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Portada de la novela Embarazada del maldito Alpha

Embarazada del maldito Alpha

Tras una existencia marcada por el sufrimiento, mi única ilusión era hallar a mi compañero predestinado para alcanzar la paz. Sin embargo, el destino me traicionó cruelmente. Aunque mi realidad y nombre cambiaron al encontrar a mi Alpha, el tormento persiste. En lugar del amor y protección que esperaba, recibí desprecio de un hombre despiadado. Ahora cargo con su hijo en mi vientre; estoy embarazada de un maldito y mi futuro es una total incertidumbre.
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Capítulo 1

Laura:

A veces creo que mi vida es como un cuento, pero sin la suerte que siempre tiene la protagonista, incluso Cenicienta ha tenido una mejor vida que la mía, a ella en algún momento su padre la amo, y su madre si no hubiera muerto estoy segura que la amaría y cuidaría, me pregunto si tendré un final feliz, soy una bruja, aunque no me dejen usar la magia, algo que no entiendo, tal vez es por ser mujer, ya no pregunto, a decir verdad, a esta altura no hablo a no ser que me lo pidan, sé muy bien cuales son las consecuencias de hablar sin permiso.

Parece un mal chiste que aun en un mundo donde los seres sobre naturales existen, también exista el maltrato, si fuera una humana buscaría ayuda, es lo que se debe hacer, sin importar quien sea que ejerza el maltrato o de que tipo sea, pero ¿A dónde podría buscar ayuda un ser como yo? Aquí no existe un rey a dónde acudir, una corte donde quejarse, para mi gente eso no existe, el único que podría ayudarme sería mi ANCLA, así se les llama a las parejas destinadas de los brujos, pero, aunque aparezca dudo que pueda contra mi padre, he visto lo que hizo con la pareja de Baltazar, y es por esa misma razón que en el fondo de mi ser, prefiero no encontrarlo nunca, ya no quiero más muertes por mi culpa.

Si me permito ser sincera conmigo misma, no creo poder tener un final feliz, por lo menos no en esta vida. ¿Cuánto más tendré que soportar? Dicen que todo ser mágico nació en la protección del manto de la noche, con nuestra Diosa luna guiando nuestro camino, pero parece que incluso la diosa se olvidó de mí, solo quisiera desaparecer, desvanecerme como la espuma de mar, esa que nadie nota y la que no echas de menos.

Si solo tuviera la valentía de acabar con todo esto, morir es la mejor opción, pero no es fácil y lo sé muy bien, no importa cuánto me golpeen, ni la cantidad de latigazos que marquen mi espalda o el hambre que me consume día a día, hasta pegar la piel a mis huesos, simplemente sigo viva, aunque no lo quiera. He visto a mis hermanos ser heridos, cuanto tardan en recuperarse y demás, pero conmigo es diferente, no lo entiendo, ya no entiendo nada.

Mientras tanto no me queda más que continuar con mi vida, me preparo para la pelea como cada noche, hasta que la puerta se abre dejando ver a mi hermano mayor Baltazar, el único que me quiere y cuida.

— Laura, este oponente es especial. — veo la preocupación en los ojos celestes de mi hermano, aunque creo que en realidad no es mi hermano, por lo menos no de sangre, conozco a muchos brujos y si en algo se destaca esta raza es en que todos son rubios de tez color crema y ojos celestes, algo que yo no soy.

— ¿A qué te refieres, Baltazar?

— Es un lobo, ten cuidado hermanita, él no es un rival cualquiera, te lastimará a la primera oportunidad y no te tendrá piedad, solo… ten cuidado, debes sobrevivir a esta pelea. — la mirada de seriedad que tiene me eriza la piel, algo sucede, lo sé, mucho más de lo que dice.

— ¿Qué es lo que me ocultas hermano? — pregunto con voz temblorosa, Baltazar toma mis manos y la sujeta con fuerza.

— No puedo decirte, pero quiero que sepas que Dima vino a ayudarme, es un viejo amigo. — lo miro confusa, ¿Qué es lo que no puede decirme?

— Ayudarme ¿a qué?

— A escapar, romperemos el conjuro que hay sobre ti, solo debes de asegurarte de correr al bosque que está en el norte, solo allí estarás segura, confía en mí. — antes que pueda contestarle a mi hermano, mi padre entra en el vestíbulo que se nos asigna a los luchadores.

— Baltazar, ¿qué haces aquí? — Baltazar tiene prohibido estar a solas conmigo, él es el único que cura mis heridas y me alimenta a escondidas, o lo hacía hasta que mi padre se dio cuenta.

— Nada padre, solo vine a advertirle a esta estúpida que más le vale que no pierda, ya me ha causado demasiados problemas, si pierdes te arrepentirás, ¿entiendes Laura? — sé que solo dice eso para que mi padre no sospeche nada, pero me duele, Baltazar es lo único que tengo, mi única esperanza.

— Eso está bien hijo, me alegra que al fin entiendas cual es el lugar de esta perra, y tu presta atención Laura, a este bastardo le debes ganar si o si, o ahora sí que te matare. — De acuerdo, ellos conocían a mi rival, y por lo visto no estaban en buenos términos, eso solo me dejaba una opción, ganar o ganar, aunque siempre es así, yo no me puedo dar el lujo de perder y menos ahora que mi hermano me ayudara a escapar de nuestros padres.

Salimos y como siempre el lugar está repleto, de humanos, magos y vampiros, claro que los humanos desconocen nuestra procedencia, estoy segura de que saldrían dando gritos de terror y pidiendo ayuda, algo que nunca conseguirían y solo provocarían que terminaran con su vida de una forma rápida, pero definitivamente dolorosa.

Camino por el angosto pasillo, muchos ríen al verme, mi delgadez extrema les provoca diversión, mientras las apuestas en mi contra aumentan, subo a la jaula a lo que vine, a enfrentar a mi nuevo oponente, pero algo me inquieta al verlo, su aura despide poder y autoridad, aun así, no demuestro mi miedo, es algo que aprendí a manejar, los vampiros se excitan con el olor a miedo y es lo que menos quiero provocar, no solo por mi bien, por el de todas las mujeres aquí presentes.

Camino en círculos dentro de la jaula, trato de ver cuáles serán sus movimientos, mientras él me estudia con la mirada, se ve confundido, fastidiado, me observa como una mosca a la que no vale la pena matar, y al recibir el primer golpe entiendo a lo que se refería Baltazar, que esta no será como cualquier otra pelea, él es distinto, obviamente no es humano, es un lobo, pero aun así, no podrá vencerme, tengo demasiado que perder si eso pasa y no lo podría superar jamás, eso me terminaría por romper.

La pelea comienza sin presentación alguna, no es necesario, por cada golpe que doy, el maldito lobo me da dos, en un momento caigo cerca de un hombre que está apoyado en la jaula, no perdí tiempo en verlo, pero su olor me aturdió, ¿nogal y avellana? Antes que pueda recuperarme un gancho derecho directo a mi estómago, provoca que todos mis sentidos se fijen en mi oponente, a este paso va a matarme y eso estaría bien, cualquier cosa menos perder y quedar con vida.

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