Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Emperador Dragón

Emperador Dragón

Traicionado por su novia y su hermano en plena boda, Lin Yan sobrevive a un veneno mortal y a una puñalada gracias al sacrificio de su sirvienta. Tras perderlo todo, un colgante de jade paterno le otorga el Código Mágico del Dragón, un poder ancestral. Tras entrenar en un reino místico y fortalecerse, el joven regresa para ejecutar su venganza contra quienes lo vendieron, eliminando a su prometida de un solo golpe con su nueva fuerza.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El patio de la mansión de la familia Lin estaba llena de personas conversando alegremente. Se habían reunido para celebrar la boda de Lin Yan y Lin Qiaoer. El lugar había sido decorado con telas de un rojo brillante y delicadas lámparas de papel que colgaban por encima de las cabezas de los invitados. 

-¡El novio y la novia ya van a entrar! ¡Comiencen con la música!

La melodía de los instrumentos se comenzó a oír al mismo tiempo que una pareja vestida de rojo caminaba en dirección al altar. Los invitados los miraron rebosando de cariño.

Lin Yan, con quince años, estaba vestido elegantemente y exudaba un aire de majestuosidad. Sin necesidad de acciones exageradas, se podía sentir el poder Yuan Qi que poseía su persona. Se detuvieron y el joven se volteó hacia su compañera con ojos devotos para levantarle el velo.

El rostro de la joven quedó al descubierto dejando a todos boquiabiertos con su belleza, incluido su futuro esposo. Tenía la tez clara, facciones delicadas y ojos encantadores. Parecía una muñequita de porcelana. 

-Qiaoer, qué hermosa te ves hoy. Es un honor casarme contigo. Te aseguro que siempre estaré a tu lado y nunca dejaré que te hagan daño.

La joven se sonrojó suavemente y asintió cohibida. Agarró dos copas de vino de la bandeja de uno de los sirvientes y le ofreció una al joven.

-Yan, celebremos nuestro matrimonio, ¡ya que desde hoy día somos marido y mujer!

Este asintió con alegría antes de terminarse la bebida de un sorbo. Qiaoer sostuvo la copa contra su pecho y se le quedó viendo con una expresión extraña.

-Amor, ¿qué pasa? ¿Quieres que te dé de tomar yo mismo? -le preguntó entre risas, pensando que la joven estaba jugando, pero luego un punzante dolor en el pecho hizo que se doblegara en dos.

Qiaoer bufó por lo bajo y Yan la miró con sorpresa. La joven lo estaba viendo con frialdad, no había atisbo de la adoración de antes.

-¿Creías que me iba a envenenar a propósito? -le dijo con tranquilidad.

Yan no podía creer lo que estaba escuchando. Sus extremidades comenzaron a entumecerse hasta Dantian y sintió como la llama de su poder Yuan Qi se extinguía. Sus labios temblaban mientras luchaba por hablar.

-¿Cómo pudiste hacerme esto? Siempre te he tratado bien.

-Por favor, ¿crees que alguien de tu Cuerpo Espiritual Mediocre es suficiente para mí? Me siento tan bien ahora que finalmente puedo decirte toda la verdad. Mi verdadero amor es tu enemigo mortal, Lin Tianyou, el primo del quinto príncipe del reino Yueming, Luo Donghe.

-Él fue quien me pidió que te enseñara una lección de su parte porque nadie más puede practicar la Técnica Dedo Espada Celestial. ¿Realmente pensaste que tenías una oportunidad conmigo? ¡Por favor! Ahora, tomaré la Píldora Celestial como compensación por mi esfuerzo.

La joven sonrió maliciosamente mostrando una pastilla de color amarillo en la palma de su mano. El padre de Yan, Lin Yue, le había dejado esa medicina antes de desaparecer.

Repentinamente, un hombre de mediana edad se les acercó con una navaja y una mirada demente antes de apuñalar al joven sin misericordia por la espalda.

-¡Yan, es hora de que te vayas junto con tu Cuerpo Espiritual Mediocre!

El joven soltó un grito desde lo más profundo de su alma. Sintió que se partía en dos y una oscuridad llena de odio lo consumía. Cerró los ojos y se perdió en un abismo completamente negro.

«Qiaoer, ¿por qué me traicionaste? ¿Por qué me quitaste mi poder?».

Lin Yan se levantó de golpe gritando con el rostro pálido. Todo el cuerpo le dolía y pensó que todo había sido un sueño, pero rápidamente se dio cuenta de que había sido cierto.

-¡No puedo creer que haya perdido todo mi poder espiritual! -se lamentó el joven temblando de ira y dolor. Al ser herido mortalmente, su nivel había sido menguado de Séptima Fase a Segunda Fase y lo peor de todo era que nunca más podría volver a recuperarlo.

Escuchó los pasos de una persona afuera por el crujir de la madera y una bonita joven de diecisiete años apareció en la habitación. Lin Yan la reconoció al instante pues se trataba de Zhu Xiang con quien se había criado y era como una hermana para él.

La cabaña en la que estaban era simple y alejada de la civilización porque Qiaoer le había arrebatado todas las propiedades a su nombre.

-Joven amo, lo mejor es que siga descansando, podemos hablar sobre su venganza después de que se recupere. Sé que le dará una buena lección a esa m*ldita -le animó la mujer-. Su padre me pidió que le cuidara esto antes de que se fuera. Ahora que se lo estoy entregando, he cumplido con mi trabajo.

Zhu Xiang le entregó un pendiente con una expresión llena de simpatía. Lin Yan lo tomó antes de observarlo con cuidado: era una piedra de jade de color amarillo con la palabra «dragón» grabada en la superficie.

-¡No me mires así, Xiang, estoy bien! -le dijo esforzándose para sonreírle porque no quería preocuparla. El pendiente emitió un brillo peculiar.

Luego de que la mujer se fuera, el joven apretó las manos y comenzó a temblar de la cabeza a los pies. Qiaoer ahora llegó a tener un Cuerpo Espiritual de Alto Nivel gracias a la Píldora Celestial que le había robado. Gracias a ello, había atraído la atención de los altos rangos de su familia y ahora tenía una capacidad energética sin precedentes.

Mientras que él estaba postrado en cama, sin poderes, sin dignidad y en medio de la nada. Inicialmente había sido junto a su primo los herederos de la familia pues poseían talento excepcional nunca antes visto, especialmente él que era más fuerte que Tianyou.

Sin embargo, ahora que su Dantian había sido herido, ¿cómo iba a ganar poder de nuevo? Sentía que estaba en un callejón sin salida y sus enemigos seguramente se jactaban de su miseria.

Su corazón se llenó de rencor y apretó los puños hasta que el pendiente en su mano se partió en dos. Al escuchar el quiebre, se sobresaltó y rápidamente abrió la mano. En medio del pendiente había aparecido una pequeña llama que rápidamente comenzó a crecer hasta consumir todo a su alrededor incluyéndolo a él. Todo se volvió blanco y perdió el conocimiento.

Cuando recuperó la consciencia, se encontró en medio de caos puro. Diferentes estrellas de todos los colores resplandecían incandescentes a su alrededor como si estuviera en medio de la Vía Láctea. Sintió un calor provenir desde abajo y se dio cuenta de que estaba caminando sobre tierra al rojo vivo. Pequeñas llamas aparecían y desaparecían en el ambiente llenándolo de un característico olor a quemado.

Lin Yan levantó la mirada hasta que vislumbró un umbral que parecía haber estado desde los inicios del universo. 

«Prisión Dragón Devorador», se podía leer en lo más alto.

También te puede gustar

Portada de la novela Amando y odiando al rey Alfa
9.5
La traición de Alexander y Sophía desató un conflicto sangriento entre los Spencer y los Brown en Texas. Tras el asesinato de sus padres, Donna regresa para descubrir la verdad, pero el Alfa Sam la obliga a contraer nupcias con Michael Brown. El arrogante Rey Alfa es hijo del hombre que ella cree culpable de su tragedia. Atrapada entre su afecto por el humano Dylan y una unión forzada para lograr la paz, Donna vivirá un destino de odio y pasión.
Portada de la novela El Rosario y la Traición
7.9
Elvira vivía rodeada de lujos en la Hacienda La Esperanza hasta que un rosario sagrado y un romance prohibido provocaron que su tío Ricardo la enviara a un internado nefasto. Tras años de suplicio, la joven vuelve a una casa plagada de conspiraciones bajo el control de Sofía, la nueva pareja de su tutor. Destrozada por la traición del hombre en quien confiaba, Elvira muere, pero su alma regresa del más allá para desatar una venganza letal contra todos.
Portada de la novela El secreto de Karolain
8.8
Karolain carga con el trauma de un pasado sangriento: su padre, un cruel líder de la mafia rusa, la maltrató y mató a su hermana gemela. Ahora, ella reparte sus días entre la universidad y un deseo implacable de venganza, manteniendo a todos lejos de su vida. Todo cambia al conocer a Agustín Johnson, un hombre que logra ver su sufrimiento. Su amor genuino pone en riesgo el oscuro secreto de Karolain, desafiando las barreras que ella levantó para protegerse.
Portada de la novela Herida de Luna: La Caza del Amor Perdido
8.7
Erika Blackwood, heredera al liderazgo de los Ironclaw, sacrificó su estatus por Alexander Robertson. Tras tres años de humillaciones y una calumnia tramada por una antigua rival, Erika opta por romper su lazo. Pese a la resistencia de Alexander, ella escapa para asumir su rol de Alfa y ejecutar su venganza. En medio de una rebelión interna, su asombroso poder sale a la luz. ¿Optará por la piedad o forjará un camino implacable contra sus enemigos?
Portada de la novela La Heredera de la Cicatriz: Un Legado Reclamado
8.2
Luciana Salazar, prestigiosa experta en tequila, sufre la peor traición a manos de su prometido, Máximo. Manipulada para entrenar a su hermanastra Sasha, Luciana ve cómo le arrebatan su talento y estatus. Tras ser humillada y encarcelada injustamente por un sabotaje, su amor por Máximo se torna en un odio profundo ante su desprecio. La mujer sumisa ha muerto; ahora surge una heredera feroz, decidida a recuperar su legado y ejecutar una venganza implacable.
Portada de la novela La verdad: Su sufrimiento
8.6
La aventura de mi esposo Gabriel con su joven protegida, Sofía, ya me había costado todo. Nuestro matrimonio era una cáscara vacía, y su crueldad incluso había provocado la pérdida de nuestro bebé, dejándome destrozada. Pero el día que defendió a Sofía abofeteando a mi sobrina de diez años, Bety, con tanta fuerza que le reventó el tímpano, algo dentro de mí finalmente se quebró para siempre. Se paró sobre su pequeño cuerpo inconsciente y gritó: "¡Se lo merecía!". Ya había arruinado financieramente a mi hermano y ahora había maltratado a una niña, todo para proteger a su amante. El hombre que había amado durante dieciséis años era un monstruo. Todo el dolor y la pena que había cargado durante tanto tiempo se consumieron, dejando solo una resolución fría y dura. Él esperaba lágrimas. Esperaba histeria. En cambio, cuando lo encontré en el hospital, caminé directamente hacia él y le di una bofetada en la cara. "Mi familia es mi límite, Gabriel", dije, mi voz peligrosamente tranquila. "Lo cruzaste. Y ahora, te haré sufrir".