Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Hey Karrie

Hey Karrie

Karrie siempre ha visto la vida a través de un prisma de pesimismo y aspereza. Su mundo se transforma al cruzarse con Seth, un chico excepcional que desafía sus creencias y le demuestra que la realidad no es tan cruel. Ambos emprenden un viaje repleto de risas y hallazgos que redefinirá los valores de la joven. Este relato explora cómo, tras el dolor provocado por otros, el destino nos presenta a seres capaces de curar las cicatrices del alma.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Karrie

Me levante perezosa de la cama, mirando las llamadas y mensajes perdidas de Max. Me llamó para quererme recoger para la escuela, mi amada moto estará lista en dos días, pero ya la extraño mucho. Entre a la ducha para que Max me encuentre lista. Un vago recuerdo inundó mi mente.

“Estaba mirando hacia el techo, una pared blanca solo miraba, pero sentía las agujas de los sueros perforar mi piel. Jodía bastante. Pero mi padrastro lloraba como loco, quería salvarme... pero yo no quería existir, no mientras esa persona llamada madre este cerca.

Una persona, muy amigable, me acaricio el rostro. Era una doctora. Me susurro que todo estaría bien y empezó a contarme historias de un librito negro. Miré las agujas y lentamente empecé a dormirme”

Después de mi vago recuerdo (muy extraño y raro de hecho, aunque no tan extraño, son recuerdos de mi pasado) acudí a la ducha y deje que mi cuerpo se despeje de todo.

//

Sentí unos toques a mi habitación, que extraño... Papá se fue. De seguro es Max, tiene permiso de entrar el pendejo ¿porque no entra normal? Abro la puerta y como supuse, el pendejo de Max.

—Hola Max —Rodee los ojos. —¿No ves que me voy a vestir?

—Ya te he visto con menos de ahí, dramática —Me sacó la lengua —Eres mía, Karrie.

—Yo soy un espíritu libre, ¿Ya te saco las patas Karen? —Me burle. Era su última conquista, la rubia plástica de ayer.

—Pues sí, pero yo nunca he cambiaría, eres Mía y siempre serás mía. —Me guiño el ojo. Yo simplemente rodee los ojos de nuevo.

Él sonrió y volvió a recalcarme lo mucho que decía que yo era de él. Es un tipejo con músculos y un tonto por excelencia. Pero con el aquí, creo que tardare un poco más en ir a la escuela. Un buen polvo no hace daño a nadie :)

//

Entrando a la escuela fumando un cigarrillo de costumbre, me veo de frente con otra rubia plástica. No es que tenga algo contra las rubias, pero es que la mayoría de aquí son todas plásticas lleva vidas. Y de la que hablo es de la zorra de Keil, Primer año y ya se ha tirado a media escuela, lástima que no sabe quién soy, pero se quién es porque Marcus, mi padrastro fue abogado de su padre y fueron varias veces a mi casa padre e hija por un caso un tanto fuerte. Hablamos de su virginidad.

Y él cree que es una santa.

Odio las injusticias, ella le quitaba el desayuno y dinero a una pobre chica caucásica y nadie hacia nada. Su maldito equipo esquelético con cual andaba solo se burlaba de ella.

Ineptas.

—¿Que rayos está pasando aquí? —Me hice presentar. —Keil, deja a la pobre chica en paz —Le hable fuerte.

—Vete de aquí vieja gorda, ¿Que acaso no te has visto? ¡Eres un Bodoque lleno de grasa! ¡Nadie te quiere por gorda! —Me enfrento a los ojos. No tiene buenos insultos de hecho. Así que ella quiere morir, bien, ella morirá.

—Vete y por favor, llámame la próxima vez que lo haga de nuevo ¿Okay? —Me referí a la chica, se fue asustada —Creo que hoy quieres morir —Dije tirando mi cigarro al suelo y el humo directo a su cara.

—Solo eres otra maldita drogadicta, quiero ver que lo intentes —Dijo con la sonrisa más falsa que he visto en años.

Eso colmo mi pequeña paciencia, de veras la paciencia nunca ha sido mi virtud. Sin pensarlo, el primer golpe fue directo a su nariz, ahora si se hará la rinoplastia que merece. El segundo a su estómago, se arrodillo y le susurré.

—Tu. No. Eres. Mejor. Que. Nadie. —Le recalque. Mire a su alrededor y con las amigas que ella andaba se encontraban miedosas y se fueron corriendo —¿Esas son tus amigas? Si yo fuera tú, dejaría de ser una basura y me daría mi valor. Hazte un favor y no molestes a nadie.

La deje en el suelo y camine, mi perfecta coleta mostraba aires de grandeza, Karrie Mulligan le ha partido la cara a Keil Moscorov. Se escuchaba decir a la multitud. Sentí un fuerte jalón en mis cabellos, oh perra te metiste con la chica equivocada, era Keil furiosa. Lamentablemente, jugué con ella ping pong. Ella era la bola. Obras del destino o casualidad, cuando le iba a dar el golpe final, resbale... Odio estar emocionada con algo y al último minuto puff, fallar.

Aplaste al chico que estaba tras mío, a ella se la llevaron al hospital y a mí y al chico a enfermería.

//

—¡Estoy bien! — digo cuando me tocaba el pie el doctor, el pendejo es un gilipollas.

—Señorito Seth espero que este bien, no como esta gruñona—dijo el doctor. Miré al chico que aplasté, así que se llamaba Seth, interesante, era el mismo chico a quien ofendí el otro día.

—No soy gruñona, soy una pendeja con una buena derecha. —Dije orgullosa. Ofender a las personas es un deleite mío, pero odio cuando se meten con personas débiles.

—Sería más hermosa si no fueras así —Dijo Seth, sonriendo. Y a este que le pasa, de por si le tengo odio, otro golpe mas no le haría daño. Otro derechazo más por el día de hoy, ¡lotería! También golpee a Seth.

Seth me miro desconcertado, adolorido y con el ojo morado, aunque el fuera negro se le nota. No entiendo ¿qué parte de que no quiero que se me acerque no entiende? Estos hombres.

Aunque no me había fijado, en verdad es lindo, me fije en su físico, era alto, obvio no era de esos que salen de novelas de revista no sean pendejos, era moreno, cabello rizado, no tenía el cuerpo marcado, pero era flacucho y larguirucho, repito, parecía un palillo de dientes. Sus ojos se encontraron con los míos una milésima de segundo y me miraban dolido y a la vez divertido.

¿Eres masoquista Seth?

— ¡Gracias por el golpe Karrie! —Dijo sobándose el ojo —¿Que te he hecho para que me golpees así?

— De nada, se puede repetir si sigues siendo tan idiota como aparentas —Le guiñe el ojo —Solo me ha molestado con tu presencia, eso es todo.

— ¿Porque eres tan mala conmigo? ¡Yo no te hice nada Mulligan!—vocifero y me tocó el hombro.

Mala elección. Nadie me toca al menos que yo lo permita.

¡Otro derechazo! ¡Lotería! Lo deje sin hijos.

—¡Y ahora porque me golpeas! —Grito como un bebé.

—Cariño, nadie me toca... Nadie. Que no se te olvide lo que le pasó a Keil—Bese su mejilla —Tómalo como bienvenida.

Se quedo retorciéndose de dolor, se ve tan hermoso, Aww. Dejándolo tirado en enfermería, Sali hacer algo productivo con mi existencia. Caminé hasta el salón de clases, mi aburrido profesor de Matemáticas se hizo presente. Es un tocapelotas estúpido. Pase a sentarme lejos de todos y dormir unos segundos, me dolían los puños no soy de piedra.

—Buenas tardes, Señor —La voz que odio se hizo presente —Perdón por llegar tarde, estaba en enfermería.

—Pase y ubíquese dónde está la señora dormilona ¿Le parece?

¿Que? Esta loco o que pedo, ese no se sentara aquí, aunque la escuela no es mía y solo me contuve a apretar los labios y mis puños, el pendejo a pesar de golpeado sonreía ¿y eso? Nadie sonreiría por un golpe ¿O sí? Sentí su presencia a mi lado, yo seguí durmiendo, no quiero verlo, siempre alejo las personas de mi por cualquier motivo, simplemente no me gusta tener más amigos que no sean de mi banda. Y para sumarle más el chico es cristiano, simplemente por serlo lo odio. Amo más mi banda.

Oh sí, pero no una banda de cantantes, una banda criminal.

Seth no me quitaba el ojo de encima, es tan raro, nunca vi a una especie de homosapiens como él. Pero bueno, hay siempre una primera vez. Algo no me cuadra en él, no sé qué pasa, pero lo veo conocido.

//

Por fin sonó el infernal timbre para salir, este día si fue largo. Sentí que alguien me agarro el brazo... Era Seth.

—¿Qué quieres idiota? —Lo mire con odio.

—Solo quería hacer amigos ya que soy nuevo, pero tu estas rebelde, y me gustaría conocerte más, eres una leyenda aquí.— Sonrió. En serio no quiero nada con ese tipo.

—Gracias el halago, pero no soy de amigos —Le saque el dedo medio. Me encaminé hasta la puerta, cuando lo oí una vez más.

—Aunque sea ¿te puedo invitar a una pizza? —Dijo nervioso. De verdad este chico le busca la vuelta a todo. Pero enserio PIZZA. Yo amo la pizza más que nada. Lo pensaré.

—Vale un día de estos. —Bufé, ya estaba cansada de él. Solo lo conocí hoy pero ya es irritante. Salí de allí, pensando... Este chico es muy insistente, demasiado.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Alfa Uzziel
7.9
Uzziel, el Alfa de los ojos tristes, ha soportado cinco siglos de batallas y una soledad absoluta tras ver desaparecer a las criaturas mágicas. Agotado por el tiempo, solo desea morir, pero una voz en sueños le anuncia que Briana, su pareja predestinada, finalmente ha aparecido. En medio de una guerra que amenaza con estallar, el líder deberá decidir si lucha por este nuevo vínculo o si se rinde ante el anhelo de su propio fin definitivo.
Portada de la novela Amor Virtual, Dolor Real
7.9
Ximena está al borde de la muerte tras fallar su cuarta misión en un entorno virtual. Mientras su cuerpo físico permanece en coma, el sistema le ofrece una última oportunidad motivada por su deseo de venganza: sobrevivir. Aunque su objetivo era enamorar a Axel, él la despreció por Camila. Decidida a renunciar, Ximena intenta romper el vínculo, pero Axel la persigue hasta el mundo real, dispuesto a un sacrificio extremo para salvar a la mujer que antes ignoraba.
Portada de la novela Dos Especies
9.5
Cladut, la guardiana final, ha custodiado por ciento cincuenta años las llaves que dividen la luz de la oscuridad. En una realidad donde el rencor nutre a demonios invisibles, ella enfrenta un dilema crucial: servir como escudo divino o convertirse en el arma del mal. Pese a sufrir la pérdida de un amor y el desprecio humano, su poder para crear milagros persiste. Es una protectora solitaria que recorre un camino hostil para saldar la deuda que nos protege.
Portada de la novela En un Océano de Pasión
8.3
Bajo una atmósfera de traiciones y misterios, la ambición desata una lucha feroz por el trono y la fundación de un imperio. En este viaje de venganza, los lazos familiares se quiebran mientras el destino del mundo pende de un hilo. El protagonista debe enfrentar una batalla épica donde su mayor deber es resguardar a su reina predestinada. Solo asegurando su protección podrá alcanzar la victoria final en un conflicto marcado por el poder y la pasión.
Portada de la novela Hielo y fuego - Una historia de dragones
8.4
La realidad oculta un pasado donde reinos mágicos y dragones coexistían en armonía. Ahora, el destino se prepara para dar cumplimiento a una profecía ancestral que cambiará el mundo. La leyenda relata la aparición de un elegido, un individuo con el don excepcional de despertar a una criatura mística y legendaria. Esta aventura épica sigue al protagonista en su misión por liberar el poder de la bestia más imponente de estas tierras fantásticas.
Portada de la novela La Curandera Rechazada: El Resurgir de la Loba Blanca
9.4
Eliana descubre que Iván, su prometido, oculta otra familia y planea traicionarla tras unificar sus manadas. Al ver que sus padres también la venden robando sus patentes, decide actuar. Tras exponer los crímenes ante el Consejo y romper el vínculo, huye hacia el Norte. Meses después, transformada en la legendaria Loba Blanca, su antiguo verdugo aparece en su clínica pidiendo ayuda. Con su nuevo poder de Alfa, Eliana lo encara y culmina su esperada venganza.