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Portada de la novela Enamorada de un Playboy

Enamorada de un Playboy

Thalía Mackenzie, una joven de diecisiete años, busca reiniciar su vida al mudarse con su madre. No obstante, la tranquilidad se desvanece debido a Max Rodríguez, un vecino insoportable que habita en el piso superior y se enfoca en molestarla constantemente. En este complejo escenario aparece su amigo cercano, Anthony Luna. Bajo el lema de que en el amor todo es válido, ambos enfrentarán el dilema de revelar sus sentimientos o callar para proteger su amistad.
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Capítulo 3

THALIA, apúrate llegarás tarde a clases!- grito mi madre.

Y si se están preguntando que en donde estoy, si adivinaron, me encuentro tirada en mi cama.

¡Ahorita bajo!- respondí

Odio las clases y eso que recién empeze ayer, estoy segura de que acabo de romper un nuevo récord.

Me levanté de mi hermosa camita, me di un baño, me lavé los dientes me coloque el ¡Horrible uniforme!

¡¿Por qué rayos los estúpidos institutos obligan a sus estudiantes a utilizar uniforme?!

Sería más fácil si solamente nos dejaran utilizar ropa casual. Otros directores de diferentes institutos permiten que sus estudiantes lleven puesto ropa normal, ¡Pero el mío no!

Unos minutos después me encontraba fuera de mi casa esperando a Erick y a sus estúpidos amigos, ¿Por qué diablos se tienen que tardar tanto?

Vamos dijo Erick

Ya era hora de que llegaran, todos siguieron su camino con su mirada fija en el celular.

¿Es encerio?

-Hola Thalía, Hola Sian, Hola Erick ¿Cómo están?, yo bien gracias por preguntar -ninguno me había saludado por estar metidos en sus estúpidos celulares.

-Al notar que Max no estaba con nosotros supe que hoy iba a ser el mejor día, sin duda alguna Max es un fastidio en el instituto y se que lo hace intencionalmente, ya que siempre me molesta como un chicle en el cabello.

¡Recién empiezo las clases!, imagínense lo que hará cuando pasé el tiempo -dije en mi cabeza

Mierda, Rodríguez hará que mi vida sea imposible, pero que ni piense que yo me quedare atrás, el primer día que nos conocimos el idiota me declaro la guerra y yo con mucho gusto acepte, aunque lo de la guerra solo lo sé yo.

¡Ahhh!

-Hola, Minions

-Hola, Enana

Saludaron ambos, a su manera. Había mencionado que no gustan los apodos y estos simios salen con eso.

- ¿Saben? Deberían de preguntarle a mi mamá cual es mi nombre, ya que ustedes dos mis queridos amigos me llaman como sea.

Deberías tenerlo en cuenta Kenz- dijo Erick guiñando el ojo.

Parecía un tarado haciendo eso.

-¡NO ME DIGAS ASI! -grite

Erick días anteriores me había llamado así, pero yo le dije que sonaba horrible así que el muy idiota empezó a llamarme así.

¡Valla hermano!

Claro, Kenz- dijo remarcando la ultima palabra.

-Eres un completo idiota- dije.

Habíamos

-Hola Thalía, Hola Sian, Hola Erick ¿Cómo están?, yo bien gracias por preguntar -ninguno me había saludado por estar metidos en sus estúpidos celulares.

-Al notar que Max no estaba con nosotros supe que hoy iba a ser el mejor día, sin duda alguna Max es un fastidio en elinstituto y se que lo hace intencionalmente, ya que siempre me molesta como un chicle en el cabello.

¡Recién empiezo las clases!, imagínense lo que hará cuando pasé el tiempo -dije en mi cabeza

Mierda, Rodríguez hará que mi vida sea imposible, pero que ni piense que yo me quedare atrás, el primer día que nos conocimos el idiota me declaro la guerra y yo con mucho gusto acepte, aunque lo de la guerra solo lo sé yo.

¡Ahhh!

-Hola, Minions

-Hola, Enana

Saludaron ambos, a su manera. Había mencionado que no gustan los apodos y estos simios salen con eso.

- ¿Saben? Deberían de preguntarle a mi mamá cual es mi nombre, ya que ustedes dos mis queridos amigos me llaman como sea.

Deberías tenerlo en cuenta Kenz- dijo Erick guiñando el ojo.

Parecía un tarado haciendo eso.

-¡NO ME DIGAS ASI! -grite

Erick días anteriores me había llamado así, pero yo le dije que sonaba horrible así que el muy idiota empezó a llamarme así.

¡Valla hermano!

Claro, Kenz- dijo remarcando la ultima palabra.

-Eres un completo idiota- dije.

Bueno ya llegamos -dijo Sian, al parecer el instituto no estaba nada mal, era muy grande y bonito.

- ¿Que clase les toca? -pregunto Erick

-Algebra

-Historia

Yo no tengo ni idea de que clase me corresponde, estoy más perdida que el hijo de la llorona-dije sarcásticamente

Tranquila mi princesa tú tienes clases conmigo -dijo Max - ¿Y cómo diablos sabia eso?

¿Tu como sabes? - me robo la pregunta Sian

-Ayer recogí su horario porque sabía que la niña tonta se olvidaría de hacerlo- explicó

-Yo no soy tonta-le dije, noté que Max me miraba mucho al principio no entendía, pero luego comprendí.

Si esperas que te dé las gracias, pierdes tu tiempo, esas palabras nunca saldrá de mi boca.

-No perdía nada en intentarlo

Tocó el timbre y todos se fueron a sus clases, claro que yo no sabía dónde quedaban la mía, así que solo seguía a Max. Cuando llegamos al salón me sentía más perdida, no conocía a nadie, y claramente Max no cuenta como persona conocida, entré al salón y la profesora era más o menos de 40-50 años.

- ¿Tu eres la alumna nueva? -me preguntó amablemente.

-Si

-Atención clase, ella es la nueva alumna, preséntate querida... -me dijo la profesora

-Eh...si...yo soy Thalía Mackenzie Smith y me gustaría llevarme bien con todos ustedes -estaba nerviosa, noté que tenía la mirada de Max fija en mi ¡Dios! ¡todo el puto salón estaba mirándome! nunca me gustó ser el centro de atención.

-Muy bien, ahora siéntate al costado de Sarahi Córdova Lobo -me dijo la maestra, claro porque yo conozco perfectamente a todo el salió ¿me vio cara de adivina o qué?, creo que notaron mi cara de perdida porque una chica pelinegra de ojos marrones me llamó para que me siente a su lado.

-Hola ¿Supongo que tú eres Sarahi, verdad? - pregunté.

-Si yo soy Sarahi, tienes un nombre muy lindo Thalía, ah sí, y serás mi amiga, porque no tienes cara de ser una estúpida. -me dijo mi nueva amiga

-claro, no tengo problema en eso

La clase empezó y por más que intentara entender no podía, digamos que algebra no es mi materia favorita. Me encontraba haciendo la tarea cuando el timbre sonó, las clases habían comenzado la semana pasada y a mi recién me habían matriculado ayer.

-Vamos a la cafetería- me dijo Sarahi

-Claro-la verdad me moría de hambre.

Estábamos entrando a la cafetería y noté una multitud de chicas gritando ¿qué carajos? ¿acaso había venido Shawn Méndez o Nick Jonás?, me acerqué y los vi, y no, no era Shaw Méndez y mucho menos Nick Jonás, eran nada más y nada menos que Erick y sus tontos amigos, traté de huir de ahí sin que se den cuenta, fue en vano porque cuando se percataron de mi presencia me llamaron.

- ¡Hey hermanita ven con nosotros! - me grito el baboso de Erick, no me quedo de otra y tuve que acercarme y escuché que todo el mundo susurraba: ¿La conocen? ¿quién es ella? ¿la nueva? ¿hermanita? y muchas cosas más.

-Gracias Erick tú sabes que me gusta ser el centro de atención-dije con sarcasmo

- ¿Sabes de popularidad? -me preguntó, no podría ser más tonto.

- ¿Sabes de sarcasmo? - dije y Max se empezó a reír, no había notado que Sian estaba con ellos.

-Bueno yo ya me voy -empecé a despedirme -Sarahi- la llamé, pero al no recibir respuesta me había dado cuenta de que me había dejado.

-Da igual, en la sali...-no termine porque me tropecé con una chica rubia teñida de ojos claros haciendo que el jugo que llevaba en manos se derrame en mi camisa.

-Fíjate estúpida! - me gritó la rubia

- ¡Estúpida tu abuela! -le dije molesta y todo el mundo empezó a decir ¡ohhhh!

Ella no siguió con la pelea, por suerte y solo se fue.

-No puedo creer que le hayas gritado a Fernanda, la chica más popular de todo el colegio-me dijo Max.

-Me vale un pepino su popularidad, esa niña malcriada debería aprender a respetar- le dije Ya me voy

-Bueno, pero primero ve al baño a limpiarte esa mancha-me ordenó Erick.

-Claro papá-me burlé

Fui al baño y vi que toda la multitud de chicas seguían ahí no puedo creer que unos chicos sin cerebro vuelvan locas a todas las chicas del instituto, en expresión a dos Sarahi y yo, o eso creía, cuando vi a mi amiga besándose con un chico que claramente no era cualquier chico, era Sian, descubrí que yo era la única con cerebro.

Mi amiga estaba en brac y Sian sin camisa, cuando noté que la pelinegra estaba desabrochándole el pantalón a Sian tuve que intervenir, siempre imaginé que esa chica era un poco atrevida, pero me cae bien.

-Heyyy ¿desean una habitación? - bromeé

Los dos se separaron inmediatamente, ambos con la cara roja, era divertido verlos en esa situación, Sian se puso su camisa y se fue sin decir, nada la pelinegra igual, pero antes de irse me susurró algo.

Gracias

Las clases en el instituto se habían ido volando, ahora me encontraba acostada en mi cama.

Mi madre no estaba en casa, me había llamado para avisarme que llegaría en la madrugada y pues yo estaba aburrida, mi madre dijo que debía ordenar mi cuarto, pero yo tenía dos opciones.

Ordenar mi habitación

o

Dormir

¡Qué difícil, a quien engaño, obvio prefiero dormir!

-¡GUAF! ¡GUAF! ¡GUAF! -¡estúpido perro!, por eso yo no tengo mascotas porque siempre terminan arruinado mi hermoso sueño.

Agarré mi celular y vi la hora 1:30 a.m., mi madre todavía no había llegado, ella suele llegar a las dos de la madrugada. Fui al balcón a ver la hermosa luna, hacía eso cuando estaba aburrida y no conseguía el sueño.

-Hola- dijo una voz masculina, alcé mi vista y lo vi.

-Hola-saludé por lo bajo, no quería iniciar una conversación con él en estos momentos.

-¿No puedes dormir?- me preguntó Max.

-No ¿y tú?

-Tampoco.

-La luna está hermosa-susurré, pero Max me escuchó y se empezó a reír.

Vaya, si es un idiota. ¿Acaso dije algo gracioso?

-¿Qué es tan gracioso?-pregunté sin entender

-Que, para los japoneses, la luna esta hermosa significa te amo-explicó.

Bien, ya sabía eso, solamente lo había olvidado, aparte no lo había dicho con intenciones ocultas.

-Tú no eres japonés-contraataqué.

-Eso ya losé, por suerte

-Idiota.

-Fea

-Animal

-Egocéntrica.

-Imbécil

-Boba

-¿Boba? ¿ese es tu insulto? -me burlé

-Es que no sé cómo insultar a una persona tan estúpida como tú.

-Eres irritante.

-¿Es que acaso nunca podremos hablar sin inultarnos? preguntó haciéndose el dolido.

-No sé, lo que sí sé es que ya me dio sueño, adiós idiota.

-Adiós gruñona.

-¿No era princesa?

-Gruñona te queda mejor.

Cerré la puerta de balcón y me tiré de nuevo en mi camita cayendo en un profundo sueño.

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