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Portada de la novela Es mi novio payaso

Es mi novio payaso

Karina, una antigua hacker conocida como Catrina, ansía estabilidad, pero su destino se cruza con Oliver, un payaso que esconde ser el sucesor de una poderosa mafia. Mientras su amor florece, Arturo y Oscar conspiran para derrocar a las cúpulas criminales usando la identidad secreta de ella. Entre traiciones y peligros familiares, la pareja debe luchar unida para sobrevivir. Tras vencer a sus enemigos, sellan su victoria y amor con una boda en Navidad.
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Capítulo 1

Creí que no lo volvería a ver.

Esperaban a que pasara un taxi, iban camino a casa de los abuelos, su hermana distraída en su móvil, sus padres y ella atentos de detener un taxi, ella se da cuenta de un pequeño cartel del parque valle roble, solicitando personal, ella solo jalo uno de los papelitos guardándolo.

A trabajado en casi todo, “estar en un parque de atracciones no vendría mal”, se dice ella cuando voltea a revisar si pasaba algún taxi, es en el preciso momento cuando ve a un chico disfrazado de payaso, con su mochila al hombro y ambos se miran.

—Le gustaste al payaso. —le dice su hermana.

Niega con la cabeza, se da cuenta que su mamá solo la miro, de que ella igual se dio cuenta, por suerte paso enseguida el taxi al cual subieron, la joven con toda la intención mira por la ventana buscándolo, pero él ya no estaba.

—Karina, y ya te llamaron de manzano bar.

—No papá, pero deje varias solicitudes en diferentes partes, solo espero que me llamen.

Karina una joven agradable, trabajadora y responsable, ha trabajado en diferentes cosas, como en un sitio de cibercafé, en su adolescencia en una mesera, tienda de celulares y hasta en un taller mecánico, entre otras cosas, aunque es su padre a veces es él que consigue los trabajos, al ser un excelente ingeniero automotriz.

—Abuela. —saluda Karina una vez que llegaron a la casa de los abuelos.

Todos se encontraban en la sala de estar platicando, y las hermanas solo escuchaban la conversación, mientras se encontraban en sus propias cosas en sus celulares, mientras Katrina le hecha un ojo leyendo el pequeño papel que había arrancado del cartel, donde vio el número telefónico, nombre y dirección.

—Karina vamos a la tienda, mamá me dijo que fuéramos por un refresco. —dice su hermana.

—Si vamos. —contesta.

Salen ambas de la casa al ir a la tienda que quedaba a la vuelta, su hermana Jimena pone algo de música por su móvil, que ambas escuchan y hablan un poco de sus grupos favoritos, hasta llegar a la tienda, ambas se dirigen al refrigerador al tomar Karina el refresco, un chico las atiende.

—Traes dinero. —dice Karina.

Jimena alta, igual que Karina, de cabello café, solo que su hermana menor de un café claro y ella algo oscuro, que claro, sus ojos de Jime son cafés claro, al ser los de ella algo oscuros, pero todos dicen ser marrones, en cambio su hermana utiliza lentes y ella no.

—No, los deje en la casa, pero tu traes dinero.

—Tal vez.

—Kari anda paga y ya, haya te lo doy.

Karina medio sonríe al asentir, Jimena sabía bien que su hermana cede siempre, a lo que Jimena sonríe al elegir un dulce más, y ella en comprar otros dos dulces para ellas, una vez ya pagado salen y vuelven a casa, al ser ya hora de comer.

Una vez terminando de comer, se quedaron por un rato más en casa de los abuelos, siendo que cada sábado los visita para comer, platicar y pasar un rato con ellos, al ser una familia unida.

—Estaré en mi cuarto mamá. —le dice Karina.

—Igual yo mamá. —dijo Jimena.

Ya se encontraban en casa, después de haber ido con los abuelos y a ver vuelto en otro taxi, está vez fueron así porque tanto el auto de mamá y papá se encontraban en el mecánico, y Karina aun no tenía alguno propio, estaba acostumbrada a tomar el autobús, pero esta vez ya no sería así.

—No se encuentra disponible.

Karina intenta llamar al número que tiene anotado el pequeño papel, no ha obtenido una respuesta a que conteste alguien para saber sobre el trabajo en ese parque de atracciones, a lo que le hace pensar y decir sola dentro de su habitación.

—Es fin de semana, quizás no trabajan, debo hacerlo el lunes.

Deja a un lado su móvil, quedándose en su cama al mirar al techo de su habitación, pintado de un color verde menta que de repente viene a su mente el muchacho vestido de payaso, que solo sonríe recordando su nariz roja y su sonrisa, comprende que no lo volverá a ver, pero si pasara no dudaría en andar con él, solo ríe al pensar en algo así.

—Karina.

Ella voltea aun acostada a la cama al ver a su hermana.

—Mande.

—Me llamo Tania que está en el parque con Fernanda, María y Josefina.

—Aja.

—Y quiero ir, pero mamá no me dejara ir sola, vamos juntas.

Eso era cierto, estas semanas hubo una pelea muy fea en el parque cerca de la casa, donde dos jóvenes se apuñalaron porque parecían drogados y después de esa noticia, su madre no deja que Jimena salga sola.

—Sí, dile a mamá que iré contigo ya nada más me pongo de nuevo los tenis, te alcanzo.

Jimena contenta baja enseguida a decírselo a su mamá, ella apenas solo tenía 16 años, Karina solo se alista tomando su celular y una sudadera y baja.

—Karina, vas ir con tu hermana.

—Si mamá.

—Está bien, vayan con cuidado, no lleguen muy tarde, ya saben a qué hora deben llegar.

—Si mamá, no te preocupes, Jimena ya llevas tu suéter.

—No, voy por el al cuarto.

Mientras Karina la espera a que ella bajara, le enseño a su madre el pequeño papel donde solicitaban.

—Solicitare trabajo ahí, y eso que hace rato llame al número, pero me dice que no está disponible, creo que iré el lunes a darme una vuelta y dejar la solicitud.

—Solo te cuidado.

—Si mamá, aunque investigue al parque y si es real, y nunca hemos ido.

Mientras hablan su mamá y Karina ella escucho:

—Nos vamos.

—Si vamos.

Las dos se despidieron de su madre, ya afuera amabas caminaron hasta el parque donde Jimena se encontró con sus amigas, y Karina ve que su amigo Bruno también está en el parque, siendo que hace unos momentos se hablaron por teléfono.

—Kari. —saluda Bruno, un muchacho agradable, sociable y gran amigo de ella desde la primaria, de cabello negro corto, güero y de ojos azules, aunque alto.

—Hola Bruno, que dijiste que hacías que no escuche bien por el celular.

—Escuchaste los gritos.

—Sí, imagino que molestabas a tu hermano.

Bruno ríe al solo aceptar que era cierto, él tiene un hermano más chico, llamado Andrés que le gusta molestar, en eso él le comienza a contar algo sobre su hermano.

—Descubrí en el cuarto de Andrés, va a trabajar con un amigo suyo que es payaso, claro esa misma cara hice.

Karina no hacia esa cara apropósito, si no le hizo pensar en su chico que vio esperando el taxi.

—¿Cuándo? —pregunta Karina.

Los dos se habían ido a la iglesia, siendo que se sentían tranquilo para platicar sentados, cerca de los arboles al estar ella sentada de forma india, y el muy normal.

—El próximo sábado, es un cumpleaños de unos gemelos y no quiere que yo esté ahí.

—Claro, eso ocurría conociéndote Bruno.

Mientras platicaban también veían pasar a las personas por la reja, y al igual esa diferente gente a veces miraban a ambos.

—Y fuiste a ver a tus abuelos.

—Sí, tuvimos que tomar el camión para después el taxi.

—Que aún no tiene auto tu papá.

Karina niega con la cabeza.

—Ninguno de mis padres tienen, pero dicen que para el lunes.

—Ya conseguiste trabajo.

—No, fui a varias partes y deje mis solicitudes, pero no he tenido respuesta, aunque hoy mientras esperábamos que pasara el taxi vi un cartel que solicitan empleados en un parque de diversiones, intente llamar hoy, pero creo que el teléfono estaba desconectado.

—Piensas trabajar en un parque.

—Claro y pienso ir a dejar mi solicitud, me acompañas Bruno.

—Sí, no tengo nada pensando que hacer.

Karina sonríe al mover la cabeza, se quedaron hablando un rato más.

—Karina.

Ambos voltean al ver que es Jimena que viene con su amiga, Josefina de cabello castaño no tan alta y de ojos cafés.

—Hola. —saluda Josefina.

Los dos responden cuando habla Jimena.

—Tania me dice que hay una feria que pusieron por el parque, vamos.

—Sí, pero hay que decirle a mamá.

—Si. —contesta Jimena.

—Quieres ir Bruno.

A lo que él se apunta también.

—Claro y llevare a mi hermano payaso.

Jimena y Josefina no entendieron si lo decía en broma o a que se refería, porque ninguna conoce al hermano de Bruno, solo Karina que solo movió la cabeza, al mirar a ver el reloj de su muñeca.

Tanto su hermana como su amiga se quedaron hablando con Bruno, y Karina más que nada quedando de acuerdo de donde verse.

—Pero puedo pedirle el auto a mi mamá, y así voy por ustedes a su casa. —dice Bruno.

A lo que ellas aceptan enseguida.

—En serio Bruno. —dice Karina.

—Sí, no será como la última vez, aunque eso fue en él auto de papá.

—Que después regañiza y castigo que te dieron por andar de imprudente.

—Tu no querías venir Kari.

—Y vez porque no fui, con esos tipos que llamas amigos que no solo son delincuentes, son rateros y se aprovechan cuando menos lo esperan, y los llamas amigos.

—Pero bien que le gustas al Alan.

Jimena pone una cara de sorpresa, aunque no sabe exactamente de quienes hablan, se nota que el chisme esta bueno.

—Eso crees, pues ya no, después del cachetadón que le di al idiota.

—Que, no me dijiste nada de eso.

—Después te cuento, debo irme, entonces a esa hora pasas por nosotros.

—Sí, Josefina pásame tu dirección porque no sé dónde vives.

Ella lo hace, para después las tres se despiden de él quedando en verse más tarde.

—Promete que lo contaras Karina.

—Si lo hare, aunque no fue gran cosa, eso sí, se enojó cuando le eche la malteada a la cabeza.

Jimena como Josefina ríen al solo imaginárselo.

—Te veo al rato.

Todas dicen adiós y se van, dirigiéndose al súper que está cerca a comprar algunas cosas que su madre les encargo que llevaran, para despedirse de Josefina y verse con ella más tarde.

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