Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Esperé Disculpas y Encontré un Esposo

Esperé Disculpas y Encontré un Esposo

Tras ser tomada como rehén por una banda enemiga durante un baile de la mafia, la protagonista descubre la traición de su novio Nolan y su mejor amigo Riven, quienes prefirieron proteger a su prima Anna. Rescatada por un misterioso desconocido y cansada de ser ignorada por su propia familia, asiste al cumpleaños de Anna solo para confirmar su desplazamiento. Decidida a no ser más la víctima, acepta un matrimonio arreglado del pasado y abandona la ciudad, dejando a Nolan con una fría invitación de boda.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

ASTRA

Había estado en el hospital durante dos días.

Por suerte, la bala no había tocado ningún órgano vital. Tampoco entró profundamente. Unos cuantos puntos, algunos analgésicos y me enviaron a casa a descansar.

Pospuse a la empresa de mudanzas y decidí quedarme unos días más.

Esta mañana estaba acurrucada en el sofá, leyendo en la sala, cuando un golpe resonó en la puerta principal.

Abrí la puerta y allí estaban Nolan y Riven en el porche.

—Astra —dijo Nolan—, ¿tienes idea de lo humillado que me sentí en la fiesta de mi madre? Les dije a todos, especialmente a ella, que vendrías, y tú... desapareciste. ¿Fue tu forma de castigarme por dejar que Anna viniera conmigo?

Riven intervino con voz despreciativa.

—La clásica Astra. Nuestra princesa Quinn. Tan absorta en sí misma que la mata ver que alguien más reciba atención. Te tengo noticias: a mí tampoco me gusta la gente egoísta.

Ninguno de los dos parecía haber notado el vendaje en mi hombro.

Pero ya me había cansado de quedarme callada.

—Me dispararon, Nolan —dije con voz plana—. Si te importara un bledo, quizá habrías notado que seguían al segundo auto. Y Riven, tu comentario ya me aburre. Ser ciego y arrogante no es mejor que ser egoísta.

Ambos se quedaron paralizados.

La cara de Nolan palideció.

—¿Qué? ¿Te... te dispararon? ¿Por qué no me llamaste? —Se acercó a mí, intentando tocar el vendaje como si todavía tuviera el derecho de hacerlo.

Riven se puso rojo como un tomate.

—Mierda, lo siento. No lo sabía... Debiste decirnos. En serio que no lo sabía...

Me di la vuelta y regresé al sofá sin decir una palabra más.

***

No se fueron.

Durante el resto del día, Nolan y Riven me rondaron como sombras. Nolan no dejaba de traerme agua y fruta, preguntándome si tenía mucho frío, mucho calor o si sentía dolor. Riven caminaba de un lado a otro en la cocina, llamando a chefs y organizando la cena.

—Astra, ¿el agua está muy fría? Puedo calentarla —dijo Nolan.

—Astra, el chef está en camino. Puede preparar comida francesa o japonesa. ¿Qué prefieres? —añadió Riven.

No les respondí a ninguno de los dos. Porque la verdad era que ni siquiera habían notado que estuve fuera dos días enteros. Y ahora estaban aquí, proyectando culpa, ofreciendo comida, actuando como si nada hubiera pasado.

Pero algo sí pasó: casi me matan dos veces. Y ahora, nada de lo que digan o hagan me hará volver a verlos de la misma manera.

Si soy sincera, todo lo que hacían ahora me parecía ruido; un peso abrumador y desagradable que ya no me interesaba cargar.

—Ya pueden irse —dije con calma—. No soy Anna; no necesito a dos hombres rondando como si fuera a desmoronarme sin ustedes.

—Astra, no te pongas así... —Nolan cayó de rodillas. Ni siquiera lo miré.

Riven intervino, frunciendo el ceño.

—Sé que no he sido el mejor amigo últimamente. Pero hasta tú tienes que admitirlo: has sido un poco dura con Anna. Solo la estaba defendiendo.

Me reí.

—¿Dura con ella? ¿Con cuál de tus dos ojos me viste ponerle una mano encima, Riven? Cada cosa que “sabes” salió de la boca de alguien más. Si vamos a hablar de abuso... ¿dejar que me llevara la banda rival de mi familia y quedarse mirando en silencio? Eso es abuso.

El lugar quedó en silencio.

Nolan desvió la mirada. La mandíbula de Riven se tensó, pero no respondió ni una palabra más.

Aun así, no se fueron.

Se quedaron allí como fantasmas; sirviendo té en la mesa, acomodando almohadas, siguiéndome con la mirada cada vez que apenas me levantaba del sofá.

***

Después de todo, Riven había traído a un chef de una cocina con estrellas Michelin. La comida estaba deliciosa. Y yo no iba a castigarme saltándome la cena, así que me permití disfrutarla.

Apenas terminaba el postre cuando el timbre volvió a sonar.

No necesité adivinar. Solo había una posibilidad.

—Hola, Astra —entonó la voz de Anna cuando la puerta se abrió, demasiado dulce, demasiado oportuna—. Espero no interrumpir nada. Nolan me envió un mensaje... dijo que estabas herida. Así que pensé en pasar a ver cómo estabas.

—Astra —dijo ella, deslizándose en un asiento—, ¿cómo te sientes?

—Bien, hasta que te vi.

Soltó una risita breve e incómoda.

—No iba a venir. Sé que probablemente no quieras verme...

—No digas esas cosas —intervino Nolan con suavidad, colocándose ya a su lado—. Ninguno de nosotros te rechazaría jamás. Astra solo bromeaba.

—Así es —añadió Riven—. No seas tonta.

No dije una palabra más, solo miré a Anna.

Me devolvió la mirada.

Levanté una ceja. Anna no se inmutó. Probablemente sabía que ya la había descubierto: cada lágrima de cocodrilo, cada actuación de inocencia sin aliento.

Y aun así, parpadeó con esos ojos grandes de muñeca y dijo en voz baja:

—Supongo que me sentía un poco sensible. Mañana es el aniversario luctuoso de mis padres. No quería estar sola.

Riven fue el primero en reaccionar, dándole palmaditas en la espalda como si fuera de cristal.

Nolan se levantó y se puso a su lado.

—No estás sola, Anna —dijo en voz baja—. Quédate aquí esta noche, para que podamos estar los cuatro juntos.

Anna se volvió hacia él.

—¿Puedo?

Nolan sonrió.

—Por supuesto.

Luego Nolan me miró, con las cejas fruncidas; una señal silenciosa para que yo aceptara.

Me quedé callada, ignorándolo.

La tensión aumentó. Y antes de que estallara, el timbre volvió a sonar.

Esto era inusual. Normalmente no recibía tantos invitados en una semana, mucho menos en una sola noche.

Riven fue a abrir. Un momento después regresó cargando una caja grande y elegante.

—Acaban de entregar esto —dijo—. Es para ti, Astra.

La puso sobre la mesa.

La abrí sin pensar.

Dentro había un vestido de novia de encaje plateado. Delicado. Exquisito. Debajo de él, un collar de diamantes resplandeciente. Encima de todo, una tarjeta pequeña, escrita a mano con una letra masculina y pulcra:

“Te ves bien de plateado. —Silas Monroe”

Se me cortó la respiración.

Plateado. El vestido que llevaba la noche que me salvaron. Ese hombre... el que me sacó de los escombros, el que dijo que ahora estaba a salvo.

¿Podría ser? ¿Podría ser él el prometido que nunca conocí?

¿Qué probabilidades había?

Nolan se inclinó, con voz recelosa.

—¿Esto es... un vestido de novia?

Riven se acercó.

—¿Por qué alguien te enviaría un vestido de novia?

Levanté el vestido y lo sostuve frente a mí, con una sonrisa.

—Para una boda, por supuesto.

Ambos se quedaron mirando.

—¿Una boda? —repitieron.

Nolan perdió la compostura por primera vez en toda la noche. Me tomó de la muñeca, obligándome a mirarlo.

—¿Qué boda? —exigió—. ¿De qué estás hablando, Astra?

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Busca “B16639” en goodnovel para leer el libro completo.
Copia el código y busca en la app Goodnovel para continuar leyendo.
B16639
Copiar

También te puede gustar

Portada de la novela Casada, divorciada, y deseada de nuevo
8.8
Después de tres años de indiferencia, Lena decide romper su matrimonio con Theo. Mientras ella enfrentaba un grave accidente, él la ignoraba por otra mujer. Decidida a sanar, solicita el divorcio cuestionando la virilidad de su exmarido y alcanza el éxito como diseñadora de prestigio. No obstante, justo cuando logra rehacer su vida, Theo reaparece con actitud desafiante, decidido a confrontarla y demostrarle que sus hirientes palabras estaban muy lejos de la realidad.
Portada de la novela Desenmascarando su engaño, recuperando mi vida
9.4
Tras dos décadas de lealtad a los Garza, mi vida cambió con la llegada de Fabiana, la novia de Bruno. Ella se encargó de difamarme, tachándome de parásita interesada, mientras Bruno ignoraba su maldad. El límite llegó cuando él defendió a su pareja tras haber destrozado ella mi único recuerdo familiar. Cansada de manipulaciones y traiciones, decido actuar. En mi graduación, justo cuando Fabiana busca humillarme, lanzaré mi contraataque definitivo.
Portada de la novela El contrato y el CEO
9.7
Débora es una experta corporativa consolidada que ve su carrera tambalearse tras cambios drásticos en su compañía. La llegada de Benicio, el hijo de su exjefa, desata un conflicto directo; él pretende arruinar su prestigio, mientras ella lucha por salvaguardar su trayectoria. En medio de esta rivalidad profesional, surge una tensión eléctrica marcada por el orgullo. Benicio intentará quebrar su frialdad para seducirla, desafiando todo rastro de su autocontrol.
Portada de la novela La esposa de zapatos rotos del multimillonario
7.8
Florencia aceptó casarse con el magnate Javier para cubrir una deuda de su familia, pero vive sumida en la precariedad con una asignación miserable. Mientras ella usa zapatos rotos, su marido entrega millones a su exnovia. Tras sufrir humillaciones públicas donde la comparan con un animal, Florencia entiende que su unión es solo una prisión de abusos. Lista para recobrar su honor, acude a Campos Elíseos con el fin de ejecutar un plan definitivo para huir.
Portada de la novela Mi ex marido enamorado
8.3
Por gratitud a Nicolás, Giovana se unió en matrimonio con el soberbio Antony. Tras tres años de amor no correspondido, la tragedia estalla cuando él le impide donar sangre a su hermana Gina, provocando su muerte. Ante tal crueldad, Giovana rompe su vínculo y exige el divorcio. Destrozada pero firme, decide alejarse de su gélido esposo, mientras Antony, consumido por el arrepentimiento, inicia una desesperada lucha por recuperar su perdón.
Portada de la novela Mi Suegro- entre la RAZÃO y el DESEO
8.2
Ava Brown se une en un matrimonio de conveniencia con Bryan Cooper para salvar la empresa familiar, pero su vida da un giro al mudarse a la mansión de su suegro, Benjamin. Lo que inicia como una hostilidad mutua se transforma pronto en una pasión clandestina e incontenible. Mientras Ava lidia con peligros de su pasado, Benjamin se debate entre la lealtad y sus impulsos. Un conflicto donde la razón y el deseo amenazan con destruirlo todo.