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Portada de la novela Hanbal (#1 Angeles Kings)

Hanbal (#1 Angeles Kings)

Hanbal Duncan, cabecilla de los Angeles Kings, llega a una ciudad desconocida con el firme propósito de expandir su imperio criminal. Su ambición enfrenta un obstáculo letal: una banda enemiga que disputa el territorio. En medio de la guerra, su fijación por Arlette Ezkarra se desvanece al conocer a Darla Peterson. Ella huye de su pasado buscando independencia, pero un azaroso encuentro la encadena al peligroso destino del líder mafioso.
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Capítulo 1

"PROLOGO"

Hanbal

Conocerla fue la mejor suerte Arlette es un ángel, lamentablemente tiene ya esposo y ese jodido chucho del presidente de los presidentes del Demons Kings, tiene 3 hijos hermosos Eros, Deo y Trisha. Si fuera por mí, ellos cuatros no estarían en la vida de esa mujer, solo estaría yo y nadie más.

Por otro lado, me quedo pensando al ver a esa clase de persona que quiero conocer a mi vieja dama, joder, quiero tener hijos mimarlos como ellos lo hacen, debo buscar a la indicada para ello.

Espero que aparezca algún día.

Sacudo mi cabeza para dejar de pensar en pendejadas como esas, observo la puerta principal del aeropuerto y bufo con frustración porque Musim no viene todavía. Marco su número y me sale apagado como siempre.

¿Para qué quiere un teléfono si no va a contestar nunca?

Me rasco la nuca luego alzo la vista y frente a mi veo a una mujer, a mi Ángel, mi vieja dama. Bajo del auto y me dirijo a ella.

— ¿Te ayudo en algo? — pregunta con una voz irritada que no me gusta para nada.

Se nota que tiene carácter ¿Quién se cree para hablarme así? ¿Acaso no me conoce o sabe quién soy?

— Vienes conmigo preciosa — digo con tranquilidad, ella me mira como si estuviera loco.

— ¿Disculpa? ¿Te conozco? ¿Dónde tendría que irme contigo? — interroga asustada y se aleja de mí, pero me aproximo a ella.

— Que te vienes conmigo, preciosa — repito mis palabras, tratando de no perder la paciencia.

— No lo haré, no te conozco — contesta con un tono enojado, se aleja de nuevo.

Esto me está cansado ¿Por qué conmigo y ya? Qué difícil es esta mujer, carajo.

— No hagas esto difícil ¿sí? Vienes conmigo y punto, eres mi mujer — expreso con seriedad mientras me acerco más a ella, la agarro del brazo y ella empieza a llorar.

— No llores los ángeles, no lloran amor — digo tratando de consolarla, pero es imposible porque sigo escuchando sus sollozos, la alzo en mis hombros y agarro su maleta.

Odio que ella llore por mis impulsos y mis acciones.

Se que hice mal en traerle así por así, pero era necesario ya que no la conozco completamente. Y quiero que ella este conmigo desde ahora, no puedo esperar tanto para tener una familia.

Minutos más tarde…

Sigo esperando a Musim en el auto con la mujer quien sigue llorando, se que está asustada, pero se le pasará cuando me conozca lo suficiente.

— Déjame ir por favor — suplica sollozando, pero me mantengo callado e ignorándolo.

— Eso no va a pasar, Ángel — repito mis palabras por decima vez.

¿No se cansa de decir siempre lo mismo?

— ¿Por qué haces esto? — pregunta llorando.

— Ya te dije ángel, eres mía solo mía, eres mi vieja dama, yo te protegeré de todos y todas — digo, observo que mi vice entra rápido en el auto y mira con asombro a mi Ángel.

— ¿Y ella prez? — pregunta con un tono de curiosidad.

— No la mires, es mía — expreso con seriedad y sin explicaciones, arranco para ir al club.

— ¿Tuya? — cuestiona confundido.

— Si mía, deja de hacer preguntas. No te contestaré más — es lo único que digo miro por el retrovisor del auto a chica quien está recostada en el asiento del auto.

Te protegeré siempre ángel eres mía ahora

Horas más tarde…

Llegamos a la casa club, bajé a mi mujer del auto y la llevé a la pieza donde dormirá conmigo, siento la mirada de todos los hermanos, les fulmino con la mirada y enseguida se ponen a hacer lo que tienen que hacer.

— Dormirás aquí, Ángel. Si necesitas algo avísame enseguida estaré aquí. Me iré un rato a resolver cosas del club ¿De acuerdo? — hablo y solo se limita a asentir con la cabeza, suspiro frustrado.

Esto será más difícil de lo que ya es.

"CAPITULO 1"

Hanbal

Días más tarde…

Hace tres días de que tengo a la mujer aquí conmigo, ella no me habla para nada, se queda encerrada en la pieza y nada más. Me hace sentir mal porque esta con esa actitud desde que le traje del aeropuerto.

Entro a la habitación con una bandeja de desayuno, observo que ella está sentada en la cama, me mira con pánico y no sé cómo reaccionar ante eso porque me está sacando de las casillas su silencio.

— Yo…— quise decirle algo, pero salgo rápido de la habitación y suspiro miro a Mary una chica de la barra quien viene hacia mí luego nos vamos caminando hasta el bar, me siento y bajo mi cabeza.

— ¿Que te pasa Prez? — cuestiona con interés.

— No me quiere, la chica que traje— confieso empiezo a contarle todo y ella me mira sorprendida.

— Prez creo que le tendrías que dejar ir, la puedes conquistar poco a poco — sugiere con un tono suave mientras está limpiando mesas, pienso en lo que estoy haciendo, me dirijo de nuevo a la habitación y escucho llorar a Ángel. Entro, ella me mira con temor.

Odio esa cara. Odio cuando llora.

— Tranquila no te haré daño — digo bufando.

— ¿Por qué me secuestraste, que quieres de mí? — susurra.

— Porque cuando te vi que eras para mí, sos mía, te quiero para mi — confieso mientras me agacho para ver su cara.

— Solo me quiero ir a mi nueva casa — dice sollozando mientras pone su mano en el rostro empiezo a asentir.

— Está bien, te llevaré a tu casa, ven vamos Ángel — accedo mientras me levanto, agarro su maleta y nos dirigimos hasta la salida del club, ella es tímida por lo que veo porque siempre esta con la cabeza agachada y sus uñas rascan las manos.

— Tranquila Ángel no te hare nada que tu no quieras, ahora dime la dirección de la casa — digo ella me dice la dirección de la casa y miro sorprendido.

Está loca esta mujer. Esta en uno de los barrios mas peligroso de la ciudad.

— Ángel ¿con quién vives ahí? — pregunto con curiosidad.

— Con nadie — murmura, mira la ventana

— Déjame protegerte por lo menos Ángel — suplico y ella me ignora completamente.

— Yo no tengo la protección de nadie, no me puede ayudar— dice llorando y tapando su rostro.

— Yo si te puedo ayudar, te puedo salvar de todos — respondo sin despegar mi vista de la ruta. Ella se mantiene callada.

Miro a Ángel quien tiene la cabeza baja, observo sus hermosos ojos y sus labios que quiero comerlos.

Minutos más tarde…

Llegamos al lugar donde no me gusta para nada ella dice que le acompañe y entre. Carajo, que horrible lugar ¿Cómo puede vivir ahí?

— No me gusta para nada donde vivís Ángel — es lo único que digo mientras tomo la cerveza que me ofreció.

— A mí tampoco pero cuando encuentre trabajo capaz que consiga algo mejor — dice emocionada.

— Ángel me quedaré por lo menos hoy para tener mi mente tranquila porque en este barrio andan sucediendo cosas malas — digo mientras me acomodo en el sofá.

— Está bien, pero ¿Por qué me dices Ángel? — pregunta con curiosidad.

— Porque sos uno, uno muy hermoso que vino para estar conmigo — respondo empieza a sonrojarse.

— Ni siquiera se tu nombre ni tú el mío — habla con un tono suave.

— Yo soy Hanbal ¿y el tuyo? — pregunto.

— Darla — habla mientras que se dirige a la cocina para llevar los platos y vasos sucios.

— Creo que voy a descansar estoy agotada por el viaje y por todo lo que paso en estos días — dice.

— Anda dormí. Yo haré guardia — digo con dudas, Ángel se va hacia los pasillos y en la tercera puerta se escucha que se cierra.

Horas después...

Escucho gritos en la habitación de Darla, me voy corriendo, miro que no haya nadie y Ángel está teniendo una pesadilla, eso no me gusta nada.

— Ángel — digo despacito y no se despierta solo empieza a llorar empiezo a sacudirla despacio y se despierta.

— ¿Qué paso? — pregunta mi ángel.

— Creo que tendrás que venir conmigo de nuevo no te puedo dejar sola aquí — digo.

— No es nece... — interrumpo.

— Es necesario Ángel — digo mientras me siento a lado de ella.

— Tengo pesadillas, sueños solo eso nada más — dice con tranquilidad.

— Yo te protegeré de esas pesadillas — digo mientras beso su frente, pero me da una sonrisa forzada.

Darla

Este hombre es tierno, pero a la vez da miedo. Tengo que seguir actuando y seguir con mi trabajo hasta conseguir lo que quiero, espero que no me descubra o seré mujer muerta.

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