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Portada de la novela Esposa del CEO 2

Esposa del CEO 2

La paz de Erick y Anastasia se quiebra tras la muerte de Anthony Russo. Aquel anhelo de una vida plena se ve amenazado por obstáculos que no dejan de crecer. Ante la hostilidad del entorno, el matrimonio debe blindar su conexión emocional para sobrevivir al peligro que supone el verdadero Máximo Russo. La irrupción de este sujeto desafiará la base de su relación, obligándolos a luchar por la solidez de su amor y la supervivencia de su futuro juntos.
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Capítulo 2

Cuando un problema seguía sin resolverse otro más complicado llegaba.

Erick y Anastasia estaban sentados mientras recibían las malas noticias, los oficiales de la policía estaban sentados justo en frente de ellos, bebiendo de la taza de café que les hicieron llegar por mera cortesía.

— No puedo creer este nivel de incompetencia. — Erick se frotó las sienes con los dedos, alterado. — ¿Me están diciendo que no pueden encontrar al ladrón que se metió a hurtar en nuestra casa?

El oficial Gregory se quitó el sombrero policial. — No ha dejado rastro alguno, las cámaras de vigilancia de las calles ni siquiera detectaron movimiento inusual y las de su casa fueron completamente interrumpidas durante la hora del robo, seguimos investigando pero esto es como tratar de perseguir el viento.

— En pocas palabras nos está diciendo que es inútil e imposible.

— Esa es otra manera de verlo.

Anastasia controló a Erick cuando le vio a punto de salirse de sus cabales. — Todo va a estar bien, estamos seguros de que la policía hará un buen trabajo y dará con la persona que se metió a nuestra casa ¿De acuerdo? — Erick gruñó, Anastasia continuó dirigiéndose a los oficiales.

— Las personas que viven a los alrededores tampoco han visto nada inusual, sin embargo, por lo que me notificaron el presunto ladrón solamente desordenó un poco la casa y se marchó, lo que aconsejo es aumentar los niveles de seguridad en caso de que pueda volver a ocurrir, probablemente se trate de un caso de acoso. Si los hace sentir más seguros también pueden cambiarse de domicilio.

— ¡Se llevaron algo!

El policía suspiró. — Un par de documentos cuyo contenido no están dispuestos a revelar.

Anastasia tragó en seco, viendo a Erick sentarse tras haberse levantado con alteración.

— Eran unos documentos muy importantes — Comentó — No pueden salir a la luz.

Porque si la persona que robó el contrato que había en la habitación de Anastasia y luego exhibía públicamente toda la información tanto Erick como ella misma estarían acabados.

— No podemos garantizar nada, pero reforzaremos la investigación basándonos en la lista de enemigos jurados de la familia Russo... Pero espero que entiendan el hecho de que lo más primordial justo ahora es encontrar a la persona que robó uno de los objetos preciados de la ORBC . — Los oficiales se pusieron de pie — Les estaremos dando noticias, por ahora les recomiendo cerrar bien todas las puertas y ventanas.

Erick y Anastasia suspiraron casi al mismo tiempo, viendo cómo Emily acompañaba a los oficiales hacia la salida.

— ¿Qué vamos a hacer ahora? El tipo no dejó ni siquiera la más mínima huella.

Anastasia no tenía palabras para responderle, además de todo lo que estaba sucediendo también tenían el hecho de las llaves desaparecidas, las cuales no volvieron siquiera con la muerte de Anthony Russo.

Raeliana los miró regresar al gran salón completamente abatidos mientras bebía una elegante taza de té, contemplando una revista que descansaba sobre su regazo cubierto por la tela negra de la ropa. — ¿Qué era lo que tenían que hablar con la policía?

Erick gruñó, por lo que Anastasia fue quien le respondió:

— Solamente algunos detalles de seguridad, al parecer ha habido un ladrón merodeando las calles últimamente. — Dijo mientras se sentaba, pidiéndole a Emily una taza de té para ella y Erick — Entonces, Raeliana ¿Qué es lo que te ha traído a nuestra casa?

Anastasia no sentía ganas de apresurar la visita de esa manera, sin embargo no podía pensar en nada más que en las cosas que estaban pasando de manera simultánea, no tenía energías para sumarle atender a la hermana mayor de Erick.

— ¿Además del hecho de que ese idiota fue incapaz de llamarme para avisar que padre murió? — Inquirió con molestia en su tono de voz — ¡Había hablado con padre esa misma mañana! ¿Y me entero de su muerte el día antes de su entierro?

— Tú hablas con Zathrian y Hunter todos los días ¿Por qué tenía que ser yo quien te lo dijera? He estado ocupado, Raeliana.

Las palabras de Erick salieron con molestia, producto de su mal humor.

— ¿Y crees que yo no he estado ocupada? ¡Aun así apartaba mi tiempo para llamarlos, pero tú nunca me regresaste ni siquiera una de las llamadas! No me dijiste que te casaste, tampoco me dijiste que te tocó organizar la ORBC ¡¿Qué más has estado ocultándome?!

— Recorrer el mundo entero ligando y adivinando con quién te vas a casar no es una ocupación, es una tontería.

— ¡¿Esa es la bienvenida que le das a tu hermana?!

— ¡¿Y ese es el apoyo que le muestras a tu hermano?!

— ¡Eres un idiota insensible!

Anastasia permanecía ahí, justo en medio de la discusión y de los gritos. Erick estaba estresado, no tenía tiempo para las tonterías sentimentalistas de su hermana, Raeliana, por otro lado estaba dolida por la falta de tacto con la que estaba siendo tratada.

La discusión se prolongó durante un tiempo largo, el suficiente como para que la noche fría y lluviosa impidiera que Raeliana regresara a casa, Anastasia le prestó prendas de dormir y una habitación fue arreglada para su comodidad, justo en la planta baja.

Anastasia la miraba arreglar su cama de mala gana, mascullando cosas que no eran de su entendimiento, en momentos así se parecía a Erick cuando estaba enojado, el simple recuerdo le arrancó una pequeña sonrisa.

— ¿Y tú qué me ves?

Anastasia suspiró.

— No seas tan dura con él, está alterado por todo lo que está pasando. De la noche a la mañana ve a su padre morir frente a sus ojos y ahora debe lidiar con las secuelas de eso, contando el hecho de que un desconocido se metió en su casa y alguien robó una propiedad de la ORBC ¿No crees que tiene las manos llenas?

Raeliana se sentó.

— Lo sé, es solo que no esperaba esto... Él no me extrañó para nada.

— Por supuesto que no es así, siempre que hablaba de ti le brillaban los ojos. Pero este no es el momento de traer recuerdos viejos del pasado sino de apoyar a Erick, solo dale tiempo hasta que las cosas se calmen ¿De acuerdo?

Por un momento se sintió como una madre haciendo de intermediario para que sus dos hijos peleados se reconciliaran, por supuesto, no podía pedirle a Raeliana que comprendiera a Erick así como que no podía pedirle a Erick que hiciera lo mismo con su hermana.

— Algo tuvo que haber pasado. — Dijo Raeliana de repente, capturando la atención de Anastasia — Mi padre era un hombre sano ¿Cómo pudo haber muerto tan de repente?

Esa era la pregunta que todos se hacían.

— El forense mencionó que tuvo un infarto fulminante. — Fue todo lo que pudo contestar, era todo lo que sabía.

— Yo no creo eso. — Respondió Raeliana.

— ¿Acaso estás insinuando que...?

Ella asintió.

— Alguien tuvo que haber hecho algo.

La idea siguió rondando en su cabeza aun cuando se fue a dormir, era insólito que aquel hombre hubiese muerto de manera tan repentina y el caso haya quedado así aun cuando todos sabían sobre la buena salud de aquel hombre.

Pero, si Anthony Russo fue asesinado...

¿Quién o de qué manera lo hizo?

Erick estaba leyendo un viejo libro de contabilidad, sintiendo a Anastasia removerse a su lado con inquietud, se giró hacia ella, descobijándola. — ¿Qué es lo que pasa? ¿No puedes dormir?

Anastasia negó con la cabeza, Erick suspiró, él tampoco podía hacerlo.

— Las cosas cambiarán para nosotros a partir de ahora... — Mencionó — Nos mudaremos a casa de mi padre la próxima semana.

— ¡¿Qué?!

— No podemos vivir en un lugar en el que no estamos seguros, al menos no mientras el acosador esté suelto. Además, las cosas de mi padre están allá en su oficina y necesito de eso para trabajar, estaremos mejor allá, Ana, de verdad. — La tomó de las manos, mirando su inseguridad. — Es un espacio mucho más grande y adecuado... Incluso podremos hablar de ya sabes qué.

— ¿De verdad, Erick? — Él le sonrió — ¿Eso quiere decir que estás de acuerdo con que adoptemos a Andrés?

— Pero primero tenemos que concentrarnos en nuestro nuevo estilo de vida, recuerda que ahora trabajas para Gael, además necesitamos adecuar el espacio para un niño en silla de ruedas... Sin embargo, quizá en un par de meses podamos tener a Andrés en casa con nosotros.

— ¡Muchas gracias, Erick, de verdad! — Dentro de su misma emoción Anastasia lo abrazó. — ¡A él definitivamente le encantará saber la noticia!

Erick palmeó su cabeza con una media sonrisa.

Y por un momento se sintió como si todo fuera perfecto.

El tiempo avanzó rápido, tanto que para cuando se dieron cuenta el día de la mudanza había llegado, dando inicio al nuevo capítulo de sus vidas.

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