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Portada de la novela El Contraataque del Multimillonario Disfrazado

El Contraataque del Multimillonario Disfrazado

Un joven de origen humilde se desvive trabajando para financiar sus estudios y conquistar a la mujer que ama. Tras regalarle un costoso celular con gran esfuerzo, la encuentra siéndole infiel con el capitán de baloncesto. No solo sufre la traición, sino también una humillante paliza. Sin embargo, su destino cambia con una revelación telefónica: su padre es un magnate. Ahora, como heredero multimillonario, iniciará una implacable venganza contra quienes lo pisotearon.
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Capítulo 1

En el gimnasio de una universidad, Trevor Sanderson, vistiendo un uniforme de baloncesto azul, caminaba por las puertas del recinto.

Tan pronto como entró al mismo, se dispuso a recoger las botellas de agua vacías y las latas de refrescos que habían dejado los espectadores del último partido.

"Ojalá la universidad organice un partido de baloncesto todos los días, así fácilmente podría ganar al menos cincuenta dólares juntando todas estas botellas y latas. Si ganara así todos los días, podría incluso comprarle a Sylvia un iPhone para su cumpleaños".

Trevor Sanderson levantó la mirada y miró con entusiasmo el gimnasio atestado de latas y botellas.

Mientras estaba ocupado en su recolección, un grupo de estudiantes varones altos salió de los vestidores, y en medio de dicho grupo, caminaba un chico de cabello rojo llamado Bernard, quien también llevaba un cigarrillo en la boca.

Casi de inmediato, tomó un calcetín y se lo arrojó a Trevor, y antes de que este último pudiera esquivarlo, el calcetín aterrizó directamente en su rostro, provocando que un mal olor golpeara sus fosas nasales.

"Les pedí a todos los del equipo que guardaran su ropa sucia durante una semana entera para que pudieras ganar más dinero, ¿qué te parece?".

Bernard Collins hizo un gesto con la mano, y enseguida sus compinches arrojaron toda la ropa sucia hacia el pobre chico.

"¡Hey, imbécil, es mejor que salgas de nuestra escuela antes de que sea demasiado tarde!".

"¡Ese tipo solo hace quedar mal a la escuela!".

"¡No está recogiendo basura, solo estropea nuestra diversión!".

"¡Debilucho!".

"Yo...".

Trevor se sacudió el calcetín sucio de la cara, sonrojándose de inmediato.

Él no se atrevía a ofender a Bernard, después de todo, no era más que un simple estudiante proveniente de una familia pobre.

Solo podía trabajar medio tiempo los fines de semana y ofrecer servicios de mandados y tareas a sus compañeros para ganar algo de dinero.

Era la única forma en que podía permitirse seguir en la universidad, y si fuera por él, no haría negocios con alguien tan detestable y engreído como Bernard.

Para su infortunio, se veía en la necesidad de ganar dinero para pagar sus estudios, así que no le quedaba otra que tragarse su orgullo y contener su ira, entonces respiró hondo, recogió el calcetín que le lanzó aquel bravucón pelirrojo y lo arrojó al cesto junto con la demás ropa.

"Cincuenta dólares por todo", le dijo.

Entonces, Bernard tomó su billetera, sacó algunos dólares y los arrojó a los pies del chico. Con una sonrisa de satisfacción, dijo: "Toma cincuenta y cinco, y quiero que hagas otra cosa. Necesito que recojas un paquete en la entrada de la escuela y lo lleves a los vestidores. Es para Dennis Cooper, líder del equipo".

Enseguida, Bernard se dio la vuelta y se marchó con el resto del grupo, bastante entusiasmado, mientras que Trevor simplemente recogió el dinero del suelo y lo apretujó en su puño.

"Cómo odio tener que trabajar con ese idiota de Bernard y sus amigos, pero mientras me sigan pagando, supongo que estaré bien".

Luego de que Bernard y sus compañeros de equipo se marcharan, Trevor siguió recogiendo botellas y latas por todas las gradas, y después de llenar su bolsa, se dirigió al centro de reciclaje cerca de la escuela para vender lo que había recolectado.

Un rato después, corrió a la entrada del campus para recoger el paquete de Dennis y llevarlo a los vestidores, y mientras iba en camino, el chico contaba minuciosamente el dinero que había ganado.

Naturalmente estaba cansado, pero sintió que el esfuerzo había valido la pena, no veía la hora de ahorrar el suficiente dinero para comprarle regalos para su querida novia.

Trevor estaba a punto de abrir la puerta de los vestidores, cuando de pronto los gemidos de una mujer lo detuvieron en seco.

'¿Qué? ¿Por qué esa voz me suena tan familiar?'.

La mujer al otro lado de la puerta gimoteaba, y el rostro de Trevor se ruborizó a la par que su corazón comenzaba a latir salvajemente.

De pronto notó que la voz era muy similar a la de su novia Sylvia Farrows.

"Oh, Dennis… Me encanta eso. Así… No te detengas".

"Oh, Silvia… Oye, hoy te compré una lencería muy sexy. Si quieres, puedes ponértela más tarde y nos divertiremos un poco más".

Cuando Trevor escuchó aquella conversación, simplemente no pudo negar la realidad.

'¿Sylvia? ¿Qué estás haciendo?'.

A Trevor le hirvió la sangre y abrió la puerta de una patada.

Entonces, quedó tan aturdido como petrificado por aquella escena.

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