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Portada de la novela EL HONOR DE UN GRIEGO

EL HONOR DE UN GRIEGO

Kate Walker lo abandonó todo por Alexei Di’Arcangelo, desde su profesión hasta su propia lengua. Sin embargo, tras cinco años de unión, una supuesta deslealtad la obliga a huir de Grecia para alejarse de un vínculo que parece roto. Pero escapar de un esposo griego decidido es una misión imposible. Alexei reaparece en su vida con la firme intención de reclamarla, dejando claro que los hilos del pasado aún los mantienen irrevocablemente unidos.
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Capítulo 1

Pasaban de la tres y cuarenta de la tarde cuando Kate Walker, se detuvo frente al enorme edificio, el día estaba resultando agitado y muy caluroso, luchaba contra la sensación de que la camisa bajo su chaqueta se estaba pegando a su piel, su Jefe, el Licenciado Edward Álvarez, la había enviado a aquella reunión, en representación suya, temblaba internamente porque sabía que aquella era una reunión importante, pero en vista de que Edward se encontraba incapacitado para desplazarse, la había enviado.

Steven Jones, era el nombre del cliente de Edward, ya le conocía. Había asistido a Edward en algunas reuniones con él, ahora estaba sola. debía entregar la documentación, y quedarse en la reunión, tomar anotaciones y redactar una minuta que entregaría a Edward para redactar los acuerdos contractuales entre ambas partes.

Nervios.

Era lo que sentía, ella una joven con poca experiencia en el Bufete Álvarez, sentía que aquella responsabilidad era enorme. Pensaba en qué sería de su vida al tener que asistir a tribunales a litigar, y si, es que la universidad es maravillosa y adquieres mucho conocimiento, pero que difícil es llevarlo todo a la práctica y hacerlo bien, así que con el título en mano, te preguntas; ¿Qué debo hacer?, ¿Cómo ser un profesional exitoso?, es una continua lucha de aprendizaje, un ensayo y error, era precisamente por eso que Álvarez había estado feliz de darle una oportunidad para desarrollar sus habilidades, gracias a que aprendía rápido y era lo más eficaz posible con sus actividades, al inicio era constantemente evaluada, para asegurarse de que estuviese haciendo todo bien, con el paso de la semanas y luego meses, Edward Álvarez la había tomado bajo su protección, con la finalidad de capacitarla en la práctica, y hacer de ella una excelente profesional, según su propia apreciación Kate Walker, tenía madera de abogada exitosa.

Aquella opinión de su jefe la llevaba a querer esforzarse cada vez más, como muestra de gratitud hacia la fe que él le tenía.

—Puedes hacerlo bien, Kate—se dijo suspirando—solo debes parecer profesional, tomar tus apuntes y asegurar un contrato que establezca los acuerdos pactados—se dijo— puedes hacerlo bien, no temas— luchaba por darse ánimos y no desmayar.

Quizás lo que le tuviese nerviosa era desconocer quién era la otra parte implicada en las negociaciones, conocía a Steven Jones, pero no tenía idea de quien estaba por convertirse en su socio. Según Edward, era un hombre extranjero y muy importante.

—A lo que vinimos— se dijo y entró al edificio, se anunció y la recepcionista le entregó un pequeño carnet que la identificaba como una visitante, la envió al piso veinte y allí estaría la secretaria del señor Jones. Hizo el trayecto en silencio y en cuanto estuvo en el piso indicado, se identificó nuevamente con la secretaria presente, quien le informó que Jones le esperaba.

Steven Jones, un hombre alto, rubio, joven, elegante, un hombre que había heredado negocios importantes tras la muerte de su padre, era un hombre impresionante, pero ella le conocía, lo suficiente como para estar tranquila en su presencia.

—Bienvenida, Álvarez me informó del infortunio, ha sido una triste noticia.

—Afortunadamente no pasó a mayores, una pierna fracturada a la que debe ponerle cuidado.

—Pudo ser peor— agregó Jones.

—Así es, pudo ser mucho, mucho peor. — ratificó la observación del hombre.

—A pesar de la mala situación, me alegra tenerte aquí, siempre es bueno recibirte— señaló una silla de la sala de reuniones— ¿Deseas tomar algo?, esperemos un poco mientras llega Di`Arcangelo.

Di` Arcangelo, así que ese era el nuevo socio, resultaba un apellido odioso y hasta pomposo.

¿Un arcángel?

Quizás un diablo vestido de ángel.

—Solo un vaso con agua Jones, el día resulta caluroso.

—Podríamos traerte una limonada con mucho hielo— se ofreció amablemente.

—Esa idea me agrada, con poca azúcar— el hombre se encargó de pedir la bebida, mientras se sentaba en el asiento junto a ella.

—Esta es solo una pequeña reunión para llegar algunos acuerdos. Mantente tranquila, Edward me ha dicho que se encargará personalmente de lo demás— Kate asintió.

Veinte minutos más tarde, era anunciada la llegada del hombre, Kate estaba ansiosa, pero nada pudo prepararla para la visión que tendría.

Era un hombre muy guapo, elegantemente vestido, con unas facciones dignas de ser esculpidas o dibujadas en su defecto.

—Buenas tardes, lamento la demora— la voz masculina era ronca, profunda, que logró que ella inmediatamente tragara el nudo que se formó en su garganta, qué presencia, qué aura de misterio y poder era el que le rodeaba, su altura le daba una presencia imponente y amenazadora, su perfil aguileño, sus ojos oscuros como una noche sin luna, ese oscuro cabello perfectamente peinado hacia atrás.

¡Era muy atractivo!, debería ser ilegal que un hombre poseyera tanta belleza, y no, no era una belleza andrógina o angelical, era una belleza puramente masculina en toda la extensión de la palabra.

El hombre había dado las buenas tardes, así que educadamente respondió al saludo, y esperó las presentaciones.

—Qué bueno recibirte Di`Arcangelo—Steven lo miró con amabilidad—el licenciado Álvarez no podrá estar presente, tuvo un pequeño inconveniente que le incapacitó venir, sin embargo ha enviado a la abogada Walker en su lugar, es de mi entera confianza, una abogada muy eficiente y dedicada a sus obligaciones, confío plenamente en ella.

—Si tu confías Jones, yo confío. Lamento lo ocurrido al licenciado— dijo con la voz profunda acariciando los oídos de Kate y despertando sus sentidos— pero debo añadir que me alegra su presencia, nunca antes había visto una abogada tan hermosa, un placer doctora Walker—le regaló una encantadora sonrisa a la vez que extendía su mano hacia ella— mucho gusto soy Alexei Di`Arcangelo.

—El gusto es mío, señor Di`Arcangelo—respondió poniéndose de pie y estrechando su fuerte mano, rogando internamente para que su nerviosismo e intranquilidad no fuesen tan evidentes. Sintió un fuerte escalofrío recorrerla en cuantos sus manos entraron en contacto— soy Kate Walker y asistiré su reunión el día de hoy, no se preocupe que podemos tratar cualquier duda, se redactara un contrato con los acuerdos especificados, podrán leerlos y si así lo desean, firmar.

—Muchas gracias— sonrió— mi abogado no pudo venir, su vuelo desde Grecia se retrasó, llegará por la noche.

Grecia.

Aquel encantador hombre pertenecía a un país tan hermoso como Grecia.

—No se preocupe, en cuanto el documento esté listo podremos enviarle una copia para que el abogado se encargue de la revisión y junto con usted revisen que lo establecido es lo que se plasmó.

La reunión se llevó a cabo sin mayores diferencias, uno proponía beneficios para el acuerdo, el otro aceptaba o refutaba con una nueva propuesta, Cuando la reunión llego a su fin, ella se sintió a gusto con sus anotaciones, aparentemente todo será más sencillo ya que ambas partes estaban de acuerdo.

Una media hora más tarde, salía del edificio suspirando con tranquilidad, mientras pensaba en los oscuros ojos de aquel hombre, era impresionante la belleza masculina que poseía, quería quedarse mirándolo por mucho tiempo, pero resultaba imposible sin evidenciar su interés, no era una dulce niña virginal para escandalizarse por la atracción que sentía hacia èl, pero tampoco sería una descarada con el tema.

Estaba por salir en busca de un transporte, cuando sintió que la tomaban de la mano, sorprendida se giró para encontrarse con la enorme sorpresa de que el griego estaba allí, viéndola directamente a los ojos, con sus facciones masculinas que seguramente habrían servido de inspiración para esculpir las soñadas imágenes de los dioses griegos, él sin duda sería como el dios de la masculinidad y el deseo, su piel hormigueaba allí, justo donde el tocaba.

—Señor Di`Arcangelo. — esperaba que su voz no hubiese temblado, al menos no tanto como temblaba internamente.

—No puedo dejar que se marche, señorita Walker, no antes sin aceptarme una invitación— Kate, tragó el nudo en su garganta. No podría negarse, su cuerpo no se lo permitiría.

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