Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Escapar de su obsesión, encontrar el amor

Escapar de su obsesión, encontrar el amor

Tras ser asesinada por Elliott, su prometido, la protagonista renace con el deseo de huir. No obstante, él regresa antes de sufrir la amnesia que marcó su vida previa, esta vez acompañado por la astuta Katarina. Elliott mantiene sus recuerdos intactos, confirmando que su sadismo es intencional. Tras ver su herencia familiar destruida y sufrir torturas en un sótano, ella comprende que esta nueva oportunidad es un infierno lúcido y despiadado.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

La lluvia se intensificó, pegándome el pelo a la cara y empapándome la ropa hasta la piel.

Me arrodillé sobre la hierba mojada y mis dedos temblaron mientras intentaba reunir las cartas desparramadas. La tinta se corría, y la letra elegante de mi padre se desdibujaba en manchas sin sentido. Cada página arruinada era un puñal que se me clavaba en el corazón.

La caja de música que mi padre le había regalado a mi madre en su primer aniversario yacía medio enterrada en el barro, su delicada melodía había quedado silenciada para siempre.

Me arrastré hasta la puerta de entrada y golpeé con los puños contra el roble sólido.

"¡Elliott! ¡Déjame entrar! ¡Por favor!", grité, pero mis palabras quedaron perdidas en el rugido de la tormenta.

Una luz se encendió en una de las ventanas del piso de arriba y una de las sirvientas, Mary, se asomó.

"¡Por favor! ¡Ábreme la puerta!", grité.

La expresión en el rostro de la mujer era una mezcla de lástima y temor. "No puedo, señorita Pratt", respondió mientras sacudía la cabeza. "Son órdenes del señor Hickman".

Luego, la luz se apagó.

La realidad de mi situación me golpeó con la fuerza de un puñetazo. Había dejado de ser la señora de la casa. Ahora era tan sola una prisionera, y mi carcelero acababa de echarme al frío.

Miré por la ventana del salón y vi a Elliott con sus brazos alrededor de Katarina, consolándola. Él le acariciaba el cabello mientras ella sollozaba en su pecho. La viva imagen del engaño.

Una oleada de ira fría y cortante atravesó mi dolor. No iba a permitir que me rompieran.

Me pegué a la pared de la casa, intentando resguardarme del viento y la lluvia. Luego, abracé la caja de música rota contra mi pecho. Era lo único que me quedaba.

Recordé cuando Elliott y yo éramos pequeños y jugábamos en ese mismo jardín. Él se cayó del gran roble y se rompió el brazo y yo me senté a su lado durante horas, contándole historias hasta que la ambulancia llegó. Me dijo que yo era su heroína

y prometió protegerme siempre.

Esa promesa resultó ser una mentira, hecha pedazos como la fotografía de mis padres.

El frío me caló hasta los huesos y mi cuerpo comenzó a temblar incontrolablemente. Una oleada de agotamiento, físico y emocional, me invadió. Apoyé mi cabeza en la fría pared y cerré los ojos, dejando que la oscuridad me envolviera.

No sé cuánto tiempo estuve ahí afuera. Cuando desperté, la lluvia había parado y la luna estaba alta en el cielo.

De repente, la puerta principal se abrió, dejando ver la silueta de Elliot parado contra la luz del pasillo. Desde las sombras, su expresión era indescifrable.

Caminó hacia mí con pasos silenciosos sobre la hierba mojada. Me miró desde arriba, acurrucada en el suelo, y por un momento vi un destello de algo en su mirada. ¿Lástima? ¿Arrepentimiento?

Lo que sea que fuera desapareció tan rápido como apareció.

Luego, arrojó un paraguas plegado al suelo junto a mí y dijo en un tono inexpresivo:

"No te enfermes. Solo sería un inconveniente".

Tras decir eso, se dio la vuelta y regresó a la casa, cerrando la puerta tras él. No me tendió la mano ni preguntó si estaba bien. Simplemente me dejó allí, tras su patético e inútil gesto de tirarme un paraguas.

A la mañana siguiente, usé la llave de repuesto que tenía escondida en el jardín para entrar. La casa estaba en completo silencio. Tomé la caja llena de barro con las cosas de mis padres y la llevé a mi estudio. Pasé horas limpiando con cuidado cada cosa, intentando rescatar lo que fuera posible. La fotografía estaba destrozada y la mayoría de las cartas estaban ilegibles. Sin embargo, la pequeña bailarina de la caja de música estaba intacta.

Estaba tratando de volver a pegarla en la tapa cuando los escuché bajar las escaleras.

Katarina fue la primera en verme. "Vaya, mira. Está jugando con sus juguetes rotos", dijo.

La ignoré, concentrada por completo en la delicada tarea.

La mujer dio unos pasos más cerca. "Sabes, Elliott se siente terrible por lo que ocurrió. Es que es muy protector conmigo".

No respondí.

"Soy muy buena arreglando cosas", dijo con un tono empalagosamente dulce. "Permíteme ayudarte con eso".

Tras decir eso, extendió la mano hacia la caja de música.

"No la toques", dije en un tono bajo y peligroso.

Elliott dio un paso adelante e intervino: "Ava, déjala ayudarte. Solo fue un accidente. Está intentando enmendarlo".

"No", respondí mientras aferraba la caja contra mi pecho.

Los ojos de Katarina se inundaron de lágrimas. "Solo quería ayudarla... Elliott, ella me odia".

"Dámela, Ava", ordenó él.

"No".

Vi un destello de ira en sus ojos antes de que chasqueara los dedos. En ese instante, dos de sus guardaespaldas aparecieron en el pasillo.

"Quítenle eso", les ordenó.

Los hombres se acercaron a mí y yo retrocedí, sosteniendo la caja de música como un escudo.

"¡No se atrevan!", grité.

Me sujetaron por los brazos. Me resistí, pero eran demasiado fuertes. Pateé y forcejeé, clavando mis uñas en su piel, hasta que uno de ellos me torció el brazo detrás de la espalda, obligándome a gritar de dolor.

La caja de música se deslizó de mi mano.

Katarina la levantó. Miró la caja, y después a mí, con una mirada de pura y triunfante malicia en los ojos.

"Ups", dijo mientras la dejaba caer.

La frágil madera y el metal se hicieron añicos contra el suelo duro y la pequeña bailarina rodó bajo una mesa.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El Juego Más Cruel del Negociador
8.9
Héctor Ponce, negociador de la AFI, me traicionó al elegir salvar a su colega Brenda antes que a mí durante un asalto. Tras sobrevivir al disparo de un secuestrador, solicité el divorcio, pero descubrí que nuestra unión de seis años era inexistente. Todo fue un montaje legal orquestado por él mientras aguardaba el regreso de otra mujer. Mi realidad se desmorona al entender que mi vida entera fue una farsa diseñada para encubrir su secreto.
Portada de la novela El Precio del Heredero
8.8
El matrimonio de cinco años de Sofía Romero se quiebra al descubrir la doble vida de Ricardo. Mientras ella se sometía a duros tratamientos de fertilidad, su esposo ocultaba su esterilidad y esperaba un hijo con su amante, Ana. La traición se vuelve letal cuando Ricardo la cautiva y Ana le desfigura el rostro con crueldad. Tras sobrevivir a esta tragedia, Sofía renace de sus cenizas con un solo propósito: ejecutar una venganza implacable contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela Esa Chica Inocente
8.1
La vida perfecta de Angélica se quiebra al cruzarse con el oscuro César. Tras el fallecimiento de su padre esa fatídica noche, ella se sumerge en un calvario sin fin. A pesar de mudarse para escapar, su verdugo la localiza para imponer su control otra vez. Angélica busca redención y libertad, pero él se niega a soltarla, jurando perseguirla sin descanso por todo el mundo. Es una lucha desesperada contra una obsesión que no conoce fronteras ni piedad.
Portada de la novela La Guardía de Infierno
9.6
Tras traicionar y agredir a La Catrina para escapar del gélido Mictlán, el protagonista logra forjar una vida de éxito como futuro Cacique. Sin embargo, su paz termina cuando ella lidera una horda de almas en pena buscando venganza por la pérdida de El Charro. Tras ser aniquilado por el rencor de su antigua amante, despierta misteriosamente en el pasado, justo el día de su huida. Ahora, armado con odio, buscará destruir a ambos sin rastro de piedad.
Portada de la novela La preferida del Millonario (bajo tus garras)
8.7
La vida de una exitosa secretaria se transforma en una pesadilla tras ser capturada por un mafioso implacable. Consumido por la obsesión, este hombre alterna entre la adoración extrema y el desprecio más cruel, obligándola a vivir bajo una amenaza constante. Atrapada en su red, ella enfrenta un dilema letal: unirse a los enemigos de su captor para huir o ceder ante ese amor oscuro y posesivo. ¿Podrá salir con vida de este peligroso juego de poder?
Portada de la novela Libre del destino
9.0
Tras caer prisionera de un bando hostil, la protagonista enfrenta la traición de su Alfa, quien la abandona a su suerte para proteger a su pareja destinada. Obligada a luchar por su vida, decide implorar piedad al líder de sus enemigos. Sin embargo, cuando su antiguo clan intenta recuperarla, descubren una verdad amarga: ella ahora sirve al hombre que juró aniquilarlos, forjada por una nueva lealtad y el peso de un destino que ya no le pertenece.