Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Fortuna inesperada: El imperio oculto de mi esposo cotidiano

Fortuna inesperada: El imperio oculto de mi esposo cotidiano

Tras sufrir la traición de su prometido y el desprecio de sus parientes, Adelina opta por un matrimonio impulsivo con un sencillo trabajador de hotel. Ella anhela estabilidad, sin sospechar que su esposo es en realidad un magnate que la ama profundamente. Aunque la sociedad ridiculiza su supuesta pobreza, la realidad sale a la luz: él es un multimillonario y ella la hermana de un influyente hombre. Sus rivales quedarán atónitos ante tal revelación.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

"No..., no..., mmm..., ah...". La oscuridad de la habitación envolvía a Adelina Shaw, mientras un hombre la presionaba contra el colchón, sujetándole las muñecas por encima de la cabeza.

Un escalofrío la recorrió cuando los labios de él encontraron los suyos, y lo que siguió fue una ráfaga de besos febriles que le arrebató todo pensamiento coherente.

Permanecieron así, entrelazados, hasta que el cielo comenzó a palidecer con las primeras luces del alba.

Cuando la luz se filtró a través de las cortinas, por fin logró abrir sus pesados párpados.

La lujosa suite del hotel era un caos: ropa esparcida por el suelo y el aroma de su noche de pasión todavía impregnaba el aire.

El siseo de la ducha en el baño se detuvo y, un instante después, él salió envuelto en una nube de vapor.

Era un hombre alto, de al menos un metro noventa, que llevaba una bata de baño que colgaba holgadamente de sus hombros, revelando un pecho musculoso y bien definido. Las gotas de agua que se deslizaban por su piel reflejaban la tenue luz del amanecer, dándole un aire a la vez peligroso y magnético.

Sus rasgos parecían cincelados con precisión, cada ángulo severo pero refinado: una nariz recta, labios delgados y unos ojos tan oscuros como un abismo.

Su mirada, fría y calculadora, la traspasó.

Sin prisa, cruzó la habitación para recoger su ropa y se vistió con una camisa impecable, abotonándosela con una precisión deliberada. El aura de frialdad y contención que lo envolvía contrastaba bruscamente con la pasión desenfrenada de la noche anterior.

Ella permaneció inmóvil, con la mente en blanco, hasta que su voz, serena y firme, rompió el silencio. "Lo de anoche fue un accidente. Si necesitas algo, contáctame. Me haré responsable".

Dejó caer una tarjeta de presentación sobre la mesita de noche, que aterrizó con un golpe seco. Y sin mirar atrás, salió de la habitación con paso decidido.

La puerta se cerró con un clic, y solo entonces la lucidez comenzó a abrirse paso en su mente aturdida.

Como en trance, se vistió, guardó la tarjeta en el bolso y se masajeó las sienes palpitantes mientras intentaba reconstruir los fragmentos de la noche.

La fiesta de compromiso con Lorenzo Ward, su novio desde hacía cuatro años, había culminado en un exceso de alcohol y una pésima decisión que la llevó a la cama de un extraño.

El recuerdo le quemaba el pecho como ácido. Había sido su primera vez, y la amarga realidad de lo sucedido le revolvió el estómago.

Determinada, se lo confesaría todo a Lorenzo.

Tomó el celular y marcó su número, pero nadie respondió.

Frunció el ceño. Había estado incomunicada toda la noche y él no le había enviado ni un solo mensaje. ¿Y ahora tampoco respondía?

Una profunda inquietud comenzó a oprimirle el pecho. Algo no andaba bien. Tenía que encontrarlo.

Justo cuando se disponía a salir del hotel, un brillo sobre el lavamanos del baño le llamó la atención. Sobre el mármol descansaba una credencial de empleado.

Contuvo el aliento. ¿Acaso ese hombre era un empleado del hotel?

Se mordió el labio. La urgencia por encontrar a su prometido la obligó a desechar la idea por el momento. Tomó la credencial y salió de la habitación.

...

Urbanización Azure.

La villa que compartía con Lorenzo. Su supuesto hogar.

Al pie de la escalera, un par de tacones rojos y ropa de mujer tirada en el suelo hicieron añicos la poca calma que le quedaba.

Con el pulso retumbándole en los oídos, subió los escalones de dos en dos.

En el rellano, la puerta del dormitorio principal estaba entreabierta, y desde el interior se filtraban los gemidos de una mujer. "¡Ah, me vuelves loca! Lorenzo, ¿a la tonta de Adelina también la haces sentir así?".

A las palabras de la mujer le siguió una risa masculina, grave y burlona. "Ni menciones a esa inútil. Si hubiera sabido que no era más que la hija de una sirvienta haciéndose pasar por rica, jamás me habría acercado a ella. Esos cuatro años a su lado fueron una tortura. Ni siquiera me dejaba que la besara".

A través de la rendija de la puerta, vio dos cuerpos entrelazados en la cama.

El estómago se le revolvió al reconocerlo. Era su prometido, Lorenzo.

Y a su lado, inconfundible, estaba Lainey Shaw, la verdadera heredera de la familia.

Un frío le caló hasta los huesos y le dejó un vacío en el pecho. Su mundo se desmoronó, hundiéndose en un abismo de silencio y oscuridad.

"¿Así que la estúpida de Adelina sigue siendo virgen? Apuesto a que la noche que le preparamos con ese tal Nicolás Morgan fue un buen estreno para ella, ¿no crees?", ronroneó Lainey entre gemidos. "Nicolás es un hombre de estatus. Dejar que la hija de una sirvienta se acueste con él es más de lo que esa cualquiera se merece".

Cuando su risa cesó, Lorenzo aceleró el ritmo, con la voz grave y cargada de deseo. "Una vez que esté completamente arruinada, tendrás la excusa perfecta para echarla de la familia Shaw. Lainey, ¿no es eso exactamente lo que querías?".

Lainey soltó una risita entrecortada, su cuerpo arqueándose contra el de él. "Mmm..., Lorenzo, más despacio...".

La imagen de las dos personas en las que más confiaba, juntos en la cama, burlándose de ella y conspirando en su contra, la hizo pedazos. Su mente se quedó en blanco. Era como si todo su mundo le hubiera sido arrebatado en un instante. Las imágenes de la fiesta de compromiso parpadearon en su mente como crueles recordatorios.

Todo había sido planeado.

Lágrimas calientes anegaron sus ojos. Había creído de verdad que, aunque el mundo entero le diera la espalda, Lorenzo siempre estaría a su lado.

Años atrás, la madre de Adelina, una de las sirvientas de los Shaw, intercambió a su hija recién nacida con la verdadera heredera, Lainey. Fue un acto de retorcida venganza antes de desaparecer sin dejar rastro.

La familia no descubrió la verdad hasta hacía apenas unos meses, cuando una simple prueba de sangre desenmascaró el engaño.

También te puede gustar

Portada de la novela Bajo su techo, su corazon
8.2
Lucía, madre soltera, comienza a trabajar como niñera para los hijos de Raúl Castillo, un poderoso empresario sumido en la frialdad tras la muerte de su esposa. La llegada de Lucía devuelve la calidez al hogar y despierta el corazón dormido de Raúl. No obstante, las diferencias de clase y las inseguridades de ella amenazan su conexión. Ambos deberán enfrentar prejuicios sociales y sus propios temores internos para lograr que su amor florezca.
Portada de la novela Destruyó la familia de su esposo a modo de venganza
9.2
Hace cinco años, Dinah Flynn ignoró las críticas para casarse con Jeffrey Scott. Su entrega era absoluta, tolerando humillaciones y amantes en su propio hogar por una supuesta deuda de gratitud. Dinah aseguraba que su rostro bastaba para perdonarlo todo. Pero cuando un accidente desfigura a Jeffrey, ella lo deja atrás sin dudar. En su reencuentro, la verdad sale a la luz: su devoción no era por él, sino un frío homenaje a la identidad de otro hombre.
Portada de la novela Diez Noches en Dubái
9.2
Myrtle recibe la propuesta laboral de su vida cuando el poderoso jeque Adib Farhat la convoca a un viaje corporativo en Dubái. Tras la fachada de profesionalismo, ella esconde una pasión clandestina por su jefe que no se atreve a revelar. Rodeada del lujo de los Emiratos Árabes, la joven se impone un ultimátum desesperado: contará con solo diez noches para dejar atrás sus temores y declarar su amor al magnate antes de que el tiempo se agote.
Portada de la novela Embarazo de una noche
8.6
Isabelle Roberts inicia su labor como secretaria en un exclusivo taller, pero la sorpresa la invade al descubrir que su jefe, el magnate Jhon Dallas, es el mismo desconocido con quien compartió una noche apasionada. La situación se complica al confirmar su embarazo mientras nota que él no parece reconocerla. Atrapada entre el deseo latente y el miedo al despido, Isabelle duda si revelar su secreto bajo la sombra de un pasado oscuro que acecha a Jhon.
Portada de la novela Esclavo de tu Cuerpo
8.2
Harry Green es reconocido por su impecable frialdad y su rol de empresario responsable ante el mundo. No obstante, bajo esa máscara de rectitud, el magnate resguarda una faceta sombría y audaz que solo se libera en privado. Su control se desmorona cuando Alexandra Morin, trabajadora de su centro comercial, descubre su secreto. Ella se convierte en la única mujer capaz de trastocar su realidad en un intenso relato de pasión, poder y deseo desenfrenado.
Portada de la novela Felicidad post-ruptura: consentida por el CEO
9.0
Al descubrir el engaño de Howard con su secretaria, Chu Yu sorprende a todos con una frialdad absoluta al entregarle una tarjeta de hotel. Pese a los elogios por su aparente madurez, ella decide finalizar la relación sin remordimientos. El destino da un giro cuando el celoso Song Ran exige su presencia. En lugar de hundirse en el dolor, Chu Yu se entrega a una velada apasionada con él, refugiados bajo el techo estrellado de un exclusivo Cullinan.