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Portada de la novela Engaño Bajo Contrato

Engaño Bajo Contrato

Keira Olavarría busca vengarse de su antiguo prometido asistiendo a su boda con Dane Bautista como acompañante contratado. Sin embargo, el plan se complica cuando Dane descubre que la novia es su propia exmujer. Unidos por el despecho y la traición, ambos deciden formalizar una relación ficticia ante la sociedad. Esta alianza estratégica busca sembrar celos y forzar un divorcio para recuperar lo que perdieron, sin imaginar las consecuencias de su engaño.
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Capítulo 1

Historia escrita por S. Dal Santo

IG: @S.dalsanto17

Web:.sdalsanto.com

Un vestido largo color borgoña de esos dignos de ser usados en las mejores fiestas, mi cabello castaño peinado en ondas perfectas producto de las manos del mejor estilista de la ciudad rozando mi espalda al descubierto, y unos zapatos de tacón que podrían ser una trampa mortal de no saber ser usados correctamente, ese es el look que decidí utilizar para asistir al casamiento de mi ex prometido. Cualquier persona en su sano juicio diría que esto es masoquismo en el estado más pleno, que estoy loca, y que no saben cuál es el punto de asistir a esta boda, pero en mi cabeza no hay lugar para ninguna de esas ideas. Solo está la determinación de quitarme a ese hombre de mi corazón, de mi piel y de mis pensamientos, ¿y qué mejor manera que esta?

Uno de los más sensuales perfumes de Yves Saint Lauren acaricia mi cuello mientras me sumerjo en la fragancia del Black Opium y el golpe en la puerta de esta suite de uno de los hoteles de mi familia, me hace saber que mi cita ha llegado por mí «solo espero que se vea como en la fotografía que me mostro Rolando”. pienso y dejo la botella de perfume sobre la mesita de noche. Busco mi pequeño bolso que hace juego con mis zapatos negros, y rápidamente voy hacia la puerta.

Al abrir, me encuentro con un hombre que roza el metro noventa de cabello castaño claro, ojos color grises, leve barba y con un físico capaz de cautivar cualquier mirada —Dane, bienvenido —. digo al darme cuenta de que la fotografía no era falsa en absoluto.

—Señorita Olavarría, un placer —. responde y con su porte tipo de caballero de sociedad, toma mi mano y deposita un beso en el dorso de esta.

—Lo mismo digo, supongo que tu padre ya te ha contado de que va todo esto —. comento y sonríe.

—Por supuesto, muchas gracias por lo que ha hecho por él —. me agradece y simplemente sonrió.

—No tienes nada que agradecer, era lo que me tocaba hacer, aunque detesto que cuando me preguntó que podía hacer por mí, yo le comentara esta situación y tuviera que pedirle este favor, y por supuesto gracias por aceptar esta especie de trato conmigo para todo esto, pero no tuve otra salida—. me justifico y es que en realidad un novio falso no me hace sentir orgullosa de mí misma.

Él sonríe, hace un leve gesto con su cabeza y me ofrece su mano —no tiene por qué justificarse conmigo, además, acepte con gusto, después de todo, es lo mínimo que puedo hacer por usted ¿le parece mejor si nos vamos? No quiero que llegue tarde a la boda—. me propone y sonrió.

—Por supuesto, eso sí, llámame por mi primer nombre y tutéame porque si no todos se darán cuenta de nuestro trato—. comento y él vuelve a sonreír haciéndome ver que es el candidato ideal para que Mauricio entienda que es un asunto superado en mi vida, o por lo menos para que vea eso, aunque por dentro me esté muriendo del dolor.

—¿Keira? Ese era tu nombre ¿verdad? — me pregunta mientras vamos caminando por el pasillo rumbo a los elevadores.

—Sí así es, no sé qué te habrá dicho tu padre de mí, pero lo que debes saber de mi es que tengo 30 años, soy doctora en administración de empresas, y actualmente soy la gerente global de los hoteles de mi familia—. le explico y su mirada gris se clava en mi con algo de asombro.

—¿Y cómo es que alguien pudo ser tan imbécil para dejarla pasar y casarse con otra? — me pregunta.

—Eso deberías preguntárselo a él, yo solo te diré que no soy del tipo de mujeres que se acostara a llorar por él—. explico.

Dane llama al elevador y me mira como analizándome —¿es del tipo de mujeres que le hará ver el error tan grande que cometió? — inquiere y sonrió.

—Exacto—. respondo mientras que la puerta del elevador se abre y nosotros subimos —¿Qué tengo que saber de ti? — le pregunto apoyando mi espalda sobre una de las paredes y él hace exactamente lo mismo del otro lado —tu padre es un hombre muy reservado y casi nunca habla de su familia—. comento.

Él se queda pensando por un instante —bueno si alguno de tus conocidos te pregunta por mí, puedes decirle algo de esto. Soy Dane Bautista, 33 años, arquitecto y paisajista y si quieres inventarte una historia que suene bien acerca de cómo nos conocimos, puedes decir que fue en la inauguración del hotel en Barcelona, ya que yo fui el arquitecto de ese proyecto y estuve en la fiesta inaugural hace un año atrás—. me dice robándome la sonrisa más genuina de todas las que he dado en los últimos días.

—¿Tú y yo nos vimos ahí? Es que en realidad no sé si antes de eso hubo alguna otra oportunidad para que tú y yo nos viéramos — pregunto y encoje sus hombros.

—De lejos, pero si, usted… perdón, tú ibas con él y yo iba con ella, como dice la canción—. comenta haciéndome reír.

—¿Y qué paso con ella? — cuestiono.

—Podría responder lo mismo que tú, pero, yo sí sé que se fue con otro. Él es un empresario que aparentemente es de una familia importante y que podía llevarla a recorrer el mundo como tanto ella quería—. me cuenta y si hay alguien que puede entenderlo, esa soy yo.

—El dinero y su poder—. señalo y me mira extrañado.

—¿Lo dice una mujer que lo tiene todo? — averigua y hace un paneo general de mi persona generando una sensación extraña en mí.

Sonrió, lo miro a los ojos y hago un gesto que lo hace sonreír a él también —ya ves que no. Tuve que pedirle a tu padre que te convenciera de esto—. respondo y la manera que nos miramos en estos instantes dice demasiadas cosas acerca de dos supuestos extraños que acaban de conocerse, aunque en realidad nuestras familias siempre estuvieron muy juntas.

—Mi padre solo me dijo que la mujer que le salvo la vida necesitaba un favor y no pude negarme, lo que no sabía es que eras tú, eso lo supe tan solo un par de horas antes de venir aquí—.

—Yo solo estaba con tu padre en el momento que le dio el infarto, nada más que eso. Ojalá hubiera podido hacer algo más que llamar a una ambulancia y seguir las instrucciones de los paramédicos mientras llegaban—. explico.

—De todas maneras—. dice y la puerta del elevador se abre para que bajemos en el lobby —decía… que, de todas maneras, no siempre alguien como tú se preocupa por uno de sus empleados—. termina de explicar.

—Tu padre es más que un empleado, él es como un segundo padre para mí. Lleva muchos años trabajando en la casa de mi familia y siempre se preocupa por lo que me sucede y, además, ha hecho muchas cosas por mi padre—.

—Siempre me hablaba de la niña del señor Olavarría, pero creí que se refería a tu hermana pequeña hasta que me pidió este favor y entendí que no podía ser ella, ya que apenas tiene 15 años—. me explica haciéndome reír.

—No entiendo cómo es que nunca te vi en casa de mi padre, si tuve la oportunidad de conocer a tu madre, pero a ti no—. hablo mientras seguimos caminando hasta salir del hotel.

—Es que me fui a estudiar a Inglaterra algunos años y luego regresé aquí a Madrid y me puse a trabajar en mis propios proyectos—.

—¿Tú viniste con tu familia cuando mi padre le pidió al tuyo que se mudaran con nosotros aquí? — pregunto con demasiada curiosidad mientras que el chofer abre la puerta de la limusina y le agradecemos con un leve gesto.

Dane sonríe —sí, vine unos meses después, pero sí—. me responde.

—Tu padre quiere demasiado al mío como para aceptar mudarse de Miami aquí con toda su familia—. bromeo.

—Eso pienso yo también—. responde divertido y no puedo más que sonreírle.

—Es interesante, tu familia y la mía se conocen de años, pero tú y yo no. Quizás es como dices, tú te fuiste a estudiar a Inglaterra y en mi caso volví a Estados Unidos para estudiar y hace apenas dos años que regresé—. comento.

—¿Y cómo lo conociste a él? — me pregunta.

—En una reunión de negocios, intentaba que nuestros hoteles compraran los vinos que producían sus viñedos y entra una cosa y otra me invito un fin de semana allí y bueno… ahí empezó todo—. explico siendo lo más breve posible —¿y tú? ¿Cómo es que terminaste diseñando el hotel de Barcelona?— indago.

—Digamos que presente mi proyecto en el concurso y gane—. resume y ríe.

—Bien, ¡felicidades!— le digo y por algún motivo un breve silencio se hace presente entre los dos y yo simplemente miro por la ventana mientras que mi mente vuelve a recordar todo lo que viví con Mauricio y que ahora estoy yendo a su boda con alguien más. Siento como mis ojos vuelven a cristalizarse ante esta impotencia que me da el no poder haber hecho nada para impedirlo y a pesar de que el orgullo me hace ir a esta boda, el corazón me grita que sigue hecho trizas.

—Te duele, ¿no?— cuestiona de la nada y lo miro mientras evito que las lágrimas salgan de mis ojos.

—Mucho—. confieso.

—Te entiendo, yo tampoco consigo olvidarla—. comenta y solo puedo hacer un leve gesto como dejándole saber que lo entiendo mejor que nadie. La distancia que había desde el hotel hasta la catedral donde se llevara a cabo la boda no era mucho, por lo tanto, el chofer anuncia que hemos llegado y volviendo a mi pose de mujer segura, acepto la ayuda de Dane para bajar de la limusina, y tomo su brazo en un intento por simular que somos la pareja más enamorada del mundo y así caminar entre la gente que se ha dado cita aquí hasta entrar a la catedral. Puedo escuchar los murmullos de los invitados que me conocen preguntándose qué es lo que hago aquí, quisiera responderles y decirles que no soy yo la mala del cuento si no él por haberme dejado después de tres años de relación y comprometerse con otra a los seis meses—.no los escuches— me alienta Dane.

—Eso intento—. respondo en un susurro y tomamos asiento en uno de los últimos bancos de la iglesia mientras que esperamos a que la ceremonia de inicio.

—No escatimo en gastos ¿eh?— comenta mientras observa la decoración del lugar.

—Todo esto que ves, lo elegí yo—. explico y me mira — cuando la boda que supuestamente Mauricio y yo íbamos a tener se canceló gracias a que él me dejo, le dije que hiciera lo que quisiera con todo lo que había pagado y mira, aquí están las flores que elegí, los candelabros y solo espero que ella no vaya a usar el vestido que escogí—. confieso y la mirada de Dane es de absoluta sorpresa.

—Es un…— intenta decir y calla —luego te lo digo, estamos en la iglesia—. me dice haciéndome reír.

—Sí, luego me lo dices con todas sus letras—. rebato divertida y de repente la ceremonia da inicio cuando el novio, o sea en otras palabras, mi ex prometido, entra del brazo de mi exsuegra y al verme, esquiva mi mirada y continua caminando—.

—¿Ese es tu ex prometido? — me pregunta en un susurro.

—Sí, ¿Por qué? — pregunto mirándolo, pero de repente me doy cuenta como su expresión ha cambiado por completo.

—Esto no puede estar pasando…— murmura y no entiendo nada. A los pocos minutos, la marcha nupcial da inicio y poco después, aparece Salma, la futura esposa de mi ex prometido con un vestido increíblemente hermoso que afortunadamente no es el mismo que elegí y al caminar cerca de nosotros, cruza su mirada con Dane tal y como si no pudiera creer que él está aquí.

—Dane ¿Qué sucede? — pregunto en un susurro y al verlo, noto como sus ojos se han llenado de lágrimas —¿Dane? — pregunto una vez más y sujeto su rostro —¿Qué es lo que pasa? — vuelvo a preguntar.

—Es mi exnovia… la que te dije que me dejo por el empresario... tu ex prometido fue a quien ella conoció aquella noche — responde finalmente y esto no puede estar pasando, el mundo no puede ser tan pequeño, es imposible…

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