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Portada de la novela En busca de la magia

En busca de la magia

La supervivencia de la naturaleza peligra debido al olvido de los humanos, que debilita progresivamente a los espíritus elementales. Decidido a frenar el colapso, Patrick convoca a los últimos seres mágicos para salvar sus hogares. Así conoce a Jason, con quien mantiene una tensa relación, pero el destino los obliga a unir fuerzas en una aventura épica. Mientras luchan por restaurar la magia del mundo, descubrirán un vínculo sentimental inesperado.
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Capítulo 2

Lo que fuese que estuviese dentro del saco comenzó a moverse intentando escapar, Phil solo rodó los ojos y se fue. Todos miraban expectantes el gran saco, comencé a sentirme inquieto ante la falta de acción de los presentes.

Me pregunté a mí mismo si alguien se acercaría a ayudar, pero no parecía que ninguno se movería un centímetro, suspiré con resignación y finalmente me acerqué.

—Bien, no es necesario que se amontonen. Yo lo ayudo —me puse en cuclillas para quitar el nudo—, menudos guardianes tiene este planeta. Son unos cobar... —salté lejos del saco al ver que espinas comenzaron enterrarse en la tela.

—¿Decías, chico helado? —se burló Pascual.

Lo fulminé con la mirada mientras creaba carámbanos de hielo, sostuve las agujas de hielo colgantes hacia el saco sin poder evitar que mis manos temblaran, Pascual solo se reía de mí. Yo no era estúpido, sabía claramente que tener vida eterna no significa lo mismo que ser inmune a todo.

Las espinas terminaron de rasgar el saco y saltó algo o alguien que esparció hojas por todas partes. Como si hubiese explotado. Miré el techo y me encontré con un chico que nos miraba alzando una ceja, tenía las piernas entrelazadas como si estuviese sentado, pero estaba flotando.

Su aspecto ligeramente bronceado en las mejillas y la nariz me decía que no vivía en el palacio de Nikolai, además de que vestía ropa en una oscura gama de colores verdes. Deshice los carámbanos en un santiamén, deduje que no era una amenaza.

El chico aterrizó de manera grácil frente a mí, ambos nos quedamos en silencio, parecíamos estudiar la apariencia tan opuesta del contrario. Sus características físicas me parecieron tan diferentes de lo que estaba acostumbrado a ver, por algunos segundos me sentí impresionado e inclusive envidiando su aspecto.

—¿Estás bien? —pregunté tratando de que mi voz no temblara.

El chico castaño asintió, pero no dijo palabra alguna, el pensamiento de que me resultaba vagamente familiar comenzó a rondar mi cabeza en busca de un nombre. Pensé en que tal vez sería algún espíritu de la naturaleza, por su aspecto seguro tenía que ver con la flora y fauna.

—Bienvenido, chico —escuché reír a Nikolai—. ¿Cómo terminaste en el saco?

—Volaba hacia aquí, pero después de que alguien casi me dejara noqueado —explicó el castaño y me echó una mirada—, un centinela me descubrió.

Alcé ligeramente las cejas al ser consciente de que había chocado con él, todos nos mantuvimos en silencio a excepción de Pascual que fue el primero en reaccionar.

—Oh, no. No me digas que Madre Naturaleza quiere convertirlo en un protector de estaciones, porque ya tengo suficiente con Jason —negó con la cabeza—. Es más, si es así, renuncio.

—No seas así, Pascual —dijo Summer acercándose al chico—. Yo soy el espíritu del verano, mucho gusto. Yo sé quién eres, claro, adoro tu hermoso trabajo con los árboles.

—Vaya, hablas mucho —murmuró el chico mientras se frotaba la cabeza.

—Eh, yo, lo siento —dijo Summer ruborizada.

El chico le dedicó una sonrisa, los girasoles que adornaban el cabello de Summer giraron en dirección a la brillante sonrisa. Rodé los ojos ligeramente hastiado, me pregunté si siempre actuaban así con los chicos nuevos.

—¿Cómo has estado, Pascual? —dijo mientras le daba un apretón de manos.

Pascual aceptó el saludo con un deje de fastidio, logrando dejarme más consternado.

—¿Lo conoces? —lo miré confundido.

—Pascual se encarga de la primavera, prácticamente trabajamos juntos —dijo el chico nuevo como si dijera lo más obvio del mundo—, aunque no le guste admitirlo.

—Jamás te había visto —murmuré.

—No finjas, copo de nieve. No he olvidado la primavera que ambos casi me arruinaron, son cómplices —dijo Pascual comenzando otra vez con su delirio de conspiración.

—¿Qué dices? Yo no conozco al niño del bosque —dije señalando al castaño que reía.

—Han pasado muchos años —miró a Pascual—, vamos, eres el adorable espíritu de la primavera. No puedes ser tan rencoroso.

—El más adorable de todos —reí, secundando al chico que en ese momento comenzó a agradarme.

Pascual alzó sus hombros mientras su vestimenta comenzaba a cubrirse de plantas venenosas, no era un secreto que detestaba que lo encasillaran como un espíritu que solo debía regirse por emociones de felicidad.

—Jason, estás advertido. Y tú —dijo señalando al chico en una clara amenaza—, vuelve a repetir ese adjetivo y no podrá reconocerte Madre Naturaleza cuando termine contigo, niño bonito.

—Ya es suficiente —nos miró Nikolai un poco fastidiado.

—¿Quién es él? —dije acercándome a Nikolai.

Todos me miraron escépticos.

—¿Qué? —susurré sin entender sus miradas.

—No tengo tiempo para esto —dijo el castaño rodando los ojos—, soy el espíritu de los árboles. Mi deber es proteger el ciclo de los árboles y asegurarme de que puedan desarrollarse, sin interferir en las acciones de los humanos.

Entonces todo lo que habían estado diciendo cobró sentido; estaba entrelazado con los espíritus de las estaciones.

—Mantengan la compostura —ordenó Nikolai—, Patrick tiene algo importante que decirnos.

—Así es —dijo y metió la mano en su bolsillo—, aquí está.

Miré su mano extendida y en su palma había... una nuez.

—¿Todo esto por un asunto de nueces? —dije fastidiado—, bien. Denle unas monedas y yo lo acompaño a comprar más.

Todos parecían serios observando la palma de Patrick.

—¿No lo comprendes, Jason? —dijo Summer acercándose al castaño.

—Es peor de lo que imaginé —murmuró Nikolai.

—Oh, por todos los copos de nieve ¡Patrick solo tiene una nuez! —dije fingiendo preocupación.

Contrario a lo que esperaba, el espíritu de la primavera observó con seriedad al chico.

—Muéstranos qué tan grave es —preguntó Pascual.

El espíritu de los árboles asintió, se puso en cuclillas mientras las raíces emergían del suelo haciendo un agujero.

—Cuando las ardillas cumplen tres meses y pueden abandonar a sus madres, entonces les muestro cómo esconder sus nueces —dijo con una sonrisa melancólica—. Algunas ardillas olvidan sus escondites, por lo que desde hace más de doscientos millones de años, han plantado árboles de forma inconsciente.

Observé a Patrick y comprendí por qué no lo había reconocido, el adolescente con aura enigmática que tenía frente a mí no se parecía en nada al chico encantador y de mejillas rosas que fue en el pasado. Recordaba vagamente haber jugado con él hace un par de décadas, algo parecido a las escondidas junto a zorros árticos en Noruega, no parecía ser el mismo chico.

—Esta última década los incendios forestales han empeorado —continuó mientras sus manos comenzaban a germinar la nuez—, muchas especies se han reducido y tuve que plantar más nueces por mi cuenta.

Colocó la nuez en el agujero, cubriéndola con tierra antes de incorporarse. Sus manos comenzaron a iluminarse, el tiempo parecía correr a gran velocidad puesto que la nuez empezó a desarrollarse rápidamente.

El suelo tembló mientras el tronco crecía, un nogal que debía desarrollarse en cinco o siete años creció en cuestión de segundos. Sin embargo, el color en la piel del espíritu natural pareció reducirse, su gesto expresaba dolor mientras hacía florecer los frutos hasta lograr que el brillo en sus manos parpadeara y finalmente se detuvo.

—Lograr que un solo árbol crezca me está quitando más poder del que debería —susurró con la frustración colándose en su voz—, no puedo reponer tanta devastación por mi cuenta.

—¿Cuándo empezó? —preguntó Nikolai.

—Debiste buscar a Madre Naturaleza desde el principio —dijo Pascual cruzándose de brazos.

Summer tomó la mano de Patrick y lo miró con profunda tristeza, imaginé que su naturaleza mágica la hacia ser más cálida con él.

—Pareces demacrado —me acerqué a inspeccionar a Patrick—, te está afectando el sobresfuerzo.

—Un tercio de los bosques más antiguos han desaparecido —susurró con la mandíbula apretada—, ¿qué otra opción tenía?

Parecía que lloraría en cualquier momento por la impotencia y tristeza, aunque sospechaba que era muy orgulloso como para dejarnos verlo en ese estado. Después de todo él era el espíritu de los árboles, el protector del ciclo de vida de los seres que habían pasado más años en este mundo que algunos humanos.

—Se llama deforestación —dije sin poder evitar sonar burlón—, bienvenido al mundo real.

—No te burles, Jason. Con esto no debes actuar como un cretino —dijo Pascual, para mi sorpresa estaba defendiendo a Patrick.

—Bien, no quise ser cruel. Lo siento —rodé los ojos.

—Pobre, chiquitín. Nosotros te ayudaremos —dijo Summer acariciando la mejilla de Patrick.

Fulminé con la mirada a Summer y me crucé de brazos al ver como el chiquillo esbozaba una tenue sonrisa.

—¿Y cuál es el plan? —dije de mal humor.

—Esperaremos a que llegue navidad para restaurar la magia —anuncio Nikolai con una enorme sonrisa—, muchos pinos son sembrados debido a navidad.

—No te ofendas, Nikolai, pero creo que eso no será suficiente —dije pensativo.

—Aunque no quiera admitirlo el cubo de hielo tiene razón —aceptó Pascual a regañadientes —, necesitamos que los niños sean conscientes del futuro que les espera.

—Genio, si no creen en nosotros no tiene sentido intentar comunicarnos con ellos —dije sarcástico.

—Podemos hacer que crean una vez más, tú lo lograste —dijo Summer con entusiasmo.

—Claro —bajé la mirada—, no entendieron lo que quise decirles. Ahora el invierno es la época del consumismo, manejada por una robusta versión de mí que solo piensa en regalos.

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