Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Novio Indeseado

El Novio Indeseado

Helena Windsor, la distinguida sucesora de un vasto imperio, enfrenta un destino amargo tras ser obligada a un compromiso matrimonial. Su familia la vincula a Gabriel Devereux, un poderoso magnate cuya soberbia iguala su influencia. Sin miedo, Helena le asegura con frialdad que su unión será un calvario. Pese al desprecio, Gabriel muestra una curiosidad desafiante, mientras ella mantiene su elegancia y lo ignora con absoluta determinación.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Helena sujetó el dobladillo de su vestido dorado con una mano, y con la otra, el ridículo anillo que parecía una muestra gratis de feria. Subió las escaleras del hotel.

Entró al salón privado y cerró la puerta con un clic tan suave como amenazante.

-¿Esto es una broma para ti, ¿verdad? Me humillaste a propósito.

Él se tiró sobre el sofá como si estuviera en su propio apartamento, aflojándose la corbata con una calma insolente.

-No veo el problema -respondió con un encogimiento de hombros-. Era un anillo. Cumple su función simbólica. Además, para que gastarme una millonada si solo es un contrato.

Helena lo miró con una intensidad que habría reducido a cenizas a cualquier otro hombre.

-Eres un idiota.

Gabriel se reclinó en el sofá, divertido.

-Vamos, Helena, ¿de qué sirve comprar algo de medio millón si esto es solo una farsa? No durará mucho. No hagas tanto drama. En unos años ni te acordarás de mí. Así que déjame existir tranquilo.

Ella inspiró hondo, enderezándose.

-Puedes burlarte todo lo que quieras, Gabriel, recuerda que representamos a nuestras familias.

-Deberías de pedir la cancelación del compromiso Helena, te ahorrarías tantas molestias.

🌹🌹🌹🌹

Gabriel salió ajustando los puños de su camisa. Odiaba esos eventos llenos de gente estirada.

-¿Todo bien? -preguntó una voz a su derecha. Era su mejor amigo, Lucien Moreau.

-Todo fantástico -respondió Gabriel con sarcasmo.

Lucien lo observó con incredulidad.

-Se trata de una Windsor -murmuró-. Esa mujer ha rechazado a hombres que le habrían regalado islas enteras. Y tú llegas con... eso. Una baratija de supermercado. ¿En serio?

Gabriel levantó las manos en señal de inocencia.

-Pensé que era lindo. Además, ¿para qué gastar tanto si todo esto es teatro? Solo estamos fingiendo. En unos años terminará y seguiremos con nuestras vidas. No veo el problema.

Antes de que Lucien pudiera responder, la voz grave y poderosa de su padre los interrumpió.

-¿¡Qué demonios fue eso, Gabriel!?

Lord Edmund Devereux se acercó. Su porte impecable, su rostro duro y su mirada de acero hicieron que varios invitados bajaran la voz alrededor.

-¿Papá? Hola -Gabriel intentó sonreír, pero su padre no estaba de humor.

-Esa joya que mostraste... ¿cómo se te ocurre entregar esa baratija a una Windsor en una ceremonia pública? ¿Quieres que los periódicos te llamen tacaño o simplemente estúpido? -su voz resonó como un trueno.

Lucien, incapaz de callar, se unió a la reprimenda.

-Tu padre tiene razón. Esa mujer ha sido pretendida por príncipes, banqueros, magnates... y tú apareces con un anillo que parece comprado en un mercadillo.

Gabriel arqueó las cejas, sorprendido por tanta indignación colectiva.

-No es para tanto. Es un anillo bonito. Y, además, ¿no se supone que "menos es más"? No quería opacar a la novia.

-¡Arregla esto! -rugió Lord Edmund, y su voz hizo eco en los corredores, atrayendo algunas miradas curiosas.

Gabriel suspiró, pero alzó la vista justo a tiempo para ver a Helena al otro extremo del lobby. Ella sonreía con perfección ensayada, rodeada de fotógrafos y admiradores, mientras el anillo sencillo brillaba en su dedo como una cruel ironía.

-Está bien, lo arreglaré -murmuró finalmente.

Lord Edmund lo fulminó con la mirada.

-Si sigues jugando de esta manera arruinaras nuestra reputación y eso no puedo permitirlo.

Gabriel no respondió. Se limitó a tomar otra copa de whisky.

🌹🌹🌹🌹

El eco de los tacones de Helena resonaba por los pasillos de la mansión Windsor mientras avanzaba con paso firme hacia el despacho de su abuelo.

Aquella mañana había visto los titulares, los comentarios en los foros, los programas de televisión satirizando su compromiso. Todos hablaban del anillo invisible, del "desdén romántico de los Devereux", del contraste humillante entre el poderío de su apellido y la aparente indiferencia de su futuro esposo.

Se detuvo frente a la imponente puerta de madera tallada y respiró hondo antes de entrar.

Lord William Windsor la esperaba sentado en su sillón de cuero, con el periódico abierto sobre el escritorio y la copa de brandy medio llena. Alzó la mirada, y en sus ojos brillaba una calma inquietante.

-¿Ya viste lo que dicen los medios? -preguntó Helena sin rodeos, cerrando la puerta tras de sí-. No crees que... este matrimonio es un error abuelo. Gabriel me odia, además de dejarme en ridículo frente a toda la ciudad.

El anciano esbozó una sonrisa tranquila.

-No te preocupes por eso. La prensa se alimenta de escándalos. Mañana habrá otro tema del que hablar.

Ella frunció el ceño, incapaz de contener la frustración.

-Ese hombre es un niño mimado. Un arrogante. Lo detesto, abuelo.

Lord William apoyó la copa sobre el escritorio con suavidad. Observó a su nieta con la misma paciencia con la que una vez había domado negociaciones imposibles.

-¿Sabes? -murmuró con voz grave-. Tu abuela también me odiaba al principio. Decía que yo era un hombre frío, demasiado calculador, incapaz de hacerla feliz. Pero el amor... el amor surgió como una hoguera, de esas que parecen imposibles de apagar.

Helena lo miró incrédula.

-No compares. Tú sabías lo que querías, abuelo. Gabriel no sabe ni lo que es levantarse a tiempo para una cita.

Él soltó una leve risa.

-Son jóvenes. Solo necesitan conocerse más, salir juntos, discutir, enfrentarse. Quizá lo estás juzgando con demasiada dureza.

Helena negó con la cabeza, el gesto rígido, su mandíbula tensa.

-No lo creo. Pero como ya te lo dije, es mi responsabilidad y cumpliré. No esperes, sin embargo, que haya amor. Eso no formará parte de este contrato.

Guardó silencio un instante, como si esas palabras fueran un juramento que debía repetirse para no quebrarse. Luego se levantó, estiró la espalda y, sin esperar respuesta, se encaminó hacia la salida.

🌹🌹🌹🌹

Mientras Helena regresaba a su habitación, repasaba cada palabra del anciano. "Necesitan conocerse más". ¿Conocerse? ¿Cómo podía conocerse con alguien que hacía de cada encuentro una provocación? Gabriel era lo opuesto a lo que siempre había soñado en un hombre.

Cerró la puerta con un golpe seco y se dejó caer en el sofá. El maldito anillo brillaba en su dedo como un recordatorio cruel de su destino. Lo giró varias veces, como si pudiera borrar con ese simple gesto la vergüenza de la noche anterior.

Amanda entró sigilosamente detrás de ella, observando en silencio.

-¿Te peleaste de nuevo con el abuelo? -preguntó al notar el gesto sombrío de su hermana.

Helena levantó la vista, cansada, y soltó un suspiro.

-No, Amanda. El abuelo está convencido de que todo saldrá bien. Pero yo... yo siento que me están arrojando a un pozo sin fondo.

Su hermana se acercó y tomó su mano con suavidad.

-Quizás Gabriel no sea tan malo como crees. A veces los hombres actúan como idiotas solo porque no saben manejar lo que sienten.

Helena rió sin humor.

-Créeme, este no es el caso.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El Precio de la Infidelidad
9.2
Tras ceder su valioso legado por el bienestar de su hijo Carlitos, un hombre descubre que el magnate Ramiro Guzmán ha adquirido su propiedad. La afrenta personal se agrava al confirmar que Guzmán utiliza el dinero de Sofía, su propia esposa, revelando una dolorosa traición conyugal y económica. Harto de la humillación, el protagonista bloquea sus cuentas y se prepara para la batalla. El Jaguar resurge decidido a recuperar su honor y ejercer su poder.
Portada de la novela Entonces, ¿Nos casamos?
9.3
Caleb Palmer, el ambicioso y calculador director de la cadena hotelera Atlantis, ha blindado sus sentimientos tras un fracaso sentimental, limitándose a relaciones sin compromiso. Su estructurado mundo se tambalea al cruzarse con Olivia Millán, una carismática trabajadora de la boutique de su complejo. A pesar de los esfuerzos de la joven por mantenerse oculta y evadir al poderoso magnate, el destino forzará un encuentro que cambiará sus vidas para siempre.
Portada de la novela Esposo Sometido, Vida Nueva
9.8
Tras una década de matrimonio, Mateo enfrenta una dolorosa realidad en su aniversario: Sofía, su esposa, lo traiciona con Marcos, su asistente. Mientras él fue el pilar invisible de su éxito comercial, ella lo desprecia y celebra con su amante, entregándole lujos y desechando su anillo. Un mensaje burlón de Marcos rompe la paciencia de Mateo. Cansado de humillaciones y de su papel sumiso, decide reclamar su dignidad y poder frente a la infidelidad.
Portada de la novela La Trampa Amorosa al CEO: Su Dulce Venganza
7.9
Después del doloroso compromiso de Jon con otra mujer, Dayna elige dejar atrás su amor no correspondido para enfocarse en sí misma. Mientras su carrera despega y atrae a nuevos pretendientes, el CEO intenta reconquistarla al ver su éxito. Sin embargo, Dayna no cede y decide darle una lección audaz: publica anuncios para encontrarle la esposa ideal y filtra su contacto en sitios de citas, transformando su despecho en una ingeniosa y dulce venganza.
Portada de la novela La Virgen Salvada por el Multimillonario
8.5
Engañada y con el corazón roto tras una dura traición, Lizandra escapa hacia Río de Janeiro en busca de paz. Sin embargo, cae en una trampa que la deja a su suerte hasta que un accidente fortuito la cruza con almas generosas que la acogen. Su verdadero reto surge al conocer a Heitor Alves de Bragança, un magnate tan soberbio como desconfiado. Ella luchará por demostrarle que no busca su fortuna y que su honestidad es real frente a sus prejuicios.
Portada de la novela Mi Guardaespaldas, Mi Verdugo
8.7
Sofía guardó un amor silencioso por Alejandro, su protector, sin imaginar que él se convertiría en su mayor verdugo. Cegado por una falsa gratitud hacia Camila, la hermanastra de Sofía, él la somete a desprecios y ataques violentos. Tras sufrir una agresión orquestada por el hombre que amaba, Sofía descubre el oscuro plan de Camila contra su madre. Antes de escapar a un matrimonio forzado en España, ella destapa la verdad, destruyendo el mundo de Alejandro.