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Portada de la novela El hombre perfecto llama a la puerta

El hombre perfecto llama a la puerta

Tras descubrir que su prometido y su madrastra conspiran para robarle su herencia, Lindsey decide vengarse. Para humillarlos en su compromiso, contrata a un desconocido atractivo, sin saber que se trata de Domenic, el influyente CEO del Grupo Vigor. Lindsey ignora que este millonario es el mismo hombre con quien compartió una noche de pasión hace meses. Ahora que el destino los reúne, Domenic no permitirá que ella se aleje de su lado otra vez.
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Capítulo 3

"Papá, lo siento mucho... Anoche salí a jugar a las cartas con mis amigos y perdí la noción del tiempo. No me di cuenta de que mi celular se había quedado sin batería. Lamento mucho haberte preocupado".

Perplejo, la mano de Benny, que sostenía el palo, se congeló en el aire. En el pasado, esta chica nunca cedía ante él, pasara lo que pasara. Siempre le discutía por cualquier cosa, así que su relación con ella siempre había sido tensa.

¿Qué estaba pasando?

Lindsey sabía lo que hacía. Kendra era buena manipulando a su padre para que le creyera todo y, además, ella no tenía ninguna prueba sobre el complot de esta; entonces, aunque le contara a su padre todo lo ocurrido la noche anterior, él creería más en la palabra de Kendra que en la suya.

Por lo tanto, decidió fingir obediencia y no hacer nada por el momento mientras esperaba la oportunidad perfecta para atacar.

"Papá, Kendra no es mi madre biológica, así que es natural que no me conozca tan bien. Pero tú... tú sí eres mi padre. Deberías conocerme mejor, ¡y yo nunca haría nada que dañara la reputación de nuestra familia!".

Las lágrimas brotaron de los ojos de Lindsey mientras hablaba, lo que le dio un aspecto lamentable.

Aunque la madre de Lindsey y Benny llevaban años divorciados, él siempre había sido un padre responsable. Por eso, cuando escuchó la sincera disculpa de la muchacha, su corazón se ablandó.

Guardó el palo y dijo en un tono más suave: "Bueno, está bien que te hayas dado cuenta de tu error. Solo no vuelvas a hacerlo, ¿de acuerdo? Ahora, levántate".

Ver que Benny perdonaba a Lindsey con tanta facilidad hizo que Kendra sintiera una punzada de desagrado. Pero ahora tenía que ceñirse al plan y fingir que todo iba bien, así que se tragó el resentimiento de su corazón y forzó una sonrisa falsa.

"¿Ves? Sabía que solo era un malentendido. Lindsey es una buena chica; no se acostaría con cualquiera como esas zorras. ¿Verdad, Lindsey?".

La otra sabía que insinuaba algo, pero se las arregló para mantener la sonrisa, aunque sus ojos seguían fríos.

"Por cierto, Lindsey, tu padre quería contarte algo". Kendra dio un empujoncito a Benny con el codo y le guiñó un ojo.

Benny respiró hondo y volvió a sentarse en el sofá.

Luego se aclaró la garganta y dijo con seriedad: "Lindsey, lo he pensado bien, y Kendra tiene razón. No debería obligarte a casarte con alguien que no te gusta, ni impedir que te cases con el hombre que quieres. Aunque Chayce viene de una familia corriente, ustedes se quieren. Eso es lo que importa".

Lindsey se quedó estupefacta ante el repentino cambio de actitud de su padre.

Su padre siempre pensó que Chayce era un hombre vividor que se apoyaría en mujeres poderosas para llegar a lo más alto, por lo que se oponía con firmeza a su unión. Además, antes de que Chayce y ella se conocieran, su padre ya le había elegido un esposo apropiado: el hijo menor de la familia Ford, Adrian Ford.

Pero Adrian era un mujeriego y estaba metido en muchos chismes. Lindsey no quería casarse con alguien como él y esto siempre fue un punto de discordia entre ella y su padre.

"Esta misma mañana me enteré de que Adrian se peleó con alguien en un club por una prostituta. ¡El escándalo llegó a los titulares! No me lo perdonaría si te obligase a casarte con un hombre así". Tras dejar escapar un suspiro, Benny prosiguió con sinceridad: "Mientras Chayce te trate bien, ya no me opondré a su relación. Cuando tengas tiempo, pídele que venga y hablaremos de los detalles del compromiso".

"¡¿Qué?! ¿Compromiso?". Lindsey se sorprendió tanto que no pudo evitar exclamar.

Benny asintió con solemnidad. "A finales de mes es tu cumpleaños. ¿Por qué no te comprometes ese día? Celebraremos dos cosas, y seguro que la familia se alegrará mucho por ti. No te estás haciendo más joven. Date prisa y prepara tu matrimonio para que no tenga que preocuparme por ti todo el tiempo".

Entonces, Lindsey cayó en la cuenta. Al parecer, Kendra había estado tratando de persuadir a Benny cada vez que ella no estaba en casa.

Parecía tener mucha prisa por hacer que se casara con Chayce, lo cual no podía ser nada bueno.

La muchacha entonces reflexionó un rato sobre la situación. Se había estado preguntando cómo encontraría pruebas contra Kendra y Chayce, así que, ¿por qué no seguirles el juego hasta que cometieran un error?

Con una sonrisa discreta en los labios, Lindsey se acercó a Benny, se agachó frente a él y le tomó la mano.

"Muchas gracias, papá. Siento haberme peleado siempre contigo. No te preocupes, a partir de ahora te haré caso".

Kendra respiró aliviada cuando oyó que Lindsey aceptaba comprometerse. Hasta ahora, parecía que Lindsey no tenía ni idea de que lo ocurrido ayer fue tramado por ella y Chayce.

Pero... ¿Dónde estuvo esta chica anoche? Se las arregló para volver a casa de una pieza, lo que no debería haber sido posible después de haber sido drogada con una dosis tan alta. Kendra arrugó la frente, dudosa de si había pasado la noche con un hombre o no.

De pronto, mientras Kendra observaba a Lindsey, su mirada se posó en una clara marca roja en un lado del cuello de la chica. Como mujer curtida, sabía muy bien lo que era.

¡Uff! Sin duda, había acertado.

Ahora, Kendra estaba segura de que Lindsey había acabado anoche en la cama de alguien. Sonrió mientras un plan se formaba en su mente.

En cuanto Lindsey regresó a su cuarto, corrió al baño y trató de lavarse las marcas del cuerpo.

No se sentía cómoda habiendo perdido así su virginidad.

¡Maldita sea! ¡Todo era culpa de Kendra y Chayce!

Tras darse una larga ducha, se tranquilizó y empezó a pensar en cómo afrontar la fiesta de compromiso que se celebraría a finales de mes.

Llamó a un detective privado que le había recomendado su amiga, y le pidió que siguiera en secreto los movimientos de Kendra y Chayce, recogiera pruebas de su infidelidad y averiguara qué planeaban hacer en la fiesta de compromiso.

Después de organizar todo, encendió su computadora y publicó un mensaje de estado en sus redes sociales.

Al mismo tiempo, en la sede del Grupo Walsh, Emilio entró corriendo y agitado en el despacho de Domenic.

"¡Domenic, la encontré!".

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