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Portada de la novela Embarazada de mi jefe millonario.

Embarazada de mi jefe millonario.

Madison Miller sobrelleva una existencia gris bajo el mando de un CEO implacable y distante que oculta sus emociones. Sin embargo, un fugaz encuentro de pasión con su superior sacude su mundo por completo. Al descubrir su embarazo, ambos se ven obligados a lidiar con las consecuencias de esa noche. Ahora deben encontrar el equilibrio entre sus carreras y el nuevo lazo que los une, intentando evitar que sus vidas profesionales y privadas se desmoronen.
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Capítulo 2

POV Nicolás Strauss.

Estaba ahogandome en alcohol en aquel bar donde la había conocido hace tantos años... Preguntándome ¿De que me servía tener ya tanto dinero cuando no podía estar con la mujer que amaba?. 

- ¿Te ha preguntado por mi? - le pregunté a Karen, la cantinera que siempre me atendía cada vez que acudía a beber en ese bar. 

- Si Marian quisiera hablar contigo contestaría tus llamadas, ¿No crees? - chasquie la lengua con amargura, Marian había sido mi esposa, nos habíamos divorciado hace un par de años. Aún recordaba cuando la conocí, me cautivo con su carita inocentes, su sonrisa adorable pero cargada de picardía pero sobre todo con su personalidad única. Recuerdo haberla estado mirando más de lo debido y ella no dudo en enfrentarme, ese fue el comienzo de una historia de amor y dolor.

- Nunca contesta mis llamadas... Estoy cansado de que me ignore - ella había decidido dejarme y yo había decidido no dejarla ir, hacer hasta lo imposible para recuperarla pero nada parecía ser suficiente. Me dedique a mis negocios, a crecer y a encerrarme en mi mismo; mientras deseaba recuperar a Marian, volverla a tener entre mis brazos.

- Si te interesa le va bien... En lo del modelaje y nunca más regresara a atender barras - una sonrisa irónica se dibujo en mis labios, yo la había sacado de ese mundo y me había prometido que no regresaría a atender borrachos que se la comían con la mirada, ciertamente me alegraba que cumpliera su promesa aunque ya no estuviéramos juntos.

- Es bueno saberlo - le enseñe el vaso vacío y de inmediato se movió para servirme un nuevo trago, en ese instante mi teléfono comenzó a sonar; deje escapar un suspiro antes de sacarlo. No necesitaba mirar el identificador para saber que se trataba de Madison Miller, mi secretaria desde hace un año, era una chica simple y dedicada; oculta detrás de sus lentes y de su mata de cabello claro, era eficiente no podía negarlo y hermosa a su manera delicada.

- ¿Quien es?, ¿Tu secretaria virgen? - preguntó Karen sin siquiera intentar disimular su sonrisa burlona, deje escapar un gruñido bajo que no hizo más que aumentar la burla por parte de Karen.

- ¿Si? - respondí con calma, intentando sonar lo más tranquilo posible pero en el fondo me preocupaba que el motivo de esa llamada fuera hablar de aquella noche de hace un mes; ambos habíamos acordado no decir nada al respecto pero en el fondo de mi ser sabía que tarde o temprano debíamos enfrentarnos a esa situación, al principio todo estaba borroso y no lograba recordá mucho de esa noche; sinceramente me había acostado con ella pensando en mi ex esposa pero el remordimiento me golpeó al despertar junto a ese ser demasiado inocente que se lamentaba por lo sucedido.

- He... Señor Strauss... Soy Madison - era evidente que estaba nerviosa, seguramente no sabía cómo traer acotación el tema de aquella noche y sinceramente no quería hablar de eso, había sido bastante brusco con ella apenas nos despertamos, diciéndole que lo hecho, hecho estaba y que debíamos seguir adelante como si nada.

- Se que eres tú. Dime ¿Ocurre algo? - respondí, frunciendo el ceño, era obvio que sabía quien era, ¡Por Dios! Me había llamado al teléfono corporativo, llevaba prácticamente un año trabajando conmigo; obvio sabía que era ella quien llamaba. Realmente esperaba que me llamara por algún problema con uno de los contratos o por cualquier cosa relacionado con la compañía.

- Señor... Yo... Quería... Necesitaba... He - tartamudeo, deje escapar un suspiro ante esa acción - Señorita Miller, este es el número de trabajo - le recordé, con la esperanza de que dejara el tema y poder postergarlo por el fin de semana, ya el día Lunes me enfrentaria e ella - Si no es importante es mejor que hablemos en otro momento - no era típico de mi huir de esa manera pero en ese momento solo quería seguir perdiendome en los recuerdos de Marian y en como recuperarla, quizás mi tono de voz fue más brusco de lo que esperaba.

- ¡No espere! - pidió, subiendo el tono de su voz, estaba preocupada eso era evidente - Estoy embarazada - dije en un susurro que provocó que mi corazón diera un vuelco dentro de mi pecho. ¿Embarazada?.

- ¿Que? - pregunté deseando escuchar esas palabras de nuevo.

- Estoy embarazada - repitió, en ese segundo sentí que mi corazón se acelera y una calidez agradable me invadia, calidez que fue desplazada por la preocupación que provocó el escuchar su llanto ahogado.

- ¿Es mío? - pregunté arrepintiendome en el instante. Dudaba que se hubiera entregado a alguien más en tan poco tiempo.

- ¿Piensa que lo estoy estafando? - preguntó entre lágrimas, suspiré. ¿Que mierda me pasaba?.

- Madison por favor cálmate, ¿Dónde estás?, ¿Estás en tu casa? - pregunté rápidamente, este era un asunto que no debía arreglarse por teléfono.

- Estoy en mi casa - respondió ella casi de inmediato.

- Colgare la llamada, enviame la dirección; voy para allá - escuché un "espere no" antes de colgar, ignorando lo intencionalmente.

- ¿Debo felicitarte? - preguntó Karen sin borrar esa jodida sonrisa de su rostro.

- Supongo... Está embarazada - hay estaba otra vez esa calidad sensación en mi pecho, la cual no me podía explicar. ¿Estaba feliz por la posibilidad de tener un hijo?. 

- La niña virgen le dará un hijo al CEO despiadado... Que giro de los acontecimientos - señaló ella, yo solo sonreí ligeramente - ohhh y sonríes... Descarado.

- Tu sabes muy bien que no fue mi intención acostarme con ella pero las cosas pasan por una razón - me puse de pie sacando dinero de mi billetera y dejándolo sobre la barra - quédate con el cambio... Nos vemos luego.

- ¡Suerte!, ¡Espero que me hagas la madrina! - grito Karen mientras me alejaba, solo le hice un gesto con la mano en señal de despedida. 

Enseguida aborde mi auto y maneje hacía la casa de Madison, me tomo más de media hora llegar allí y eso que eran casi la 1 de la madrugada, hora muerta en las calles. ¿Por qué vivía tan jodidamente lejos?, Estaba seguro que le tomaba más de una hora llegar a la oficina usando el transporte público, ¿Cómo carajos hacía para llegar siempre temprano?. Joder.

No me tomo mucho tiempo encontrar su departamentos, basta decir que la zona era bastante deprimente y el edificio ni hablar, al punto de que me hizo cuestionarme si los sueldos de mis empleados eran deficientes.

- Señor Strauss, no tenía que venir hasta aquí - señaló apenas abrió la puerta, se veía bastante avergonzada. 

- Tenía - fue mi simple respuesta ingresando al departamento, enseguida mire a mi alrededor; era un departamento pequeño, una simple sala de estar con apenas un sofá y una mesita pequeña, la cocina simple y dos puertas que asumí que eran el baño y la habitación.

- Disculpe... Esto es - la observé moverse mientras ordenaba los cojines sobre el sofá diciendo cosas incoherente a mi parecer.

- ¿Tan malos son los sueldos de mis empleados? - pregunté casi sin pensar.

- No... Es que yo... Pago deudas universitarias... Comida... Ropa adecuada... Lo siento - se veía realmente avergonzada, di dos zancadas y me senté sobre el sofá, ella se acomodo sentada sobre la mesita.

- Así que estás embarazada - señale, quería tocar el tema lo antes posible - 5 semanas a lo mucho - asumí. Ella asintio con un suave movimiento de cabeza.

- Yo... Se que es suyo... Nunca intentaría engañarlo... Yo - extendi mi mano para acariciar su mejilla con delicadeza, intentando que sus nervios se disiparán un poco.

- Lo se, nunca me engañarias... Perdón por preguntar antes - la mire directamente a los ojos, los cuales estaban ligeramente rojos de tanto llorar; sus mejillas estaban teñidas por un leve sonrojo, se veía tan tierna e inocente; tan frágil que dentro de mi surgía la terrible necesidad de protegerla del mundo cruel y no se debía solo porque en su vientre llevaba a mi hijo. ¡No!, Siempre tuve la sensación de que ella era demasiado inocente para sobrevivir en este mundo tan cruel.

La observé por unos segundos, la forma en que mordia su labio inferior; como me miraba directamente a los ojos y podía ver la confusión plasmada en su mirada, el miedo a no saber que hacer lo que estaba pasando. Y por un momento senti la esperanza surgir en mi interior, esa adorable mujer iba a ser la madre de mi hijo y yo deseaba protegerlos a ambos de todo mal.

- Madison cásate conmigo - pedí casi sin pensarlo, notando como sus ojos se abrían ante la sorpresa mientras mi corazón latía ansioso por conocer su respuesta.

- ¿Cómo?.

- Cásate conmigo, se mi esposa Madison.

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