Portada de la novela El precio del amor

El precio del amor

9.4 / 10.0
En El precio del amor, Camila Duarte descubre la traición de su esposo y jura venganza. La empresaria arriesgará su imperio en un juego de poder y secretos. Disfruta de esta romance novel en nuestra web novel, una historia clave entre los billionaire romance books.
Resumen de El precio del amor
La exitosa empresaria Camila Duarte gozaba de una existencia perfecta hasta descubrir la traición de su esposo, Nicolás Vega. El hombre que amaba mantiene un romance oculto con la humilde Sofía, quien además está embarazada. Ante este engaño y años de desprecio, el dolor de Camila evoluciona hacia una implacable búsqueda de justicia. Dispuesta a todo por salvar su dignidad, usará su poder para destruir a quienes la humillaron, aunque deba arriesgar su imperio.
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El precio del amor Capítulo 1

La mañana en la mansión Duarte-Vega amaneció en calma, como siempre. Las luces del sol se filtraban suavemente a través de las cortinas de seda, iluminando los muebles elegantes y las paredes adornadas con cuadros de arte moderno. Camila Duarte se encontraba en su cocina, vestida con una bata de seda negra que resaltaba su figura impecable. El aroma del café recién hecho llenaba el aire, un pequeño lujo diario que la mantenía conectada con la realidad, lejos de las complicaciones del mundo empresarial.

Se acercó a la isla de mármol donde su asistente personal, Claudia, ya había colocado una carpeta con los informes de la jornada. Sin embargo, antes de poder siquiera echar un vistazo a los papeles, la puerta principal se abrió.

"Buenos días, amor", dijo Nicolás Vega, su esposo, entrando con una sonrisa relajada. Sus ojos brillaban, pero esa chispa en su mirada no era para ella. Camila lo observó con una ligera sonrisa, mientras notaba la forma en que él no la miraba directamente, como si estuviera preocupado por algo más.

"Buenos días", respondió Camila, sin que su tono mostrara ninguna sospecha, aunque en el fondo comenzaba a sentir una extraña incomodidad. Nicolás dejó sus cosas en el pasillo y se acercó a la mesa para besarla en la mejilla. El roce de sus labios fríos le pareció extraño, como si su beso fuera una formalidad y no el acto de amor que alguna vez había sido.

Se sentó a la mesa y comenzó a hojear el periódico, mientras Camila trataba de concentrarse en los informes de la empresa. La dinámica de su matrimonio siempre había sido de respeto mutuo, pero en ese momento, algo dentro de ella comenzaba a cambiar. Los pequeños detalles que antes le parecían irrelevantes ahora cobraban un peso significativo: las tardes en las que él llegaba tarde, las llamadas a horas extrañas, las excusas que nunca llegaban a convencerla por completo.

"¿Tienes alguna reunión hoy?" preguntó Camila, tratando de sonar natural.

"Sí, un par", respondió Nicolás sin mirarla, sumido en el periódico. "Pero nada que no se pueda resolver rápidamente."

Camila no dijo nada más, pero su mente empezó a darle vueltas a esas palabras. El "nada que no se pueda resolver rápidamente" sonaba como una respuesta ensayada, como si hubiera sido repetida muchas veces antes, y eso le provocaba una ligera molestia que no podía ignorar.

"¿Y Sofía?" preguntó de repente, sin pensarlo demasiado. Su tono sonaba casual, pero la pregunta estaba cargada de una carga emocional que ni ella misma reconocía.

Nicolás levantó la vista del periódico, pero sus ojos ya no tenían la calidez que Camila solía ver en ellos. Por un segundo, esa chispa en su mirada desapareció. "¿Qué tiene Sofía que ver con esto?", preguntó, como si la mención de su nombre lo sorprendiera.

"Solo quería saber cómo está", respondió Camila, tratando de disimular su creciente inquietud. En su mente, ya sabía que Sofía era alguien importante para Nicolás, alguien más cercana de lo que debería ser.

"Está bien", respondió él, desviando nuevamente la mirada hacia el periódico. "Una chica joven, ya sabes cómo es. No tienes que preocuparte."

Las palabras de Nicolás eran frías, pero Camila no se dejó engañar. Sintió una punzada en el estómago. Sofía... La joven asistente de su marido, una chica encantadora y sonriente, siempre tan dispuesta a ayudar en todo. No era la primera vez que se sentía incómoda con su presencia. Pero nunca había tenido pruebas de nada más allá de esa incomodidad.

Antes de que pudiera decir algo más, el teléfono de Nicolás comenzó a sonar. Miró el identificador de llamadas, su expresión se endureció por un momento antes de contestar rápidamente. "Sí, claro, ya voy para allá", dijo, su tono impersonal.

Camila observó en silencio mientras él se levantaba rápidamente, colgando el teléfono sin más explicación. "Voy a tener que salir, tenemos una reunión urgente. ¿Nos vemos luego?" le dijo con una sonrisa que no tocaba sus ojos.

"Claro", respondió Camila con una sonrisa que apenas alcanzó a ser cordial.

Al verlo salir de la casa, un nudo se formó en su estómago. No podía explicar por qué, pero sentía que algo no estaba bien. Tal vez era la forma en que él se había ido tan rápidamente, o tal vez la manera en que había evitado cualquier conversación profunda. Algo había cambiado, y ella lo sabía. Lo había sentido en el aire, en cada palabra, en cada gesto.

Cerró la puerta y se quedó allí, mirando el vacío que había dejado Nicolás. En su mente, las preguntas se acumulaban. ¿Por qué se comportaba así? ¿Qué había cambiado entre ellos? ¿Qué estaba sucediendo con Sofía?

No lo sabía, pero estaba a punto de descubrirlo.

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