Portada de la novela El Precio de la venganza: Embarazada del CEO

El Precio de la venganza: Embarazada del CEO

9.7 / 10.0
Emma Hoffmann es una restauradora berlinesa de salud delicada cuya vida cambia drásticamente por una deuda familiar. Para saldarla, debe aceptar el trato de Noah Becker, un frío CEO obsesionado con vengar su pasado: ella gestará a su heredero. Atrapada en una mansión hostil y soportando el desprecio de Noah y su prometida, Emma descubre que la frialdad del contrato se desmorona ante una conexión imprevista que desafía toda lógica y cálculo.

El Precio de la venganza: Embarazada del CEO Capítulo 1

El monitor cardíaco emitía un pitido rítmico y monótono, el único sonido que se atrevía a romper el pesado silencio de la habitación 412 del Hospital Charité de Berlín. Emma Hoffmann estaba sentada en la silla de vinilo junto a la cama, con las rodillas encogidas contra el pecho. En su regazo descansaba su refugio: un diario visual de estilo scrapbook. Con movimientos precisos y delicados, pegaba un trozo de encaje antiguo junto a un boceto a lápiz, aplicando suaves acuarelas en tonos lila y rosa pastel. Era un contraste violento; su arte desbordaba una ternura y una estética romántica que la cruda realidad médica a su alrededor se empeñaba en aplastar.

Emma odiaba los hospitales. No solo por lo que representaban, sino por el bullicio constante de los pasillos, la abrumadora cantidad de personas y la inevitable invasión del espacio personal. Prefería mil veces la soledad absoluta de su pequeño estudio de restauración, rodeada del olor a óleo y madera vieja, donde el mundo exterior y sus multitudes no podían alcanzarla. Instintivamente, encogió los hombros cuando la puerta se abrió de golpe, rehuyendo cualquier posibilidad de contacto físico o saludo convencional.

El doctor Müller entró, con el rostro ensombrecido y una carpeta gris en las manos.

-Señorita Hoffmann -murmuró el médico, manteniendo una distancia profesional que Emma agradeció en silencio-. He revisado el caso de su tía Heidi con la junta médica.

Emma cerró su libreta de golpe. El crujido del papel pareció resonar en toda la habitación.

-El tratamiento experimental en Suiza... -comenzó ella, con la voz apenas por encima de un susurro.

-Es su única opción para detener el avance de la enfermedad -la interrumpió Müller con suavidad-. Pero la administración ha sido clara. El seguro no cubrirá un procedimiento internacional no estándar. Necesitan el pago por adelantado para asegurar la plaza clínica antes del viernes. Doscientos cincuenta mil euros.

El número cayó sobre Emma como un bloque de cemento. Doscientos cincuenta mil euros. Podría vender los pocos muebles de su apartamento, empeñar los antiguos relicarios de su madre, trabajar en la cafetería cien horas a la semana, y no reuniría ni una fracción de esa cantidad.

-Tiene que haber una prórroga, un plan de financiación... -suplicó Emma, sintiendo que el aire de la habitación se volvía espeso.

-Lo siento mucho, Emma. Si los fondos no son transferidos en cuarenta y ocho horas, le darán la plaza a otro paciente.

Cuando el médico salió, Emma se acercó a la cama. Heidi, la mujer que la había criado con una dulzura inagotable, dormía bajo el efecto de los analgésicos. Se veía tan frágil. Emma le rozó suavemente la mano, conteniendo las lágrimas para no perturbar la paz de su tía. No iba a dejarla morir. Haría lo que fuera necesario.

A varios kilómetros de allí, en el último piso de la imponente Torre Becker en Potsdamer Platz, el mundo era de cristal, acero y control absoluto.

Noah Becker estaba de pie frente al inmenso ventanal que le ofrecía una vista panorámica de Berlín bajo la lluvia. La ciudad parecía un tablero de ajedrez a sus pies, y él, el único jugador con derecho a mover las piezas. Llevaba puestos unos auriculares de alta fidelidad con cancelación de ruido activa; prefería sumergirse en el vacío acústico perfecto antes que escuchar el zumbido inútil de la metrópolis.

Se quitó los auriculares cuando la luz roja de su intercomunicador parpadeó. Era su asistente personal.

-Señor Becker. El informe del Hospital Charité acaba de llegar.

Noah se giró lentamente. Su impecable traje oscuro se ajustaba a su postura militar, heredada no de un ejército, sino de años de construir muros de hielo alrededor de su propia humanidad. Caminó hacia su escritorio de caoba y abrió el archivo digital en su tableta.

-¿La prórroga? -preguntó Noah, su voz fría y carente de cualquier inflexión emocional.

-Denegada, tal como usted instruyó a la junta directiva a través del fondo de donaciones, señor. La señorita Hoffmann tiene hasta el viernes para conseguir un cuarto de millón de euros, o su tía perderá la oportunidad del tratamiento en Suiza.

Noah deslizó el dedo por la pantalla. Apareció una fotografía de Emma. Ojos grandes y expresivos, cabello castaño cayendo en ondas suaves, una bufanda lila anudada al cuello. Se veía exactamente igual que hace años, inocente y completamente ajena al pecado imperdonable de su sangre. El abuelo de esa chica había encubierto la negligencia que mató a su hermano menor en aquel incendio maldito. Los Hoffmann habían conservado su dinero y su libertad, mientras la familia de Noah quedaba reducida a cenizas.

Ahora, los papeles se habían invertido. El abuelo Hoffmann estaba muerto, la fortuna familiar derrochada por pésimas gestiones de terceros, y Emma era la última de su línea.

-Está acorralada -murmuró Noah, y una sombra de satisfacción letal cruzó sus ojos claros-. Perfecto. Prepara el contrato. Que no falte ni una sola cláusula.

-Señor... -titubeó el asistente-. ¿Está seguro de que la querrá a *ella* para...?

-¿Para gestar a mi heredero? -Noah clavó su mirada en el empleado, helándole la sangre-. No estoy buscando una madre amorosa, Müller. Estoy cobrando una deuda. La quiero en la oficina de mi abogado en menos de dos horas.

La lluvia berlinesa arreciaba contra los cristales de la pequeña panadería de la esquina del hospital. Emma estaba sentada en la mesa más alejada de la puerta, buscando asilarse del ruido de las máquinas de café y las conversaciones ajenas. Frente a ella, un simple té de hierbas y una galleta integral de avena alta en fibra; su estómago, cerrado por el estrés, rechazaba cualquier cosa procesada o cargada de azúcares refinados. Masticaba mecánicamente, mientras en su mente los números bailaban en una danza macabra.

Había llamado al banco. Había llamado a prestamistas. Nadie iba a arriesgar un cuarto de millón de euros por una estudiante de restauración de veintiún años sin avales.

De repente, la campanilla del local sonó y un hombre de impecable traje gris se abrió paso entre las mesas, dirigiéndose directamente hacia ella. Emma tensó los hombros, deseando poder fundirse con la pared.

-¿Señorita Emma Hoffmann? -preguntó el hombre, deteniéndose a una distancia prudencial.

-¿Quién lo pregunta? -respondió ella a la defensiva, dejando la galleta sobre el plato de porcelana.

El hombre metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y sacó una tarjeta negra, gruesa y minimalista, con un escudo grabado en relieve que Emma reconoció al instante. Industrias Becker. Era el conglomerado automotriz y tecnológico más poderoso del país.

-Mi nombre es Klaus. Trabajo para el señor Noah Becker. Mi jefe es un ávido coleccionista de arte clásico y ha estado siguiendo de cerca su trabajo de restauración en la academia.

Emma frunció el ceño.

-Soy solo una estudiante. Aún no tomo comisiones privadas de ese calibre.

-El señor Becker tiene un proyecto muy... específico y confidencial que requiere sus habilidades de inmediato -Klaus hizo una pausa calculada, bajando la voz-. Está dispuesto a ofrecer un pago por adelantado de trescientos mil euros en el momento de la firma del contrato.

El corazón de Emma se detuvo. Trescientos mil euros. Era exactamente lo que necesitaba, más un margen para los cuidados postoperatorios de Heidi. Era un milagro. Un maldito y sospechoso milagro caído del cielo de Berlín.

-¿Por qué yo? -preguntó, la desconfianza asomándose en su voz temblorosa.

-El señor Becker no discute sus decisiones con el personal. Sin embargo, me pidió que le informara que su tiempo es limitado. El coche está afuera. Si desea escuchar la propuesta completa, debe venir conmigo ahora.

Emma miró por la ventana. Un sedán negro, oscuro y amenazante, esperaba bajo la lluvia. Pensó en su libreta de bocetos, en los tonos pastel que amaba, en la quietud de su vida que estaba a punto de perder. Y luego pensó en la respiración dificultosa de la tía Heidi en la cama del hospital.

No tenía opción.

Se levantó, recogió su abrigo y siguió al hombre hacia el coche, caminando directamente hacia las fauces de un lobo que llevaba quince años esperándola en la oscuridad.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de El Precio de la venganza: Embarazada del CEO

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela AGONÍA
8.8
A sus 28 años, Linda está atrapada en una relación clandestina con Marcus Álvarez, un abogado casado con Margaret. Pese a ser la dueña de su corazón, Linda decide poner fin a su papel de amante tras un giro imprevisto, anhelando una vida propia y un amor sin secretos. No obstante, sus planes de redención se truncan violentamente por el asesinato de su sobrino. Entre traiciones y una soledad desgarradora, este triángulo se torna en una espiral letal.
Portada de la novela AMOR FINGIDO
8.3
Danna sobrevive a un divorcio devastador y a un atentado orquestado por su exmarido para evadir una deuda millonaria. En su momento más vulnerable, el gélido magnate Zack Vryzas aparece con una oferta insólita: una unión por interés. Aunque él está comprometido, asegura que solo Danna logra romper su coraza emocional. Entre dudas sobre su sinceridad y el acecho del peligro, ambos se sumergen en un juego donde la pasión y la traición no tienen límites.
Portada de la novela Amor imperdonable de un millonario
9.6
Coral Velázquez es una maestra de la seducción que ha construido su vida sobre peligrosos engaños. Su próxima víctima es Deivis, un codiciado millonario al que logra conquistar mediante una elaborada red de mentiras. Tras instalarse en su lujosa mansión, la farsa parece un éxito, pero el secreto finalmente sale a la luz. Deivis, destrozado por la traición, decide cobrarse una venganza implacable que convertirá su pasión en un castigo oscuro y letal.
Portada de la novela ︎︎DADDY
8.5
Franchesca Marie Welsch se sumerge en una noche de entrega total junto a su pareja, donde la pasión dicta las reglas. Ante la presión del entorno, él le exige ignorar los juicios externos, consolidando un pacto de lealtad inquebrantable entre ambos. Tras jurar que nada los separará, la pareja se sume en una intimidad profunda y sin restricciones. En este escenario de deseo desbordante, el control y el placer mutuo se vuelven los pilares de su unión.
Portada de la novela LA SEDUCCIÓN DE UN DEMONIO EN UNA ISLA TROPICAL
8.4
Después de una noche de entrega absoluta y anonimato, decido escapar al amanecer para proteger mi verdadera identidad del magnate que me robó el aliento. Unir nuestros mundos desataría un caos irreparable, así que prefiero el silencio antes que el conflicto. Sin embargo, mi destino profesional en Hawái se complica de forma drástica: al intentar vender mis diseños a los almacenes Moore, descubro que el peor enemigo de mi padre es quien dirige todo.
Portada de la novela Lo Siento Hijo Mío
8.6
Con las cenizas de su hijo Leo en las manos, un padre destrozado descubre una verdad aterradora. Sofía, su mujer, no siente pena; junto a Ricardo, revela que el viaje de salud fue un engaño para aplicar una eutanasia forzada al pequeño. Al oír que lo consideraban un estorbo para su libertad, el dolor del protagonista se transforma en una sed de justicia letal. Ahora, iniciará una cacería implacable para vengar la vida de su campeón ante tal traición.
Capítulos
Leer ahora
Compartir