
El contraataque de la exesposa: ¡ya no te amo!
Capítulo 3
Yvonne parpadeó. Así que por eso Shane había tenido prisa por marcharse, sin querer siquiera hablar con ella del divorcio. Había estado ansioso por ir a pasar tiempo con Jade.
Un dolor familiar se apoderó de su corazón, extendiendo un entumecimiento por su pecho.
Yvonne ya había visto antes numerosas publicaciones de Jade alardeando del afecto de Shane en las redes sociales.
Cada publicación le desgarraba el corazón, pero, por alguna razón, no podía dejar de mirarlas.
Ahora, por fin, decidió poner fin a este ciclo de tormento.
Sus dedos se movieron con rapidez mientras eliminaba a Shane y a Jade de sus contactos de WhatsApp.
Tras ducharse, Yvonne acababa de vestirse cuando sonó su celular;
el nombre de Shane brillaba en la pantalla.
¿No se suponía que estaba pasando tiempo con Jade ahora? ¿Por qué la llamaba?
Dudó un momento, pero al final contestó: "¿Shane?".
"¿Borraste a Jade de WhatsApp?", preguntó él.
"Sí. ¿Qué tiene de malo?", respondió ella.
"¿Tienes el descaro de preguntar eso?". El veneno goteaba de las palabras de Shane. "Jade quería felicitarte por tu liberación, pero luego descubrió que la habías borrado. Pensó que aún le guardabas rencor. Se derrumbó al recordar cuando la empujaste por las escaleras. Yvonne, ¿cuándo dejarás de causar problemas?".
Sus agudas palabras atravesaron el corazón de Yvonne, pero mantuvo la compostura. "Shane, soy libre de borrarla si quiero", dijo.
"¿Cómo puedes hablar de libertad?". La voz de Shane se volvió más fría. "¡Jade es una paciente, Yvonne! Ya está atrapada en una silla de ruedas por tu culpa. Ahora es frágil emocionalmente. ¡Lo menos que podrías hacer es mostrar algo de compasión!".
Los labios de Yvonne se curvaron en una sonrisa amarga mientras cerraba los ojos, conteniendo las lágrimas. "Si es tan frágil como dices, entonces es una razón más para que mantenga las distancias, no vaya a ser que me vuelvan a responsabilizar de su sufrimiento".
"Yvonne, no...".
Yvonne no dejó que Shane terminara. La llamada terminó con un fuerte chasquido. Sin perder un instante, bloqueó su número.
Después, se preparó un plato sencillo de espaguetis y comió en silencio, abrumada por sus pensamientos. Luego, paraguas en mano, se dirigió al cementerio.
Lloviznaba con calma, empapando la tierra. Yvonne permaneció de pie ante la lápida de Margarita durante lo que le pareció una eternidad, con el peso de sus emociones oprimiéndole el pecho.
Cuando regresó a Villa Serenidad, ya era de noche. Nada más entrar, vio a Shane sentado en el sofá del salón.
Yvonne se quedó paralizada un momento, sorprendida por su presencia. Por lo general, cuando Shane estaba con Jade, no volvía a casa hasta altas horas de la noche, después de que ella se hubiera dormido.
Sin querer indagar en el inusual comportamiento de Shane, Yvonne lo ignoró y se dirigió escaleras arriba.
"Detente ahí mismo". La voz de Shane cortó el silencio como un cuchillo.
Yvonne se detuvo, pero no se dio la vuelta.
Shane se levantó del sofá y caminó hasta colocarse delante de ella, clavando su mirada en la suya. "Te has vuelto atrevida, ¿verdad? ¿Colgarme e incluso bloquear mi número?".
Yvonne no dijo nada, con el cuerpo en tensión mientras intentaba pasar a su lado. Pero Shane la agarró de la muñeca con firmeza. "Te estoy hablando. ¿Qué te pasa? ¿La cárcel te dejó sorda?".
Las palabras hirieron a Yvonne, pero lo miró a los ojos y dijo, con la voz temblorosa por la emoción contenida: "Sí, Shane, estuve en la cárcel. Mi vida ya está en ruinas por ello. ¿No es suficiente castigo para ti?".
Shane frunció el ceño mientras sus ojos recorrían su rostro. Se fijó en la hinchazón alrededor de sus ojos, en el leve enrojecimiento. "¿Has estado llorando? ¿Fuiste a visitar la tumba de tu abuela?".
Yvonne se esforzó por contener las lágrimas. "No estuve allí cuando la enterraron. ¿Necesito tu permiso para visitarla ahora?".
La expresión de Shane se ensombreció al oír eso. "Yvonne, la razón por la que presioné para que volvieras a la cárcel ese día fue porque no quería que te sumieras en tu dolor. Era por tu propio bien".
"¿Por mi propio bien?". Yvonne soltó una carcajada hueca, cargada de amargura. "¿Te estás escuchando? Ya ni siquiera sabes mentir de forma convincente, Shane".
Con un tirón brusco, se soltó de la muñeca. Su voz era firme ahora, fría y definitiva. "Estoy harta de ti, Shane. Acabemos con esto. Divorciémonos".
***
Yvonne fue al vestidor del dormitorio principal y sacó una vieja maleta para guardar sus pertenencias.
Quería dejar atrás todo lo que la familia Brooks le había dado después de la boda, así que apenas tenía qué llevarse.
"¡Yvonne, déjate de dramas!". La exasperada voz de Shane cortó el silencio. "Solo fue un año en la cárcel. Me aseguré de que no te maltrataran allí. ¿Qué más quieres?".
Las manos de Yvonne se detuvieron sobre su ropa mientras giraba la cabeza para mirarlo. "Sin duda te aseguraste de que me trataran de forma diferente. Cada comida estaba repleta de espinacas e hígado para reponer mi sangre, manteniéndome lista para la siguiente transfusión para Jade".
Shane frunció el ceño. "Así que esto vuelve a Jade. Las transfusiones le salvaron la vida. Trabajas en medicina, deberías tener algo de compasión. Y te compensé generosamente".
"¿Compasión?". Una carcajada hueca escapó de los labios de Yvonne. "Muéstrame un médico que se haya desangrado por un paciente".
Señaló la pared de bolsos de lujo, una colección valorada en cientos de millones, codiciada por innumerables mujeres.
"¿Esta es tu idea de compensación? Un bolso por transfusión. Siempre me tocan los que Jade rechazó".
Cada bolso era una selección de Jade, y Shane lo pagaba.
Jade se quedaba con los que prefería, dejando a Yvonne con las piezas ostentosas, caras pero poco prácticas para el uso diario.
Yvonne nunca había pedido bolsos, pero tanto Shane como Jade creían que intercambiar sangre por bolsos de lujo era un buen negocio para ella.
"No me llevaré ni un solo bolso", dijo Yvonne con una leve sonrisa. "Quédate con tu compensación. Nunca acepté donar mi sangre".
Shane se masajeó las sienes.
A lo largo de su matrimonio, Yvonne se había mantenido obediente, enfurruñándose de vez en cuando, pero nunca desafiante, nunca hablándole así.
Shane agarró a Yvonne por los hombros, suavizando su tono. "Sé que estás molesta después de haber estado tanto tiempo en la cárcel. No peleemos, ¿de acuerdo? Le pedí a Zoe que preparara tus platos favoritos. Vamos a comer juntos".
Yvonne se zafó de sus manos, agarró su maleta y se dirigió hacia la puerta.
Al segundo siguiente, en un movimiento fluido, Shane la alzó en brazos.
Antes de que Yvonne pudiera resistirse, Shane la colocó sobre la mullida cama.
Le sujetó las manos por encima de la cabeza, su aroma la rodeó mientras le susurraba al oído: "Yvonne, deja de estar enfadada, ¿quieres? Esta noche te haré el amor hasta que estés satisfecha".
El corazón de Yvonne retumbó en su pecho.
Antes, cuando la ira se apoderaba de ella, siempre se derretía ante las artes amatorias de Shane, dispuesta a perdonarlo.
A Shane le divertía este patrón, y se la llevaba a la cama cada vez que ella mostraba su descontento.
Su dominio sexual siempre la abrumaba, llevándola al límite hasta que rompía a llorar, suplicando clemencia y aceptando todas sus exigencias.
La respiración de Shane se profundizó mientras reclamaba los labios de Yvonne y sus dedos desabrochaban los botones de su blusa.
Yvonne volvió de repente a la realidad, luchando por liberarse. "No... no quiero esto...".
"¿No quieres esto?". Shane levantó la cabeza, con el deseo brillando en sus ojos mientras la contemplaba bajo él. "Ahora dices que no, pero pronto te aferrarás a mí, suplicando más...".
El calor inundó las mejillas de Yvonne al oír eso.
Los labios de Shane se curvaron mientras le besaba el cuello. "Este último año sin ti fue una tortura... Trabajaba hasta tarde casi todas las noches solo para contener mis deseos...".
Más allá de los enormes ventanales, el silencio envolvía la noche, roto solo por el constante tamborileo de la lluvia. Dentro de la habitación, el aire estaba cargado de pasión.
Tres años de matrimonio le habían enseñado a Shane todos los matices del cuerpo de Yvonne. Cada uno de sus toques estaba calculado con precisión para romper su resistencia.
Yvonne se estremeció, con el cuerpo tenso mientras se aferraba a su desmoronada determinación. Aunque luchaba contra él, Shane parecía decidido a arrastrarla a la pasión del momento, negándose a soltarla.
Shane murmuró: "Yvonne, te deseo...".
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