Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El legado

El legado

Al fallecer su padre, Colin asume el control de un vasto imperio empresarial bajo una condición inusual: debe hacerse cargo de una misteriosa mujer pelirroja de espíritu rebelde. Atrapado entre el deber y una atracción irrefrenable, el joven millonario cuestiona la verdadera naturaleza del vínculo que ella mantenía con su progenitor. En un mundo de lujos y secretos oscuros, ambos vivirán un romance prohibido mientras buscan la libertad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

—Alhana, póntelo —ordena, Megan y no me muevo —¿Qué más da...? Es solo una noche. Déjate llevar, chica, vive un poco.

—No puedo arriesgar mi trabajo por algo así, Megan —me rehúso y ella resopla —.Ese hombre nunca va a fijarse en alguien como yo, y menos a dedicarme nada de su tiempo.

Mi amiga me vuelve a ofrecer el vestido de satén amarillo y pone los ojos en blanco cuando ve mi actitud negativa haciendo presencia en la situación.

—Necesitas el dinero, salir de la ciudad con tu madre y su empresa es perfecta para ofrecerte ese beca, Alhy, arriésgate. ¿Qué puedes perder?

<<¿La virginidad por ejemplo?>>

Trabajamos en un hotel de lujo para sobrevivir, y aunque no da para mucho, al menos paga los gastos y alguna que otra receta médica de mi madre.

Ahora estamos de congreso, algo que sucede una vez por año y uno de los asiduos al evento tiene en sus manos la posibilidad de facilitarme la vida sin saberlo.

Si el me diera un empleo en su empresa, algo así como de pasante y la posibilidad de obtener la beca que ofrecen, mi vida podría mejorar.

Sin embargo mi amiga me motiva a ponerme el vestido que dejó olvidado una cliente del hotel antes de irse, asistir a la cena de la noche como si fuera una chica más y no una vulgar camarera, (Todo eso esperando que nadie me reconozca), y luego acercarme a él para suplicar de manera sibilina, que me de un cupo en sus vacantes.

Pero él y yo, ya nos hemos visto antes y sé que es un play boy que sabe muy bien ganarse a una mujer y ponerme en riesgo, es peligroso teniendo en cuenta que a mis veintiún años, ningún hombre me ha tocado. No he tenido el tiempo ni la intención de hacerlo.

—Puedo perder el trabajo, Megan —cambio mi anterior idea —,si alguien me descubre.

—No lo harán. —Establece ella con convicción —Yo estaré al tanto de todo y es tu noche libre. Nadie lo sabrá y de paso disfrutas un poco de la vida que tanta hermosura se está perdiendo en esta austeridad en la que navegas, querida mía.

No puedo evitar reírme porque ella es única. Tiene mi edad, los ojos oscuros detrás de un rostro angelical y cabello oscuro, que aunque parezca ser más lanzada que yo, su corazón le pertenece a mi otro amigo ,Boris, al que no se atreve ni a mirar a los ojos.

La miro con ojitos convencidos y ella sonríe entendiendo que ese hombre sexy al que me voy a arriesgar a acercarme, es la única forma que veo de conseguir un poco de mis sueños y estoy entrando a cumplir con el plan que la muy pícara ha trazado para mí.

Así es como horas más tarde, estoy en plan cenicienta, infiltrada en una cena como una cliente más del hotel, bailando con un hombre que no me ha dejado exponer nada de lo que tenía preparado porque parece tan seducido por mí, como yo por él.

(...)

—¡Quédate esta noche conmigo!

Sus palabras son un susurro que me acaricia la piel del cuello.

Se acompañan de dos manos que giran en torno a mi cintura mientras bailamos en una pista atestada de personas que no reparan en la pasión que nos abruma a los dos en una zona oscura del elegante salón dónde bailamos y nos tentamos como... unos perfectos desconocidos.

—Por favor —él me súplica al oído mientras me mueve contra su pecho al compás de la música suave de un elegante saxofón —, dime que sí. Regálame esta noche. Necesito un poco más de tí. Deja que adore tu cuerpo solo por esta noche. ¡Entrégate a mí!

Me siento incapaz... incapaz de negarme.

Le deseo.

Me desea.

Nos deseamos como dementes y ninguno puede disimularlo. Tampoco queremos hacerlo.

Alzo la vista en busca de sus ojos y el impacto es brutal. Son tan verdes como los míos y su sonrisa cuando asiento, es un regalo de algún Dios que tuvo mucho arte en las manos cuando creó este hombre.

Me desarma y me encarcela en su mirada y su entrega a esta pasión. Me obliga a perderme en él.

Me gira en sus brazos con rapidez y delicadeza y el roce de sus manos en mi espalda desnuda es eléctrico, apabullante... me doblega. Me pone a sus pies y le veo a los míos. Me siento perdida en sus manos, cerca suyo y oliendo su aliento en mi boca.

Sonrio cuando noto que va a besarme y no soy capaz de estar lista para el impacto que sus labios suponen sobre los míos a mi pobre cuerpo, que no aguanta más de tanta seducción por un experto y hermoso espécimen de hombre.

En su habitación me desviste como si tocara una rosa frágil y el contacto de sus manos en mi piel me derrite. Me regala una sensación tan extraña de mágico poder y me siento reclamada y adorada por un extraño al que solo le estoy dando una noche para entregarle todo lo que hay en mí y que separe con sus ansias, mi cuerpo de mi mente y me lleve a otro sitio, lejos de lo que tengo en el mío. Me derrite por dentro y exploto hacia afuera en sensaciones por un simple tacto. Él es un maestro de la pasión y yo me muero de ganas de aprender más. Sin importar lo que pase. Quiero estar con él y que él, se entregue a mí. Solo por esta noche.

Me roza lentamente con los labios por toda la columna desnuda y los susurros de <> en mi oído, me enloquecen y gimo cuando la tela de mi vestido de satén amarillo cae al suelo y se enreda alrededor de mis tobillos dejándome sentirle detrás de mí, completamente vestido. Tocando mi piel con esmero y cuidado y dejando llamas de fuego allá donde acaricia.

Me carga como si fuera su esposa el día de la boda y me lleva a la cama, me deposita con cuidado,  dejando besos a mis labios  y cuando sus manos viriles sueltan los primeros botones de su camisa, no sé si aguantaré la presión que crece entre mis piernas cada vez que más y más piel va quedando a la vista.

—Dime tu nombre...

Él pide datos que no puedo darle. Y niego. Me arrodillo, me acerco al borde de la cama dónde se está  devistiendo dolorosamente lento y le ayudo a deshacerse del resto  obligándole a besarme. Hundo mis dedos en su pelo. Él gime. Yo jadeo y es cuando mi lengua se funde con la suya en un tórrido beso apasionado que siento apacigua a la fiera hambrienta de mis ganas y sus preguntas que no serán respondidas.

Lo que sucede después de ese beso, es demasiado increíble como para ser justa al describirlo.

Me hizo promesas sobre encontrarme  que sabía que nunca podría cumplir, pero que apreciaba oírlas y soñar que podía haber sido. Adoró mi cuerpo como si fuera un templo al que le practica algún tipo de religión y fue dejando que su piel y la mía cumplieran lentamente sus propios deseos. Fue mágico y casi de fantasía, pero fue mío, fuí suya y nos amamos como si nunca más pudiésemos hacerlo y sobre todo, como si nunca antes hubiésemos amado a nadie de esa manera.

No se puede explicar la pasión que nos envolvía ni la velocidad a la que conectábamos nuestras almas, pero en ese momento... todo era perfecto porque éramos dos amantes incapaces de detener lo que sucedía, sin embargo cuando la pasión se extinguió, las cosas se tornaron distintas.

...—¡Vístete y sal de aquí!

Me gruñó con ira al tiempo que se vestía y yo aferraba una sábana contra mi cuerpo desnudo viéndole sacar billetes de no sé ni cuantos dolares y soltarlos sobre las sábanas manchadas de mi virginal sangre.

—Debí suponer que eras como todas...¿ Cómo pude ser tan imbécil?

Parecía que hablaba más consigo mismo que conmigo y me sentí herida, y además muy furiosa.

Como pude salí de aquella cama y le encaré exigiendo...

—¿Quien te crees que eres para tratarme como a una prostituta contratada?

—Es evidente que tu intención de seducirme es para obtener dinero, pues ahí lo tienes. Te dejo tres mil dolares por tan buen servicio para una mujer inexperta...he oído que la virginidad es algo que se comercia mucho en estos días. Pero no esperes más de mí. Sal de aquí.

La alusión simplemente ha mis supuestas intenciones de vender algo tan importante como mi inocencia me lastimaron sobremanera y le abofeteé.

Se quedó mirándome cinco segundos de más y cuando el peso de mirada era demasiado para soportar, retrocedí y me puse el vestido por encima tratando de que no obsevara mi desnudez y tomando mi bolso dije...

—Eres peor de lo que pensé —abrí la puerta y desde allí concluí —. Espero no volver a verte en mi vida.

—Se te olvida el dinero, preciosa...

Su intención de humillarme seguía en él y volviendo a darme la vuelta murmuré:

—Tienes razón en parte de lo que dices—le concedo sin ánimos —, he venido aquí sabiendo que quería de tí, pero te aseguro que no era esto y puedes quedarte tu dinero. No lo necesito...Idiota arrogante.

Y ese día, justo luego de pronunciar esas palabras tuve la peor de las sensaciones y no conté con todo lo que estaba por venir, solo poco tiempo después.

Mi madre moriría dejándome un gran peso sobre los hombros y el hombre que tanto me humilló, se volvería el más complejo de los desafíos.

El legado estaba por hacerse presente en nuestras vidas y ninguno de los dos imaginaba cómo.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor: mi adicción fatal
9.6
Atrapada en un matrimonio de conveniencia con un prometido indiferente, ella intenta evadir su realidad mediante el alcohol. En medio de su embriaguez, surge una conexión intensa con un enigmático hombre que la cautiva de inmediato. El asombro llega durante la celebración de su compromiso, cuando descubre que el atractivo desconocido es en realidad el tío de su futuro marido. Este giro del destino entrelazará sus caminos de manera irreversible.
Portada de la novela Casada por accidente com el CEO 2
7.9
Advertencia Este libro está recomendado para mayores de 18 años. Contiene escenas de sexo explícito. En un viaje en tren hacia otra de sus exposiciones, Louis se topa con una chica que despierta algo nuevo en él, y horas después, tras muchas copas, acaba pasando la noche con ella en una isla, ambos queriendo olvidar por qué estaban borrachos. Aunque Islanne es guapa y desenvuelta, aparentemente es otra de las que le decepciona, aparentando interés propio cuando Louis se equivoca en algunas cosas sobre el negocio de su familia, pensando que la chica le ha engañado para aprovecharse. El problema es que Islanne se ha quedado embarazada y, como no es muy simpática, manda al infierno a Louis y le oculta que va a ser padre. El día del nacimiento del bebé, Louis recibe una llamada urgente en la que le informan de que acaba de tener un bebé y ni siquiera le han dicho quién es la madre. Llega al hospital desesperado, considerándola antinatural y dispuesto a luchar, pero al contemplar al bebé y a su hermosa madre inconsciente, decide que no permitirá que el niño crezca sin un padre como lo hizo él, y en cuanto despierta, encuentra la forma de atar a la niña a él, a pesar de que sigue considerándola traicionera y maliciosa. Cuando no puede, alguien le da un empujoncito y la convierte en su esposa por él. Islanne se encuentra casada por un accidente del destino, y no va a ponérselo fácil a Louis mientras pueda: "¡Nunca te quise! Si estamos casados, ¡es por tu culpa!", le repite al hombre del que sospecha que la engañó con unos papeles que, en su mente, nunca fueron de matrimonio, aunque él no tiene la culpa. "¡No tuve elección! Firmaste esto cuando tuviste a mi hijo, nunca dejaría que te fueras con él, ¡así que no obligué a nadie!" ¿Habrá un ganador en esta lucha?
Portada de la novela El hijo del Magnate
8.4
Después de un apasionado encuentro en Brasil, Mateo Lester, un poderoso magnate de 47 años, halla a Josabet trabajando como azafata en su avión privado. Ella intenta ocultar su pasado y niega conocerlo, pero el secreto sale a la luz cuando presenta a su hijo en un evento corporativo. El parecido del niño con la familia de Mateo inicia una búsqueda de la verdad, mientras Natalie, la exnovia de él, acecha con planes para destruir su felicidad.
Portada de la novela Embarazada de Hades
9.6
Hades no es un dios, sino el despiadado jefe de la mafia que controla Grecia con puño de hierro. Mi vida era tranquila hasta que una noche de excesos, cuyos detalles apenas logro evocar, me llevó directamente a su cama. Ahora, el destino me vincula permanentemente a este peligroso criminal: estoy embarazada de su heredero. Atrapada en su oscuro mundo de poder y violencia, debo enfrentar las consecuencias de estar ligada al hombre más temido del país.
Portada de la novela La esposa del multimillonario: nuestros votos no importan
9.1
Tras un exilio forzado por las mentiras de su hermanastra, Cathleen regresa a Nueva York decidida a proteger a su abuela y cobrarse su venganza. Para lograrlo, acepta un matrimonio que cree que la unirá a Finn, el hombre que la traicionó. Sin embargo, descubre que su esposo es Xavier, un misterioso extraño. Mientras su familia celebra haberla casado con un supuesto campesino para robarle su herencia, ignoran que Xavier es el magnate más influyente de la ciudad.
Portada de la novela La Esposa No Elegida: Un Destino Reescrito con Odio
9.1
Tras renacer en el día de la Lotería de Esposas, mi único objetivo es cambiar mi trágico destino. Aunque logré que Mateo Ríos eligiera a Sofía, la traición de mi madre, Carmen, desencadenó el asesinato de mi padre a manos de Mateo. Rota por el dolor y los engaños de quienes debían protegerme, he regresado buscando justicia. Ahora, unida en matrimonio con Javier Alonso, el mayor enemigo de Mateo, usaré todo mi poder para destruir su imperio.