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Portada de la novela Hechizo Ideal

Hechizo Ideal

Génesis siempre ha estado bajo la excesiva protección de su equipo, lo que impide cualquier acercamiento romántico. Todo da un giro inesperado cuando llega a sus manos un gato que guarda un parecido asombroso con Jhon, su líder. Detrás de este suceso están sus antiguos alumnos, quienes lo transformaron para obligarlos a convivir. A pesar del peligro de enfurecerla, sus amigos apuestan por este plan. ¿Bastará este curioso embrujo para que el amor surja?
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Capítulo 3

Genesis estaba un poco cansada cuando finalmente salió del hospital. Ella había aprendido mucho hoy pero la técnica que Sara le mostró la dejo muy agotada en su sistema de energía. Bostezando cansadamente, comenzó a abrirse paso hacia su apartamento pensando con una sonrisa que su cama la estaba esperando. Entonces la sorprendió enormemente cuando sus amigos se detuvieron de repente frente a ella, parpadeó confundida, primero se preocupó de que estuvieran heridos pero al no ver lesiones suspiró colocando sus manos en los costados mientras esperaba para preguntarles lo que querían de ella.

Todo lo que quería era una ducha y una cama para desmayarse, ¿era realmente demasiado pedir?

- Bien, te atrapamos- jadeó Franklin, sus manos descansando detrás de él.

- ¿Qué pasa? ¿Y qué estás sosteniendo detrás de tu espalda?

Como si estuviera esperando esa pregunta, Franklin sonrió brillantemente empujando sus manos hacia adelante y mostrándole un gato. Ella lo miró fijamente, sin decir nada mientras la cosa la miraba fijamente.

- ¿Qué pasa con el gato?- preguntó finalmente levantando la vista del gato a sus compañeros de equipo.

- Bueno, encontramos a este gato en la calle y preguntamos si alguien conocía al dueño pero parece que nadie conoce al gato y como no se me permiten animales en mi edificio y Gabriel odia a los animales en su casa, queríamos dártelo, pensamos que te gustaría una mascota.

Ella suspiró, frotándose la frente con cansancio.

- ¿Y por qué querría un gato?

- ¡Ah, vamos Genesis! Él es lindo y ¿no te recuerda a alguien?

Ahora que miró más de cerca, se parecía mucho a su ex maestro y capitán de equipo, el pelaje plateado que se asemejaba a su cabello, a los ojos desiguales e incluso a la cicatriz sobre su ojo izquierdo.

Estrechando sus ojos ella miró a los dos.

- No lastimaste a este animal para hacer la cicatriz, ¿verdad?- Su voz sonaba enojada.

Franklin quedó sin aliento sorprendido acercando al animal una vez más a su pecho.

- ¡Por supuesto que no! No lastimaría a un animal inocente.

- ¿Qué pasa con aquel conejo?- Preguntó Gabriel, sonriendo por la memoria.

- ¡No era inocente! ¡Era malvado!- Gritó.

Comenzaron una discusión mientras Genesis negaba con la cabeza cansadamente. Miró al gato una vez más que la observaba. Realmente era espeluznante lo mucho que se parecía a John.

- ¡Deténganse ustedes dos!- Ella rompió efectivamente cerrando a golpes a los dos y Franklin se giró hacia ella una vez más.

- Lo siento, el estúpido me distrajo de nuevo.

- Hmpt.

- ¡Cállate!- Franklin gruñó antes de empujar al gato a los brazos de Genesis. Sin esperar que él hiciera eso, ella tropezó, sus brazos volaban ampliamente mientras intentaba no dejar caer al gato y girarlo en su agarre para que estuviera más cómodo.

- Repitiendo mi pregunta una vez más, ¿por qué querría un gato?

Esta vez Gabriel respondió.

- No está tan mal, has estado sola bastante tiempo y pensamos que querrías un poco de compañía, especialmente después de lo que le sucedió a...- se quedó en silencio cuando Franklin le dio una palmada en la nuca y le susurro "Cállate por el infierno".

Los ojos de Genesis se apagaron e inclino la cabeza hacia abajo, sabiendo de qué estaba hablando. Incluso si había pasado medio año, todavía no había tenido el coraje de volver a la casa de su infancia para limpiar sus cosas. Sintiendo que el gato se alejaba un poco, ella se inclinó hacia arriba para asegurarse de que no se saliera de su agarre.

- Lo siento.

- Está bien- contestó suavemente. Solo con querer ir a casa, sabía que no tenía más remedio que llevarse al gato con ella y era una amante de los animales después de todo-. Bien, me lo llevo.

- ¡Genial!- Franklin sonrió y la vio alejarse, el gato descansando en sus brazos, pero rápidamente le gritó-. ¡A él no le gusta la comida de gato por cierto!

Eso la detuvo por el momento y se volvió confundida.

- Entonces, ¿con qué se supone que debo alimentarlo?

- ¡Sólo dale lo que estás comiendo! ¡Diviértete!

Y con eso desaparecieron los dos chicos.

Sacudiendo la cabeza con cansancio continuó su camino ajustando al gato en sus brazos mientras agarraba la llave para entrar en su apartamento. Cuando finalmente se abrió la puerta, dejó que el gato cayera al suelo y cerró la puerta de una patada. Arrojando las llaves en la mesa pequeña al lado de la puerta se quitó los zapatos antes de caminar. El gato en cuestión ya había reclamado un lugar en su sofá.

- Si siquiera piensas en afilar tus uñas con mis cosas, serás una bonita decoración de pared- le gruñó al gato cuando lo vio estirar las patas. Sus ojos se oscurecieron mientras miraba al animal.

Al entrar en la cocina, ella comenzó a preparar la cena. Cuando finalmente terminó y se dio la vuelta para comer en la mesa del comedor, allí estaba el gato sentado en su mesa con la cabeza inclinada en ángulo, como si él también estuviera pidiendo algo de comida.

Recordando lo que dijo Franklin, ella agarró un plato pequeño, coloco algo de comida en el, antes de colocarlo delante del gato. Cerró los ojos brevemente y por un segundo pareció que sonreía antes de bajar la cabeza y comenzar a comer. Sonriendo suavemente al gato, se sentó y comenzó a comer mientras leía uno de los pergaminos del trabajo. Realmente no tenia hambre y solo comió una parte de la comida y después de unos minutos cuando había dejado de comer escuchó algo masticando cerca de ella.

Mirando hacia arriba confundida, vio al gato delante de ella comiendo felizmente de su plato. Ella lo miró confundida y volvió su mirada hacia el pequeño plato que ella le había dado. Ya estaba vacío e incluso lamido. Sacudiendo su cabeza, ella acarició suavemente su cabeza.

- Eres bastante devorador, ¿no?- murmuró suavemente hacia él. Ella vio como él también lamía su plato, golpeando sus labios un poco cuando terminó. Su lengua salió limpiando el lugar alrededor de su boca con la esperanza de que algo estuviera atorado en sus bigotes y saboreando el sabor restante. La miró entonces mientras se sentaba-. No estás recibiendo más comida si eso es lo que estás pidiendo.

Se levantó de su lugar y agarró los dos platos y los puso en el fregadero. Volvió a acercarse a la mesa y agarró el pergamino que había dejado allí antes de dirigirse a la sala de estar. Sentándose en el sofá, cerró el pergamino y lo colocó sobre la mesa de café, no estaba realmente de humor para seguir leyendo esta noche. Saltó un poco cuando algo peludo pasó por sus tobillos desnudos y se quedó mirando al gato que saltó a su lado en el sofá.

- Bueno, supongo que debería darte un nombre, te pareces mucho a una persona que conozco, pero no te puedo llamar de la misma manera que él, parecería que estoy enamorada de él o algo así- Ella suspiró y lo miró fijamente-. Pero ningún otro nombre parece encajar contigo también, tampoco creo que quieras que te llamen Fluffy o Sr Bigotes.

Se estremeció al ver los nombres, viendo al gato hacer lo mismo. No había manera en el infierno de que él reaccionara si ella lo llamaba con cualquiera de esos nombres. Si ella incluso pensaba en nombrarlo de esa manera, él seriamente iba a usar sus nuevas garras.

- Hmm... ¿Qué hay de Kashi?- Genesis se preguntó y miró al animal.

Bueno, podría ser mucho peor y era al menos un nombre decente. Como respuesta, John se acercó y se recostó en su regazo. Tenía que estar de acuerdo con los gatos que siempre parecían acurrucarse en las piernas de las mujeres. Era suave, cómoda y muy cálida... además después de esa deliciosa comida que le había preparado, él realmente quería dormir. Ronroneó suavemente cuando ella comenzó a acariciarlo y antes de darse cuenta cayó en un sueño profundo.

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