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Portada de la novela El pasado oscuro del CEO

El pasado oscuro del CEO

Agobiada por las deudas y la salud de su madre, Meraki acepta un matrimonio por contrato con Kalon, el gélido director de Victory World Fashion. En el lujoso escenario de Londres, una pasión inesperada brota entre ellos, pero la traición no tarda en aparecer. Meraki descubre que la enfermedad materna fue una farsa y que la familia de su esposo guarda un secreto criminal. Entre el deseo y la verdad, un pasado oscuro amenaza con devastar su destino.
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Capítulo 2

Kalon Arledge, único hijo de Arthur Arledge y heredero de *Victory World Fashion*, la industria de entretenimiento y moda más influyente del Reino Unido y en ascenso al llegar a un nivel mundial, ingresó al comedor de la mansión familiar con su característico porte imponente.

-¡Miren quién llegó! -exclamó su primo Evans con una sonrisa burlona mientras aplaudía-. El gran heredero de *Victory World Fashion*, el futuro rey de la moda y el espectáculo.

Kalon ni siquiera pestañeó. Sin perder su tono severo, respondió:

-Se nota que tienes demasiado tiempo libre, Evans. Creo que no te he dado suficiente trabajo.

La sonrisa de Evans se desvaneció de inmediato. El abuelo, Arnold Arledge, que observaba la escena con serenidad, dejó escapar una leve sonrisa ante la reacción del muchacho.

-Tranquilo, Kalon, Evans solo está bromeando -intervino el anciano con su voz rasposa.

-La vida no es un juego, primito -replicó Kalon con frialdad.

-Amargado- murmuró Evans, fingiendo molestia.

Kalon le dirigió una mirada penetrante e irritada, pero antes de que la discusión escalara, el abuelo intervino con autoridad.

-Basta de pelear. ¿Cómo van las cosas en la industria?

-Bien, abuelo. La audiencia ha aumentado. Después de la fuerte caída que tuvimos, finalmente estamos viendo buenos resultados -respondió Kalon con seriedad.

-Sin embargo, la junta no me toma completamente en serio porque aún no soy el dueño oficial. Sigues siendo el CEO, y mientras eso no cambie... -Se detuvo porque su abuelo lo interrumpió antes de que terminara la frase.

-No estás listo 'declaró Arnold con voz firme.

Kalon apretó los puños.

-Pero *Victory World Fashion* está en tendencia en el 70% del mundo, abuelo. Todas las marcas y academias más prestigiosas quieren trabajar con nosotros. Yo la levanté después de la crisis de hace tres años, y ¿aún crees que no estoy listo? -preguntó con evidente frustración.

Arnold dejó los cubiertos sobre la mesa y lo miró fijamente.

-Tu padre también estaba listo. Y ahora está en una silla de ruedas. ¿Quieres que ese sea tu destino? - con voz calmada pero con un filo cortante

Las palabras de su abuelo fueron como dagas directas al corazón.

-No soy mi padre -susurró, derrotado.

La tensión en la habitación se volvió insoportable. Evans, que había estado en silencio hasta ese momento, vio la oportunidad de sacar a su primo de ahí.

-Primo, tienes una reunión ahora mismo. Como tu asistente, es mi deber mantenerte a tiempo -dijo rápidamente.

Sin esperar respuesta, se puso de pie. Kalon lo miró de reojo, pero entendió la señal y decidió seguirle el juego.

Cuando salieron de la mansión, Evans suspiró aliviado y sonrió con satisfacción.

-El abuelo sabe que me inventé esa reunión -comentó con humor mientras sostenía con su mano el hombro de su primo.

Kalon le apartó la mano del hombro con un gesto brusco y se alejó en silencio hacia su auto.

*"Siempre seré la sombra de mi padre"*, pensó.

Evans lo observó con preocupación. Sabía que detrás de la fachada fría y calculadora de Kalon había un hombre que solo quería corregir los errores de su padre. Ser la imagen de la familia Arledge no era fácil.

-¡Vamos, primito! No me dejes atrás -gritó Evans, intentando aliviar la tensión.

-Y se dice gracias y pues un placer

kalon viró sus ojos, y sin quitar la mirada del frente vio su **Bentley Batur**, un deportivo sencillo en comparación con su colección. Juntos se dirigieron a la empresa. En pocas semanas tendrían un desfile de nuevas tendencias, y Kalon estaba a punto de cerrar un contrato con Lisa, la estrella de "BAOz. Si lograba llevarla a la gala, *Victory World Fashion* alcanzaría un éxito rotundo.

Evans lo miró concentrado y suspiró.

-Necesitas divertirte, primito.

-No todos perdemos el tiempo -replicó Kalon, tajante.

-Vamos, relájate. Te llevaré a un lugar que nunca antes has visto -dijo Evans con entusiasmo.

-No, gracias. No iré a ningún lado contigo -rechazó sin siquiera mirarlo.

Pero Evans insistió.

-Vamos, no tengas miedo. Yo te protegeré si es necesario.

Kalon apretó el volante, molesto. Con una risa irónica, respondió:

-¿Protegerme tú? No me hagas reír. Abandonar es tu especialidad.

Evans quedó impactado por la respuesta, pero tenía razón abandonar era su especialidad. Sus labios se entreabrieron para responder, pero no encontró palabras. Finalmente, murmuró avergonzado:

-Solo quería que te relajaras...

-No es necesario -cortó Kalon con su habitual voz fría.

El silencio se instaló en el vehículo hasta que llegaron a la empresa. Una vez dentro, la tensión se hizo evidente: los empleados se pusieron en movimiento de inmediato, fingiendo estar ocupados.

Kalon observó con indiferencia. Sabía perfectamente que, hacía solo cinco minutos, la mayoría de ellos estaban perdiendo el tiempo.

Una secretaria, apurada, se acercó con un café, pero en su prisa tropezó y lo derramó antes de entregárselo.

Kalon la miró con desdén.

-Ese era mi café -su voz gélida cortó el aire como una navaja-. Debería despedirte por no poder hacer tu único trabajo.

La joven asistente se disculpó de inmediato, con la mirada baja y las manos temblorosas. A su alrededor, los demás empleados intercambiaron miradas de compasión, pero ninguno se atrevió a intervenir. Todos sabían que, detrás de su impecable imagen pública de caballero, **Kalon era un tirano con las mujeres en su empresa**.

-Arrodíllate en aquella esquina y quédate allí hasta que yo decida que puedes levantarte -ordenó con una frialdad que heló la sangre de todos los presentes.

La joven, humillada, obedeció sin rechistar. El rubor de la vergüenza ardía en sus mejillas, pero, inexplicablemente, un escalofrío recorrió su cuerpo ante aquella exhibición de poder. Kalon, al verla someterse, esbozó una sonrisa de satisfacción.

**Para él, las mujeres no eran más que herramientas... y, eventualmente, estorbos.**

A lo largo de los años, había aprendido que la mayoría solo buscaba dinero y alguien que les resolviera la vida. Cuantas más mujeres conocía, más crecía su desprecio por ellas. Sin embargo, aquel rencor permanecía cuidadosamente oculto. Revelarlo sería un suicidio empresarial; **su imagen de hombre sofisticado y encantador le aseguraba el favor del mercado femenino.**

Por supuesto, Kalon no creía que *todas* las mujeres fueran iguales. Había un pequeño porcentaje que sí merecía su respeto: **las de su clase.** Elegancia, educación y distinción... esa era la combinación perfecta.

# En la empresa...

La jornada transcurría con intensidad: reuniones estratégicas, negociaciones con diseñadores de renombre y contratos con influencers clave. Con el **desfile anual** acercándose, cada decisión era crucial.

Pero había un factor que elevaba aún más la presión: **la posible participación de Lisa de BAOz*

Si lograban cerrar ese acuerdo, **Victory World Fashion** no solo consolidaría su dominio en el mundo de la moda, sino que se convertiría en la marca número uno a nivel global. El momento decisivo estaba cerca... y Kalon no estaba dispuesto a permitir que nada ni nadie se interpusiera en su camino.

Bip... bip... bip

Sonó el teléfono desconcentrado a kalon de la pila de documentos por revisar, sin más decidió contestar

-Señor Arledge, su padre ha intentado quitarse la vida de nuevo.

Era la tercera vez esa semana. No debería sorprenderle, pero no podía evitar que la noticia lo afectara.

La ira lo envolvió. No podía permitir que ese hombre siguiera alterando su vida, pero, al mismo tiempo, era su padre. Frustrado, supo que necesitaba un escape.

Cerró los ojos y recordó las palabras de Evans: *"Necesitas relajarte."*

Suspiró con fastidio, pero tomó una decisión.

Con pasos firmes, atravesó la puerta y se dirigió al escritorio de su primo.

-Vamos a relajarnos -dijo sin rodeos.

Evans lo miró sorprendido.

-¿Hablas en serio?

-No lo repetiré.

Evans reaccionó de inmediato. Agarró sus cosas y corrió tras él, emocionado.

Cuando llegaron al auto, Kalon se dispuso a subir, pero Evans le arrebató las llaves.

-No, primito. Esta noche conduzco yo -dijo con una sonrisa divertida.

Kalon frunció el ceño, pero no protestó. Algo en su interior le decía que esa noche marcaría un antes y un después en su vida.

Lo que no sabía era que, en aquel lugar al que Evans lo llevaría, encontraría el mayor desafío de su existencia.

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