Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Favor a mi jefe

Favor a mi jefe

Emma acepta un trato atípico con su jefe: actuar como su novia en una gala de lujo. La farsa busca humillar a la exesposa de él, quien asistirá con el amante que destruyó su matrimonio. En medio de este engaño estratégico, Emma enfrenta la incomodidad de un entorno lleno de tensiones pasadas y orgullo herido. Lo que comenzó como un favor laboral se transforma en un peligroso juego de apariencias donde los sentimientos reales podrían aflorar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Punto de vista de Emma:

"Creo que ya es hora de irme a casa. Sin duda bebí demasiado esta noche". Brandon intentó reírse, pero arrastraba las palabras.

La cena terminó y acabamos en un bar poco iluminado a unos pasos de allí. Brandon pidió vaso tras vaso de whisky y cerveza, mientras yo me limité al agua y un par de bebidas afrutadas sin alcohol.

"¿Sabes qué? Creo que tienes razón", dije entre risas. "Vamos. Te llevaré a casa".

"Oh, esto va a ser algo para el recuerdo", comentó con una sonrisa y los ojos brillantes.

"No me refería a eso", respondí, riéndome mientras me levantaba.

Brandon puso los ojos en blanco e intentó ponerse de pie, pero se tambaleó y casi perdió el equilibrio. Lo sujeté del brazo antes de que pudiera tropezar y lo mantuve erguido. Llevarlo hasta el auto me exigió paciencia y fuerza, pero lo logré sin que ninguno de los dos se cayera. Lo ayudé a sentarse en el asiento del copiloto y luego me puse al volante.

"¿Dónde vives?", pregunté, mirándolo.

Nunca había estado en su casa, así que no tenía ni idea de cómo llegar. Brandon se quedó callado y se tocó la barbilla con el dedo.

No pude evitar reírme mientras se esforzaba por recordar su propia dirección. Había algo divertido en verlo intentarlo con tanto esfuerzo. Al cabo de unos minutos, por fin la soltó. Sabía que a la mañana siguiente se arrepentiría de esta noche. Introduje la dirección en el GPS y empecé a conducir, siguiendo la ruta. El viaje se me hizo el doble de largo, y el silencio entre nosotros lo volvió aún más pesado. Cuando por fin llegamos, me quedé boquiabierta al ver la casa. El lugar era impresionante.

La casa se extendía tras altos setos y un camino amplio; demasiado grande, en mi opinión, para una sola persona. Conduje hasta el garaje y estacioné. Luego salí y rodeé el auto para ayudarlo.

"Emma, ¿qué crees que estás haciendo?", preguntó entre risas, mientras me tocaba la nariz con el dedo.

"Me estoy asegurando de que tú, borracho como estás, llegues a casa", murmuré, riéndome con él.

"Oh. De acuerdo. Tienes que sacar mis llaves. Están ahí". Señaló el bolsillo de su pantalón.

Hice una pausa, sin muchas ganas de meter la mano en su bolsillo, pero no había otra opción. Estaba demasiado borracho para hacerlo por su cuenta. Suspiré y metí la mano en su bolsillo, tanteando hasta dar con el metal frío de las llaves.

Las agarré con fuerza y lo sentí contra la palma.

"Está un poco más a la izquierda", tartamudeó, con una sonrisa pícara que dejaba claro lo que realmente quería decir.

Le lancé una mirada de advertencia, sabiendo exactamente lo que pretendía, y saqué la mano de su bolsillo tan rápido como pude con las llaves en la mano. Se volvió hacia mí e hizo un puchero como un niño malcriado.

"Qué poco divertida estás esta noche", respondió, cruzando los brazos sobre el pecho con fingida molestia.

"Brandon, entra ya a la casa", solté con una risita. "Deja de actuar como un pervertido".

"Soy tu jefe, ¿no lo recuerdas, señorita Emma?". Intentó sonar severo, pero esa sonrisa ladeada hizo imposible tomarlo en serio.

"Sigue caminando", le indiqué, señalando la puerta principal y riendo entre dientes.

Brandon sacó la lengua y se alejó del auto, tambaleándose como un niño que está aprendiendo a caminar, casi tropezando.

Nunca habría imaginado que se comportaría así borracho, pero tenía que admitir que la noche se estaba volviendo mucho más entretenida. Caminé detrás de él, pero me apresuré a abrir la puerta antes de que pudiera intentar hacerlo él mismo.

"Bonita vista", murmuró, tan alto que lo oí perfectamente.

Fingí no haberlo escuchado, culpando al whisky y la cerveza. Abrí la puerta de par en par y lo ayudé a entrar, tanteando la pared en busca del interruptor. Cuando por fin lo encontré y la habitación se llenó de luz, los ojos se me abrieron como platos al ver lo que tenía delante.

"Vaya...".

Tenía un gusto exquisito para la decoración. El lugar era impresionante, y solo había visto el pasillo y parte del salón. Miré a mi alrededor y vi unas fotos enmarcadas sobre una mesa cercana. Aún conservaba fotos de él y Darcy, incluidas algunas del día de su boda. Ambos se veían radiantes en esas fotos. Parecían felices y, por un segundo, sentí una punzada de tristeza por él.

Estaba claro que no estaba preparado para pasar página y, sinceramente, no podía culparlo. Seguramente había creído que ella sería suya para siempre, que pasaría el resto de su vida con ella.

"Necesito una copa", anunció, apartándose de mí y zigzagueando por el corredor. Me quedé cerca, preocupada de que pudiera tropezar.

Entró en una habitación convertida en bar privado. Se dirigió directamente a las estanterías, pero antes de que pudiera agarrar una botella, lo sujeté del brazo para detenerlo.

"Tú lo que necesitas es café y agua. Aún tienes trabajo mañana, ¿lo recuerdas?", repliqué.

Se giró lentamente, lanzándome una mirada que dejaba claro que no le había gustado nada mi consejo.

"Sí, mamá", respondió, lleno de sarcasmo.

"¿Dónde está la cocina?", pregunté, decidida a salvarlo de sí mismo.

"Allí", contestó, señalando vagamente hacia la puerta por la que habíamos entrado hacía apenas unos minutos.

Eso no me sirvió de nada. Me di cuenta de que tendría que encontrarla yo misma. Lo tomé del brazo y lo mantuve cerca, alejándolo de las botellas de las estanterías. Tras unos diez minutos de deambular por aquella enorme casa, por fin di con la cocina.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Prohibido: Mi Tío Secreto
7.9
Tras la tragedia familiar, Sofía entregó su corazón a Alejandro, su tío político, sin saber que él solo la usaba para reconquistar a un antiguo amor. Destrozada por el engaño, ella finge su propio fallecimiento para huir, descubriendo poco después que está embarazada. Cuando intenta rehacer su vida mediante un matrimonio falso, Alejandro irrumpe en la ceremonia. Al ver su estado, él reclama su posesión, iniciando una feroz batalla por la autonomía.
Portada de la novela Atracción Oscura por el Billonario
8.7
Una talentosa diseñadora llega a Inglaterra decidida a triunfar sin distracciones sentimentales. Su resolución flaquea al conocer a Eric, su jefe billonario, quien inicia un peligroso juego de poder cuando ella intenta alejarse. Tras un rescate en un club nocturno, surge una pasión turbia cargada de secretos inquietantes. Atrapada entre el deseo y el miedo, ella debe decidir si este vínculo la completará o si terminará consumida por su oscuridad.
Portada de la novela De Esposa a Empresaria
9.3
Durante el festival de su hija Camila, Sofía presencia la traición definitiva: su esposo Marco presenta a una antigua novia como su pareja y reclama la autoría de la empresa que ella fundó, llegando incluso a repudiar a la pequeña. Tras esta humillación pública, Sofía transforma su dolor en determinación. Decidida a recuperar su lugar legítimo, activa a su equipo legal para desmantelar la farsa de Marco e iniciar una implacable guerra corporativa.
Portada de la novela De Siervo a Salvador
9.4
Durante quince años, Clara entregó su sangre para asegurar la supervivencia de Damián de la Vega. No obstante, la aparición de su prometida, Alessia, desencadena una cruel traición. Acusada injustamente y drenada para salvar a su rival, Clara entiende que para Damián solo es un objeto. Decidida a huir de su opresor, busca refugio en un misterioso vínculo matrimonial con Emilio Garza, un heredero en coma, iniciando así su incierto camino hacia la libertad.
Portada de la novela El CEO y su Esposa Curvy
9.6
Nelly posee una figura de curvas marcadas y una personalidad rebelde que utiliza como escudo contra las críticas. Su destino se entrelaza con el de Adrián Cisneros, un CEO gélido y triunfador que vive sumido en la soledad. Aunque su matrimonio es un trato forzado lleno de tensiones, la esencia genuina de Nelly empieza a resquebrajar la armadura de Adrián. Ambos deberán enfrentar los prejuicios externos y sus inseguridades para descubrir un afecto verdadero.
Portada de la novela El Pacto Ancestral Trae Desdicha
8.0
Sebastián baja de la montaña hacia la lujosa hacienda Mendoza para cumplir un antiguo compromiso de sangre. Sin embargo, su prometida Sofía lo desprecia y lo ridiculiza frente a su amante Carlos. La situación se torna trágica cuando ella rompe un amuleto de obsidiana sagrado, ignorando su valor místico. Este acto de soberbia libera una oscura maldición. Con calma gélida, Sebastián sentencia que su humillación ha condenado a toda la familia a una ruina inevitable.