Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Esposo Sometido, Vida Nueva

Esposo Sometido, Vida Nueva

Tras una década de matrimonio, Mateo enfrenta una dolorosa realidad en su aniversario: Sofía, su esposa, lo traiciona con Marcos, su asistente. Mientras él fue el pilar invisible de su éxito comercial, ella lo desprecia y celebra con su amante, entregándole lujos y desechando su anillo. Un mensaje burlón de Marcos rompe la paciencia de Mateo. Cansado de humillaciones y de su papel sumiso, decide reclamar su dignidad y poder frente a la infidelidad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Sofía parpadeó, como si no hubiera entendido lo que acababa de decir.

Una expresión de incredulidad total se dibujó en su rostro.

"¿Qué dijiste?"

"Dije que no," repetí, mi voz sonaba tranquila, pero había un filo de acero en ella que ni yo mismo reconocía. "El señor Ramírez es mi contacto, no el tuyo. Si quiere hablar conmigo, es su decisión. Tus negocios ya no son mi problema."

Sofía soltó una carcajada, pero sonó forzada, nerviosa.

"Mateo, deja de jugar. No estoy de humor para tus niñerías. Llama a Ramírez ahora mismo. Ese contrato vale millones."

"Exacto. Millones que van a tu cuenta bancaria. Millones que usas para comprarle coches de lujo a tu asistente," dije, y di otro sorbo a mi café, disfrutando del calor en mis manos.

La mención del coche la hizo callar. Su rostro se contrajo en una mueca de ira.

Por un momento, pareció que iba a gritar, pero se contuvo. Sabía que me necesitaba.

O al menos, creía que me necesitaba.

"A ver, Mateo, entiendo que estés molesto por lo de anoche," dijo, cambiando su tono a uno más conciliador, casi condescendiente. "Fui insensible, lo reconozco. Pero no podemos mezclar lo personal con los negocios. Hemos sido un equipo por años."

Un equipo.

La palabra me supo a hiel.

¿Un equipo? Un equipo donde uno juega, anota y celebra, mientras el otro carga el agua, limpia los uniformes y se queda en la banca, sin recibir ni un centavo del premio ni una pizca de reconocimiento.

Durante años, yo había sido el motor silencioso de su éxito.

Yo fui quien le presentó a todos y cada uno de sus clientes importantes.

Yo fui quien negoció los términos de sus primeros grandes contratos, usando la reputación y la confianza que mi familia había construido durante generaciones en el mundo de los negocios.

Yo fui quien se quedaba hasta las tres de la mañana revisando propuestas y corrigiendo sus errores, mientras ella dormía plácidamente.

Ella era la cara de la empresa, la "visionaria emprendedora" que salía en las revistas de sociedad.

Yo era el marido que la apoyaba, el hombre detrás de la gran mujer.

Una sombra.

Y ella lo daba todo por sentado. Creía que era su propio talento, su propio carisma, lo que había construido su imperio.

Había olvidado, o quizás nunca supo, que los cimientos sobre los que se erigía ese imperio los había puesto yo, con mis manos, mi sudor y mis sacrificios.

La miré, y por primera vez no vi a la mujer que amé, sino a una extraña arrogante y desagradecida.

"¿Un equipo?" respondí con una sonrisa helada. "No, Sofía. Tú tienes un equipo. Se llama Marcos y compañía. Yo ya no juego en él."

Me di la vuelta, dispuesto a terminar la conversación.

"¿A dónde crees que vas?" gritó, su compostura finalmente rota. "¡No he terminado de hablar contigo!"

"Pero yo sí," dije sin voltear.

"¡Mateo!"

Su grito fue agudo, histérico.

De pronto, escuché un estruendo.

Me giré.

Había tomado un jarrón de porcelana de la mesa de centro, uno que mi madre me había regalado, y lo había estrellado contra la pared.

Los pedazos volaron por todas partes.

"¡Eres un egoísta! ¡Un mediocre!" chilló, con el rostro rojo de furia. "¡Después de todo lo que he hecho por ti, de la vida que te he dado, me pagas así! ¡Arruinando mi negocio por un berrinche estúpido!"

La miré, luego miré los pedazos del jarrón en el suelo, y luego la miré a ella de nuevo.

La rabia que había sentido la noche anterior regresó, pero esta vez era fría, precisa.

"¿La vida que tú me has dado?" pregunté, mi voz era peligrosamente baja. "Sofía, esta casa la pagué yo. Los coches que usas, los pagué yo. Las vacaciones a las que vamos, las pago yo. Tu empresa se fundó con dinero de mi familia."

Su boca se abrió y se cerró, sin que saliera ningún sonido.

"¿Y arruinar tu negocio?" continué, acercándome a ella lentamente. "Es curioso que lo menciones. Ayer estabas muy orgullosa de ganar 'tu propio dinero' . Tan orgullosa que le compraste un Porsche a tu asistente. ¿Por qué no le pides a él que te solucione lo del señor Ramírez? Digo, si es tan trabajador y se lo merece todo, seguro que puede hacer una llamada, ¿no?"

Su rostro pasó del rojo al blanco pálido.

Estaba acorralada y lo sabía.

"Eso… eso es diferente," tartamudeó.

"No, no es diferente. Es exactamente lo mismo," dije, deteniéndome justo frente a ella. "Se acabó, Sofía. Se acabaron los favores. Se acabaron los contactos. Se acabó el que yo resuelva tus problemas mientras tú te llevas el crédito y te burlas de mí a mis espaldas."

Se quedó mirándome, con los ojos muy abiertos, como si estuviera viendo a un fantasma.

El hombre dócil y complaciente que conocía había desaparecido.

Sin decir una palabra más, se dio la vuelta, agarró su bolso y salió de la casa, dando un portazo tan fuerte que las ventanas vibraron.

Me quedé solo en la sala, en medio de los restos del jarrón de mi madre.

No sentí tristeza.

Ni siquiera sentí rabia.

Sentí una inmensa, abrumadora sensación de alivio.

Como si me hubiera quitado un peso de encima que llevaba cargando por diez años.

Miré los pedazos de porcelana en el suelo. Ya no importaba. Era solo un objeto. Podía comprar cien jarrones si quería.

De hecho, yo era dueño de una de las constructoras más grandes del país, un negocio que heredé de mi padre y que había hecho crecer exponencialmente.

Un negocio del que Sofía apenas sabía el nombre, porque siempre lo consideró "aburrido" y "poco glamoroso" comparado con su agencia de marketing de lujo.

Ella nunca entendió, o no quiso entender, que su glamoroso mundo dependía directamente de mis "aburridos" cimientos.

Mi teléfono vibró sobre la barra de la cocina.

Lo tomé. Era un mensaje de Luis, mi socio y mejor amigo.

"El viejo Ramírez me llamó. Dice que Sofía es una informal y que ya no quiere tratos con su empresa. Me preguntó si seguías al frente de 'Construcciones del Norte' . Le dije que por supuesto. Se puso feliz. Quiere que nos reunamos la próxima semana para discutir el proyecto del nuevo complejo residencial. Dice que solo confía en ti."

Leí el mensaje y una sonrisa se dibujó en mi rostro.

Una sonrisa genuina, la primera en mucho tiempo.

Le contesté a Luis.

"Perfecto. Agenda la reunión. Es hora de volver al juego."

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Atrapada Por El CEO Italiano
9.7
Valentina, una mujer humilde, es obligada por la familia de un influyente magnate a casarse con él mientras este se encuentra en estado vegetativo. El plan busca garantizar una fortuna millonaria mediante el enlace legal. Sin embargo, todo cambia cuando André despierta inesperadamente. Lleno de rencor y creyendo que ella es la culpable de su tragedia, el CEO decide vengarse, decidido a convertir la vida de su nueva esposa en un tormento constante.
Portada de la novela De vuelta a la locura del amor
9.2
Durante tres años, Chelsey fue la amante sumisa de Jason, ocultándose bajo su sombra profesional. Todo se derrumbó cuando él anunció su boda con otra mujer, forzándola a huir tras un embarazo secreto y el rechazo de su propia familia. Cinco años después, el destino los cruza de nuevo. Jason, destrozado por el remordimiento y la soledad, implora una segunda oportunidad, pero descubre que Chelsey ya no es la mujer dócil que él podía controlar.
Portada de la novela Dominando al Engreído
9.4
Elizabeth Campbell es una decidida estudiante de leyes que aspira al éxito profesional. Su camino se cruza con el de David Harper, un magnate gélido y soberbio para quien todo es una transacción. Mientras ella se apoya en sus amistades, David utiliza su relación con la caprichosa Amaranta como una herramienta estratégica. En medio de una fuerte tensión académica, surge un juego de seducción y rivalidad que desafiará la arrogancia del millonario ante el amor.
Portada de la novela EL Retorno de la Heredera dorada
8.6
La privilegiada vida de Aurelia Valmont se quiebra tras una traición de su propia familia. Despojada de su herencia y presionada hacia un matrimonio forzado, la joven decide escapar con Eloi, un hombre que le ofrece una existencia libre y artística. Sin embargo, al refugiarse en una ciudad extraña, Aurelia se enfrenta a la vulnerabilidad absoluta. Ahora debe descubrir si su acompañante es un aliado genuino o una amenaza oculta en su lucha por sobrevivir.
Portada de la novela El romance inesperado de un multimillonario
8.8
Evelyn Richard anhela el amor genuino tras haber sufrido años de maltrato. Atada a un matrimonio por conveniencia con Frederick William, debe enfrentar la indiferencia de un esposo que intenta proteger su relación con otra mujer. Sin embargo, el encanto de Evelyn empieza a derretir el frío corazón del millonario, encendiendo una pasión imprevista. Entre engaños y dilemas, ambos lidiarán con un deseo que podría redimirlos o destruirlos para siempre.
Portada de la novela Mi Ceo Millonario.
7.9
Ginny Becker es una madre soltera con grandes ambiciones que se esfuerza por proteger su independencia y el bienestar de sus dos hijos. Su estabilidad se tambalea tras un encuentro íntimo e inesperado con el señor Lombardi, su influyente jefe multimillonario. Aunque él posee una fortuna inmensa, queda rendido ante el magnetismo de Ginny. En un entorno de secretos y una química imparable, surge la gran duda: ¿cómo reaccionará el magnate al conocer la realidad de su familia?