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Portada de la novela Hermanos D'angelo

Hermanos D'angelo

Lo que comenzó como un lazo informal entre Diana y Ethan evoluciona hasta volverse algo profundo, pero la llegada de Zack altera su destino. Atrapada entre dos hermanos dominantes, ella se convierte en el eje central de un triángulo marcado por la protección y la tentación. En este peligroso romance de mafia, Diana debe navegar entre la lealtad y el deseo prohibido, asumiendo su lugar como la reina absoluta en el corazón del imperio D'angelo.
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Capítulo 2

Despierto y son las diez de la mañana.

¡Dios!, no lo puedo creer, estoy de vagabunda y no me gusta estar sin hacer nada, ya llevo una semana aquí y me siento una completa mantenida, hablaré con Ethan, necesito trabajar, hacer algo, aportar en los gastos de la casa.

Me ducho y voy a desayunar, la señora Ana, la nana y ama de llaves me prepara el desayuno, y decido ayudarla con la limpieza, este departamento es enorme, solo pensar que tiene tres habitaciones con baño cada una, me da dolor de cabeza, gracias al cielo no soy la única que va a limpiar este enorme lugar.

Al medio día escucho el timbre, y unas voces, son las muchachas de la limpieza, llegaron tarde, y la señora Ana las regaña por eso.

Estoy en la habitación de Ethan así que puedo escuchar todo con claridad ya que están en la entrada del pasillo y la puesta de su habitación está un poco abierta.

-Al señor D'Angelo no le va a gustar que hayan llegado tarde, ustedes saben cuál es su horario de trabajo. - le dice Ana.

-Bueno, fue el mismo quien nos dijo que vinieramos una vez a la semana.- dice una de ellas

-Exacto, pero no que llegaran tarde, a ninguno de los señores les gusta la impuntualidad.

-Vamos, no creo que vallas a irle con el chisme a los señores. - dice la otra. ¿Y estas que se creen para hablarle así a la señora Ana? ella podría ser fácilmente su madre.

-Pues si no acatan las órdenes tendré que decirles de su mal rendimiento laboral.

-Bueno igual así, alguna de nosotras le damos un poco de cariño se le pasa la molestia.

Ja, ni lo sueñen, no las conozco y ya me caen de lo peor, como se atreven a hablarle así a Ana y mucho menos insinuar que Ethan va acostarse con ellas para no despedirlas, ¿que se creen?.

Así que decido salir y poner los puntos sobre las íes.

--¿Todo bien Ana?.

- Si mi niña.- le sonrió, porque no hay manera de que deje de decirme así, desde que llegué así es como me dice, así que la dejo, ya me acostumbré a qué me diga así.

-Okey, yo me encargo, gracias, - le digo y ella se va a la cocina - supongo que ustedes son las de mantenimiento. - digo viendo a las dos muchachas que no han de llegar a los 25 años.

-¿Y tú quién eres, también te contrataron? - me dice una de ellas, Melanie dice la plaquita que tiene su nombre, me ve de arriba a abajo, queriéndome intimidar.

- No, y eso no les interesa, ahora bien, voy a ser yo quien les dará las instrucciones de ahora en adelante: su hora de llegada será a las ocho de la mañana, al medio día tienen que haber terminado, no quiero que estén aquí cuando Ethan venga a almorzar, solo vendrán lo días miércoles, a menos que les solicite venir otro día, las habitaciones solo la van a limpiar bajo mi supervisión y la de Ana, ¿les quedó claro?. - no quiero ser una perra insensible, pero es que verlas como gatas en celo me parece repulsivo, ademas, están por trabajo no para follarse al dueño de la casa.

-¿Quien eres para creerte señora de todo esto? Capaz y solo eres un revolcón más de los señores y ya te crees mucho.

Estúpida.

--Mi reina llegue. -la voz varonil de Ethan se escuchó en el lugar.

Sonrío inconscientemente, en este tiempo que llevo aquí, le eh tomado mucho cariño a ese hombre tan increíble, me he acostumbrado a el de una manera que me asusta.

Lo que no esperaba era que este par de mujeres salieran al encuentro como si el fuera su marido, que ridículas, seguro el o su amigo, tuvieron un amorío con la tal Melanie y tal vez tiene tiempo trabajando para ellos y se cree con el derecho de hacer lo que se les venga en gana.

Así que me dirijo a mi habitación dormiré otro ratito más, no tengo nada que hacer y mucho menos que reclamar, a fin de cuentas ésta es su casa, y el tiene derecho de acostarse con quién le plazca, es mi amigo y deseo lo mejor para él.

-Buenas tardes señor Ethan, llegó temprano. ¿Quiere que le traiga una cerveza?.

-Hola Melanie, no gracias, ¿y la reina de esta casa donde está, aún duerme?

La puerta de mi habitación es abierta estoy acostada dándole la espalda a la puerta así que sé que se acostó a mi lado, me da un beso en la mejilla y me susurra que soy una dormilona que despierte.

Vamos, que no me eh quedado dormida, aún, y no es que me cueste mucho quedarme dormida, no.

Me doy media vuelta y lo abrazo.

-Hola, no estaba dormida, recién me acosté, ya tenías quien te atendiera así que no creí necesario salir también yo.

- ¿No me digas que estás celosa?

-Que va, solo que preferí no molestar.

- Tonterías tú nunca me vas a molestar. Venga, arriba, tengo hambre y no quiero comer solo.

Le digo que no quiero levantarme, pero no, seguido de eso me quita las sábanas y me carga en su hombro cual saco de papas y me muerde una Nalga al entrar en la cocina.

-Ay, caníbal no me muerdas.

- Así no me decías anoche-mis ojos casi se salen de su órbita y mi cara ha de perecer un Tomate.- te ves hermosa cuando te sonrojas.

-Tonto, que pensara Ana de mi.

- Yo, nada mi niña. Disfruten su juventud. Ya su comida está servida mi niño. La niña Diana quería comer pasticho así que ya está listo, en unos minutos les llevo la comida a la mesa.

Ethan le agradece y va a la nevera por una cerveza, y de regreso me prepara un café instantáneo de la máquina. Lo recibo con gusto y vamos al comedor.

Termino de beber mi café y voy a la cocina a ayudar a Ana con la comida. Servimos una porción para cada uno, agarro una cerveza para Ethan y un jugo de manzana para mí, Ana coloca todo en el carrito y lo lleva a la mesa, cuando vamos llegando veo a Melani echa un mar de llanto y la otra Susy creo que se llama viendo al piso sumisamente.

-... Su palabra es ley en esta casa y a la que no le guste se puede ir por donde vino -es lo que alcanzó a escuchar de la conversación - ¿Quedó claro? Así que a sus labores

- Si señor. - dicen al unísono y desaparecen de nuestra vista.

- Al fin, muero de hambre, me tomé una horas libres para estar con mis mujeres y volver al trabajo.

Nos disponemos a comer, y al terminar le digo:

- Hablando de trabajo, quería hablar contigo, quiero trabajar, necesito trabajar, quiero hacer algo productivo.

-No es necesario que trabajes te dije que no va a faltarte nada. - me dice seriamente

- No quiero estar de mantenida, voy a pagarte todo lo que has gastado en mi estos días lo prometo, solo dame unos días que pueda conseguir algo, también quiero conseguir un piso para mí no quiero que tu amigo llegue y me encuentre aquí de vividora.

- Diana tú no eres ninguna vividora, que eso te quede claro, y tu permanencia aquí ya está hablada, Pero esta bien si lo que quieres es trabajar, esta bien, te tengo el trabajo perfecto.

- ¿ En serio? Gracias, gracias -me siento en sus piernas y lo abrazo. -¿ y de que se trata? Puedo trabajar de mantenimiento en tu empresa si tienes vacante.

- Ni lo sueñes, ninguna amiga mía que se respete va a trabajar de obrera, te tengo un mejor trabajo, pero eso lo hablaremos mañana en una reunión de trabajo como se debe.

- okey, okey está bien.

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