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Portada de la novela Empecé a vivir a los 39

Empecé a vivir a los 39

Con 39 años y tras catorce de matrimonio, una mujer se enfrenta al vacío de una relación rota. Superar una infidelidad no bastó para recuperar el interés de su esposo, quien la ignora mientras ella lidia con los cambios físicos de sus embarazos. Convencida de que su atractivo y feminidad han desaparecido, vive dedicada solo a sus hijos en una rutina asfixiante. Sin embargo, cuando cree que todo está perdido, surge una oportunidad para redescubrirse.
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Capítulo 3

Después de la noche horrible que pase, me levante temprano a llevar a mis hijos a la escuela, comenzaba un nuevo día, y trataría de olvidar lo que habia pasado, como siempre lo hacia, mi marido se levantaba temprano para ir a su trabajo, al principio que paso todo con esa mujer yo le mandaba mensajes al celular, quería conquistar a mi marido, le mandaba imágenes con mensajes bonitos, un vez le dedique una canción, pero él me dijo que no le gustaban esas canciones corrientes. Desde ahí deje de hacerlo, tenia mi facebook y cada que publicaba algo o subía una foto mia, el en vez de decirme algo agradable me regañaba y me decía que subía cosas solo para molestarlo y hacerlo quedar mal. Así que tambien deje aun lado mis redes sociales.

Ya había pasado dos semanas desde que había visto a Pablo, cuando me llego un mensaje de su perfil de facebook.

No les voy mentir, me emocione al recibir su mensaje.

**Hola preciosa**

**hola**

**solo te molesto para desearte un bonito día**

**ahh, gracias igualmente**

Mi día empezó en él trabajo, mientras yo estaba en el, mi madre me ayudaba a cuidar a mis hijos, ella los recogía de la escuela, y me ayudaba con la comida.

"Vaya que sonrisa, ¿que paso?"

Sin notarlo yo tenía una sonrisa grande en mi rostro después de recibir ese mensaje, me había alegrado mi día. Mi marido nunca me mando nada así.

"Ehhh no, no ha pasado nada simplemente, me siento contenta hoy" no quise decirte que había recibido un mensaje de Pablo. Quería ese secreto para mi sola. Además no era para tanto, era un simple mensaje.

Mi tarde pasó entre llenar y acomodar anaqueles, atender a los clientes, y hechar un poco de relajo con las muchachas, al salir mi marido iba por mi al menos no me dejaba ir a casa sola por la noche. Era lo único bueno que hacía por mi, la única atención que tenia.

Al día siguiente mi rutina era la misma levantarme temprano alistar a los niños para la escuela, e ir a trabajar, los horarios que manejábamos mi marido y yo se acomodaban a la atención de lo niños si yo estaba en el turno matutino él entraba por la tarde, si yo estaba por la tarde el trabajaba por las mañanas, nuestro día de descanso no era el mismo el trabajaba de lunes a sábado y yo mi descanso era lo miércoles asi que casi no nos veíamos, yo así había acomodado mi horario, entre menos lo veía menos peleábamos, y menos sola me sentía.

Todos los días recibía un mensaje de buenos días de Pablo algunos con imágenes de flores, otros con ositos, o algo así de tierno. Cada día platicabamos mas, él me contaba su día y yo le contaba el mío, solo platicaba con el mientras estaba en el trabajo, ante de salir borraba el historial de mis conversaciones no quería que mi marido se pusiera a ver mi celular, aun que poco le importaba lo que yo hacía.

**hola pequeña ¿como va tu día?**

**¿Bien y el tuyo?**

**Muy bien, ¿ya me vas aceptar una cena?**

**Tu y yo sabemos muy bien que no quieres solo cenar Pablo**

**¡Bueno en eso tienes razón!**

**¡Ya lo sabia!**

**¡Vamos Anna la pasaremos bien, tengo mucha ganas de estar contigo!**

No conteste su mensaje, durante este tiempo él me había insinuado mas de un vez que fuéramos a un hotel, y aunque a veces nuestros mensajes eran subidos de tono, aun no me sentía preparada para lo que seguía, el me mandaba fotos semi desnudo y yo a él, cuando empezamos con la fotos el me pidió una foto atrevida, yo no sabia como hacer eso, a si que me negué, pero poco a poco me convenció, hasta que un día me puse uno de los babydoll que tenia arrumbados en el armario, a mi marido nunca le gustaron decía que eran algo ridículos e innecesarios, me decía que a el le gustaba todo de la forma tradicional, a la antigua, según el, claro hasta que le descubrí fotos de aquella mujer si nada de ropa y en posiciones muy atrevidas, con audios de el diciéndole lo caliente que lo ponía con sus imágenes, ahí entendí que lo que a el no le gustaba era como me veía yo. En fin cuando me decidí a mandarle una foto a Pablo, estaba tan apenada le mande la foto si que se viera mi rostro, lo que menos quería era que alguien viera su celular y me reconociera.

**¡wow,cariño no sabes lo duro que me pones con esa imagen!**

**en verdad, no te creo**

**claro que si ya me estoy tocando con solo mirarte, mandame mas por favor, ¡te quiero ver sin nada!**

Así las pláticas iban subiendo de tono el me mandaba fotos tambien totalmente desnudo o tocándose, teníamos platicas hot, por teléfono, y como decía teníamos que dar el siguiente paso. Ambos lo queríamos, pero a mi aun me daba miedo, pensaba en mis hijos en su familia, en todos, y siempre ponía los intereses de todos primero antes que los mios por que eso era lo correcto, y había hecho mal con los mensajes. Hacer lo que el pedía era... Era... ¡Oh dios! Yo tambien quería algo mas!

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