Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Entre copas

Entre copas

Marcus abandonó a Mía creyendo que era lo mejor para ella, pero su ausencia solo la sumió en un profundo vacío. Tras un año de lucha por sanar sus heridas, ella se traslada a la costa para retomar su carrera profesional y hallar tranquilidad. No obstante, su nuevo comienzo se ve alterado por una sorpresa impactante: en ese refugio marino se cruza con Marcus, su marido, el hombre que juró no volver a ver y que ahora pone a prueba su frágil estabilidad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Mía

Llego a la consulta donde voy a trabajar. Es más bien una casa de estilo Victoriano que ha sido adaptada y convertido en una consulta médica. Llamo a la puerta revisando el mapa por si me he equivocado de lugar.

Un hombre de unos cuarenta años la abre. Tiene el pelo corto y negro y los ojos verdes, algo más oscuros que los míos.

- ¿En qué puedo ayudarte?

Extiendo la mano para presentarme.

- Buenas. Soy Mía Carussi. Creo que estabais buscando una enfermera ¿no?

Se aparta a un lado invitándome a entrar. Le sonrío y acepto su invitación.

- Pasa, por favor, te estaba esperando - Llegamos a una habitación con varios sillones y una mesa de cristal llena de revistas en el centro - Esta es la sala de espera aunque nunca se usa, somos muy pocos y no suele haber cola esperando.

Las paredes son de color crema adornadas con varios cuadros de paisajes montañosos. Después aparta una puerta corredera marrón y me enseña la consulta.

- Es muy bonito - Digo sinceramente.

- Gracias. Aquí atendemos a los pacientes. Tengo que viajar a los pueblos de alrededor varios días en semana y por eso necesito a alguien aquí mientras yo no estoy.

Salimos de la consulta y me lleva a través de un pasillo que termina en una puerta. Al abrirla descubro una cocina.

- Perdona, no te he dicho mi nombre - Dice golpeándose la frente con la palma de la mano- Me llamo Lucca.

Camina hasta la máquina de café y comienza a prepararlo.

- Puedes usar la cocina siempre que lo necesites. Suele haber café, té y alguna galleta, pero puedes traer lo que quieras si eso no te gusta - Abre algunos armarios para enseñarme lo que contiene.

- Eres muy amable.

Unos minutos después el aroma a café envuelve toda la casa. La paz y la tranquilidad que se respira aquí es contagiosa. Decido desde el minuto uno que me encanta esta nueva vida y mi nuevo trabajo.

Un par de horas después estoy saliendo por la puerta. Empiezo mañana a trabajar. Estoy muy emocionada. Gracias a Killian vuelvo a tener todo lo que perdí... Bueno, todo no, pero si una parte importante.

Me acerco al coche, pero en el último momento decido dar una vuelta por las estrechas calles para conocer un poco como es. El casco antiguo está formado por pequeñas casas señoriales enredadas en un laberinto de callejuelas estrechas. Es precioso e íntimo.

Paso delante de un bar con grandes cristaleras que te enseña cómo es por dentro, pego la cara al cristal y veo el interior, hay una zona llena de mesas, una gran barra al fondo y una pequeña pista de baile. Se parece mucho al local de Marcus al que fuimos una vez.

Desde que me volvió a dejar no me he permitido pensar mucho en él. El dolor físico sigue ahí cuando lo hago, es como si el estómago quisiera salirse y diera un respingo. Me Alejo del cristal y levanto la vista hasta el letrero para leer su nombre, M&M. Es muy enigmático y atractivo.

Sigo caminando sin saber muy bien que rumbo seguir y de este modo tan tonto termino delante de una tienda de tatuajes. Dentro una muchacha está sentada detrás de un mostrador pintando algo en un papel.

Abro la puerta un poco, y en cuanto suena la campanita entro del todo.

- Buenas - Saluda la chica con una gran sonrisa.

Me acerco hasta el mostrador.

- Hola, estaba pensando en hacerme un tatuaje, quería tapar esta cicatriz - Se la enseño como si nada.

Verla cada día me recuerda los horrores de mi padre. Llevo tiempo queriendo ocultarla de alguna manera, quiero ir tapando las cicatrices que tengo en mi corazón poco a poco, paso a paso, y eso es lo que voy a hacer.

- Claro, no hay problema ¿Sabes que tatuaje quieres?

Se lo que quiero. Cuando estaba ingresada nos contaron a mi grupo y a mi en una de las sesiones que nosotros nos parecíamos a las flores de loto. Viven en el fango, entre el lodo y aún así sobreviven, son flores sumamente fuertes y hermosas que logran salir a flote, algunas están hundidas, otras cerradas y sólo puedes ver las puntas de sus pétalos, pero las más fuertes, la que logran sobrevivir a la adversidad flotan señoriales, grandiosas como solo ellas saben ser. Y eso es lo que hacemos todos al fin y al cabo, sobrevivir.

- Una flor de loto.

- No hay problema. Tengo unas pocas por aquí para que elijas.

Saca un par de libros y va pasando páginas hasta que encuentra lo que busca. Hay lotos de todos los colores, pero la mía tiene que ser blanca.

- Esta - Digo señalándola.

Me siento sobre una silla y coloco el brazo encima de una mesa adornada con una lámpara. Veinte minutos después salgo con una cicatriz menos, casi no se nota y la flor tatuada es preciosa.

Vuelvo al coche después de dar vueltas entre el intrincado de calles. Es difícil orientarse cuando todas parecen iguales.

Suena la melodía de mi móvil. Lo saco del bolsillo del pantalón. Se me dibuja una sonrisa en la cara al ver el número de mi hermano en la pantalla.

- ¿Si?

- ¿Ya habéis llegado?

Killian y mi hermano han cambiado muchísimo desde aquel día... Creo que abrieron los ojos o vieron la luz, no lo se... En realidad da igual, pero por primera en mucho tiempo siento que tengo una familia, aunque seamos un poco raros.

- Si, hace algunas horas. Ahora voy a conducir antes de que anochezca. Te llamo cuando llegue ¿vale?

- Está bien. Ten cuidado hermanita.

Conduzco durante los cinco kilómetros que separan los dos pueblos. Desde lejos se pueden ver las dos grandes casas iluminadas. Tal vez uno de estos días vaya a casa del vecino con una cesta de frutas o algo por el estilo para presentarme. Es mejor comenzar con buen pie.

Tom está en la cocina haciendo la cena. No sólo es un psiquiatra fantástico con el que he congeniado desde el principio, si no es que el mejor cocinero. Tiene varios fogones encendidos y una botella de vino abierta.

- Tus medicinas - dice señalando tres botes sobre la encimera.

Odio tomarlas. Cada vez que abro los botes y las coloco sobre la palma de mi mano siento que aunque esté mucho mejor, no estoy recuperada del todo. A veces pienso que jamás lo estaré, pero supongo que puedo vivir tal y como me siento ahora.

Me las meto de una en una en la boca y trago dando un buche de agua.

- ¿Qué vamos a cenar? Madre mía como huele.

Levanto una de las tapas de las sartenes. Hay un revuelto de verduras especiales que huele de maravilla. Tom es vegetariano y si él pudiera nos convertiría a todos también. Levanto la tapa de la otra sartén cruzando los dedos para que no sean más verduras y que haya pensado en mi. Tengo suerte esta vez, un pescado a la plancha se va haciendo a fuego lento.

- Algo sano, como siempre ¿has visto a nuestro vecino?

Niego con la cabeza mientras pincho con el tenedor algunas verduras de la sartén y me las meto en la boca. Tom me pega en la mano para que deje de hacerlo. Siempre le ha molestado el picoteo antes de la cena.

- A mi tampoco me ha dado tiempo a conocerlo, pero tiene un cochazo - Agarra mi mano y extiende la muñeca delante de su cara - ¿qué es esto?

Aparto con cuidado el film transparente para que vea la flor de loto blanca que esconde la fea cicatriz que tenía hace apenas unas horas.

- Es muy bonita, pero ¿qué habíamos hablado sobre tomar decisiones de forma impulsiva?

Tiene razón. Siempre me lo está repitiendo, pero es que yo siempre he sido un poco cabeza loca. Me casé con Marcus a escondidas, hice creer a todos que había muerto y tiré mi coche a uno de los canales de Venecia. Soy impulsiva y normalmente pienso después de hacer algo.

- Tienes razón - Admito - Pero no he podido evitarlo.

Retira del fuego la comida y la aparta en los platos. Salimos al jardín a cenar. Es noviembre y hace frío, pero me agobia pasar mucho tiempo encerrada así que paso todo el tiempo que puedo siempre al aire libre y estoy en uno de los mejores sitios del mundo para hacerlo. Nos colocamos la chaqueta y salimos.

- He pensado que mañana podríamos darle al vecino una cesta con frutas o algo parecido, para presentarnos, ya sabes...

- Vale, ¿cómo te ha ido en tu nuevo trabajo? - Pregunta cortando un trozo de pescado.

- Muy bien, es genial. Tendrías que haber venido, hay una cocina para hacer café o comer algo. El médico es muy simpático.

Tom sonríe alegrándose por mi. A partir de mañana comienzo oficialmente a trabajar después de un año en stand by. Solo espero que la gente que vive por aquí sea simpática con los forasteros y no se parezca en nada a las películas en las que están todos medios locos por vivir en un pueblo aislado y pequeño.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela A tres minutos de tocar las estrellas V.1
9.2
Amy es una joven apasionada por la música y las letras que, tras intentar alejarse de su vocación, inicia su último año escolar rodeada de sentimientos nuevos. En este ciclo crucial conoce a Aarón, quien lucha por vivir bajo sus propios términos frente a las estrictas exigencias de su entorno familiar. Unidos por el deseo de libertad, ambos intentarán evadir las presiones externas para construir un espacio íntimo donde alcanzar sus anhelos más profundos.
Portada de la novela Anomalia de amor
8.1
Isaac ha construido una vida apacible y solitaria, refugiado en la música y el arte tras el alejamiento de su familia. Esta calma se rompe cuando Aurora Parker entra en escena como una fuerza incontrolable que altera todo a su paso. Ante el desorden emocional que ella provoca, el joven deberá navegar por un territorio inexplorado y complejo: el impacto del primer amor, una anomalía que amenaza con transformar su mundo para siempre.
Portada de la novela Déjenme ser
8.7
Julia Cáceres, una ingeniera de 45 años en Caracas, vivió décadas bajo el yugo de Teresa, su madre. Tras enfrentar terapias de conversión y tensiones familiares por su orientación sexual, logró ser aceptada en su hogar, compuesto por su progenitora y su hermano Pedro. Sin embargo, la libertad plena solo llega tras la muerte de sus parientes. Ahora, sin ataduras ni juicios, Julia puede entregarse por fin a su apasionado romance con Victoria, su gran amor.
Portada de la novela La esposa pesada que redefinió la belleza
8.6
El poderoso magnate Elías causa un gran revuelo social al contraer matrimonio con una mujer de noventa kilos. Aunque la alta sociedad la desprecia y se burla de su apariencia, ella oculta una identidad formidable, demostrando una fuerza y astucia capaces de doblegar a cualquier enemigo. Mientras Elías la protege ante el mundo bajo una fachada de delicadeza, ambos comparten en secreto el triunfo de su engaño y la verdadera naturaleza de su poder.
Portada de la novela LOS SALVATORE
8.3
Keelan Salvatore lidera una cruzada de venganza familiar mientras sus hijos lidian con un turbio legado criminal. Joan descubre el amor en Miami, pero su boda acaba en caos cuando su hermana Zafiro hackea secretos para desenmascarar a la novia. Paralelamente, el calculador Leandro ve su vida de excesos truncada por una revancha personal, y el gélido Leander desafía a una agente de la DEA en un arriesgado duelo de seducción y poder mafioso.
Portada de la novela Millonario amor
7.9
La vida perfecta de Nicole se desmorona de golpe, dejándola en la indigencia total. Al enfrentar esta cruda miseria, comprende que su pasado no fue más que un engaño. En medio de su lucha diaria por la supervivencia, descubre por fin un afecto sincero y un hogar verdadero. Ahora se enfrenta a una encrucijada determinante: reclamar su riqueza perdida y regresar a una vida vacía, o abrazar la humildad junto al amor real. ¿Logrará redimirse?