Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Perdedor

El Perdedor

Aren, un magnate de la industria automotriz, ve su reputación destruida tras ser plantado en su boda. Señalado como un fracasado, decide comprar afecto para limpiar su nombre, dejando de lado su ética. Así conoce a Haizea, una ambiciosa empresaria que busca el estatus que solo él posee. Ambos inician un romance fingido para manipular a la alta sociedad, pero lo que empezó como un acuerdo frío pronto se convierte en un sentimiento genuino e inesperado.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Haizea y yo estamos sentados frente a frente alrededor de una de las mesas más alejadas de todas, una que esta de manera paralela a los enormes cristales de este lugar. La vista de la bahía y los rascacielos nos hace compañía, y la luz del sol hace que sus ojos azules cambien a una tonalidad parecida a la que lo hacen los ojos de los siberianos.

—Usted dirá, ¿de qué negocios quiere hablarme? —cuestiono rompiendo finalmente el silencio que se hizo presente entre los dos.

Ella termina de beber un sorbo de la copa de vino que recogimos de camino aquí, y la apoya sobre la mesa.

—¿Sabe realmente quien soy yo? ¿a qué me dedico? ¿o es que solo ha escuchado lo que todos dicen de mí? —pregunta con autoridad y su carácter me agrada.

—¿Y qué es lo que dice la gente de usted? —rebato con interés.

—Que soy una joven ilusa que tiene la intención de meterse en un mundo que no encajo, que solo busco una fortuna para que la gente me tome en serio —señala haciéndome sonreír ampliamente.

—¿Y no es eso lo que busca? —averiguo y mueve su cabeza de un lado a otro.

—No —sentencia firme y me inclino un poco hacia la mesa para mirarla más de cerca.

Sus ojos no buscan romper el contacto visual y esto, sin duda alguna es una clara señal del carácter que tiene.

—¿Y que busca? —interrogo.

Ella saca algo de su bolso y luego coloca lo que parece ser un papel con un reducido plano dibujado en este sobre la mesa. Lo desliza lentamente hacia mí y no me deja de mirar.

—No soy una mujer en busca de fortuna, soy una ingeniera mecatrónica que busca que una empresa automotriz, o aeronáutica, tome ventaja de la solución que he creado para sus fábricas —concluye e inmediatamente bajo mi mirada al papel que esta sobre la mesa.

Me quedo en silencio mientras analizo la información y realmente me sorprende el sistema que ha creado para la automatización de una de las áreas críticas de la fábrica. La vuelvo a mirar y su sonrisa lo dice todo.

—¿Qué quieres por esto? —indago de inmediato.

—¿Qué quieres ofrecerme? —responde y levanta su dedo índice—. No me lo digas todavía, iré al tocador y cuando regrese me das tu respuesta, ¿te parece? Mientras tanto, me llevare esto —dice firme y se levanta de su silla.

Observo como agarra el papel y luego se aleja dejándome aquí pensando en que es lo que le puedo ofrecer a esta mujer.

—Aren, que guardado lo tenías, ¿eh? —escucho la voz de Nicolas, y al voltear a verlo, me doy cuenta de que no viene solo; Samuel también viene con él.

Los miro un tanto confundido y no entiendo de que están hablando.

—¿A qué se refieren? —les pregunto y ambos ríen.

—No te hagas el tonto, andan diciendo por ahí que estabas escondido porque le habías encontrado reemplazo a Lorena rápidamente, pero jamás pensamos que era esa rubia —expone Nicolas y esto de verdad se está saliendo de control.

—No tienen idea de lo que están hablando —me quejo y ellos solo llaman a otros de nuestros colegas que están en la reunión y comienzan a regar la falsa información de una manera incontrolable.

Observo como van comentando la noticia de una manera diferente y noto como ya no me miran con lastima, sino todo lo contrario, halagan mi buen gusto a pesar de lo poco que encaja Haizea en este mundo. La observo regresando del tocador, y decido adelantarme a los hechos poniéndome de pie y acercándome a ella.

—¿Qué sucede aquí? —me pregunta confundida y sin decirle nada, la tomo de la mano.

—Sígueme —hablo y hago que salgamos a la terraza del edificio.

El viento roza nuestros rostros, y ella se ve en la obligación de hacer un moño improvisado en su cabello para evitar que este tape su cara.

—¿Me puedes decir que pasa? ¿Acaso le has dicho del diseño? ¿están interesados? —inquiere emocionada y niego.

—No, no les he dicho nada.

—¿Entonces? ¿Qué es lo que ocurrió? —insiste.

—Todos pensaron que entre tú y yo pasa algo. No sé si lo sabes, pero mi pareja me dejo plantado en el altar hace un mes, y desde ese momento todos me dicen que soy un perdedor —le cuento.

—Algo escuche, y lo siento —murmura.

—Pero me vieron contigo y mira, todos cambiaron su manera de verme —hablo y sonríe sarcástica.

—No les hagas caso, mejor dime que me ofrecerás por la solución que te acabo de mostrar —presiona.

—¿Tú quieres encajar? ¿no? —averiguo.

—Quiero que me tomen en serio, que quieran mi proyecto —señala.

—Y yo quiero que la gente deje de mirarme como al idiota que dejaron en el altar, y gracias a ti lo empezaron a hacer —digo seguro.

Ella entrecierra sus ojos y trata de adivinar lo que pasa por mi mente.

—¿Y?

—Finge ser mi pareja. Te prometo que no solo te daré una gran fortuna porque instales tu sistema en mis fábricas, sino que te abriré las puertas para que negocies con los más grandes empresarios. Tu vida cambiara para siempre —le aseguro y su manera de mirarme es bastante intimidante.

—¿Te has vuelto loco? —rebate.

—No, pero míralo por el lado positivo, nos servirá a los dos. Un teatro y una vida mejor, ¿Qué piensas? —insisto.

—Que enloqueciste.

—Piénsalo, podemos reunirnos mañana y decidirlo mejor, pero te conviene —expreso con firmeza.

—Lo que me conviene ahora es irme, mañana vere, porque si te respondo ahora de seguro cometeré la tontería más grande del mundo —habla y comienza a alejarse de mí, y yo, por disimular y no volver a quedar como un imbécil, la sigo con la esperanza de que su respuesta sea un “si”.

También te puede gustar

Portada de la novela Creando mi nuevo futuro sin mirar atrás
8.4
Clara sufre la pérdida de su hijo y la traición de George, quien mete a su hermanastra encinta en el hogar. Forzada a ser donante de sangre por su propia familia y un marido que la desprecia, decide romper sus cadenas. Sin que George lo sospeche, ella ha tejido una alianza oculta con su rival más temible. Decidida a dejar atrás su doloroso pasado, Clara se une a un hombre letal para construir un futuro distinto y reclamar su libertad frente a quienes la usaron.
Portada de la novela El Directores Generales Ruina
8.3
Dian Singh puede tener un nombre genial, pero su personalidad es todo lo contrario. La mayoría de la gente no puede soportar su comportamiento frío, caliente, guapo y grosero. Rara vez sonríe, excepto cuando está con su novia o amigos cercanos. Hablando de sus amigos cercanos, me refiero a su asistente personal y mejor amiga. Dian es atractivo con sus labios rojos, cuerpo sexy y voz cautivadora. También es increíblemente inteligente y agudo. Mientras las chicas lo rodean, desesperadas por estar con él incluso para una aventura de una noche, Dian no les presta atención. Él cree que nadie es tan hermoso y fiel como su novia, pero ¿es eso realmente cierto? Ahora, conozcamos a su novia, Izzy. Es una famosa TikToker, influencer de marca, creadora de contenido verificado y modelo. Izzy es descarada, grosera y arrogante. Ella siempre obtiene lo que quiere y, a menudo, se sale con la suya. Es muy protectora con Dian y, a menudo, lo acusa de ser un tramposo. Un día, Dian se topa accidentalmente con una chica que podría describirse como una maníaca. Se enzarzan en una acalorada discusión y casi llegan a las manos. Esta chica es Sally Roberto. Ella es hermosa, inteligente y peculiar, con una figura curvilínea. La personalidad de Sally es peculiar a los demás. Descuida bañarse y lavarse el cabello, creyendo que su cuerpo no se ensucia fácilmente. No tiene filtro y puede hablar con cualquiera, a menudo siendo franca en sus interacciones. Ivanka le pide a Sally que vaya a la empresa de Dian Singh para una entrevista de trabajo. Sorprendentemente, Sally se presenta en la oficina para una entrevista para ser la nueva secretaria de Dian, a pesar de haberlo insultado y menospreciado previamente. Dian termina contratando a Sally, pero él le hace la vida imposible como venganza por sus insultos anteriores. Sin embargo, su primo Roy interviene para mejorar la vida de Sally. Durante el tiempo que trabajan juntos, ocurre un incidente significativo entre Sally y Dian que cambia la vida de Sally. se queda embarazada por error después de la noche de borrachera entre ella y su jefe. Además, alguien que los traicionó entrará en escena, causando más complicaciones. Además, los bebés llamarán a la puerta de Sally. La identidad de estos bebés y los detalles del incidente entre Sally y Dian aún no se han revelado. Averigüemos qué sucede a continuación.
Portada de la novela El esposo que envenenó nuestro amor
8.5
Durante cinco años y diez pérdidas, creí que Bruno era mi salvador tras la caída de mi familia. Sin embargo, descubrí la crueldad de su engaño: él envenenaba mi té para asesinar a nuestros hijos por una deuda con su amante. Tras sobrevivir al incendio con el que pretendía eliminarme, he regresado con una identidad oculta. Mi único objetivo es destruir su imperio y vengarme por cada traición vivida en aquella lujosa jaula de oro que fue mi hogar.
Portada de la novela LA NOVIA SUSTITUTA DEL CEO PARALÍTICO
9.5
Traicionada por su prometido y su propia hermanastra, quien espera un hijo de este, una joven se ve obligada a ocupar su lugar en un matrimonio no deseado. Su esposo es un influyente CEO que vive en silla de ruedas, un hombre cuya frialdad marca el inicio de su convivencia. Lo que ella creía una unión forzosa se transforma al recibir un contrato legal; un documento inesperado que redefine su vínculo y el rumbo de su destino para siempre.
Portada de la novela Llamando al destino
8.7
El poderoso magnate Javier Montenegro ve cómo su mundo se desmorona tras descubrir la traición de su prometida antes del enlace. Herido y buscando escapar de su realidad, recurre a un contacto enigmático que ofrece experiencias sin compromisos. En ese entorno de excesos y anonimato conoce a Candela, una mujer que no solo le brinda la evasión que anhela, sino que termina alterando su destino y su visión del amor de una manera irreversible.
Portada de la novela MARCADA POR EL DESTINO
9.4
Con solo diecinueve años, Isabela es obligada a contraer matrimonio con Gabriel Montenegro, un hombre dominante y misterioso. La joven se debate entre su deseo de libertad y la intensa pasión que surge en su cautiverio. Un embarazo imprevisto y diversos dramas marcan su relación, enfrentándolos a traiciones constantes. En un mundo hostil, ambos deberán superar las sombras del pasado y peligros externos para salvar un amor que se vuelve su única redención.