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Portada de la novela El desprecio del CEO hacia mí ( La ruina de Sofía)

El desprecio del CEO hacia mí ( La ruina de Sofía)

Sofía Macarena Moyana es una mujer resiliente que lucha por salir adelante, pero su vida se complica al entrar en una empresa donde su jefe, el CEO, la trata con un desprecio implacable. La tragedia estalla cuando un accidente fatal termina con la vida de su superior, un suceso devastador que la lleva directamente a prisión. Este oscuro giro del destino no solo destruye el futuro de Sofía, sino que deja en ruinas la existencia de todos los involucrados.
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Capítulo 2

— Si nadie está dispuesto para ver al menos que siempre fui una buena persona. Que en está situación que me encuentro yo nunca le he deseado tampoco esperado, sin embargo en cada acto en la vida lleva a su vez una consecuencia; Esa es la consecuencia que me tocó por haber actuado de forma impulsiva, por haber actuado por emociones... En mi agonía estoy tan arrepentida por esta desgracia que yo hice concreta en mi vida al matar a este cerdo, en otra parte me siento un poco aliviada por al fin vengarme de esa mierda, por al fin vengar a todas esas mujeres maltratadas, violadas, abusadas de una forma o otra por los malditos hombres que se creen el dueño del mundo, que se creen el dueño de nosotras; Ya no tenemos dueños. Nosotras somos dueñas de nuestras vidas... Solamente sabemos amar y nos encanta sentirnos amadas, pero de igual forma nos gusta nuestra libertad; Pero la mayoría de las veces estos hombres no entienden eso...

Me estoy diciendo en mi misma, ya Sofía no hay excusas por matar... Todos saben que no hay excusas por matar, no somos la ley; No tenemos derecho a quitar la vida a nadie tampoco a nosotros mismos, sin embargo, a veces en el momento de tantas desgracias uno no tiene tiempo de pensar bien las cosas...

Ya yo también no lo pensé dos veces... Ya lo ví al piso este imbecil cuando lo maté, lo miré con tanto odio al piso; Y este que creía tan arrogante, tan superior, Cuando estuvo al piso se veía igual que los polvos del piso, se veía como una caja vieja, una caja sucia que nadie no necesitaba...

No Soy una mujer violenta, nunca pensé ser una maldita asesina; ¿ Pero qué creen esas personas cuando andan humillando a lo demás como si lo demás eran una basura, como algo que no vale nada?; Ellos mismos hacen nacer el  odio en el corazón, ellos mismos son culpables de todo esto...

— Dado todas las pruebas, los testimonios de los testigos con todo aquello sabemos que la señorita Sofía es culpable y ella tendrá la condena de por vida en la cárcel; Puesto que su defensa no ha presentado pruebas, nada que podría justificar que la señorita ha hecho este acto en legítima de defensa, no hay ninguna prueba que ha mostrado la violación de derechos humanos que nos ha enunciado el abogado de la acusada... Así que el veredicto es, la señorita Sofía Macarena Moyana está condenada por vida en la cárcel... Sesión terminada,  se pueden retirar... —Dijo el juez...

A mi no me queda nada más  en mi ser después de escuchar el veredicto del juez... Ahí están los policías que me están llevando a la cárcel, y ésas personas tan felices que me están mirando con asco; Ellos que están gritando muy fuerte su Victoria, pero yo estoy gritando en mi misma mi devastación, estoy gritando en mi agonía y nadie me escucha, y nadie me pudo ayudar o entender...

— Mientras que me están llevando afuera para ir a la cárcel, la gente me está insultando, me esta gritando de todo lo malo existente...

Así que vez maldita asesina, en nuestro país hay justicia; Vas a pagar todo lo que has hecho, jamás verás la luz del sol, jamás serás libre. Ahora me doy por dichoso porque tú, me estás escuchando, tú desde hoy estás muerta como has matado a mi padre; Pero lo peor en tú caso es que pasarás tú vida pagando lo que has hecho, y mi padre ya está descansando en paz. Tú nunca tendrás un descanso, estás escuchando maldita asesina. Nunca tendrás un descanso... — Dijo Carlos.

— Al escuchar la voz de este pequeño tonto igual a su padre, me estoy diciendo a mi misma, hay la vida en realidad eres una puta injusta, yo nunca tendré mi justicia; Por ser pobre, por ser una mujer huérfana, por no tener dinero, nunca tendré justicia: Vida injusta y  favoritismo del dinero...

Esa gente afuera casi podrían matarme al acercarse cerca de los policías para poder pegarme; Sus voces se armonizan para gritarme en conjunto asesina, asesina. Ya tienes lo que merecías, ya te vas a ensuciar en la cárcel, porque allá te pertenece mujer asesina...

Yo les estoy mirando todas esas gentes ni me conocen, ni saben mi historia, ni saben de las luchas que yo tenía que dar para salir adelante; Yo hice tantos esfuerzos para conseguir este trabajo, yo pensé que mi vida cambiará en este lugar, pero no es de esta forma...

¿ A mi quién me dará justicia? ¿ Quien valorará mis esfuerzos? No sé si es una maldición de ser pobre o si solamente fue el error de mis padres de darme vida sin preparación; De toda forma no me voy a quedar ahí para juzgar a mi querida madre, ella ha hecho lo posible para mi...

Mi hija, eres mi alegría, eres la felicidad de mi alma, has dado un sentido a mi vida con tú existencia; Me has ilimitado el alma con tu hermosa persona de interior y de exterior. — Así siempre dijo mi madre.

— En este momento preciso, me alegro mucho que no está ahí mi madre, oh si tanto me alegro; Por primera vez me alegra su ausencia, porque yo sé que ella no podría aguantar, ella no podría soportar al ver que su única hija, que su amada hija irá en la cárcel. Ya aunque toda puta que es la vida, madre, pero ella te ha evitado de ver mi ruina; Esa ruina que ella misma me dio o que yo misma busqué en conjunto a ella...

De toda forma no hay nada más que decir, no tengo a quien culpar, no tengo a quien pedir cuentas; Lo único que me quedó, es perderme en este anhelo de justicia que nunca tendré...

Los pobres no tienen justicia mi querida Sofía, así mi conciencia me esta hablando... Si me doy cuenta de mi rango social, me doy cuenta de donde soy.

Yo sé que ser pobre no es excusa para comportarse mal, para justificar sus malos actos; Pero no estoy justificando nada, solamente estoy quedándome en mis opiniones, en estos demonios que están en contra de mi. No puedo ver a donde está mi error por darme tantas penas sin piedad la vida.

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