Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Precio De Mi Dignidad

El Precio De Mi Dignidad

Mi ascenso gastronómico fue truncado por Sofía, mi prometida, quien arruinó mi carrera para beneficiar a su antiguo amor. Tras un exilio amargo en Tailandia, el grave estado de salud de mi madre me ha forzado a regresar a México. Al volver, descubro que su traición fue total: desmanteló mi patrimonio y hundió a mi familia en la miseria. Ante tal maldad, he decidido abandonar mi pasividad; buscaré justicia y haré que ella pague por cada una de sus ofensas.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El aire en el salón de la subasta se sentía pesado, cargado de lujo y murmullos. Alejandro se mantuvo de pie cerca de la entrada, sintiéndose completamente fuera de lugar. Su ropa, un pantalón de lino gastado y una camisa sencilla, contrastaba violentamente con los esmoquines y vestidos de alta costura que lo rodeaban.

La gente lo miraba de reojo, algunos con curiosidad, otros con abierto desdén.

"¿Ese no es Alejandro, el chef que se volvió loco en París?", susurró una mujer enjoyada a su acompañante.

"Pensé que había desaparecido. Míralo, parece un vagabundo. Qué bajo ha caído", respondió el hombre, sin molestarse en bajar la voz.

Alejandro apretó los puños, obligándose a ignorarlos. Su mirada estaba fija en Sofía y Miguel, quienes ahora se acercaban a él, caminando como si fueran los dueños del lugar.

Sofía se detuvo frente a él, recorriéndolo con la mirada de arriba abajo. Una sonrisa de superioridad se dibujó en su rostro perfecto.

"Vaya, vaya. Miren lo que trajo el viento", dijo, su voz cargada de veneno. "No sabía que dejaban entrar a la servidumbre a este tipo de eventos".

Miguel soltó una carcajada.

"Dale un respiro, mi amor. Tal vez vino a buscar trabajo en la cocina".

Alejandro los miró, su rostro una máscara de calma forzada.

"Vengo a participar en la subasta, Sofía".

Sofía arqueó una ceja, fingiendo sorpresa.

"¿Ah, sí? ¿Y con qué piensas pagar? ¿Con conchas de mar de la playa donde te escondías?".

La humillación era pública, deliberada. Todos a su alrededor observaban la escena, algunos con sonrisas maliciosas.

"No te preocupes por mi dinero", respondió Alejandro, su voz firme.

Fue entonces cuando Sofía dio el golpe de gracia. Se inclinó hacia él, su perfume caro invadiendo su espacio, y le susurró al oído, con una voz que era puro hielo.

"¿Tu dinero? ¿Te refieres al dinero del negocio de catering de tu familia? Qué lástima lo que les pasó. Tuvieron una mala racha, ¿no es así?".

Hizo una pausa, saboreando el momento.

"Fue una pena que todos sus principales clientes cancelaran sus contratos al mismo tiempo. Y que sus proveedores de repente exigieran el pago por adelantado. Una serie de desafortunados eventos".

Alejandro la miró, la comprensión golpeándolo como un puño en el estómago.

"Fuiste tú", dijo, su voz apenas un murmullo.

Sofía sonrió, una sonrisa triunfante y desalmada.

"Yo fui. Quería asegurarme de que no tuvieras a dónde volver. Que te pudrieras en ese agujero en el que te metiste".

La revelación lo dejó sin aliento. No había sido mala suerte. Había sido ella. Ella había destruido a su familia a propósito, metódicamente, fríamente. El dolor se transformó en una rabia silenciosa y profunda.

En ese momento, el subastador principal, un hombre elegante llamado Señor Dubois, se acercó.

"Disculpen, ¿hay algún problema aquí?".

Miguel intervino, poniendo un brazo protector alrededor de Sofía.

"Ninguno, Señor Dubois. Solo que este... individuo... insiste en que quiere participar. Pero dudamos que tenga los fondos necesarios".

El Señor Dubois miró a Alejandro con escepticismo.

"Señor, para participar en la subasta principal, se requiere una prueba de fondos de al menos un millón de pesos como depósito de garantía. ¿Puede usted proporcionar eso?".

Era una regla, una formalidad, pero en boca del Señor Dubois, sonaba como una sentencia.

Alejandro sintió un nudo en el estómago. El poco dinero que tenía era para el tratamiento de su madre, no alcanzaba ni de lejos esa cifra.

"Yo...", comenzó, sin saber qué decir.

Sofía soltó una risita, disfrutando de su humillación.

"¿Ves? Te lo dije. No tiene ni un centavo".

Luego, se volvió hacia el Señor Dubois con una expresión de falsa preocupación.

"Quizás yo pueda ayudar. Verá, Alejandro y yo... solíamos tener una cuenta conjunta. Antes de que se fuera, me dejó acceso a ella. Qué considerado de su parte, ¿verdad?".

Miró a Alejandro, sus ojos brillando con malicia.

"Revisé esa cuenta justo esta mañana. La vacié por completo. Necesitaba comprarle un pequeño regalo a Miguel. Un reloj. Costó exactamente lo que quedaba en esa cuenta".

Mostró su muñeca, donde brillaba un reloj de oro y diamantes. Luego señaló la muñeca de Miguel, que llevaba un reloj idéntico y ostentoso.

"Se lo merecía, ¿no crees? Ha sido tan bueno conmigo estos años".

La crueldad del acto era asombrosa. No solo le había robado su dinero, sino que se lo restregaba en la cara, convirtiéndolo en un símbolo de su amor por otro hombre.

El Señor Dubois, incómodo, carraspeó.

"Entonces, señor... me temo que si no puede demostrar los fondos, tendré que pedirle que se retire".

Alejandro se sentía atrapado, humillado, derrotado. El peso del mundo parecía estar sobre sus hombros. Su madre enferma, su familia en la ruina, y ahora esta humillación pública. Por un momento, consideró darse la vuelta y marcharse.

Pero entonces, la imagen de su madre en la cama del hospital, pálida y frágil, apareció en su mente. Y la rabia, una rabia fría y controlada, reemplazó a la desesperación.

No se iría. No les daría esa satisfacción.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Conquistando la ley (Romanov).
8.4
Dasha Romanov, heredera del líder de la mafia rusa, vive bajo el constante control de su linaje. Su destino cambia al conocer a Dimitri Korovin, un agente del FSB, en una galería moscovita. La chispa entre ambos es inmediata, pero el romance los sitúa en bandos opuestos. Mientras el agente persigue al padre de Dasha, ella debe decidir si confiesa su origen. En este peligroso juego de traición y deseo, su lealtad será la prueba definitiva frente a la ley.
Portada de la novela Delirio Nocturno con el Millonario
9.6
Tras ser atrapada cometiendo fraude en el selecto Craxton Play Club, mi destino cayó bajo el control del imponente Matt Craxton. Para eludir la prisión, acepté un pacto de entrega total que encendió una pasión volcánica entre ambos. Aunque el deseo nos devora en la intimidad, la brecha social y peligrosos misterios amenazan mi existencia. Pese a que intenté escapar del riesgo, aquella noche de rendición me dejó vinculada a este millonario de forma perpetua.
Portada de la novela Desquicidamente
9.4
Sonia Kunt enfrenta un giro drástico en su existencia al verse forzada a abandonar su rol de villana para asumir el de heroína. Con el firme propósito de dejar atrás una ciudad marcada por la agonía y un romance no correspondido, intenta huir en busca de sus anhelos personales. Aunque anhela escapar del sufrimiento y rediseñar su porvenir en libertad, el destino intervendrá de forma inesperada, guiándola por un sendero que jamás llegó a imaginar.
Portada de la novela Hechicero de sirenas.
9.3
Riley vive consumido por un antiguo rencor y el deseo de vengarse de las sirenas, a quienes culpa de su tragedia personal. Su objetivo es arrebatarles un secreto vital, pero la aparición de Meredith, una joven sirena, desmorona todas sus convicciones. Atrapado entre su misión y un sentimiento creciente, Riley enfrentará un dilema moral que lo obligará a descubrir quién es su verdadero enemigo antes de que el corazón nuble su juicio por completo.
Portada de la novela Humillado por Amor Ciego
8.1
Mientras Ricardo, el dueño de la taquería El Buen Sazón, organiza con ilusión los quince años de su hija Sofía, descubre una amarga realidad: su esposa Elena le es infiel con Miguel, su antiguo novio. Lejos de arrepentirse, Elena lo humilla públicamente tildándolo de acosador y arruinando el festejo de su hija. Tras quince años de entrega absoluta, Ricardo deberá luchar contra la crueldad de su mujer para proteger su honor y el bienestar de Sofía.
Portada de la novela La Deuda del Rey de la Mafia: La Furia de Mi Familia
8.8
En pleno bautizo, descubro que mi esposo Damián, jefe de la mafia, me traiciona al presentar al hijo de su amante como su heredero. Pese a mi embarazo, él me humilla y me acusa de histérica para defender a Sandra. Tras una agresión fingida por ella, Damián me abandona a mi suerte. Al despertar herida en el hospital, su cruel exigencia de que pida perdón termina por romper mi corazón, transformando mi dolor en una furia implacable para siempre.