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Portada de la novela El Guardián de la Sangre Prohibida

El Guardián de la Sangre Prohibida

En medio de una guerra ancestral, un hombre lobo descubre un secreto fatal: la sangre de su amada puede aniquilar a los suyos, pero brinda un poder absoluto a los vampiros. Atrapado en una encrucijada moral, el guerrero debe decidir si proteger el amor de su vida o asegurar el futuro de su especie. Esta travesía épica de acción y sacrificio lo obligará a enfrentar un dilema donde la lealtad y el destino se verán marcados por un vínculo prohibido.
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Capítulo 3

🦋✨|.Allison Collins.|🦋✨

El aeropuerto estaba lleno de murmullos y pasos apresurados. Charlotte me miraba, esperando respuestas que apenas podía darle. Intenté explicarle, pero las palabras se ahogaron cuando Ethan y Matthew aparecieron entre la multitud.

Mi pecho se aflojó un poco. La estabilidad. Mi ancla.

-Hola, hermanos -murmuré, esforzándome por disfrazar el nudo en mi garganta.

Charlotte levantó la mano en un saludo tímido su sonrisa tenue fue un respiro en medio de la tormenta.

Ethan tomó mi maleta. Matthew alcanzó la de Charlotte sin hacer preguntas. Pero sus ojos oscuros y atentos eran otra cosa. Sabían que algo no estaba bien. Lo sentían.

El peso en mis hombros no desapareció, pero al menos ahora lo compartía.

Una vez en el coche, Ethan no pudo contenerse más.

-¿Qué está pasando, Allison? ¿Por qué este viaje tan repentino?

Su tono era más protector que acusatorio, pero la pregunta me golpeó con fuerza sentí el peso de todo lo que había pasado y las decisiones que había tomado miré a Charlotte y luego a Matthew que estaban en la parte trasera del coche buscando su apoyo silencioso.

Respiré hondo antes de responder:

-No me voy a casar.

Mis palabras salieron más firmes de lo que esperaba y me sorprendió la liberación que sentí al pronunciarlas. Ethan permaneció en silencio por un momento claramente sorprendido y luego soltó un suspiro de alivio. --Es la mejor noticia que me has dado en la vida.

-No soportaba a ese tipo ni a su maldito amigo -comentó, clavando su mirada al frente con una mezcla de seriedad y alivio en su tono. Era como si aquellas palabras hubieran estado atrapadas dentro de él, esperando el momento justo para escapar su desprecio, aunque sutil dejaba claro que lo había guardado solo por consideración hacia mí.

Pero Matthew siempre perspicaz, giró su rostro hacia mí con esa mirada que parecía atravesar cualquier máscara guardó un momento de silencio estudiándome antes de lanzar una pregunta que me tomó por sorpresa: -¿Por qué no dices la verdad? Estás mintiendo a Allison.

El peso de su voz hizo que algo en mi interior se estremeciera. Intenté mantenerme firme, aunque sabía que el rubor en mis mejillas ya me había delatado. Forcé una risa que apenas sonó natural, como un intento desesperado de tapar una grieta en un muro.

-No miento -respondí. Pero mis palabras resonaron huecas y ambos lo sabíamos.

Matthew levantó una ceja, incrédulo: -Claro que no mientes -replicó y aunque sus palabras parecían aceptar mi respuesta, el tono sarcástico las convertía en otra cosa.

-Eso no era lo que querían. Les cumplí el deseo - contesté, buscando desesperadamente desviar la atención.

Matthew dejó escapar una risa corta y burlona, como si mi respuesta confirmara algo que él ya sabía.

-Si eso es lo que tú crees, bien hermanita. Pero no todos aquí somos ciegos.

Esas palabras quedaron ahí entre nosotros, suspendidas como una sombra que no podía disiparse. Sentí una punzada incómoda en el pecho. Dolía. pero no estaba lista para enfrentar lo que implicaban. Así que me limité a callar esperando que el silencio se encargara de borrar lo que no quería admitir.

El silencio continuó entre nosotros mientras el auto seguía avanzando, hasta que llegamos frente al edificio. Matthew bajó primero. Rompió la tensión como quien abre una botella sellada desde hace demasiado tiempo

-¿Con quién se van a quedar? -preguntó, girándose hacia nosotras con una sonrisa que me inquietó más que cualquier comentario anterior. Mirándonos a Charlotte y a mí, disfrutando el desconcierto que nos regalaba a cada palabra-. Ethan comparte apartamento con Nick y su novia Khloé.

La forma en que pronunció los nombres fue tan precisa, tan deliberada que dejó en claro que Matthew sabía exactamente el impacto que tendrían sus palabras el nombre de Khloé, pronunciado con esa entonación pausada, me golpeó como un disparo directo al estómago. Pude ver de reojo, cómo Charlotte también se tensaba, sus manos apretadas contra los costados como si intentara contener una explosión.

Nick era el exnovio de Charlotte. El mismo que había destruido todo entre ellos por Khloé. Su hermana. La sola idea de compartir un espacio con ellos era más que incómoda; era una tortura cuidadosamente diseñada. Mientras Matthew seguía hablando, mi mente comenzó a llenarse de escenarios inevitables miradas cargadas de reproches, discusiones que se colarían por cada rincón, silencios tensos que gritarían más que cualquier palabra.

Nick. El amigo que siempre había estado allí cuando lo necesitaba, ese en el que alguna vez confié sin dudar. Ahora, verlo con otros ojos era inevitable. El hecho de que fuera hijastro de mi padre no bastaba para excusarlo, no podía borrar lo que había hecho a Charlotte era inexcusable. Una traición que aún pesaba en el aire como una sombra imposible de ignorar. Por más que quisiera, no podía encontrar justificaciones para él. No lo defendería.

Finalmente, miré a Matthew y tomé una decisión.

-Mejor subamos a tu apartamento -le dije con una mezcla de resignación y tristeza sabía que su lugar no sería un refugio de paz, pero al menos estaríamos lejos de la tensión que se respiraba en el apartamento de Ethan.

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