Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Haré lo que sea para ti

Haré lo que sea para ti

Tras tres años de abandono y un matrimonio inexistente, Debbie desea firmar el divorcio de Carlos, el magnate con quien nunca ha convivido. Sin embargo, justo cuando ella busca su libertad, él aparece decidido a conquistarla. Fascinado por el espíritu rebelde y la personalidad indomable de su esposa, Carlos inicia un asedio de atenciones y lujos. Lo que era una relación fría se convierte pronto en un romance apasionado marcado por un deseo imparable.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Frunciendo el ceño, Carlos observó a la hermosa mujer que acababa de aparecer. Al principio, pensó que era una actriz o una modelo desconocida que quería salir con él.

Pero por alguna razón su rostro le resultaba muy familiar.

Mientras estaba perdido en sus pensamientos, Debbie lo apoyó contra una puerta y se puso de puntillas para besarlo.

El hombre era tan alto que bloqueaba su vista. Para todos los demás, parecía que él la estaba obligando a besarlo, cuando en realidad era todo lo contrario.

Carlos estaba furioso, ya que nadie lo había ofendido de esa forma.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de empujarla, Debbie le desabotonó la camisa y le acarició el pecho descaradamente.

Por un momento, se puso rígida en cuanto sintió sus pectorales duros y tonificados. '¡Vaya! ¡Qué hombre tan musculoso!', pensó.

Los vándalos que la estaban persiguiendo se retiraron apenas vieron aquella escena íntima. No pensaron que uno de ellos era su objetivo.

Como si el beso no fuera suficiente, Debbie también se acurrucó entre los brazos de Carlos. Tan pronto como se dio cuenta de que los vándalos se habían ido, ella empujó al hombre y le sonrió aduladoramente. "Ups, lo siento. Te confundí con otra persona".

Asqueado, Carlos se limpió el lápiz labial de los labios. Luego, percibió un tufillo a vino tinto en el aliento de la mujer y en su propia boca, por lo que supuso que ella debía haber bebido.

En ese momento, Debbie alzó la cabeza para mirar al hombre y se encontró con su rostro.

Tenía unos profundos ojos oscuros, unas gruesas y deslumbrantes cejas, una nariz alta, y unos hermosos labios que mostraban su elegancia y nobleza.

Sin embargo, su mirada era helada y su insatisfacción estaba escrita en todo su rostro.

Al darse cuenta de esto, Debbie le dedicó una sonrisa. "Como compensación, ¡te daré dos mil dólares!", anunció con un tono de disculpa.

Era el hombre más guapo que jamás había visto, así que dos mil dólares valían la pena.

Rápidamente, ella abrió su bolso para sacar el dinero, pero, para su sorpresa, solo le quedaban doscientos dólares y algunas monedas. Haciendo una pausa de unos segundos, se aclaró la garganta y agregó: "Mmm, ¿puedo obtener un descuento?".

"¿Un descuento?", repitió Carlos con indignación. Mientras más miraba a esa mujer, más seguro estaba de que la había visto antes.

No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que ese hombre estaba bastante molesto. Parecía como si estuviera planeando arrojarla al mar para alimentar a los tiburones. Si las miradas pudieran matar, ella ya debería estar muerta.

De repente, el rostro de Debbie se iluminó y sacó su celular. "¡Ya sé! Te haré una transferencia a través de mi celular".

Rápidamente presionó la pantalla, pero esta no se iluminó. Su corazón dio un vuelco cuando vio que no tenía batería.

Avergonzada, Debbie levantó la cabeza con una sonrisa torpe. "Parece que mi celular ha muerto...", murmuró.

Carlos estaba echando humo de ira, ya que sentía que esa mujer lo estaba dejando en ridículo. Estaba a punto de perder los estribos cuando, de repente, Debbie puso todo el dinero en su mano y salió corriendo.

Carlos se quedó perplejo y se quedó mirando los billetes con aturdimiento. Luego, se volvió hacia la dirección en la que ella acababa de irse.

Emmett Cooper, su asistente, acababa de estacionar el auto. Y cuando caminaba hacia el bar, vio a Carlos completamente inmóvil con una expresión sombría. Tragando saliva, Emmett trotó hacia él.

Carlos estaba sosteniendo cientos de dólares en la mano mientras emitía un aura aterradora. "Señor Hilton, ¿desea...? ¿Desea comprar algo?", preguntó cautelosamente.

Carlos lanzó una mirada feroz a su asistente y le arrojó el dinero. "¡Atrapa a esa mujer!", ordenó con los dientes apretados.

"¡Sí, señor!", Emmett estaba confundido, pero obedeció de todos modos.

En ese momento, Debbie logró salir ilesa del bar. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera reunirse con sus compañeros de clase.

Aún tenía el rostro sonrojado mientras se subía al auto de Jeremías Hampton. Lo que acababa de suceder era lo más loco que había hecho en su vida.

'¡Ay, Dios mío! ¡Le di mi primer beso a un extraño! ¿Acaso fui infiel? ¿Acabo de engañar a mi esposo?'.

Pensándolo bien, Debbie no creía que hubiera un problema. De todos modos, ya había firmado el acuerdo de divorcio.

Karen Garcia estaba sin aliento y bastante conmocionada. "¡Oh, Dios mío!", exclamó.

"¿Qué ocurre? ¿Siguen persiguiéndonos esos hombres?", preguntó Kristina Lawrence con nerviosismo. Estaba tan aterrorizada que casi saltó de su asiento en cuanto la escuchó, y luego se apresuró a mirar por la ventana trasera.

Karen se inclinó más cerca de Debbie, quien todavía se encontraba en trance, y le sacudió los hombros con entusiasmo. "Debbie, ¿sabes quién era ese hombre?".

Fue entonces cuando ella recobró el sentido. Era consciente de que Karen se asustaba fácilmente. Sin embargo, no le importaba, ya que estaba acostumbrada. "¿Quién era?", preguntó indiferentemente.

"Es el hombre con el que todas las mujeres sueñan. ¡Es el famoso director ejecutivo de un grupo multinacional en Alorith! ¡Es el señor Hilton!".

"Oh... Nunca he oído hablar de él". Debbie agarró una botella de agua y tomó un sorbo tranquilamente.

"¡Su nombre es Carlos Hilton!", insistió Karen, con la esperanza de obtener el mismo entusiasmo. Carlos era una persona tan importante que nadie se atrevía a ofenderlo.

Debbie escupió el agua ante la mención de ese nombre, salpicando el rostro de su amiga. Karen le dirigió una mirada de impotencia a su amiga, quien por alguna razón se encontraba presa del pánico.

"¿Qué? ¿Estás diciendo que ese borracho barrigudo es Carlos Hilton?", preguntó Debbie con los ojos abiertos de par en par.

También te puede gustar

Portada de la novela Después de la ruptura: el arrepentimiento del heredero
9.1
Siete años de amor clandestino con un magnate de Beijing terminan en decepción. Tras ver cómo él entregaba un anillo a su antigua pareja y un beso viral confirmaba su deslealtad, entiendo que nunca me perteneció. Decidida a borrarlo de mi vida, me marcho sin mirar atrás. Aunque ahora él me implora matrimonio bajo el pretexto de que nuestro hijo requiere una figura paterna, mi postura es definitiva: su arrepentimiento llega tarde y no tiene lugar en nuestro futuro.
Portada de la novela El CEO Frío vs. La Esposa Dulce
9.4
Sometida al desprecio de su familia política, Jana Wen acepta casarse con el poderoso CEO Zed Qi para salvar los intereses de su padre. Lo que inicia como un frío acuerdo de conveniencia pronto se transforma en abandono y crisis. Mientras lucha por su matrimonio, Jana halla pistas que sugieren que su madre fue asesinada. Entre el retorno de un viejo amor y oscuros secretos, ella lo arriesgará todo para desenmascarar la verdad y obtener justicia.
Portada de la novela Mi prometido me mató a mí y a nuestro hijo por su primer amor
9.1
Tras ser asesinada junto a su pequeña hija por su esposo Santiago, quien cortó sus cuerdas de puénting en venganza por el suicidio de su primer amor, la protagonista despierta en el pasado. Al regresar a la noche en que lo obligó a casarse usando su embarazo, toma una decisión crucial: alejarse por completo de él. Para evitar el trágico destino de su vida anterior, renuncia a su empleo, se muda de apartamento y solicita un traslado internacional, decidida a romper todo vínculo con él.
Portada de la novela Me Alejó, Ahora Me Está Cazando
7.9
Leonardo Garza ocultaba su traición tras una fachada de marido perfecto mientras me humillaba con Sofía, su amante. Tras un accidente, la cruel realidad estalló: ella estaba embarazada de él y yo fui obligada a pedirle perdón. Al verla usurpar mis joyas y hasta el nombre de mi futuro hijo, decidí actuar. En pleno aniversario, destrocé su jardín, solicité el divorcio y me esfumé, hundiendo su prestigio social y huyendo de su falso amor para siempre.
Portada de la novela Mi escape de su amor venenoso
8.7
Siete años de mentiras colapsaron cuando Damián permitió la muerte de mi padre. Su aparente redención por el pasado de su madre ocultaba un plan de venganza despiadado. En pleno funeral, su amante Caridad se burló de mi infertilidad presumiendo su embarazo, revelando que mi matrimonio fue una farsa letal. Damián piensa que me ha vencido, pero su traición solo encendió mi voluntad. No descansaré hasta que su imperio y su vida queden reducidos a cenizas.
Portada de la novela No nos separaremos nunca más
9.0
Después de un trágico final marcado por un amor no correspondido, Maeve vuelve a la vida con el firme propósito de reescribir su historia. Decidida a alcanzar el éxito, utiliza su gran talento musical para eclipsar a su antigua rival y frustrar sus planes. Mientras escala hacia la fama, desenmascara con inteligencia a sus saboteadores. Ahora, convertida en una mujer implacable, solo muestra su faceta más dulce al hombre que ha ganado su amor.