Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela EL SECRETO DEL ALFA. Doble vida con la humana curvy

EL SECRETO DEL ALFA. Doble vida con la humana curvy

Selina, una joven de curvas pronunciadas y voluntad inquebrantable, cruza su camino con el implacable Ares. Él es un Alfa dominante que encabeza a un grupo de licántropos con un odio visceral hacia los humanos. Pese a que ella desconoce el mundo sobrenatural, surge una pasión prohibida que rompe cualquier regla establecida. Atrapados en una red de secretos y peligros, ambos deben enfrentar una colisión de mundos que pondrá a prueba sus convicciones.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Las puertas del ascensor no se habían abierto cuando Ares sintió el golpe de un aroma, era leve, pero penetrante, una mezcla dulce que despertó a su lobo interior con un rugido sordo, "¡Mía!", gritó en su interior.

¿Cómo era posible? ¿Había encontrado su pareja destinada? Eso no podía ser, eso era imposible, estaban en el mundo de los humanos, encontrar a su pareja destinada aquí solo podía significar que ella era...

El ascensor llegó, las puertas se abrieron, él dio un paso ansioso por encontrar la procedencia de ese dulce aroma, cuando sus ojos se encontraron con los de una mujer, provocando un impulso instintivo que lo atravesó.

¿Una humana? Sopesó Ares, al tiempo que su lobo gritaba "¡Tómala, tómala ahora, es mía, es nuestra!", con una necesidad de acercarse, tocarla, olerla mejor, el alfa dentro de Ares gruñó, desconcertado.

¿Ella era una humana? El cuerpo de Ares reaccionó de una forma inexplicable, el pulso se le aceleró, el pecho se le apretó y sintió una corriente eléctrica recorrerle la piel.

Ares apartó la mirada con rapidez, endureciendo su expresión, su cuerpo se tensó, él no podía permitirse perder el control, y menos delante de los humanos.

Su lobo luchaba y rasguñaba en su interior, luchando por emerger, mientras que la mente de Ares luchaba por contenerlo.

Las puertas del ascensor de personal se abrieron, dando paso al resto de empleados lamebotas que lo seguían, lo que significó un gran alivio.

- Reúnan a todo el personal ejecutivo. - Ordenó Ares con una voz llena de autoridad. - Quiero un informe de cada área y una lista del personal activo antes del mediodía.

La gerente de recursos humanos asintió temblorosa, pues nadie se atrevía a responderle y mucho menos contradecirlo, Ares se dirigió hacia su nueva oficina.

- Señor, mucho gusto, soy su nueva asistente, Selina... ¿Hay algo en lo que le pueda ayudar? - Selina se atravesó en su camino, justo en la puerta, nerviosa, pero dispuesta a demostrar que quería conservar su empleo.

Ares se tensó frente a ella, incapaz siquiera de bajar el rostro para mirarla, mientras que su lobo le llenaba la cabeza de estruendosos aullidos.

¿Ella era su asistente? ¿Él tendría que trabajar con ella? Imposible, jamás podría soportarlo.

- También quiero una lista de las asistentes más sobresalientes de la empresa, haré varios cambios. - Volvió a ordenar Ares a la gerente, ignorando por completo a Selina, quien sintió una daga atravesándole el interior.

Eso significaba, ¿Qué ella estaba despedida? Antes de que Selina pudiera apartarse, una voz resaltó en el pasillo.

- ¡Señor! Si me disculpa... - Vanessa levantó la mano, dando un paso al frente. - Si necesita una nueva asistente, yo soy una de las más eficientes de la empresa, puede comprobarlo cuando vea mi expediente... Me ofrezco como voluntaria, le aseguro que haremos un excelente equipo.

Sonrió Vanessa con coquetería, a lo que Ares asintió. Selina se quitó del camino del nuevo presidente, con la mirada baja, sabiendo que ya todo estaba dicho, había perdido, se había quedado sin empleo.

Ares avanzó y ni una sola mirada le dio a Selina, "¡¿Qué haces?! ¡No la vez! ¡Tómala!", seguía gruñendo su lobo.

- Bueno, ya escuchaste, gorda... Ve a recoger tus cosas, que en esta empresa no se tolera la incompetencia... - Murmuró Vanessa, lo bastante alto para que todos la escucharan. - Mucho menos a la inepta que prácticamente asesinó al señor Magnus con sus errores.

Vanessa solo quería lucirse frente a ese hombre poderoso, rico y superatractivo, un hombre al que, con el tiempo, ella podría acercarse y quién sabe, algo podría pasar.

Selina bajó la cabeza, con el rostro ardiendo y los puños cerrados, volviéndose a su escritorio para recoger sus cosas, mientras que las risas ahogadas de los presentes resonaron en el pasillo.

Él lo podía sentir, un hueco profundo en su pecho, esa mujer, la que él ahora deseaba más que nada en el mundo, su pareja destinada, estaba siendo humillada, estaba siendo burlada.

Ares se giró lentamente hacia el grupo, con su mirada afilada como un cuchillo y se detuvo frente a Vanessa.

- ¿Cómo es tu nombre? -Preguntó Ares en un tono tan bajo que sonó como un gruñido.

- Va... Vanessa, señor. - Tartamudeo ella, sintiendo el peso imponente del aura enojada de Ares.

- Perfecto, señorita Vanessa... Está despedida.

El silencio cayó como un golpe seco, todos quedaron atónitos, Selina abrió los ojos de par en par, incrédula a lo que acababa de suceder.

- Se... Señor, yo solo...

- No repito mis órdenes... - Ares interrumpió a Vanessa, hablando con autoridad. - En esta empresa no se tolera la falta de respeto.

Vanessa palideció, quedándose muda, al tiempo que Ares se giró hacia los demás empleados, y su voz volvió a retumbar.

- ¡Que esto sirva de ejemplo! De ahora en adelante, en esta empresa, el respeto no es opcional. - Voceo Ares, con fuerza.

Selina se quedó inmóvil, sin entender del todo lo que acababa de pasar, ese hombre... ¿La había defendido? Nadie, nunca jamás, lo había hecho.

Cuando todos se dispersaron, Ares cruzó la puerta hacia su oficina y todavía confundida con lo que acaba de ocurrir, Selina lo siguió.

Quizás él no lo había hecho a propósito, pero igual ella sentía que tenía que agradecerle.

- ¡Señor! - Selina llamó la atención de Ares, cuando ya él se acercaba a su escritorio.

Ares se detuvo en seco, sin girarse, esto era demasiado peligroso, ellos dos estaban solos, juntos, en esa oficina.

- Con respecto a lo que dijo allá afuera, muchas gracias... Por defenderme... - Selina se trabó un poco, nerviosa y fue entonces cuando él se giró y caminó lentamente hacia ella, acercándose. - Eh... Eh... Sé... Sé que no lo hizo por mí... Pero... Yo... Igual quería...

Ares se detuvo, demasiado cerca, Selina contuvo el aire, él inclinó la cabeza apenas un poco, como si la examinara y entonces, su nariz rozó el aire cerca del cuello de Selina, aspirando con discreción.

El aroma de ella volvió a golpearlo, esta vez con más fuerza y su lobo rugió dentro de su mente. "¿De verdad es humana? ¿Por qué huele así? ¡Es exquisita! ¡Tómala! ¡Tómala! ¡La necesito! ¡La necesitamos!"

El roce de la respiración de Ares se sintió tenuemente en el cuello de Selina, quién se había quedado estática ante el acercamiento de su jefe.

Selina sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo y por un instante, creyó que su corazón iba a salirse del pecho, la cercanía era sofocante, el calor del cuerpo de Ares la envolvía, el roce casi imperceptible de su aliento en la piel de ella, la desarmó por completo.

Ares separó el rostro lentamente, obligándose a sí mismo a alejarse de ella, mientras endurecía su rostro y todos los músculos le dolían, su lobo gemía aturdido, era su pareja destinada, la tenía tan cerca y no la tomaba, no podía hacerlo.

- Tráigame el informe actualizado en una hora... - Ordenó Ares a Selina, dándose de nuevo la media vuelta para dirigirse a su lugar tras el escritorio.

Con las manos temblorosas, Selina salió apresurada de la oficina y apenas la puerta se cerró, ella se dejó caer sobre la silla con la respiración agitada.

¿Qué había sido eso? No era miedo, era como una descarga de adrenalina que la recorría.

...

Finalmente, lo había logrado, la jornada había terminado y Ares había logrado contener todos sus instintos, ¿Pero cuánto tiempo más lo podría soportar?

Cuando el día de trabajo terminó, el auto negro de Ares abandonó la ciudad rumbo a las montañas del norte, en dónde la calle se fue volviendo cada vez más boscosa, y se fue abriendo paso a un nuevo camino de tierra escondido entre los árboles del bosque, hasta que los faros iluminaron una enorme verja de hierro.

Del otro lado, la manada lo esperaba.

El chófer se estacionó y Ares bajó del auto sin decir palabra, él inhaló profundo, el aire olía distinto, más puro, más salvaje, pero aún había un rastro humano, el leve aroma de esa mujer que no lograba sacarse de la mente.

Una figura femenina salió de la casa a su encuentro, Freya, su madre y la Luna de la manada, una mujer elegante y severa.

- Llegas tarde, hijo...

Lo saludó al tiempo que se acercaba a Ares para ayudarle a quitarse la chaqueta del traje, cuando repentinamente, frunció el ceño

- ¡Qué asqueroso! ¿Qué es ese olor? - Se quejó Freya, mientras que sostenía la chaqueta con la punta de los dedos, con asco. Ares se tensó.

- Nada... Los humanos.

- Ares, sigue las reglas de tu padre, no te acerques tanto a los humanos y mucho menos permitas que te toquen... - Freya tiró la chaqueta en un bote de basura mientras hacía un gesto de repulsión. -Son una cuerda de incompetentes que solo traen problemas y estrés, o si no, mira como terminó tu padre por su culpa...

- Ya lo sé... - Gruñó Ares intentando ignorarla, aunque aún todo su cuerpo temblaba. - Solo fue un día en la empresa, madre, nada más... Tendré más cuidado.

- Iu, me revuelve el estómago... - Soltó Freya con desagrado al tiempo que sacudía su mano. - Cuídate de esos humanos, Ares... Esos seres, aunque son inferiores a nosotros, son capaces de contaminar todo, incluso, hasta el alma más fuerte.

Ares no respondió, mientras que dentro de él, su lobo rugía ansioso por escapar, "¡No! ¡Ella es mi humana! ¡Mía!"

También te puede gustar

Portada de la novela El amante que se convirtió en mi asesino
9.4
Después de ocho años construyendo un imperio, ella sufre la traición más cruel: su pareja la entrega a sicarios y le arrebata a su hijo por salvar a otra mujer. Mientras agoniza, se siente una reina descartada por un peón. No obstante, el destino le otorga una oportunidad al despertar en el pasado, el mismo día que comenzó su desgracia. Con el conocimiento del futuro, decide reescribir su historia y proteger su vida antes de que la tragedia se repita.
Portada de la novela El Precio de Tu Engaño
9.3
Sofía entregó su vida a la delincuencia para salvar a Ricardo, su marido supuestamente secuestrado. Mientras ella reunía el rescate, su hijo Pedrito falleció trágicamente por desnutrición. Al acudir al punto de encuentro con el dinero y las cenizas del pequeño, Sofía descubre una traición devastadora: Ricardo nunca corrió peligro. Él vivía rodeado de lujos con su amante, Elena. Tras enfrentar el desprecio de su esposo, ella huye herida por un engaño imperdonable.
Portada de la novela La Amada Esposa del Emperador
8.1
Isabelle Korest, atormentada por la crueldad de su padre, el temible Duque de Korest, halla un refugio inesperado en Alexander, un príncipe de fama sanguinaria. Bajo su amparo surge una pasión intensa, pero el peligro acecha entre secretos familiares y traiciones. Mientras fuerzas oscuras emergen del pasado, Isabelle enfrenta una encrucijada moral: salvar a su progenitor de la ruina o permitir que la oscuridad lo consuma por sus pecados cometidos.
Portada de la novela La Bruja de Oaxaca y Su Maldición
9.5
Mi abuela, curandera de Oaxaca, decía que la sangre no corre, danza. Yo, Xochitl Rivera, heredera de ese don, me casé con Mateo Vargas, un magnate de la Ciudad de México, para sanarlo de su silla de ruedas, usando mi "danza de la unión" que creaba "huevos" de energía vital. Seis meses después, el milagro ocurrió: Mateo caminó, pero con su fuerza, una frialdad y posesión desconocida regresaron, y a su lado, su hermana adoptiva, Sofía, una víbora de piedad calculadora que envenenaba su corazón. De pronto, me encontré en la calle, desheredada, expulsada de la vida que había creado con mi propio ser, con mis hijos convertidos en un espectáculo grotesco en la cena de gala de los Vargas. Mateo, con una sonrisa torcida, me exigió identificar a mis "hijos" entre cien "huevos" falsos, prometiendo cocinar el equivocado, una trampa cruel, un juego sádico que reducía mi sacrificio a un espectáculo vulgar. El Abuelo Vargas, quien selló nuestro pacto, me veía con impasibilidad mientras mi primer hijo se extinguía en la sartén, su luz vital desapareciendo con un siseo doloroso; la humillación era total, pero la rabia, pura y ardiente, me impulsó a intentarlo de nuevo. A pesar de mi conexión, el segundo huevo también fue falso, una réplica exacta de mis creaciones, y la vida de mi segundo hijo se quemó ante mis ojos; el dolor se volvió insoportable, pero quedaba uno, un último hijo por salvar en un mar de engaños. Para protegerlo, tuve que admitir la "mentira" ante una multitud que se burlaba, aceptando ser la estafadora, la bruja, mientras Mateo me obligaba a tragar el omelet hecho con la vida de mi primogénito, y fue entonces que el dolor se transformó en una furia helada. Con la boca llena del sabor ceniciento de mi hijo, lo maldije con la fuerza de mis ancestros, y en ese instante, una conexión sobrenatural nos unió a Mateo y al último huevo, desatando el caos y el colapso mental de Mateo, mientras la gente huía despavorida. Ahora, Mateo, sumergido en un arrepentimiento sin fin, se aferra al último huevo, su mente rota incapaz de aceptar la verdad, mientras mi hija, Itzel, crece a salvo en nuestra tierra ancestral, libre de la crueldad y la locura que casi nos consumen.
Portada de la novela La Luna Rechazada
9.0
Tras cinco años de entrega, Rose es abandonada por Jonah en su ceremonia de vínculo para asistir a Lucy, su eterno amor de infancia. Ante tal desprecio, Rose rompe con la Manada Bloodhound para sanar sus heridas. Sin embargo, un encuentro fortuito y apasionado con David, el Alfa rival de su antiguo compañero, cambia su destino. Mientras David se obsesiona con ella, surge una tensión que amenaza con desatar una guerra y obliga a Rose a elegir su futuro.
Portada de la novela Mi amor, mi verdugo
9.7
Cinco años después del supuesto suicidio de Sofía Rodríguez, la oscura realidad de su muerte sale a la luz. Mientras el mundo la recordaba como una ladrona inestable, un influencer llamado Ricardo Solís halla un diario y grabaciones espeluznantes en su vieja casa. Los hallazgos exponen cómo su hermana Camila y el traidor Miguel planearon su asfixia. Este complot familiar, oculto bajo mentiras, se desmorona ante pruebas que exigen justicia por su asesinato.