perdón.

Ella aparata cuidadosamente su mano de John y le sonríe con la comisura de sus labios, él puede notar como ella esta incomoda, y también se aparta un poco.

-Si John cuentan con mi total apoyo ¿Qué hay de su familia? ¿Qué piensan de Angelina? - Ella trata de evadir el incomodo momento, no quería que él llegara a pensar algo malo sobre ella.

-Bueno soy huérfano, soy solo yo. Así que ella no tendrá que luchar con nadie más que no sea conmigo, yo trabajo en un taller de autos y pues bueno, sé que no soy del mismo estatus social de Angelina, pero la quiero con todo mi corazón. Esas palabras hicieron que el corazón de Clara se acelerara, como podía tener pensamientos impuros sabiendo que ese hombre estaba enamorado de su hija, solamente decide esperar que lo que esté pasando por su cabeza solo sea una confusión.

Sin embargo, él le sigue hablando, pero ella no puede quitar la mirada de su boca, no lo deja de observar e involuntariamente se muerde su labio inferior, mirara John desataba algo dentro de ella, una especie de lujuria, y aunque era la segunda vez que lo veía, estaba confirmando por todos los medios, que ese hombre que estaba haciendo feliz a su hija, le gustaba y era urgente que buscara la manera de remediar esa situación.

Su hija bajo unos minutos después, rompiendo por completo en la hipnosis en la que estaba Clara con su novio, aunque ella jamás sospecharía algo indebido de su madre, le causo curiosidad porque ella lo miraba así, pero no le dio importancia, se trataba de su madre, y la verdad John era encantador, conquistaba a cualquiera.

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