Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Enamorada del CEO imbecil

Enamorada del CEO imbecil

Él ha amado en secreto a su mejor amiga desde que eran niños, pero ella solo ve una amistad sincera entre ambos. Sin embargo, el destino interviene mediante una serie de eventos desafortunados que los obligan a mudarse juntos. Bajo el mismo techo, la convivencia forzada sacará a la luz sentimientos ocultos y detalles que antes pasaban inadvertidos. ¿Podrán estos amigos de toda la vida superar los malentendidos y finalmente entregarse al amor?
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

SAMANTHA

Cuando mis padres vinieron a recogerme, Katherine, mi hermana mayor, venía con ellos dando saltitos de emoción junto a la entrada mientras ellos hablaban con dos sujetos de ojos claros con un niño de ojos grises con una mirada protectora hacia el interior del plantel.

Es lindo. Pienso. Pero no es como el bruto que me arrojó de la silla durante el recreo.

Todavía no han dado la salida, algunos niños idiotas dejaron cosas tiradas en el salón y hasta que la profesora no venga con nosotros y confirme que son nuestros padres no vamos a poder salir. Por suerte no está alterando a mis papás, ellos están distraídos hablando con los sujetos con el niño que debe tener la misma edad de mi hermana.

Mi hermana me ve a lo lejos y suelta un saludo frenético, levantando una mano diciendo mi nombre. Somos similares en físico, pero esta chica está fuera de control con su comportamiento y por más que mis padres la corrijan no hace caso; pero me cae bien.

La saludo apenada, levantando una mano, y eso la calma. Se llevaría de maravilla con Margery, que resulta estar en mi clase y es uno de los niños con el desastre de cosas en el salón.

Mi hermana comienza a mirar alrededor, aburrida, ve con sorpresa al niño que está con los sujetos de al lado y se le arroja encima como cualquier lunática fuera de control sin importar que él le pide que se baje para buscar a su hermana.

— ¡Maxie! — chilla ella, avergonzándome por completo — ¡No te veía desde que comenzó el verano!

— Yo también te extrañé, Katie. — ríe el niño, confundiéndome.

¿Mi hermana también los conoce? Pero si es la primera vez que veo a estos sujetos.

Una pareja de cabello oscuro y ojos marrones se acercan con sonrisas y un idioma que desconozco, dirigiéndose a los padres del niño que estruja mi hermana con alegría. Detrás de ellos viene una niña de cabello y ojos negros, pero ella parece odiar al mundo. Mis padres se presentan con cortesía ante los extraños y luego presentan a mi hermana, tratando de controlarla cuando la separan del hijo de las otras personas.

Nota mental, preguntarle a Katie quién es ese Maxie que acaba de dejar sin oxígeno.

— Para la próxima dile a Max que guarde mejor tus crayones. — habla Gregor, el idiota, regañando a Margery por hacer un desastre con sus colores durante las actividades creativas.

Para mi desgracia también estudia en mi mismo salón, lo cual es insoportable porque las personas no hacen más que hinchable el ego al idiota por lo lindo que es.

— ¿Irás a jugar videojuegos a la casa? — pregunta Margery con media sonrisa, intentando convencer a su amigo. Este me mira con el ceño fruncido un momento y luego la mira a ella, soltando un suspiro — ¡Por favor! Solo será por hoy, me voy a mudar de casa mañana.

— Está bien. — acepta a regañadientes, cruzándose de brazos — Pero solo lo haré porque me darás paz luego que me obligaron a seguirte desde España.

— ¿Eres de España? — suelto de pronto, sin pensar.

Sus helados ojos grises me miran como si fuera una molestia, lo que me hace bajar la mirada al suelo con una mueca, jugando con mis manos ruborizada por entrometerme en su conversación. Ellos son los amigos, yo soy una extraña que lo empujó en el recreo.

— Sí. — responde — ¿Te duelen las rodillas aún?

— Ya no. — le digo en voz baja, sin mirarlo.

Ya quiero irme a casa.

— Oye, Sammie. — me habla Margery, acercándose a mí con una amplia sonrisa que me contagia a medias — ¿Quieres jugar a los videojuegos con nosotros hoy?

— No sé… — miro a Gregor incómoda, este me regresa la mirada como si fuera un insecto.

— Puedo deshacerme del ogro si te incomoda. — me dice la morena, intentando agradarme.

La verdad si me gusta, es bastante linda por fuera y por la sinceridad de sus sentimientos, además que es alguien que busca sonreírle a todos para que se sientan cómodos. Me agrada, si me gustaría ser su amiga, pero él…

— Gracias por lo que me depara por ser tu amigo, Margie. — bufa Gregor, colocándose frente a mí con seriedad, ya la profesora avisó que está a punto de salir — Hagamos las paces, no me caes tan mal ahora. — dice estirando una mano hacia mí — Me llamo Gregor Castilla.

— Samantha Harris. — estrecho su mano, sonrojada.

— Y yo Margery Bolton. — ríe la niña emocionada, abrazándonos al mismo tiempo — Espero que seamos buenos amigos los tres.

Le sonrío de medio lado. Alejo la mano de Gregor con el corazón acelerado y él la guarda en el bolsillo de su sudadera azul como si nada, caminando a la salida con la profesora. Finalmente.

Llego donde mis padres con una amplia sonrisa, mi hermana me abraza entre risas diciendo miles de cosas que no alcanzo a entender y sigo pensando la manera en la que voy a decirles que tengo dos nuevos amigos que no me miran como una extraña.

— Samantha. — me llama mamá. Katie me deja libre haciéndole un puchero a mi papá.

Los padres del niño me miran con una sonrisa, y el niño tiene abrazada a Margery mientras me sonríe con educación.

— Hija, ellos son la familia Bolton. — me dice mamá, señalándolos — Somos viejos amigos. Y ellos. — la familia con idioma extraño me saludan junto a los niños, congelándome en mi puesto al encontrarme con Gregor y la niña oscura, el primero me mira sorprendido — Son conocidos, vienen de España, son la familia Castilla. Ella es mi hija menor, Samantha. — me presenta mamá, sonrojándome.

Jamás pensé que iba a hacerme amiga de los hijos de los amigos de mis padres ¿Eso está bien? No los vi reprender a Katie por abrazar al niño de hace rato, que ahora sé que es Max, el hermano mayor de Margery. Supongo que está bien.

La otra niña, la que tiene aires cubiertos de oscuridad, se llama Gabriela y su máximo saludo hacia mí fue un movimiento de cabeza. Como que ser distantes viene de familia. Pero…

Mi mirada se encuentra con la de Gregor sonriéndoles a mis padres cuando se presentan, la desvío con las mejillas sonrojadas y aprieto mis manos en puños para controlarme.

¿Por qué estoy tan nerviosa?

También te puede gustar

Portada de la novela Beso Adictivo
8.5
La vida de Joy da un giro radical cuando unos rumores la vinculan sentimentalmente con Ted. Lejos de desmentirlos, él utiliza el escándalo para proponerle un matrimonio formal. Aunque Ted proyecta una imagen fría y distante ante el mundo, en la privacidad del hogar demuestra una devoción inagotable hacia su esposa. Lo que comenzó como un acuerdo estratégico para frenar las habladurías evoluciona hacia un vínculo profundo, marcado por un amor real y apasionado.
Portada de la novela Divorciada, Luego Esposa Mimada de un CEO
9.1
Después de soportar tres años de indiferencia con Caín, Charlize enfrenta una traición imperdonable: su marido la ha vendido a un desconocido. Ante el abismo, ella elige desafiar su suerte y se entrega al misterioso hombre que la espera entre las sombras. Lo que no sospecha es que su nuevo protector es el poderoso primo de su esposo, un magnate que no solo cambiará su destino, sino que transformará su sufrimiento en una vida de lujos y devoción absoluta.
Portada de la novela El ITALIANO MATTEO ESPOSITO
8.9
Matteo Esposito, un poderoso magnate italiano, vive un encuentro apasionado en Chicago con una modelo que no buscaba compromisos. Sin embargo, esa noche fugaz cambia sus vidas para siempre. Años más tarde, ella se ha convertido en una doctora que protege con celo su carrera y el secreto sobre la identidad del padre de su hija. Pese a sus intentos por mantenerlo lejos, él reclama su lugar, desatando una feroz batalla legal por la custodia de la pequeña.
Portada de la novela El Pacto Ancestral Trae Desdicha
8.0
Sebastián baja de la montaña hacia la lujosa hacienda Mendoza para cumplir un antiguo compromiso de sangre. Sin embargo, su prometida Sofía lo desprecia y lo ridiculiza frente a su amante Carlos. La situación se torna trágica cuando ella rompe un amuleto de obsidiana sagrado, ignorando su valor místico. Este acto de soberbia libera una oscura maldición. Con calma gélida, Sebastián sentencia que su humillación ha condenado a toda la familia a una ruina inevitable.
Portada de la novela Esposa Contratada Cedió
8.2
La voz de Damián, helada como siempre, resonaba en el vacío: "Ve y discúlpate con Eva" . Mi corazón se apretó, ¿disculparme por qué? Si no hice nada. Él ni siquiera levantó la vista de sus papeles, y su indiferencia se clavó como una aguja en mi alma. Sus palabras fueron brutales: Eva estaba asustada por una supuesta mirada mía, y para él, ella era intocable, invaluable. Un escalofrío me recorrió: ¿una mirada bastaba para humillarme así? Un dolor agudo me golpeó la cabeza, y recuerdos sangrientos e infernales inundaron mi mente. Recordé esta escena, esta misma humillación, en mi vida anterior, cuando su furia me condenó a un sótano sin comida ni agua. Recordé a Eva sonriendo, ofreciéndome una sopa, ¿y después? El dolor insoportable que me arrebató al hijo que ni siquiera sabía que esperaba. Recordé nuestro aniversario de bodas, la cena a la luz de las velas que nunca compartió porque estaba comprando una isla para el cumpleaños de Eva. Recordé el incendio: mis gritos, su rostro impasible, Eva temblando en sus brazos, mientras yo ardía. El humo me asfixió, el dolor me consumió, y mi último aliento fue un grito de odio y arrepentimiento: ¡si renaciera, jamás volvería a amarlo! Desperté gritando, pálida, temblando. No era una pesadilla. ¡Había renacido! Damián me miró, irritado, como si mi agonía fuera un truco para llamar su atención. Pero al mirarlo, ya no había amor en mis ojos, solo un odio gélido y profundo que venía de mi alma. La oleada de emociones fue demasiado: mis ojos se voltearon y caí inconsciente al suelo. Él ni siquiera se inmutó, solo llamó fríamente a una criada para que me arrastrara fuera de su vista. Desperté sola, abandonada, pero esta vez, la decepción dio paso a una calma extraña, a una fría determinación. El espejo me devolvió a una Ximena demacrada, pero ya no era la misma cobarde. Abrí mi laptop y busqué a Eva, la diosa de sonrisa pura que todos amaban. Y entonces, vi la noticia: "¡Actriz Eva Soler salva valientemente a un niño de un automóvil fuera de control!" . El video mostraba su heroísmo, su pureza, su valentía. Mi sonrisa amarga lo confirmó: ella era perfecta para Damián. Yo, solo un obstáculo, un matrimonio detestado. Él no era incapaz de amar. Simplemente, nunca me amó a mí. Esta vez, no lucharía. No me aferraría a un título vacío. Tomé mi teléfono y le pedí a mi abogado que redactara un acuerdo de divorcio. No quería nada de Damián. Solo quería mi libertad. Él lo firmó sin dudarlo, creyendo que era otro de mis "trucos" . Al recibir el documento, una lágrima rodó por mi mejilla, no de tristeza, sino de puro alivio. Finalmente, era libre.
Portada de la novela Gitana de la luna
8.6
Mauro Garey, un magnate habituado a imponer su voluntad, busca distracción en un club de élite junto a su amigo Jack. Sin embargo, su mundo se tambalea cuando una misteriosa camarera de mirada azul lo rechaza sin vacilar ante todos. Tras este golpe a su orgullo, la aparición de un antiguo conocido desencadena una espiral de pasión y revancha. En un entorno de negocios implacable, el deseo y la venganza se entrelazan en esta intensa historia.