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Portada de la novela Fingiendo Amor

Fingiendo Amor

Annie ha triunfado en su carrera, pero su vida conyugal se desmorona en una crisis sin retorno. Mientras intenta lidiar con el colapso de su matrimonio, la reaparición de alguien de su pasado altera su mundo por completo. Tras haber sufrido un calvario personal devastador, se encuentra ante una encrucijada determinante. ¿Podrá sanar sus heridas y permitirse amar otra vez después de haber vivido un infierno? Una historia de superación y nuevos comienzos.
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Capítulo 2

Por fin era viernes, esta noche se imprimían los ejemplares y tenía millones de nervios, me encontraba terminando de editar mi artículo modificando lo que Cristopher me remarcó de mí nota, tenía altas expectativas en cuanto a mí trabajo espero tener buena respuesta de los lectores y obtener una buena venta, término y envío todo a redacción cierro mi laptop y me dirijo a casa para cambiarme para esta noche, espero encontrar a Paul en casa y que se una a nuestro festejo aunque lo veo poco probable.

Al subir al bus mí teléfono empieza a vibrar e inmediatamente lo veo tenía varios mensajes de mí grupo de chat del trabajo.

Las chicas de Scott

Alana: chicas prepárense esta noche para perrear  

Scott: mis chicas hoy las quiero bien perras

Malena: espero esta noche conseguir algo o me volveré monja

Scarlett: vamos que ni tú te la crees seguramente está noche ligas algún papacito

Yo: jajaja me hacen reír malditas perras

Scott: @Annie hasta que te dignas en aparecer mujer, dime qué ya estás lista para romperla.

Yo: estoy llegando a casa y más que lista para mover todo mi esqueleto en la pista.

Entro en mí departamento, voy a mí habitación y noto que Paul regreso, estaba su bolso de viaje sobre la cama pero no había rastro de él seguramente fue al bufete, me doy una ducha salgo me pongo mí lencería negra mis pantuflas y una bata, me acerco a mí tocador seco mí cabello y luego lo recojo en un moño, me maquillo los párpados de un negro intenso resaltando el marrón de mis ojos, los labios los llevo de color uva, suelto mí cabello y lo plancho dejando ondas en las puntas, me encanta como me veía con mí cabellera larga suelta, mí color natural es negro pero amo el colorado por lo tanto me lo pinto de ese color. Me decido poner un pantalón engomado negro con una blusa color morada y una campera de cuero negra, me calzo mis botas negras y tomo mí bolso, antes de salir me pongo mí perfume aroma jazmín, tomo mí celular y salgo a la sala allí me encuentro a mí esposo viendo TV.

—¡Annie estás hermosa! —apaga la televisión, se levanta y me rodea con sus brazos dejando un beso en mi cuello y luego toma mis labios, a pesar de nuestra falta de comunicación sus besos y caricias me encantan, era adicta a sus besos.

—¡Gracias! Por lo que veo me extrañaste —vuelve a besarme.

—¡Mucho! ¿Y a dónde va mi hermosa esposa? —Me suelto de su agarre y lo miro mal. 

—Me estás jodiendo ¿Verdad? Te mandé un mensaje —él me mira como recordando y se lleva la mano a la cabeza.

—¡Lo olvidé! Con todo lo del caso que estoy trabajando, ¡Amor lo siento! No puedo ir en una hora viene Henry —mira la hora en su reloj de muñeca.

—¡Está bien! Me voy sola, volveré temprano —respiro profundo y cuando me estoy por ir me detiene.

—¡Lo siento! Prometo que lo compensare —Seguimos un rato más entre besos, abrazos, pero esto así no quedara me las voy a cobrar.

****

Llegué al bar y visualice a mis amigos, estaban todos me acerco lentamente y abrazo por atrás a Scott.

—Amiga creí que ya no venías —saludo a todos con un beso.

—¿Cómo no iba a venir? Hay que festejar mi nuevo puesto —me ubico junto a Scott y Alana al frente mío estaba Malena y Scarlett.

—Bueno ahora que no falta ninguno, ¿Qué vamos a tomar? —Habla Alana.

—Qué les parece si empezamos por unos tequilas —dice Malena.

—¡Tequila será! —Scott llama al mesero y pedimos tequila y nachos con picante para acompañar.

—¡Oh por dios! ¡No me jodan! —Se tapa la boca Malena muy exagerada.

—¿Qué pasa? —Pregunta Scarlett. 

—Acaban de entrar al bar nuestro jefe junto a Zac, Edward, Mathew y un hombre más que no reconozco, ¿Cómo me veo? —Se levanta llamando la atención de algunas personas.

—¡Pareces gata en celo amiga! Eres muy obvia ¡Siéntate ya! —La toma Scarlett por el hombro obligándola a sentarse.

—Al parecer coincidimos en el bar —miro de reojo hacia Scott.

—¡Hay chicas! La verdad no hay coincidencias, publique en mi estado de Facebook que vendríamos para aquí, a poco no les gusta la idea —llega nuestro pedido, el mozo deja todo y se retira.

—Scott como no me avisas me ponía más hermosa —dice con voz fingida Malena.

—Creo que de verdad no mientes cuando dices que te falta atención masculina —todos empezamos a reír.

—¡Váyanse todos a cagar! —Cada uno toma un shot de tequila y brindamos por esta noche.

—Bien amigas aquí vinimos a pasarla bomba —Scarlett se levanta y toma de la mano a Malena.

—¡Estoy de acuerdo! Además, si Mahoma no va a la montaña, pues yo voy hacia él o como sea —Malena mira hacia donde están nuestros compañeros y disimuladamente giró mi rostro y quedó desencajada por la persona que está allí con ellos.

—¿Scott porque no me dijiste? —Le susurro para que nadie más escuche.

—¡¡Calma sí!! Que no sabía que Tayler vendría y mucho menos que era amigo de ellos —tomó mí shot y lo trago rápidamente tratando de no pensar.

—Es mejor que me calme, además lo nuestro pasó hace mil años —veo como bailaban mis tres amigas juntas.

—¡Yo creo que s! Porque vienen hacia aquí —abro mis ojos e intenté pararme, pero escucho a mí jefe atrás mío y giró mi cuerpo fingiendo una sonrisa.

—¿Qué casualidad chicos? —Sonrió falsamente hacia ambos.

—¡Tayler Benson! Tanto tiempo —le saluda Scott. 

—¿Cómo ustedes se conocen? —Los señala Cris a ambos.

—¡Los conozco! —Toma mi mano dejando un beso en ella —Annie pasan los años y sigues igual de bella.

—¡Gracias Tayler! —Dios este hombre es desagradable. Levanto mi mano para pedir otra ronda de tequila.

—¡Y dime! ¿Qué te trae por Buenos Aires? —Le pregunta Scott.

—Trabajaré con ustedes —me ahogo con mi tequila al escuchar lo que dijo.

—¿Annie estás bien? —Cris me palmea la espalda.

—Si gracias ¡Todo bien! —Me devuelvo a mí asiento y tomo mi teléfono tratando de ignorarlos.

—Bien ya que estamos aquí disfrutemos —habla Taylor y piden más bebidas y todos se acomodan en nuestra mesa uniendo otra.

Luego de varios minutos ya me estaba empezando a incomodar la mirada de Taylor, era desesperante tenerlo cerca, odiaba estar aquí y odiaba que Paul no me acompañara.

—¡Annie! Cambia esa cara amiga —se sienta Scott al lado mío.

—¡Quiero irme a casa! —Miraba mi teléfono como buscando escapar por allí ojalá pudiera.

—Oye nena ¡Nada de eso! Esta es nuestra noche ¡¡Tu noche!! —Me abraza dejando un beso en mi frente.

—¡Vaya suerte la mía! Encontrarme con él y encima trabajara con nosotros —levanto mi mirada y sonrió al ver a Paul entrando al bar junto a su amigo Henry.

—Amiga cálmate si tampoco es el fin del... —me levanté ignorando a Scott y voy directo a mí marido.

—¡Cariño siempre si viniste! —Le sonrió y me cuelgo de su cuello y nos besamos.

— No podría no estar contigo —mira hacia la mesa de mis amigos y se queda observando y habla.

—Ese de allí no es Tayler —luego me mira confundido.

—¡Así es! Es el mismo —toma mi mano y vamos hacia donde estaban todos. Nos sentamos juntos y Paul me abraza por detrás.

—¿Paul Carter? —Le habla Cristopher. 

—¡Siii…! —Contesta. 

—Soy Cristopher Collins jefe de tu... —me mira como intentando descifrar nuestra relación.

—¡Es mi esposo! —Contestó rápidamente llamando la atención de Tayler.

—Pero Annie porque nunca me dijiste que tú esposo era él —se acerca y se dan un apretón de manos.

—¡Nunca nadie me preguntó! Además, en mí hoja de vida está todo —nos miramos con Scott.

—Ya ves que chico es el mundo Collins —acota Tayler.

—¿Ustedes se conocen también? —Los señala Cris a mí marido y a Tayler.

—Fuimos compañeros en la universidad y nos graduamos juntos —responde mí marido.

—¡Compartimos muchas cosas! —Lo dice mirándome a mí y me incomoda, me levanto con la excusa de querer ir al baño.

—Cariño voy al baño —dejo un beso en sus labios y caminó hacia los sanitarios. Entro y no hago nada solo quería irme a casa porque tenía que pasarme esto se supone que está noche sería para festejar mí nuevo puesto no para esto, me lavo la cara y me retoco un poco mi maquillaje, una vez lista salgo, pero al abrir la puerta me encuentro a Tayler apoyado en el marco del baño para discapacitados, paso ignorándolo y me detiene agarrándome del brazo.

—¿Qué te pasa? ¡Suéltame! —Intento zafarme, pero me sostiene fuerte.

—Quiero que hablemos —me rio de sus palabras.

—No hay nada de qué hablar —forcejeo con él y me entra al baño cerrando la puerta con seguro.

—¿Que mierda te pasa? ¡Déjame salir! —Golpeó su pecho y solo sonríe el muy estúpido.

—Mira nada más que valiente eres ahora, después de que me usaste para poder estar con Paul ¡Mí mejor amigo! —Me escupe a la cara.

—Pero que resentido eres y déjame decirte que nunca te utilice, siempre supiste que no te quería —intentó nuevamente salir y me sostiene por los hombros.

—Llevo muchos años buscando la manera de que seas mía y que entiendas que soy mejor hombre que tú maridito —me río burlona.

—¡Jamás serás mejor que Paul! Lo elegí a él y así será siempre.

—Pues yo no diría lo mismo, pero déjame decirte que el tiempo me está dando la razón ¿O me equivoco? —Cómo podía él saber de mis problemas amorosos.

—No sé de qué hablas y déjame salir ya —se corre y me deja salir, vuelvo con mis amigos y solo Scott se da cuenta que algo pasó, le digo que hablaremos el lunes en la oficina, para mí suerte, Tayler se alejó y consiguió una conquista cosa que agradezco, pude relajarme y disfrutar mí noche gracias a mis amigos, mi marido por su parte se la pasó hablando con Henry y Cristopher de negocios.

El día lunes llegó y estaba muy satisfecha con la respuesta que obtuve de mi primera nota, pero lo que más me sorprendió fue que Cris puso mí nota como destacada, me halagaba mucho el valor que me daba. Llegó a la revista con mi café en mano, subo al ascensor y marco mí piso al llegar caminó hacia mí cubículo, pero alguien jala de mis cabellos tirándome al suelo y mi café cae encima de mí blusa, levantó la vista y me encuentro con Montserrat encima mío.

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