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Portada de la novela Entre el amor y el odio

Entre el amor y el odio

Después de cinco años de casados, la relación entre Álvaro y Olivia se ha convertido en una espiral de conflictos y resentimiento. Sin embargo, la aparición de Isis, una mujer fascinante, sacude el mundo del protagonista y lo sumerge en una encrucijada emocional. Atrapado entre el peso de las convenciones sociales y el anhelo de una nueva vida, Álvaro deberá decidir si mantiene su infeliz matrimonio o se arriesga a perderlo todo por un nuevo amor.
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Capítulo 2

Olivia: Seguimos igual, en un ciclo infinito, despertamos, cada quien en lo suyo, hablamos un par de frases, y a dormir. Y así van pasando los días, me voy sintiendo cada vez peor, emocional y físicamente, creo que este estrés se está convirtiendo en una enfermedad. Me siento agotada, sensible, engordo un kilogramo por día, el apetito se me ha disminuido en un 90%, creo que voy a tener que asistir a un médico.

—Buenos días, señorita Olivia Rodríguez, ya puede pasar a consulta por favor

—Buenos días, Dr. Cesar, ¿Cómo está?, hace un tiempo que no lo veía, desde que mi madre vino a su consulta por inconvenientes con su presión.

—Sí, -Dice saludándola con un abrazo-. Por cierto ¿como esta?, la última vez le di instrucciones para su mejoría, ¿Las ha cumplido?

—Si doctor, esta vez no vine por ella, sino por mí, no me he sentido bien últimamente.

—Oh, cuéntame cuales son los síntomas

—Me siento muy cansada, siento fatiga y me duele mucho la cabeza, creo que debe ser estrés laboral (Si, claro, laboral).

—Sí, debes tomar un descanso, debes realizarte los siguientes exámenes, sugiero que los síntomas pueden deberse a desórdenes alimenticios, debemos revisar tus valores para descartar diabetes, o hipertensión. Una vez tengas los resultados vienes de nuevo para leerlos e indicarte lo que necesitas para mejorar tu salud.

— ¡Muchas gracias!, mañana a primera hora me los realizo. ¡Feliz día!

¡El dolor de cabeza me está matando!, ya hasta conducir me parece una tortura.

—Suegra, ¿Qué tal le va?, la llamo para preguntarle cuando puedo asistir al laboratorio donde usted trabaja, el doctor me solicito unos exámenes de sangre para verificar los valores, y saber si todo va bien.

—Hola hija, ¡Qué bueno que llamas!, si claro, sabes que puedes venir cuando quieras, pero ¿Te sientes mal?, ¿Desde cuándo?

—Si suegrita, tengo muchos dolores de cabeza, y agotamiento físico, desde hace más o menos 2 meses.

—Hija, lo lamento tanto, te espero mañana a primera hora en el laboratorio, por favor conversa con Álvaro, para que te haga compañía, después de los análisis de sangre las personas suelen sentir mareos y debilidad.

—Perfecto suegra, nos vemos mañana. – Cuelgo la llamada, y me doy cuenta que Alvaro ya estaba en casa.

—Hola amor, ¿hace cuánto tiempo llegaste a casa?

—Buenas tardes Olivia, no hace mucho, apenas quince minutos que estoy aquí. ¿Qué tal tu día?

—Bien, aunque no me he sentido bien desde hace unos días.

— ¿Y eso?, ¿que sientes?, ¿porque no me habías dicho nada?

—Estoy casi segura, que es la primera vez en un mes que me preguntas que tal me fue en el día.

— ¡Claro Olivia!, si hablar contigo siempre se convierte en una pelea, y yo ganas de pelear no tengo.

—Yo mucho menos, en fin Álvaro, aprovecho para preguntarte ¿puedes acompañarme mañana al laboratorio a realizarme unos exámenes de rutina?

—Mmm... No Olivia, mañana tengo varios pendientes de distribución después que salga de la oficina.

—Claro, tranquilo ya sabía la respuesta, igual voy a estar en compañía de tu madre.

—Qué bueno, ¿Ves?, Al menos tienes alguien que te acompañaa

— ¡Descarado!, quien debería hacerlo eres tú. – digo molesta, pero ya cansada de discutir

Mirla

—Katherine, estoy tan preocupada por la situación entre Olivia y Álvaro.

— ¿Por qué lo dices? Desde hace un tiempo no me ha contado nada nuevo.

—Probablemente no quieran decir nada, Álvaro no quiere ni tocar el tema, imagina que la última vez me dijo que no quería continuar, pero no sabía cómo terminar con Olivia sin romper su corazón

— ¡CARAMBA!, no puedo creerlo, después de tantos años juntos.

—Sí, hija, y creo que todo esto está complicando la salud de Olivia, por los síntomas debe tener problemas de presión arterial.

—Claro madre, la pobre esta tan preocupada.

—Sí, mañana asistirá al laboratorio, a realizar sus exámenes de rutina, espero que salga todo excelente.

— ¡BUENOS DIAS SUEGRIS!, ya estoy aquí lista para sufrir una pinchada en mi brazo

— ¡JA! Que exagerada eres hija, es solo una picada de avispa, no vas a sentir ni una pizca de dolor.

—Perfecto aquí voy.

—Por cierto Olivia, agregue a la interminable lista de análisis, la prueba de embarazo, por descartar

— ¡JA!, sería un milagro, ya sabe que las cosas entre su hijo y yo, no están del todo bien, creo que no es necesario

—Cuanto siento que me digas estas palabras, me entristece eso, bien sabes que eres como mi hija, igual lo dejare allí, quizá el doctor lo pida para descartar.

Olivia: Escucho a mi suegra hablar por más de una hora, mientras mis pensamientos me llevan a mis problemas matrimoniales, ¿matrimoniales? Nunca fue un matrimonio, aunque vivimos bajo el mismo techo. Miles de veces me pidió que viviéramos solos, pero ¡NO!, ¿Por qué dejaría mi comodidad?, por irme a un lugar nuevo, desconocido, por alguien que escasamente me da atención. Y de la nada un fuerte grito interrumpe mis pensamientos.

— ¡POSITIVO!—Grita mi suegra emocionada, con sus ojos llenos de lágrimas, saltando de felicidad

— ¡AH!? – Me siento de golpe, asombrada.

— ¿No están tan mal las cosas, después de todo, no?

—Como le diremos a Álvaro este notición suegra. ¿Sera mi bebe el impulso que necesita Álvaro para sentar cabeza?

Álvaro: De un lado a otro, así he pasado todo el día, y toda la semana, trabajando, para llegar a vivir fuera de la casa de mi suegra. Olivia no lo entiende, pero la señora Olga esta siempre metida en nuestra relación, además ni siquiera intenta disimular que no me soporta. La verdad es que voy a ser fuerte, ya lo decidí, no aguanto más. Hoy mismo término esta tortura, no puedo mantener a alguien feliz, mientras no lo sea yo también.

Me llega un mensaje de mi madre — “Hijo, ven al laboratorio”, y sé que esto seguramente es un regaño por no acompañar a Olivia, pero tengo que conseguir dinero y solo trabajando puedo lograrlo, además ingrese en la universidad, ahora estaré más ocupado, para pensar menos y actuar más.

Es mi madre y es Olivia, ¿mi esposa?, que alivio, que no nos casamos en Francia en las vacaciones pasadas. Seria caótico terminar una relación así con esos recuerdos. ¡Ahora sí! voy decidido, paso por Olivia al laboratorio y llegando a casa hablo con ella, para dar fin a esto ¡De una vez!

—Hijo como estas, que bueno que llegaste, debes tener mucho cuidado con Olivia ahora, los exámenes salieron alterados.

—Hola madre, gracias por hacerle compañía, ¿Que tan alterados salieron?

— ¿Alterados? Alterada quede yo con semejante notición.- Dice Olivia mientras me enseña el resultado de una prueba de embarazo

— ¿EE.…estas embarazada? — (No puede ser, tiene que ser mentira), pienso mientras leo los resultados.

—Si mi amor vas a tener tu primer hijo. ¿Qué te parece?

—Ehm... dame unos minutos, voy al baño. – Sudando frio, me dirijo al baño, para estar a solas con mis pensamientos.

—Creo que no le alegró la noticia suegra. – Dice Olivia con voz entrecortada y lágrimas en sus ojos

—Tranquila hija, no te preocupes, mi hijo es una persona responsable, y nada lo hará cambiar. Él va a ser el papa que tu hijo o hija necesita, solo dale tiempo, apenas está recibiendo la noticia.

Álvaro: ¿Embarazada?, ¿En serio?, Casi dos años con la insistencia de ser madre, presionando, dos años sin planificar, teniendo sexo solo por obligación, y justo ¡HOY!, que decido finalizar todo, resulta ser que esta ¡EMBARAZADA!

¡AAARGH!—Da un golpe a la pared

Pero ahora, ¿Cómo voy a terminar esta relación?, ¡No puedes dejar a alguien cuando recién te enteras que está embarazada!, ¡DEMONIOS!, Nadie con buen corazón haría eso. ¡NADIE! — Lloro, de impotencia, de dolor, empuño mis manos — Dios, ¿Que puedo hacer ahora?

Debo continuar, no puedo romperle el corazón, llevando a mi hijo en su vientre. — Dice, lavándose la cara y saliendo de nuevo a encontrarse con Olivia. —Vas a volver allí y vas a recuperar a tu… ¿Esposa?

— Bueno, creo que esta noticia me mareo un poco. ¡Felicidades amor, seremos padres!, debemos ir cuanto antes al ginecólogo. — Le digo intentando ocultar que no me alegro la noticia.

— Wow, de haber sabido que ibas a cambiar tu manera de hablarme, al embarazarme, lo fuera hecho hace mucho.

—¡JA!, Olivia por favor, evitemos comentarios sarcásticos — (Claro, lo intentaste, dos años, diciendo que era yo quien no podía tener hijos, obligándome a ir a médicos para ver la cantidad de espermatozoides que produzco, aun cuando ya estas llegando a tus 40 años, y que probablemente el problema lo tenías tú, al insistir tanto. Pero es mejor ahora evitar este tipo de comentarios, creo que podría dañar su embarazo si se siente ofendida), pienso dentro de mi

Olivia: Los primeros cinco meses de embarazo fueron de ensueño, aunque Álvaro trabajaba igual día y noche, ahora con mucho más propósito que antes, pues quería darle a su niño todo lo que necesitara.

Por esos 5 meses sentí que era de nuevo esa relación que pensé por un instante que no recuperaría. Compartíamos con toda su familia, el compartía con la mía, viajábamos por todo el país, cumplía mis antojos, asistía a cada consulta ginecológica, soñaba con saber el sexo del bebe, ¡Nunca imagine, que se emocionaría tanto al saber que era un niño!.

Conversaba constantemente, diciendo que su hijo iba a ser un pelotero, y eso me hacía feliz, aunque para ser sincera, muchas veces intente tener sexo con él y no veía su respuesta, entendí, que quizás lo nuestro era solo por él bebe que crecía en mi vientre.

En el fondo sabía que él no sentía amor de pareja por mí, sino más bien me apreciaba por ser la mama de su único hijo, estoy feliz, que al menos lo está intentando.

—Amor, ¿Qué tanto piensas? – La interrumpe mientras la abraza -, Disculpa que interrumpa tus pensamientos, pero recuerda que no voy a estar ahora tanto tiempo en casa, dentro de un mes comienzo mis clases en la universidad.

— ¡Vaya!, no me basta ahora con el trabajo en la oficina, y el trabajo en la distribuidora, sino que, además, tengo que compartir a mi esposo con la universidad.

— ¡Exagerada!, es por un bien personal, sabes que me encanta estar en constante crecimiento.

—Claro amor, entiendo, y estoy muy feliz por ti.

— ¿Dormimos?, ¿O prefieres ver una película?

—Digamos que prefiero la película, pero para ser sinceros, mi sueño está cada vez más pesado, no creo que pase un minuto de la película sin que me haya dormido.

—Bien amor, ven aquí, vamos a dormir.

Álvaro: Han pasado cinco meses desde que me entere que mi hijo venia en camino, en un principio tenía miedo, y me arrepiento de los pensamientos negativos que tuve en ese momento, no me juzgo pues, ya estaba decidió a terminar con Olivia, pero todo cambio, o al menos eso intento y ahora no veo la hora de tenerlo en mis brazos.

La situación en casa se ha puesto tensa, Olivia no quiere dejar la casa de su madre, y su madre insiste en que me vaya, Olivia me defiende en su afán de no separarse de mí, lucha día tras día con su madre para que me respete como su ¿Esposo?... Odio esa palabra.

Estar con ella cumpliendo todos sus antojos, acompañándola, comprando todo lo que necesita, y reuniendo para los gastos a futuro, cuando la máquina de ensuciar pañales empiece a funcionar, me hace sentir que soy su compañero de vida, pero no me siento su esposo, intento que funcione, mi cuerpo no reacciona cuando la tengo cerca, quizá ella piense que es por su sobrepeso, o su embarazo, pero no, no es eso, simplemente no me atrae sexualmente y no sé cómo actuar ante esta situación.

Hago todo lo que esta en mis manos para hacerla sentir una reina.

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