Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El CEO y la segunda oportunidad con su ex

El CEO y la segunda oportunidad con su ex

Javier se enfocó en su imperio hotelero para olvidar el doloroso pasado con Beatriz, pero el destino los vuelve a juntar. Ella regresa para dirigir un proyecto de remodelación en su compañía, reavivando sentimientos y arrepentimientos que él creía sepultados. Entre la presión profesional y las heridas abiertas, el CEO buscará reparar sus errores de antaño. Es su última oportunidad para vencer al orgullo antes de que el tiempo los aleje definitivamente.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

La oficina estaba silenciosa. Solo el sonido de los teclados y las conversaciones lejanas de otros empleados rompían el ambiente de concentración. Pero dentro de su mente, Ricardo se encontraba en otro lugar. Una imagen borrosa y familiar lo invadió.

Era una tarde soleada. Beatriz estaba frente a él, riendo mientras intentaba alcanzar la última galleta en la caja. Él, con su típica sonrisa de arrogancia, le extendió la mano.

"Sabes que no tienes oportunidad contra mí, ¿verdad?", le dijo, burlón pero con una mirada de complicidad.

Beatriz, con su risa contagiante, le respondió sin perder su gracia: "Lo sé, pero al menos tengo la ventaja de no ser tan competitivo. No todo en la vida es una guerra, Ricardo."

Él la miró, divertido por su respuesta, mientras le entregaba la galleta. "¿No todo? Eso lo dirías si no fueras la esposa de un CEO, Beatriz."

Ambos rieron. La escena parecía perfecta. Parecía que no existían preocupaciones ni responsabilidades. El trabajo, la familia, todo quedaba atrás. Solo estaban ellos.

"Ricardo, ¿te has dado cuenta de cómo el tiempo vuela cuando estamos juntos?" Beatriz preguntó, con una mirada pensativa.

"Eso es porque hacemos todo más divertido, Beatriz. La vida no tiene que ser solo trabajo." Él la miró con un brillo en los ojos, como si su mundo pudiera detenerse en ese instante. "Si pudieras olvidarte de las reuniones y los proyectos por un momento, tal vez verías que tenemos todo lo que necesitamos aquí."

Beatriz sonrió suavemente, pero su expresión cambió por un segundo. Ricardo notó el cambio, pero no dijo nada. Había algo en su mirada que lo hacía sentir incómodo, como si hubiera una verdad no dicha entre ellos.

"Sé lo que piensas, Ricardo", dijo ella, interrumpiendo su tren de pensamientos. "Pero esto no es suficiente para mí. Quiero... quiero algo más. No quiero ser solo la esposa del CEO, quiero ser... alguien más en tu vida. No solo la mujer que te acompaña a las cenas de negocios o la que espera en casa después de un largo día de trabajo."

Ricardo se quedó en silencio, sorprendido por sus palabras. "¿Qué más quieres? Tienes todo lo que siempre soñaste, Beatriz."

"Quiero tu tiempo, Ricardo. Quiero tu atención. Quiero saber que no soy solo un accesorio en tu vida. ¿Qué pasa con nosotros? ¿Con lo que somos como pareja?" Beatriz bajó la cabeza, la frustración y la tristeza se mezclaban en su voz. "Siento que me estoy perdiendo de algo, Ricardo."

Ricardo tragó saliva. Era cierto, lo sabía, pero no sabía cómo cambiarlo. Su carrera, su empresa, todo le pedía más. Y Beatriz, su esposa, estaba quedando atrás. Pero nunca le dijo que la amaba con todo su corazón, que la quería más que a nada en el mundo.

"Lo siento, Beatriz. Pero esto es lo que soy. Yo... soy un CEO. No puedo parar."

Beatriz lo miró con una expresión que Ricardo no pudo leer en ese momento. Se levantó lentamente, tomó su abrigo y se dirigió a la puerta.

"Entonces, tal vez yo no pueda seguir siendo la esposa de un CEO. Tal vez yo también necesite algo más. Algo que tú no puedes darme."

Ricardo la vio alejarse, pero no dijo nada. Quería correr tras ella, decirle que no, que todo lo que había dicho no importaba. Pero no lo hizo. La vida seguía, el trabajo seguía.

De repente, Ricardo volvió al presente. La oficina, las luces frías, las pantallas de su computadora. Todo seguía igual, pero en su pecho algo se revolvía.

"¿Qué hice?" murmuró en voz baja, sin darse cuenta.

El sonido del teléfono interrumpió sus pensamientos. Carmen, la secretaria, le informaba que la reunión con los inversionistas estaba a punto de comenzar. "No es hora de pensar en esto", pensó para sí mismo. Pero no podía dejar de recordar los últimos días de su matrimonio, cuando todo parecía ir bien, hasta que las pequeñas grietas empezaron a aparecer.

La siguiente imagen que invadió su mente fue más reciente. Estaba en una cena de negocios, entre conversaciones sobre proyecciones financieras y ganancias. Beatriz, desde lejos, lo observaba, como si estuviera completamente desconectada. La sonrisa que solía tener ya no estaba presente. En su lugar, había una expresión de resignación.

"Beatriz..." murmuró, casi sin darse cuenta. Había algo en ella, en su mirada distante, que lo había perturbado. Como si la mujer que había conocido ya no estuviera ahí. Se había perdido en el camino.

La última vez que hablaron fue en su oficina, después de la reunión con los abogados. Ella se veía agotada, tanto emocional como físicamente. La conversación fue breve, pero intensa.

"Ya no puedo seguir, Ricardo. Lo hemos intentado, pero no puedo estar con alguien que nunca está presente."

Ricardo, con la mandíbula apretada, intentó decir algo, pero las palabras no salían. Sabía que estaba perdiendo lo más importante, pero no podía dejarlo todo atrás. No podía dejar de luchar por lo que había construido.

"Es lo mejor, Ricardo", dijo Beatriz, su voz suave pero firme. "Y sé que lo sabes."

En ese momento, Ricardo no entendió lo que quería decir. No lo entendió hasta que ella se fue. Hasta que, por fin, después de mucho tiempo, se dio cuenta de lo que había perdido. La mirada perdida de Beatriz, el vacío que dejó en su vida, fue lo único que quedó.

Ricardo respiró hondo, tratando de despejar su mente. Sabía que el trabajo lo había alejado de Beatriz, pero el peso del arrepentimiento aún no lo dejaba en paz. Se giró hacia su ventana, observando la ciudad.

"¿Cómo pudiste dejarla ir?" se preguntó a sí mismo, con un suspiro pesado.

La imagen de Beatriz aún estaba fresca en su mente. La mujer que lo había amado y que él había descuidado. Ahora, solo quedaba el recuerdo.

"Tal vez ya sea demasiado tarde para enmendarlo."

También te puede gustar

Portada de la novela ALÉJATE
8.6
Ana y Martín, herederos de linajes poderosos, ocultan cicatrices profundas bajo una fachada de opulencia. Ella se protege con una frialdad racional, mientras él se distingue por su entrega y calidez. Al cruzarse sus caminos, surge una conexión inesperada que desafía sus defensas más íntimas. Sin embargo, la estabilidad de su romance pende de un hilo: deben proteger su unión de los oscuros secretos del pasado si no quieren que todo acabe consumido por el fuego.
Portada de la novela Desde que te ví
9.3
Bárbara tiene veinticinco años y un pasado como bailarina. Tras un encuentro fortuito con un desconocido magnético, acaba perdiendo su trabajo, sin saber que ese hombre será su futuro jefe. Eros, un heredero de veintinueve años, se ve forzado a contraer matrimonio para liderar el imperio de su familia. Pese a su deseo de triunfar bajo sus propias reglas y lejos de las órdenes de su abuelo, termina unido a Bárbara. ¿Surgirá el amor real de esta unión pactada?
Portada de la novela Él eligió a la amante, yo me quedé con todo
9.6
Después de un lustro de matrimonio, Elena descubre la traición de Dante. Su esposo, un poderoso Capo, pretende huir con Sofía Garza tras usar el proyecto portuario de Elena para blanquear capitales. Humillada y despojada de su compañía, la mujer que él creía sumisa decide contraatacar. Durante una gala criminal, la arquitecta del imperio expone al mafioso: vacía sus cuentas y roba sus claves de encriptación. Dante eligió a su amante, pero Elena se lo arrebató todo.
Portada de la novela Entonces, ¿Nos casamos?
9.3
Caleb Palmer, el ambicioso y calculador director de la cadena hotelera Atlantis, ha blindado sus sentimientos tras un fracaso sentimental, limitándose a relaciones sin compromiso. Su estructurado mundo se tambalea al cruzarse con Olivia Millán, una carismática trabajadora de la boutique de su complejo. A pesar de los esfuerzos de la joven por mantenerse oculta y evadir al poderoso magnate, el destino forzará un encuentro que cambiará sus vidas para siempre.
Portada de la novela La Madre Abogada, Esfuerzo Para Su Hija
8.6
Tras un accidente y mentiras sobre mi salud mental, Ricardo me quitó a nuestra hija, Luna. Al saber que su amante la maltrata, mi angustia se vuelve rabia. Fui una inmigrante despreciada en un matrimonio de interés, pero el odio de mi exmarido ha encendido mi voluntad. No aceptaré su fortuna ni perderé a mi niña. Como abogada tenaz, reconstruiré mi camino y enfrentaré su inmenso poder para rescatar a Luna de ese entorno cruel y recuperar mi vida.
Portada de la novela Me Enlazo A Tu Destino
8.2
Un matrimonio por contrato me vinculó a mi jefe tras las mentiras de mi exnovio y la astucia de mi ahora esposo. Aunque el afecto surgió entre nosotros, descubrir que mi existencia fue manipulada por sus intereses lo cambió todo. Ahora, atrapada en una red de secretos y traiciones, debo decidir si escapar de este oscuro lazo o luchar contra las adversidades. Entre heridas y misterios, busco la verdad y la felicidad en una relación forjada por el engaño.