Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El padre de mi hija

El padre de mi hija

La abogada Carolina asume la tutela de sus sobrinas tras una tragedia, enfrentando una batalla legal por una fortuna y la custodia frente a la tía paterna. Su situación se vuelve crítica al trabajar para su exnovio, el jurista más poderoso de la nación. Entre el resurgir de viejos sentimientos y la presión profesional, un secreto oculto durante años sale a la luz, obligándola a decidir entre su propio corazón o el futuro de las niñas.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Por Carolina

Mi hermana no podía quedar embarazada.

Me mandaron con ella, le daba mi bebé, ellos la anotaron como propia y yo era la tía.

Me permitieron quedarme a vivir con ellos… como la tía.

No fue   fácil.

Mi cuñado me convirtió en una mucama.

Tenían dos personas de servicio. sin embargo todo recayó en mí.

Gracias a Dios él viajaba bastante.

Era violento con mi hermana.

Nació Priscila, era un sueño de criatura.

Mi hermana la adoraba.

La amamante hasta cerca del año.

Luego le enseñaron que yo era la tía y Paula su mamá.

Gracias a dios, me permitió seguir estudiando.

Todo empeoró luego que mi hermana quedó embarazada y tuvo a su propia hija.

No por parte de mi hermana, que jamás hizo diferencia entre las dos niñas.

Me permitieron manejar todos los autos, yo era la que llevaba a las niñas al jardín de infantes y a cualquier otro lado, si salían a cenar con las niñas, era yo la que iba para hacerme cargo por si alguna se ponía molesta.

Eran dos angelitos.

Prefería estar allí, recibiendo maltratos de mi cuñado, pero defendiendo con uñas y dientes a las niñas.

Mi hermana le tenía terror a su marido.

Su matrimonio era una gran farsa.

Mi pobre hermana estaba viviendo un infierno.

No tendrían por qué vivir así.

Tenían dinero para tirar para arriba.

Él venía de una familia de alcurnia.

Salguero Roca.

¡Cómo si su segundo apellido fuera algo de qué enorgullecerse!

Basta recorrer la historia de nuestro país para darse cuenta que desde sus antepasados hasta hoy, eran todos iguales.

Ese era otro tema.

Paula no manejaba mucho dinero en efectivo, él no le daba dinero, un poco, apenas.

Le compraba ropa a morir a mi hermana, eso sí, y lo hacía porque tenía que lucirla.

Y Paula era hermosa, de esas mujeres que derrochan simpatía y elegancia, y cuando entraba a un lugar todos volteaban a verla.

En más de una ocasión él le eligió el atuendo y luego, el viaje de la vuelta, era caótico, por las miradas que recibía mi hermana de otros hombres.

Un loco.

Para colmo de males le metía los cuernos.

Ella lo aceptaba.

Sabía que no podía huir fácil de él.

Mis padres no la hubiesen apoyado.

Yo era la que más me enfrentaba a mi cuñado, aunque no demasiado, quería seguir teniendo a las niñas conmigo.

De puertas para afuera eran la familia perfecta.

Vacaciones en la mansión de Punta del Este.

En invierno solíamos ir al Sur, a un centro de Sky, donde él tenía un hotel.

Sé que mi hermana daría todo, con tal de estar tranquila con las niñas.

Le cambiaba el carácter cuando él estaba de viaje.

Por suerte lo hacía cada vez más a menudo.

Hasta el día del fatal accidente.

Habían ido a un evento a la ciudad costera más próxima.

Hector, mi cuñado, como muchas veces, le eligió el atuendo.

Aunque no habían llegado a la puerta de calle y ya la estaba maltratando.

-Andá solo.

Se animó a decirle mi hermana.

-En tus sueños.

Las niñas la llenaron de besos como nunca, como presintiendo algo.

Yo seguí el comportamiento de mis bellas niñas.

La abracé fuerte, para darle ánimo.

Y eso fue   todo.

De madrugada se presentó la policía, hubo un accidente.

Eran ellos.

Murieron en el acto.

Ese hijo de puta tenía 1.5 de alcohol en sangre.

Chocó contra un wat rai, solo, una curva un poco cerrada.

Conocía bien la ruta.

Fué porque estaba borracho.

Con esa borrachera se llevó la vida de mi dulce y hermosa hermana.

Tenía los ojos llenos de lágrimas.

Me había perdido en mis pensamientos.

-Caro…

La miré, es verdad estaba muy lejos de allí.

-¿Sabés quién es Sergio Hortiguera Del Valle?

-Tu jefe…. el abogado más implacable que existe.

-Exacto.

-¿Y?

-Existen dos.

-No te entiendo.

Busqué en mi celular la cara de Sergio Hortiguera Del Valle.

Senior…

Se la mostré.

-Ya lo habíamos visto.

-Vimos para la misma mierda.

-No te entiendo.

-El señor es la cara de las tapas de las revistas de abogados más prestigiosas, es implacable, pero hay otro que también es implacable y que también sale en las revistas, no revisamos las revistas del corazón, donde Sergio Hortiguera Del Valle Juniors, el implacable y frío abogado, es un mujeriego empedernido, que a pesar del respeto que genera en los tribunales, es una mierda como persona.

-¿Te acosó?

-No, no se permitiría eso con sus empleadas.

-No entiendo.

Busqué una foto y se la mostré.

Pegó un grito mientras se tapaba la boca con ambas manos.

-Quería salir corriendo.

-¿Te reconoció?

-No, soy muy insignificante para que me recuerde.

-Sos hermosa, no digas lo contrario.

-No lo digo, pero pasaron más de siete años.

-¿Qué vas a hacer?

-Nada.

-¿Nada?

-Él, gracias a Dios no me registró, aunque me preguntó si nos conocíamos, pero debe ser que cuando lo ví, mi cara se transformó.

-Espero que jamás se entere.

-No tiene cómo hacerlo.

-¿Cómo está ahora?

-¿A qué te referís?

-¿Sigue siendo lindo?

-No me fije…

-Ok, señorita mentirosa, debe ser un potro total.

-Que es prohibido para mí, sí por 7 años no tuve novio, no salí con alguien, puedo estar así toda mi vida.

-Carolina, tenés 22 años ¿De qué hablás?

-Tengo 2 niñas de las que me tengo que hacer cargo y ellas son mi prioridad.

-Sos hermosa, joven, inteligente…

-Y tengo dos niñas.

-Podés aspirar a tener novio, como mínimo.

-Jamás metería a un hombre en mi casa.

-En eso tenés razón, pero podés tener a alguién con cama afuera.

-No, no puedo y lo sabés.

Cerré los ojos por un momento y recordé esa noche….

Para mí significó todo y para él nada.

Esa es la diferencia.

Mi vida cambió esa noche, y me hice cargo.

Me preguntaron mil veces de quién era mi bebé.

Parecía que lo estaba ocultando, pero nunca me había dicho su nombre.

La señora de la casa donde se estaban quedando, había fallecido y ellos estaban allí para poner en orden algunas cosas.

Eso me enteré después.

Nadie los conocía.

Como no pensaba abortar, mis padres decidieron por mí y por mi hermana, a ellos les molestaba que mi hermana no pudiera tener hijos.

Una locura total.

Paula era un ser de luz.

Amorosa por donde la mires.

El poco efectivo que le dejaba su marido, lo cuidaba como oro, y me iba dando dinero para que me maneje en la calle.

Ok, a lo mejor no era poco, aunque yo creo que sí.

No pido que me mantengan, aunque no le hubiera costado nada, era millonario.

Yo estaba feliz ocupándome de las nenas y hasta de los quehaceres domésticos.

Tenía techo, comida, y estaba cerca de mis dos soles y de mi querida hermana.

Solo digo que el tipo, el marido de mi hermana, era un cerdo.

Nunca se propasó conmigo.

Cierta vez que mi hermana había ido al médico, un control ginecológico de rutina y Brenda tenía unos grados de temperatura, me quedé en la casa cuidando de las niñas.

Escuché los gemidos salir de la habitación de mi hermana.

Ella no estaba….

Al rato salió de allí una sirvienta.

Pechugona, ordinaria, y la pobre apenas podía pronunciar dos palabras correctamente.

Me miró fijo cuando se dio cuenta que sabía lo que hizo.

-Si hablás, no volvés a ver a tu hija.

Esas palabras bastaron para que me callé la boca.

El cerdo se revolcó en la misma cama que compartía con mi hermana.

Lo único que atiné a hacer, fue a cambiar las sábanas.

El hijo de puta se reía.

-Las cambié ayer.

Dijo mi dulce hermana.

-Perdón, me confundí.

Ese es el único secreto que le oculté.

Es que era muy capaz de mandarme a freír churros y dejarme sin ver a las niñas.

Hicieron tres meses del accidente.

Casi no escribía nada en el facebook, pero subí una foto de mi hermana que estaba con las niñas y conmigo.

¨TE EXTRAÑO¨

Fué lo único que puse.

Tampoco tenía tantos amigos en el facebook, ni en la vida real.

No se me permitió llevar, nunca, a mis compañeros de colegio o de facultad a la casa.

Cuando mi cuñado no estaba tampoco lo hacía, si se enteraba, la que iba a tener problemas era mi hermana.

Al principió tenía media beca en la facultad donde estudié, pero un día se enojó, aún no recuerdo porque y dijo que no iba a pagar nada.

Comencé a hacer pasantías en los juzgados.

Fué allí donde conocí de nombre, al implacable Doctor Sergio Hortiguera Del Valle.

El último año, por mi promedio, me dieron la beca entera, igual seguí trabajando en los juzgados.

Fue agotador, porque las cosas de la casa, aunque tuvieran sirvientas, dependían de mí, al menos cuando Hector estaba en casa.

A esa chica con la que se acostó ese día, la despidió al día siguiente.

-Ya tenemos que donar la ropa de ellos, se debe revolcar en la tumba sabiendo que sus trajes caros, a medida, van a parar a un comedor de gente humilde.

-La ropa de tu hermana quedátela vos, tenían el mismo talle.

-Me da pena.

-Pero es lo que ella hubiese querido, además tenía un montón de trajes formales, muy femeninos, que te sirven para trabajar.

-Tenemos que juntar la ropa cuando las nenas estén durmiendo, con lo cual, vamos a hacerlo de a poco.

Paula tenía mucha ropa, que casi siempre se la elegía el marido.

Por eso no entiendo como se podía enojar cuando la miraban.

Decía que era la actitud de ella.

Era mentira.

Al día siguiente, en cuanto las niñas se durmieron, comenzamos a guardar la ropa de mi cuñado, muchos trajes a medida, camisas de marca, etc.

Encontramos tarjetas de prostitutas en varios bolsillos, no sé qué prostitutas eran, pero Lulú o Mimí, con imágenes de pechos detrás de su nombre, no eran empleadas públicas seguro.

También encontramos mucho dinero en efectivo, muchísimo.

Lo que equivaldría a cubrir por un año, el gasto de la casa y el colegio de las nenas.

La primera noche juntamos la ropa de él.

La dejamos en bolsas, en la camioneta que estaba en el garage.

Busqué en Google algún comedor donde se la podría donar.

-¿Y si la vendés?, tendrías dinero para varios meses más.

-Ya lo sé, pero el placer de ver gente humilde con trajes caros, que se lo merece más que ese hijo de puta, no tiene precio.

Al otro día sacamos las sábanas, toallas y toallones, también acolchados, solo dejé dos que eran los preferidos de Paula.

Hice lo mismo, recorrí la ciudad dejando en las manos de las personas que necesitaban, la ropa de cama.

No se lo iba a dejar a algún encargado, que termine vendiendo la ropa, perdón, me volví desconfiada.

Llegó el día de la parte más difícil…

La ropa de mi hermana.

La ropa interior y lencería la guardé en bolsas, con mucho cuidado.

La ropa interior sin estrenar, a pedido de Andrea me la quedé yo.

Había dos camisones de ositos, que a las nenas les encantaba y mi cuñado, obviamente odiaba, los guardé.

Lo pensé bien, la ropa de mi hermana era de mi talla y ella hubiera preferido que la use yo, así que la incorporé a mi guardarropas.

Con muchas lágrimas de por medio.

Muchas prendas olían a ella.

Ese aroma tan peculiar..

Fue terriblemente difícil.

Encontré algo más de efectivo, que se nota que lo escondía del marido.

También estaba la caja fuerte, escondida dentro del vestidor, sin embargo yo no tenía acceso, se abría con la huella digital de ellos.

Sé que mi hermana tenía joyas, que eran producto de regalos de los primeros años de su matrimonio.

Jamás las vendería, son para las pequeñas cuando crezcan.

Llegó el lunes y comencé a trabajar.

Estaba en el piso 16, no tenía contacto con él.

No quería tener contacto con él, cuanto menos lo vea, mejor.

También te puede gustar

Portada de la novela Ámame como soy
9.1
Tras un divorcio que la dejó devastada, Eva Golf lucha por tomar las riendas del negocio familiar. En su camino aparece Lucas Black, un asesor que despierta en ella una pasión inesperada. Sin embargo, su estabilidad se tambalea ante la presión de su madre y la traición de inversores que buscan su caída. Con el regreso de antiguos amantes y secretos del pasado acechando, Eva debe superar los juicios externos para hallar su propia redención.
Portada de la novela De Amada a Maltratada: Su Ajuste de Cuentas
9.1
Después de nueve años entregada a Alejandro, él me traicionó por Brenda, despreciando mi lealtad. Sus maltratos me arrebataron el hijo que esperaba y, en mi momento más vulnerable, permitió que me torturaran en el hospital. Al intentar defenderme, ordenó que me golpearan sin piedad. Ese dolor extremo extinguió mi amor, transformándolo en un frío deseo de justicia. Rota y humillada, he decidido que mi única prioridad ahora es cobrarme cada agravio.
Portada de la novela Matrimonio relámpago con el magnate, estoy muy mimada
8.9
Elena desafía las críticas de la élite al unirse en matrimonio con el magnate más poderoso. Aunque el acuerdo inicial era de dos años, él se resiste a dejarla ir y la protege con fervor. En medio de este romance, se revelan las facetas ocultas de ella como hacker, experta en tecnología y artista de renombre. La intriga se dispara cuando un imperio del lujo busca a su heredera, quien posee un parecido asombroso con Elena. ¿Podrá ella proteger sus secretos?
Portada de la novela No Soy Nada Sin Ti
8.0
Cinco años después, el destino propicia el reencuentro entre Rita y Ethan. Pese al dolor pasado, él opta por perdonarla, sin sospechar que ella planea una cruel emboscada. Tras humillarlo y traicionarlo profundamente, Rita se esfuma de nuevo. Ahora, Ethan está consumido por un rencor feroz y una sed de justicia implacable. Decidido a que los culpables paguen, jura que esta vez ella no tendrá escapatoria ni forma de huir de su implacable venganza.
Portada de la novela Noventa y Siete Deseos Pendientes
9.6
Ximena utilizó sus poderes ancestrales para elevar a Mateo a la cima del éxito, pero él la traiciona con una crueldad extrema. Tras ser humillada y azotada injustamente por culpa de Sofía, la curandera guarda silencio: el contrato místico por la ofrenda sagrada sigue activo y aún restan noventa y siete deseos por cumplir. Mientras ella agoniza, Mateo descubre que su víctima es la niña que lo salvó en el pasado, iniciando un agónico rastreo para enmendar su error.
Portada de la novela Obsesionado con la niñera.
8.8
El mundo de Hilary se derrumba cuando su marido la abandona por ser estéril. Con treinta y cinco años, busca refugio en su labor como niñera, intentando mitigar su profundo vacío emocional. No obstante, su vida da un giro radical al cruzarse con dos influyentes hermanos de la mafia rusa. Ambos empresarios desarrollan una obsesión implacable hacia ella, desatando una red de posesividad y peligro. ¿Logrará Hilary amar a quienes están dispuestos a asesinar por ella?