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Portada de la novela En el amor y en la guerra todo se vale, ¿no?

En el amor y en la guerra todo se vale, ¿no?

Hela y Owen han sido enemigos acérrimos desde niños. Al llegar a la adolescencia, su hostilidad mutua no hace más que crecer, sumergiéndolos en una lucha diaria de travesuras y conflictos constantes. Aunque este enfrentamiento eterno suele meterlos en serios aprietos, en el fondo disfrutan de cada disputa compartida. El dilema surge ahora: ¿podrán finalmente firmar la paz o su conflicto personal terminará por llevarlos a un punto de no retorno?
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Capítulo 2

Llego a casa enojada por lo que pasó hace unas horas. Él estaba buscándome hace mucho y juro que me va a encontrar. Ahora tengo que pensar que hacerle. Sé que parezco una niñata inmadura, (parezco no, lo soy) pero esto no puede quedarse así, él me las va a pagar sea como sea. Voy a llevar esta guerra hasta el final.

Me bajo de mi moto y entro a casa, al parecer no hay nadie ya que hay mucho silencio y mis padres son algo escandalosos, solo un tilín. Voy directo a mi habitación para darme una ducha de agua caliente.

Cuando termino me pongo un pijama porque sé que no voy a salir a ningún lado, recojo mi cabello en una mini coleta y me acuesto. Sí señores esta es mi triste y pobre vida. Agarro el mando y prendo el televisor para ver Scooby-Doo, ¿infantil?, na, no creo. Puedo tener cincuenta años y aún así seguiría viendo esos muñes. Al cabo de unos minutos siento mis ojos pesados y caigo rendida en los brazos de morfeo.

~•~•~•~•~•~

Me despierto de un salto por una horrorosa música que viene de afuera y al pararme por la ventana veo al espécimen de mi vecino con una maldita fiesta montada en su casa, pero lo lindo es que solo son él y dos de sus amigas, vamos lo que me faltaba: fiestecita privada. Ya esto es el colmo, son las 12:00am y...esperen, ¿ por qué dormí tanto?, nada en fin, detalles que no vienen al caso. ¿Cómo mis padres no se han quejado?.

Bajo las escaleras a ver si encuentro a mis padres abajo y no están, ¿dónde se habrán metido estos señores?.

No sé qué hacer, quiero seguir durmiendo pero el espécimen no me lo va a permitir, con su fiesta privada y música horrible, es que a eso que él esta escuchado no se le puede llamar música.

Por inercia salgo y camino en dirección al patio de su casa y al llegar busco los alta voces y los desconecto, al fin siento que mis oídos están en paz. Doy la vuelta para irme y siento que me agarran del brazo.

-¿Quién mierda te crees qué eres para venir a mi casa, desconectar mi equipo e inturrumpir mi fiesta?

-Emm deja lo pienso- cierro los ojos y me pongo la mano en la cien.- Ah ya sé!, soy Hela María Benett la vecina que estaba placidamente durmiendo hasta que pusiste esa horrorosa música, mucho gusto.- estiro mi mano para que la tome y la aparta de un manotazo.

-No te hagas la listilla conmigo Hela.

-No me hago Owensito, yo soy, y, ¿por favor me puedes soltar?- hago un puchero.

-No- me dijo y apretó el agarre, por tercera vez en mucho tiempo me vuelvo a fijar en esos ojos verdes que se parecen tanto a los míos y me pregunto como alguien tan ostinado y arrogante puede tener unos ojos tan hermosos y cautivadores.

¿Te gustan sus ojos?

No, nunca dije eso. Te encanta sacar las cosas de contexto hija mía.

-Vamos Owen deja a esa perra aburrida y ven a divertirte- exclamó una rubia oxigenada.

-¿Qué dijiste?- rompí el contacto visual con Owen, lo aparté y quedé de frente a la rubia oxigenada con complejos de modelo de revista.

-Que eres una perra aburrida, ¿lo repito?

Y se queda tan ancha, pégale.

Iba a agarrarla del cabello y darle una paliza pero Owen me cargó como si fuese un costal de papas y me sacó de su patio.

-¿Qué escenita fue esa María?, ya no eres una niña para estar queriendo pegarle a todo el que te diga algo o te mire feo. Se supone que tienes diecinueve años, lo que significa que tienes que ser madura Hela.

-Déjame en paz, que esto fue por tu culpa, además yo le pego a quien quiera y cuando quiera- digo encogiéndome de hombros y haciendo muecas extrañas.

-Madura de una vez Hela.

-Habló de putas la tacones.

-¿Por qué eres así Hela?

-Porque así me parieron, no sé digo yo.

-Cada día te aguanto menos Hela.

-¿Dime algo que no sepa?. No sabes el placer que me causa escucharte decir eso, es como música para mis oídos Owensito divino.

-Y aquí vamos otra vez con el "Owensito", te puedes ganar un pasaje con destino a casa de la mierda.

-¿Lo pagas tú?

-Hela, Hela. Me estás colmando la paciencia y te voy a matar, lo juro.

-Hijo solo preguntaba, quería saber si ibas a ser todo caballeroso como demuestras por ahí.

-¿Quieres qué sea caballeroso contigo Helita?

-No Owen. Fue sarcasmo.

-Lo mío también genia.

-Ayyy gracias, no me había dado cuenta.

-Dios eres tan ostinada.

-Dios eres tan imbécil e inmaduro.

-Oigan quién habla.

-En mi defensa, madurar es para frutas Owen y pues yo, soy un bombóm.

-Narcisista de mierda.

-Cabrón inmaduro.

-Niñata de los cojones

-Espécimen

-Hela...

-Owen..

Nos quedamos en silencio por un momento. ¿Qué acaba de pasar?, ¿a dónde tan tontos e inmaduros mis señores?. Él decidió romper el silencio:

-Mejor ve a dormir Hela, esta conversación no va a terminar bien.

-Sí, es lo mejor que puedo hacer, por cierto Owi te vas a cagar, porque ya apunté esta también.

Caminé hacia la puerta de mi casa y escuché que Owen gritó: -Voy a estar encantado de devolverte lo que me hagas. - Y eso me encendió por dentro, pero al mismo tiempo me gustó, ¿me gustó?, no, no puede ser.

Sí que te gustó bandida.

Sí, pero en el sentido de que voy a tener un buen rival, o eso parece.

Ya verá mañana en la universidad.

Entré a casa, me tomé un vaso de chocolate caliente, cerré todo y subí a mi habitación. Encendí las luces y miré por la ventana. Todavía estaban ahí pero no tenían la música puesta. Dios te amo, gracias por cumplir mis peticiones. Cerré las cortinas para evitar otra discusión y para evitar romperle la cara a uno de ellos. Me acuesto y me duermo enseguida. Mañana va a ser un día de diversión.

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